ANÁLISIS DE LOS DISCURSOS SOBRE LAS CORRIDAS DE …

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ANÁLISIS DE LOS DISCURSOS SOBRE LAS CORRIDAS DE TOROS EN BOGOTÁ D.C. Autores: Andrés Felipe Betancourt Prieto Juan Manuel Díaz Menjura Pedro Camilo Rojas Vargas Directora: Juanita Henao Escobar Pontificia Universidad Javeriana Facultad De Psicología Bogotá 2018
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ANÁLISIS DE LOS DISCURSOS SOBRE LAS CORRIDAS DE TOROS EN
BOGOTÁ D.C.
Bogotá
2018
Análisis de los Discursos sobre las Corridas de Toros en Bogotá D.C. 2
RESUMEN
El presente trabajo de investigación tuvo como objetivo identificar y analizar los discursos
ideológicos presentes en los movimientos sociales antagónicos en torno al debate de la prohibición de
las corridas de toros en Bogotá. Para esto se utilizó el método cualitativo de análisis del discurso en el
cual se entrevistaron a ocho personas pertenecientes a grupos o a gremios del debate, cuatro taurinos y
cuatro anti-taurinos. El instrumento cualitativo utilizado fue la entrevista semiestructurada. Los
resultados permitieron caracterizar los grupos enfrentados como comunidades ideológicas e identificar
los argumentos de cada una de las partes del debate, explicando los motivos por los cuales se deben o
no prohibir las corridas de toros en Colombia, y por qué es tan complicado llegar a un consenso.
Palabras clave: expresión cultural, tradición, arte, tortura, muerte, derechos animales, tauromaquia,
corridas de toros, análisis del discurso.
ABSTRACT
The following investigation had as objective identifying and analyzing the ideological
discourses present in the antagonistic social movements around the debate on the prohibition of the
bullfights in Bogotá. For this we used a qualitative method of discourse analyses in which we
interviewed eight persons who belong to groups or guilds around the debate, in which four were
defenders of the bullfighting, and the other four belonged to the animalist social movement/
bullfighting activists/ defender of animal rights. The qualitative instrument used was the semi-
structured interview. The results allowed to characterized the groups in opposition as ideological
communities and left very clear arguments of each of the parts of the debate, explaining the reasons
for which they should or should not ban bullfighting in Colombia, and why it is so difficult to reach an
agreement.
Key words: cultural expression, tradition, art, torture, death, animal rights, bullfighting, discourse
analysis.
Análisis de los Discursos sobre las Corridas de Toros en Bogotá D.C. 3
INDICE
3. MARCO TEÓRICO .................................................................................................................... 10
6. MÉTODO ..................................................................................................................................... 31
6.1. Instrumento .......................................................................................................................... 31
6.2. Participantes ........................................................................................................................ 32
6.3. Procedimiento: ..................................................................................................................... 33
7. RESULTADOS ............................................................................................................................ 34
7.1.1. Características de los taurinos como comunidad ideológica ................................... 34
7.1.2. Argumentos en contra de la prohibición de las corridas de toros ........................... 43
7.1.3. Formas de acción colectiva a favor de las corridas de toros .................................... 48
7.2. Comunidad ideológica anti taurina .................................................................................... 49
7.2.3. Características del movimiento en defensa de los derechos de los animales o anti
taurinos como comunidad ideológica ......................................................................................... 49
7.2.4. Argumentos a favor de la prohibición de las corridas de toros ............................... 54
7.2.5. Formas de acción colectiva en contra de las corridas de toros ................................ 62
8. DISCUSION ..................................................................................................................................... 63
9. REFERENCIAS .............................................................................................................................. 70
10. ANEXOS ....................................................................................................................................... 75
10.1. Anexo 1 Formato de validación de cuestionario de entrevista para juez ................... 75
10.2. Anexo 2 cuestionarios de preguntas ............................................................................... 83
10.3. Anexo 3 consentimiento informado ................................................................................ 90
10.4. Anexo 4 Matrices de análisis ........................................................................................... 91
Análisis de los Discursos sobre las Corridas de Toros en Bogotá D.C. 4
1. INTRODUCCIÓN
El desarrollo de este trabajo de grado se enfoca en el debate existente en torno a la prohibición
de corridas de toro en Bogotá, teniendo en cuenta las perspectivas de los movimientos sociales
antagónicos de taurinos y anti taurinos. Se propuso caracterizar estos movimientos como comunidades
ideológicas, identificar los argumentos y las formas de acción colectiva a favor en y contra de la
prohibición. Las corridas de toros son un fenómeno que por su complejidad y las múltiples pasiones
que despierta, se ha convertido en objeto de estudio de varias disciplinas y enfoques que buscan
ofrecer respuestas para la solución del conflicto ideológico que surgen a partir de dicho fenómeno.
De acuerdo con la literatura utilizada para fundamentar teóricamente esta investigación, se
encontró información sobre las posturas y los argumentos a favor y en contra de las corridas de toros.
Sin embargo, había pocos textos que expusieran la opinión de estos movimientos sociales hacia los
argumentos, creencias y objetivos de su contraparte. Se habla mucho de lo que ocurre dentro de la
plaza de toros, en qué consisten los tercios de la lidia y la historia de éstas, así como del bienestarismo
animal, la experimentación con estos y el progresismo que las sociedades manejan cuando buscan
velar por los derechos de los animales. No obstante, lo textos no enfatizan sobre las percepciones que
tienen las personas a favor y en contra del fenómeno taurino hacia su contraparte, siendo este un tema
de investigación vital, pues ha alcanzado casi todos los rincones de la sociedad gracias a una
visualización que se ha dado a través de los medios de comunicación, logrando generar afición o
detracción hacia las corridas de toros.
A partir de este debate se ha encontrado que en la literatura existente se ha enfocado en los
movimientos animalistas y anti taurinos, sin embargo, se ha dejado de lado a los taurinos quienes han
cambiado sus dinámicas y se han unido a partir de las prohibiciones que se dieron en los últimos años,
a pesar de ello no hay un conocimiento claro de este grupo y el debate que ha surgido. Esta
investigación propone profundizar los conocimientos sobre estos grupos comprendiendo que sus
Análisis de los Discursos sobre las Corridas de Toros en Bogotá D.C. 5
dinámicas están atravesadas por cambios culturales, tradiciones, representaciones y significados
propios de taurinos y anti taurinos.
Por lo anterior, el lector se encontrará en primer lugar el planteamiento del problema, donde se
contextualiza sobre el movimiento social taurino y anti taurino, el debate existente, las políticas, las
acciones en respuesta a las decisiones tomadas durante las diferentes administraciones de Bogotá en
torno a las corridas de toros, y posteriormente la perspectiva e importancia de su estudio para la
psicología. En segundo lugar, se presenta el marco teórico en donde se profundiza sobre las
construcciones de cada movimiento social, los aspectos legales que han enmarcado el debate, la
ideología como concepto clave para entender el debate, y la importancia del discurso y su transmisión.
Los apartados posteriores contienen los objetivos, las categorías de análisis del estudio, el
método que se utilizó para desarrollar la investigación y finalmente se presentan los resultados y la
discusión. Se resalta la importancia de profundizar en estos grupos ideológicos, las diferencias
existentes entre sus integrantes, el uso de las redes sociales, y el impacto social del debate.
Este trabajo de grado para optar por el título de psicólogos representa el esfuerzo, dedicación y
perseverancia frente al reto de realizar una investigación a partir de los conocimientos adquiridos en la
carrera, dentro de la cual el desarrollo de la capacidad investigativa tuvo un peso significativo y cuyos
logros se evidencian en este estudio.
2. PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA
Las corridas de toros son una tradición española muy reconocida que genera polémica
y diversas pasiones. Sus orígenes se remontan a la antigua Roma, cuando a la arena del gran
Coliseo romano se arrojaban cientos de animales que eran devorados por otros animales o se
convertían en presas de expertos cazadores, con el fin de entretener a un público ávido de
emociones intensas. “Julio César introdujo en los juegos circenses la lucha entre el toro y el
matador armado con espada y escudo” (Anima Naturalis, 2014, p. 3). Con el correr del
tiempo esa brutalidad animal se fue transformando en las corridas de toros como las
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conocemos en la actualidad, las cuales con su reglamentación y normativa han buscado
rescatar el lado artístico de la diversión barbárica romana.
A principios del siglo XV, las corridas de toros se hacían a caballo en una plaza
repleta de plebe, en las que los nobles eran los principales actores y ganaban reconocimiento
y riqueza, dependiendo de la destreza que demostraran al cazar uros (la raza descendiente del
actual toro de lidia). “Las corridas de toros como hoy las conocemos nacen en el siglo XVIII,
cuando la nobleza abandona el toreo a caballo y la plebe comienza a hacerlo a pie,
demostrando su valor y destreza. Así se lee en crónicas de la época cómo un deporte elitista
se convierte en plebeyo” (Todo sobre España, 2011, p 2.).
Esta ampliación de las personas que podían ejercer el toreo popularizó la práctica
cultural, expandiéndola a diferentes partes del mundo. Junto con España, país de origen de las
corridas de toros, Colombia, Portugal, México, Francia, Perú, Ecuador y Venezuela suman los
ocho países en donde aún se presentan temporadas taurinas, si bien desde hace unas décadas
existe una gran polémica en torno a éstas.
En efecto, tanto las tradiciones romanas como las corridas de toros tienen un común
denominador: el dolor y la muerte. Estos factores son los que despiertan tanta polémica en los
principales grupos sociales que intervienen en el debate contemporáneo en torno a las
corridas de toros: los taurófilos o amantes de la fiesta brava y los anti taurinos y defensores de
los derechos de los animales.
El movimiento por la defensa de los animales surgió en los años 70 en los países de
habla inglesa y rápidamente se extendió por todo el planeta. “Este movimiento se alimenta de
una tradición muy antigua, que abarca desde la compasión budista hacia todos los seres vivos,
hasta el vegetarianismo de Pitágoras o Empédocles, las protestas de Plutarco contra el circo
romano o la convicción de San Francisco de Asís de que los animales son nuestros hermanos”
(Tafalla, 2007, p.3). Éste forma parte de los llamados nuevos movimientos sociales cuya
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aparición se registró en la segunda mitad de los años sesenta. Las reivindicaciones de estos
nuevos movimientos van dirigidas a problemas e intereses como la cultura, el reconocimiento
de la identidad individual y social, el medio ambiente, la justicia, la promoción de los
derechos humanos y la igualdad de género, incluyendo los derechos de los animales
(Delgado, 2006).
Los animalistas, como se denomina a los defensores de los derechos de los animales,
se han movilizado en distintos países donde se presentan corridas de toros, expresando una
fuerte oposición a que esta práctica cultural se siga realizando y con su persistencia han
logrado disminuir o eliminar las corridas de toros en algunos lugares. En España ya se han
prohibido las corridas de toros en Islas Canarias y en Catalunya, dos de los escenarios más
importantes para las temporadas taurinas españolas. En el 2004 Barcelona se declaró una
ciudad anti-taurina y en 2010 en Cataluña se prohibieron las corridas (Márquez, 2011). Este
logro de los activistas anti-taurinos se dio principalmente por la aprobación de la ley de
protección de animales, la cual fue respaldada y promocionada con fuerza por una cantidad
importante de personas que deseaban por encima de toda la abolición de las corridas de toros.
En Colombia el debate social en torno a las corridas de toros también se viene dando,
especialmente en los últimos años en la capital de la república. En efecto, durante la
administración de Gustavo Petro (2012-2015) como alcalde de Bogotá el debate se agudizó,
pues el burgomaestre se opuso a las corridas de toros e intentó prohibirlas al considerarlas una
forma de maltrato animal. De hecho, impidió su realización en la tradicional plaza de toros La
Santamaría, al cancelar el contrato de arrendamiento a la Corporación Taurina que la
manejaba y que desde hacía muchos años organizaba las temporadas taurinas de la capital del
país (El País, 2012).
Estos hechos se tradujeron en movilizaciones y distintas acciones colectivas de los anti
taurinos y defensores de los derechos de los animales, así como en debates entre los taurófilos
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y sus opositores que se dieron a través de los medios de comunicación y en distintos
escenarios. A raíz de una tutela presentada por los anti-taurinos, la Corte Constitucional
declaró inconstitucional la actuación del alcalde y ordenó la realización de una consulta a la
ciudadanía, ya que, al estudiar un fallo del Consejo de Estado, determinó que preguntarles a
los ciudadanos qué opinan de esta práctica es constitucional y relevante para la decisión que
tiene que tomar el Congreso.
De ahí que en el 2017 la plaza La Santamaría fue reabierta para la temporada taurina
“La Libertad”, nombre que se le asignó a este evento simbolizando la libertad de volver a
asistir a la plaza a ver corridas de toros. Sin embargo, los anti taurinos continuaron
movilizándose y al inicio de la nueva temporada taurina se presentaron no sólo protestas, sino
comportamientos violentos que fueron difundidos por los medios de comunicación y
reprimidos por las autoridades.
Cuando el alcalde Enrique Peñalosa asumió la administración de la ciudad para el
período 2017-2021, se propusieron fechas para la realización de la consulta. No obstante, en
febrero del 2018 la Sala Plena de la Corte Constitucional tumbó el fallo de tutela que ordenó a
la Alcaldía de Bogotá realizar la consulta anti taurina en la capital del país. La Corte
estudiaba una petición de nulidad que se presentó en contra del fallo T-121 de 2017, que
había zanjado la polémica sobre la consulta y avalado la convocatoria para que los bogotanos
respondieran la pregunta: “¿Está usted de acuerdo, ¿SÍ o NO, con que se realicen corridas de
toros y novilladas en Bogotá Distrito Capital?”. La Sala aprobó la ponencia del magistrado
Carlos Bernal que aseguraba que se desconoció el precedente y la cosa juzgada en relación a
que sólo el Congreso de la República tiene la potestad para prohibir este tipo de espectáculos
(El Colombiano, 2018). Sin duda, la realización del plebiscito hubiera implicado a la
ciudadanía tomar una posición frente al debate, movilizarse y votar a favor o en contra de la
prohibición.
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Teniendo en cuenta que la psicología comparte con otras ciencias sociales el interés
por estudiar las interacciones, los grupos humanos y los movimientos sociales, y que la
psicología social intenta comprender o explicar fenómenos que son simultáneamente
psicológicos y sociales, el presente estudio coloca su mirada sobre el debate que existe en
torno a la fiesta brava y define como objeto de investigación la ideología y los argumentos
que sostienen los dos grupos enfrentados en torno a la fiesta brava: los anti taurinos y los
taurófilos.
En efecto, la psicología social ha intentado descubrir cómo piensa la sociedad, cómo
los sujetos se piensan a sí mismos y cómo construyen significados en torno a distintos objetos
del mundo a través del lenguaje y del discurso. Moscovici (1994) propone que la psicología
social es la ciencia de los fenómenos de la ideología (cogniciones y representaciones sociales)
y de los fenómenos de la comunicación, en los diversos niveles en los que se expresan y
configuran las relaciones humanas. En otras palabras, relaciones entre individuos, entre
individuos y grupos y entre grupos. La acción humana en su naturaleza social y simbólica es
fuente de información que motiva la discusión acerca de la interacción entre sujetos mientras
éstos construyen maneras de significar el mundo en el que viven y formas de interacción.
En armonía con esta perspectiva de la psicología social, y teniendo en cuenta que “las
personas generalmente adquieren, expresan y reproducen su ideología por medio del texto o
del habla, el presente estudio se plantea la siguiente pregunta de investigación: ¿Cuál es el
discurso ideológico de los taurófilos y de los anti taurinos en Bogotá y qué acciones
colectivas han realizado en defensa o en contra de la fiesta brava?
Aunque la responsabilidad de tomar una decisión frente al tema recae en el Congreso,
es evidente que el debate continuará en la ciudad y en el país. De ahí que sea pertinente y
relevante conocer el discurso de los actores enfrentados, ya que nos encontramos ante un
panorama incierto, en tanto a que las partes cuentan con un apoyo poblacional importante, al
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igual que una amplia matriz de argumentos que buscan desmantelar los intereses y los
motivos de cada una de las partes.
De esta forma, con este estudio se busca comprender los discursos de los dos
principales actores del debate. Por un lado, los taurófilos quienes consideran a esta práctica
como un fenómeno cultural con una tradición histórica arraigada en la ciudad, y por el otro,
los movimientos activistas y de protección a los derechos de los animales que han surgido y
han tenido una gran relevancia en la sociedad en las últimas décadas. Lo que se busca en
última instancia es ofrecer un conocimiento que ilumine las acciones pedagógicas que en el
campo de la cultura ciudadana se realicen en torno al tema, especialmente con miras a
promover la argumentación en el debate y a evitar la violencia como forma de acción.
3. MARCO TEÓRICO
La tauromaquia puede entenderse como “el conjunto de conocimientos y actividades
artísticas, creativas y productivas, incluyendo la crianza y la selección del toro de lidia, que
confluyen en la corrida moderna y el arte de lidiar, expresión relevante de la cultura
tradicional del pueblo español” (Partido Popular Español, 2013, p.3). Este patrimonio ha sido
considerado como uno de los temas más polémicos en términos culturales por las pasiones
que despierta tanto de las personas que están a favor como las que están en contra.
Las corridas de toros son “un espectáculo donde se enfrenta un torero contra un toro
en un recinto cerrado llamado plaza de toros, con precisas normas, reglamentos y suertes,
espectáculo en el cual el matador se juega la vida, lo que es considerado como una muestra de
destreza y valor” (Guarner, 1981. p. 5).
Estas se conforman por tres tercios. El primer tercio, llamado el tercio de varas, inicia
desde que el toro sale con toda su energía y usando el capote el matador realiza quites y
verónicas a toda embestida ofrecida por el toro para conocer la fuerza y los movimientos
característicos del ejemplar (cada toro embiste y pelea de una manera diferente). Paso seguido
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se prosigue a la utilización de la vara “para medir la bravura del toro y dosificar su fuerza. El
picador (un miembro de la cuadrilla del matador que monta un caballo con armadura, ya que
el toro embiste contra éste) utiliza una puya para provocar un sangrado en el toro bravo y así
conocer su reacción ante el castigo” (Ríos y Valadez, 2016, párr. 3). Es aquí donde se logra
apreciar la verdadera bravura del ejemplar: si el toro empieza a bajar la intensidad de su
embestida luego de sentir el castigo que se le está aplicando con la vara, se entiende como una
manifestación de cobardía; si por el contrario el animal decide crecerse ante el castigo y
empieza a embestir con mayor fuerza e intensidad, se dice que el toro está sobreponiendo su
bravura y ansias por atacar por sobre el dolor que se le está infringiendo. Es el matador quien
ordena al picador hasta qué punto el toro debe recibir castigo. Una vez el toro deja de atacar
al picador, finaliza el primer tercio.
El segundo tercio es el de las banderillas, así denominado porque seis de ellas se le
colocan al toro. Se trata de palos de madera con un pequeño arpón en uno de sus extremos
que sirve para clavarse en el lomo del toro. La finalidad de las banderillas es avivar al toro ya
que éste queda diezmado y aturdido luego de la utilización de la vara. “Las banderillas son
colocadas por banderilleros, asistentes del matador, pero en ocasiones es el mismo matador
quien decide realizar esta labor” (Ríos y Valadez, 2016, párr. 7). De acuerdo con Del Moral
(2001), las banderillas serían como un pellizco para el toro, porque lo ayudan a despertar del
aturdimiento que siente luego del castigo con vara, y lo prepara para pelear de la mejor
manera en el último tercio. Este tercio es también una oportunidad para que el torero o los
miembros de la cuadrilla demuestren elegancia ante un peligro inminente, ya que, para poder
clavar una banderilla, por la corta longitud de éstas, el pecho del torero casi que roza los
cuernos del animal.
Por último, el tercio de muerte o tercio de muleta, como los aficionados de la fiesta
brava lo conocen, es la etapa final en la que “el toro es preparado para morir con la muleta
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(tela color rojo con la que el torero templa la embestida del animal). La finalidad de este
tercio es demostrar la habilidad y el arte del matador” (Ríos y Valadez, 2016, párr. 11). De
igual forma, se crea un momento cumbre en la lidia del toro, haciendo de la faena una obra de
arte y elegancia donde la vida y la muerte están presentes en todo momento. Una vez el toro
se ve dominado, se pasa a la estocada o muerte del animal, también conocida como la “suerte
suprema” que recibe su nombre, por la entrega total que hace el torero ante el toro para poder
matarlo (el torero se expone al máximo arrojándose a los cuernos del toro para poder clavarle
el sable afilado). El sable afilado tiene una longitud determinada, porque se busca que en la
estocada se impacte el corazón del animal, haciéndolo caer rápidamente sin generarle mayor
sufrimiento. Esta es la culminación de la vida del toro, y por ende este momento exige respeto
por parte de la afición y del torero (debe matarlo rápido, no se busca que un animal que luchó
con toda su casta y bravura sufra. Debe matarlo bien). Después de que se ha realizado la
estocada, los toros son ejecutados con un puntillazo dándoles muerte instantánea.
A partir de este momento, la afición taurina empieza a exigir premios para el matador:
si la faena fue buena, se le otorga al torero una oreja; si la faena fue extraordinaria, se le
otorgan dos orejas, y si la faena fue perfecta se le otorgan las dos orejas y el rabo del toro;
además, se le premia con la puerta de príncipes o puerta grande, situación en la cual el torero
es sacado a hombros de la plaza.
Sin embargo, Ríos y Valadez (2016) mencionan que, si el toro dio una gran pelea,
logrando llegar al tercer tercio ofreciendo embestidas vigorosas y constantes, se le puede
perdonar la vida mediante un indulto. Cuando un toro es indultado, es la misma afición quien
luego de apreciar los atributos demostrados por el toro, exige al presidente de la plaza que
indulte al animal; y es el presidente quien tiene la última decisión. El presidente de la plaza le
notifica al matador con una pañoleta naranja que el toro debe vivir. Cuando esto ocurre, al
toro no se le realiza la estocada, sino que es devuelto a los toriles de la plaza de toros para ser
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curado de sus heridas y posteriormente devuelto a su ganadería donde vivirá el resto de sus
días como un semental, con el fin de conservar y magnificar al toro de lidia.
Esta práctica garantiza el futuro del toro de lidia, ya que busca que la fiesta brava
cuente cada vez con mejores toros de lidia, más bravos y de mejor casta. De acuerdo con
Johnson (2000), el indulto es especial porque la vida gana cuando estaba destinada a morir, y
ese indulto justifica la muerte de todos los toros que no lo consiguen. Para el mundo taurino,
el indulto es el máximo triunfo que puede haber en la fiesta (por encima de los mejores
premios para los matadores), ya que el aficionado no solo disfruta viendo al toro luchar y
vencer, sino que se garantiza la existencia de toros bravos para el futuro de la fiesta.
Sin embargo, el indulto es un acontecimiento que ocurre rara vez, significando la
muerte de prácticamente todos los toros que son llevados a la plaza. La presencia de la muerte
y la violencia en las corridas de toros ha generado un gran debate en casi todos los países en
los cuales se practican corridas de toros, principalmente entre los defensores de los derechos
de los animales y los taurófilos, los cuales se han posicionado como dos grupos antagónicos
que han generado una confrontación ideológica que se ha manifestado en el espacio público.
El debate ha tenido alcances tan grandes que ha llegado a convertirse en un hecho de interés
para las administraciones locales y para al Estado, debido a las protestas que se han
presentado en torno a esta práctica y a las acciones judiciales y legislativas a que han dado
lugar.
No obstante, la polémica no es sólo un acontecimiento actual, pues a lo largo de la
historia de las corridas de toros siempre han existido críticas sobre ellas. Las primeras críticas
se referían a la brutalidad del espectáculo del circo romano, brutalidad que según los anti
taurinos sigue presente en nuestra época, cuando el respeto a la naturaleza y la no explotación
animal se han colocado en la agenda pública. Durante la edad media el debate se transformó
en una lucha de clases en la cual la plebe reclamaba el derecho a participar en el espectáculo
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(en este tiempo esta práctica era exclusiva para jinetes nobles que realizaban la caza de uros y
toros salvajes), y tuvo como resultado que el pueblo la adaptara, eliminando el uso del caballo
y logrando su popularización. Por último, en el siglo XVIII los argumentos de filósofos
naturalistas ilustrados contribuyeron a la formalización de un reglamento que buscaba y aún
busca evitar la brutalidad de la muerte del animal, proponiendo alternativas artísticas donde se
rescata la muerte como parte indispensable de un ritual, cuando las corridas de toros
asumieron la forma que llega a nuestros días. En la modernidad, cuando los derechos
culturales y la conservación del patrimonio cultural se enfrentan a los derechos de los
animales reconocidos legalmente, el debate cobra mayor relevancia y visibilidad, en buena
medida gracias a las acciones de los movimientos sociales que buscan la protección y el
cumplimiento de los derechos de los animales.
En este orden de ideas se hace necesario entender el concepto de movimiento social,
antes de caracterizar con más detalle a los participantes del debate, para lo cual retomaremos
diferentes definiciones. En primero lugar, según Moreno (2013 “los movimientos sociales
constituyen un esfuerzo colectivo entre un grupo de personas con intereses sociales
compartidos o afines, con la intención de transformar una situación que se considera
problema para el conjunto de personas involucradas” (p. 94). A su juicio, también son formas
de acción colectiva que generalmente implican la preexistencia de un conflicto, de una
tensión que se trata de resolver haciéndolo visible, y que involucran un sistema de actores y
una cierta solidaridad (p.96). Con frecuencia los movimientos sociales actúan a través de sus
organizaciones, por lo que para profundizar en el tema citamos la siguiente definición:
“Las organizaciones sociales surgen como mecanismos sociales para generar cambios, bien
sea para quienes hacen parte de ellas o respecto a situaciones que afectan o son de interés de
grupos específicos, así como “causas sociales. Su conformación y acción responden a
procesos de identificación que se van dando con determinados grupos o frente a problemas o
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situaciones (que los afecta directamente o que como parte de su trayectoria colectiva cobran
significatividad) y en menor grado, por relaciones de representatividad de personas o causas.
Estas identificaciones -siempre provisionales- enraizadas por valores, formas de acción y
significados, legitiman, justifican y orientan sus dinámicas internas y acciones hacia
determinados fines, propiciando así la construcción de identidades colectivas e individuales y
con ello la permanencia de procesos colectivos” (Ortiz, 2016 p, 540).
Esta definición nos contextualiza un poco en la realidad colombiana al tocar temas de
procesos de identificación y de acción colectiva que se viven cuando se pertenece a un
movimiento social. Para comprender este fenómeno, se entenderá la participación dentro de
un movimiento social desde dos aspectos importantes: en primer lugar, el papel que juega la
(re)constitución de una identidad colectiva, y, en segundo lugar, la acción del movimiento
social frente a otras formas de acción colectiva que tiene como resultado principal dotar de
sentido a la acción individual y colectiva. Teniendo en cuenta los procesos que surgen tanto
en la construcción de identidad y el significado de las acciones podemos resaltar la
importancia del discurso ideológico, como base de estos dos procesos que transforman
subjetividades a partir de un tema en común.
En relación con el problema que nos ocupa, consideramos que los animalistas o
defensores de los derechos animales han llegado a configurarse como un movimiento social a
partir de finales del siglo XX. No obstante, sus orígenes más remotos se encuentran en el
pensamiento de filósofos y guías espirituales de la antigüedad.
En efecto, en la edad antigua existían dos grandes concepciones de los animales: la
primera basada en el uso de estos como recursos, en gran parte como alimento y abrigo,
mientras que la segunda los relacionaba con deidades; algunos ejemplos de esta concepción
se encuentran en los planteamientos del hinduismo, del budismo y de filósofos como
Pitágoras y Aristóteles, entre otros. De acuerdo con Carrasco (s.f.), en el hinduismo y el
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budismo el término “ahimsa” (no-violencia), es la medida para evaluar y juzgar toda acción.
En estas religiones los animales son sagrados (en especial los bovinos), por lo que en estas
culturas no se acepta el maltrato hacia los animales. Cuando las familias llevan en sí la
“ahimsa”, suelen desarrollar su ética en torno a la “anuvrata” (abstenerse de matar cualquier
vida animal).
Por su parte, Pitágoras consideraba a los animales como seres vivos en función de los
humanos. Su escuela iba en contra de la matanza de los animales, de comer carne y de
sacrificar a los mismos en rituales. Jaramillo (2013) expone que Pitágoras también planteó
que los animales tienen el derecho a la vida debido a que poseen alma, por lo que deben tener
la dicha de vivirla sin que el ser humano deba interferir para consentir sus caprichos en la
comida y en el vestir, pues esa felicidad disfrutada por los animales en vida nutría su alma.
Aristóteles propone una percepción diferente de los animales al darles la capacidad de pensar.
De acuerdo con Blanco (2011), Aristóteles llega concebir la racionalidad como una
característica más de la animalidad.
En la edad media los animales fueron considerados como un bien o recurso, en gran
parte utilizado como transporte y fuente de alimento. Herbert (2008) plantea que el hombre ha
necesitado siempre a los animales para sobrevivir, lo que llevó a que en esta época no se
tuviese una consideración moral hacia estos, pues “los animales eran propiedad de los
humanos, y se asumían como instrumentos para satisfacer las necesidades de alimentación y
vestido” (Jaramillo, 2013, p. 44).
Aunque algunos filósofos se oponían a esta concepción de los animales, según
Soutullo (2012) Santo Tomás de Aquino planteó que la crueldad hacia los animales podía
hacernos crueles hacia los humanos, debido a que la ética no solo se demuestra cuando se
obra con otro ser humano, sino también con los animales. A su juicio, al actuar de una manera
violenta contra un animal se puede llegar a naturalizar la violencia contra humanos. Por su
Análisis de los Discursos sobre las Corridas de Toros en Bogotá D.C. 17
parte, San Francisco de Asís propuso una ética de compasión y bienestar de los animales, ya
que al tener en común un mismo padre (Dios), él se consideraba un hermano de los animales.
En la edad moderna se destaca la concepción que Descartes tuvo de los animales, de
enfoque mecanicista:
“Es cosa digna de reflexión, que aunque muchos animales muestran mayor habilidad que
nosotros en algunas de sus acciones, en cambio son completamente ineptos para otras, de lo
cual se infiere, no que tengan entendimiento, pues en tal caso sería superior al nuestro, y nos
vencerían en todo, sino que carecen de alma y que solo la naturaleza guía sus actos según la
disposición de sus órganos, a la manera que un reloj, compuesto solamente de ruedas y
resortes, mide el tiempo y cuenta las horas mejor que nosotros a pesar de toda nuestra
prudencia” (citado por Villarino, 2001, p.316).
Otra postura es la de Henri Duhamel Dumenceau la cual surge de la experimentación
con animales. Según este autor cada día mueren más animales para satisfacer nuestro apetito
que los que pueden ser sacrificados por los científicos, quienes lo hacen con la “útil finalidad
de que redunde en la conservación de la salud y en la curación de las enfermedades” (citado
por Boada, Colom & Castello, 2011, p.8).
Ahora bien, con el correr del tiempo, distintas voces que empezaron a abogar por los
animales y a organizarse en pro de su defensa, poco a poco contribuyeron al desarrollo de
movimientos sociales. Una de las primeras organizaciones que se creó fue “The American
Society for the Prevention of Cruelty to Animals (ASPCA), fundada en 1866 por Henry
Bergh. Esta organización consiguió que se expidiera la ley anti-crueldad en Estados Unidos.
Aunque esta organización lucho por los derechos animales no fue sino hasta la década de los
70 donde surgen varios movimientos a lo largo del mundo, a partir del libro “Animal
Liberation” escrito por Peter Singer en 1975, el cual tiene como finalidad la lucha contra el
especismo. Éste último supone considerar a los demás seres vivos diferentes a los humanos
Análisis de los Discursos sobre las Corridas de Toros en Bogotá D.C. 18
como seres sin derechos enfatizando que las leyes anti-crueldad deben ser aplicadas para
todos los animales. Por otra parte, Singer propone abandonar el consumo de animales
considerando el costo moral que representa su muerte. Su labor, sin dudas, contribuyó al
surgimiento de movimientos animalistas.
A partir de este libro surgieron los primeros movimientos consolidados, ya los
planteamientos de Singer contribuyeron a que varios activistas se unieran. Por otra parte,
otros movimientos sociales que empezaron a manifestarse con fuerza en los años 70, como el
feminista que luchó por los derechos de las mujeres, también potencializaron la lucha por los
derechos animales (Recarte, 2001). Estas dinámicas sociales se encuentran en la base del
movimiento de liberación animal que se constituyó como uno de los más influyentes y
reconocidos. A lo largo de los años han surgido un mayor número de movimientos, siendo
los que siguen sus planteamientos principales.
En primer lugar, los movimientos buscan reducir la crueldad animal, a partir del
reconocimiento de los animales como seres que sienten. Un argumento es el sufrimiento que
los animales pueden sentir y que se cuestiona a partir de lo dicho por Jeremy Bentham como
citó Singer (1989): “la pregunta no es si pueden razonar o si pueden hablar, la pregunta es
¿pueden ellos sufrir? Un segundo planteamiento es la necesidad de dejar de lado el
androcentrismo radical, teniendo en cuenta que Singer (1989) cuestiona si deben prevalecer
los intereses humanos sobre las demás especies. Por otra parte, se cuestiona la moralidad de
actos como la muerte y el especismo que conduce a negar el derecho a otros seres vivos que
no sean humanos.
Algunas de las luchas de los animalistas son contra la cría y caza de animales por su
piel, espectáculos de tortura y crueldad con animales, animales de circo, caza, captura y
tráfico de especies, cría intensiva de animales, abandono, experimentación, entre otros.
Algunas de las organizaciones de activistas son: la Asociación de Defensa del Derecho
Análisis de los Discursos sobre las Corridas de Toros en Bogotá D.C. 19
Animal (ADDA), Cruelty Free International (CFI), Anti-vivisection Coalition (AVC), Animal
Justice Project, The Humane Society of the United States (HSUS), People for the Ethical
Treatment of Animal (PETA), Partido Animalista Contra el Maltrato Animal (PACMA),
entre otras. Muchos de esto movimientos han realizado esfuerzos colectivos para evitar que se
sigan realizando corridas de toros, en las cuales la muerte y sufrimiento del toro hace parte
del espectáculo, por ello estas asociaciones y grupos son parte del movimiento anti-taurino
cuya ideología se alimenta de los postulados del movimiento animalista.
En Colombia han tenido un gran auge estos movimientos por la facilidad de
comunicación que generan las redes sociales. De acuerdo con lo expuesto por Márquez
(2011), gran parte de los grupos anti-taurinos utilizan estas redes para coordinar la mayoría de
sus actividades. Algunos de las organizaciones colombianas que se oponen a la fiesta brava
son: la Sociedad Colombiana Anti taurina (SCA) y el Movimiento Anti taurino Colombia que
tiene expresiones en Manizales, Barranquilla, Cartagena, Santander, Cali y Nariño. Se
incluyen la Asociación Anti taurinos por la Vida (Medellín), PREA Colombia, Anti taurinos
(Bogotá), Movimiento Anti taurino en Bogotá, M.A.C y Movimiento Anti taurino y
Ecologista de Colombia.
Los taurófilos y los amantes de las corridas de toros son una población minoritaria en
las sociedades donde se practican las corridas de toros, la cual apoya la práctica cultural del
toreo, argumentando y movilizándose con el fin de mantener viva la tradición. Este grupo
entiende las corridas de toros desde una perspectiva artística donde la muerte del animal hace
parte de un elaborado ritual, ya que esta “bella muerte” (como muchos aficionados definen la
muerte de un toro bravo en una plaza de acuerdo con la liturgia taurina) es la culminación del
arte de lidiar un toro bravo. Los taurinos y amantes del toreo han logrado ser reconocidos
como parte indispensable en el mundo de la tauromaquia, ya que son ellos quienes lo
financian con su asistencia a las plazas (que incluye el consumo, el transporte y todo tipo de
Análisis de los Discursos sobre las Corridas de Toros en Bogotá D.C. 20
inversiones necesarias para asistir a una corrida de toros. Asimismo, los taurinos han
respaldado de manera unánime las corridas de toros en cada ataque que se ha presentado por
parte de las entidades gubernamentales, manifestaciones sociales y activistas protectores de
animales, convirtiéndolos en un movimiento importante con valores, puntos en común y
objetivos en defensa de las corridas de toros.
De acuerdo con los planteamientos de Del Moral (2001), en las sociedades en las
cuales se realizan corridas de toros, siempre ha existido la contraparte, los activistas,
animalistas o anti taurinos, quienes en las últimas décadas han crecido en número y en
argumentos, generando siempre una confrontación social contra la minoría taurina quienes
también cuentan con un respaldo argumental que nutre el debate.
Sin embargo, existen muchos pensadores y literatos de la tauromaquia quienes han
opinado al respecto, expresando su asombro al revisar los argumentos anti taurinos,
encontrándolos defectuosos o ignorantes. Por ejemplo, Antonio Caballero, taurófilo y
reconocido periodista colombiano, considera que “el problema detrás del debate sobre las
corridas de toros es la ignorancia. Los enemigos de la fiesta de los toros, sean animalistas
sinceros o politiqueros sin escrúpulos, no saben de qué están hablando: no saben qué es, en
qué consiste, la fiesta de los toros” (Caballero, 2017, párr. 1). Asimismo, según Caballero “los
anti taurinos no saben por qué se torea, ni por qué se va a los toros. Pero en vez de intentar
averiguarlo, se inventan un porqué: por sadismo, dicen: por amor a la sangre violentamente
derramada; por placer en el dolor y la muerte de bellos animales; por complacencia morbosa
en la tortura. No quieren saber en qué consiste lo que de antemano desprecian y condenan.
Prefieren creer en su propio invento, y es ese invento grotesco lo que no les gusta” (2017,
párr. 3).
En Colombia, al igual que en los países donde se practica el toreo, las corridas de toros
son disfrutadas por una minoría. Ese es un argumento que muchas personas que pertenecen a
Análisis de los Discursos sobre las Corridas de Toros en Bogotá D.C. 21
ideologías que se oponen a la fiesta brava usan, señalando que se trata de “oligarcas” o
“élites”. Del Moral (2001) plantea que es importante examinar cuál es la fuente a través de la
cual las personas se informan sobre las corridas de toros y que los hacen tomar posturas en
contra de éstas, ya que a su juicio una persona que es absolutamente ajena al mundo del toreo
seguramente primero encontrará críticas y argumentos animalistas, que documentos taurinos,
lo que llevará a que respalde las posturas que encuentre sin importar si dichas posturas se
fundamentan en sentimentalismos o en creencias de lo que éticamente es correcto o no. La
oposición a la fiesta brava tiene poder por la gran cantidad de personas que respalda la
ideología y que además se manifiesta en todos los medios: redes sociales, movimientos y
noticias.
De esta manera, el primer contacto que tienen las personas con las corridas de toros en
la mayoría de casos puede generar un desprecio hacia éstas sin conocer lo más mínimo de la
llamada fiesta brava. Expone Del Moral (2001) que la desinformación que circula entre las
mayorías ha llevado a que las personas desconozcan cual es la naturaleza del animal que se
lidia en una corrida de toros, y no saben cuál es la diferencia entre un toro de lidia y un toro
de campo ordinario. Tener clara la diferencia de la especie que se lidia en la plaza de toros es
muy importante al analizar los discursos entre aquellos que apoyan y los que están en
contra.
Según los taurófilos, hay que admirar y sentir un respeto profundo por el toro bravo o
toro de lidia, ya que es único en el reino animal por su bravura, por su nobleza y por su
manera de combatir (la manera de combatir hace referencia a sus impulsos y deseos por
luchar. Solo basta que alguien entre en el territorio que el toro domina para que éste ataque).
“Para mí el toro es, posiblemente, uno de los animales más bellos del mundo sin duda, y
siento un profundo respeto y admiración hacia este animal. El toro bravo es un animal único,
es una especie única. La gente a veces quiere comparar o confunde al toro bravo con
Análisis de los Discursos sobre las Corridas de Toros en Bogotá D.C. 22
cualquier otro animal vacuno” (Ponce, 2015). El toro de lidia no es un animal doméstico; el
toro bravo es un animal que existe gracias y para las corridas de toros por su bravura y su
filogenia que lo hacen útil únicamente para la fiesta brava.
El toro de lidia actual es el resultado de varios siglos de selección y cruce realizado
dentro de las ganaderías más prestigiosas de toro bravo alrededor del mundo, como lo son las
ganaderías de Victorino Martin y Miura (las dos mejores del mundo ubicadas en España). El
toro bravo, a diferencia de lo que muchos creen, no es un animal que se encuentre en
ambientes salvajes para ser cazados y luego embarcarlos hasta una plaza de toros a que
mueran. Todo empieza desde las ganaderías donde los toros que durante siglos han sido
indultados por su bravura y nobleza, son recompensados con lotes de vacas bravas
(seleccionadas por su bravura demostrada en tentaderos) para tener crías que heredan no solo
la bravura de sus padres, sino toda la filogenia que sus padres llevan en sí de toros y vacas
bravas de tiempos muy remotos. El gen bravo del toro actual es el resultado de muchos siglos
de selección y cruce realizado por los ganaderos e impulsado por los toreros y la afición. Por
este motivo, es necesario considerar el indulto como un acto que será trascendental para la
raza del toro de lidia, ya que el toro que se indulta, no solo magnificará su especie, sino que
entrará a mejorar el gen bravo y noble que este debe poseer. Este grado de responsabilidad
hace que el indulto sea tan exclusivo y tan importante una vez que ocurre.
Tal como lo propone Ponce (2015), por el toro hay que sentir admiración, sin
embargo, la admiración y respeto que se siente por el toro de lidia no debe confundirse con el
existente entre seres humanos. Aquellas personas que disfrutan de la tauromaquia deben
respetar al toro en cuanto lo asuman como un guerrero, el cual durante toda su vida se ha
preparado y ha vivido con el fin de pelear y morir en una plaza de toros. Resultaría ilógico e
insuficiente admirar un toro de lidia que no hace lo que mejor sabe hacer: pelear y
magnificarse en una plaza, y en vez de eso llevar una vida de campo en la cual su esencia
Análisis de los Discursos sobre las Corridas de Toros en Bogotá D.C. 23
mítica se reduce a morir de viejo en un potrero sin haber vivido logros importantes para el
mundo taurino (independientemente de su majestuosidad y belleza expuesta durante su
crecimiento en el campo).
Dicha admiración no solo se siente al ver la majestuosidad y belleza del toro de lidia
en su naturaleza, es decir, en el campo mientras crece y se convierte en el animal que los
aficionados, toreros y ganaderos desean ver pelear, sino que hay que admirarlo y
comprenderlo también en el momento en el que entra a pelear contra un torero y donde
culmina su vida. Esta segunda manera de admirar a los toros de lidia es peculiarmente
complicada de alcanzar porque de acuerdo con Del Moral (2001), lograr apreciar la
magnificencia del toro que pelea y que supera el dolor infligido con su entusiasmo por la
lucha y deseos de pelear, con una acometividad total, entrega absoluta, y que además se hace
bello por su muerte porque logra “justificar” la existencia de su raza (el propósito de la raza
del toro de lidia es exclusivamente la fiesta brava), es difícilmente alcanzable cuando no se
puede ver más allá de la muerte. “Los taurinos entendemos que la muerte es la consecuencia
final de la vida del toro bravo, y que gracias a ese toro que está muriendo en ese momento
existen todos los demás toros bravos” (Ponce, 2015).
Para muchos conocedores de la tauromaquia, el fin de las corridas de toros significa el
fin del toro de lidia, porque el toro bravo solamente se usa y existe para las corridas de toros.
Prueba de eso es que donde no hay corridas de toros, no existe el toro bravo. “En Alemania
no hay toros bravos, en Estados Unidos no hay toro bravo, en China no hay toro bravo.
¿Dónde hay toro bravo? En México, en España, en Colombia, en Francia, en Portugal, en
Perú, en Venezuela, en Ecuador…” (Ponce, 2015). Por eso, muchas veces el animalista que
va de protector del animal, está confundido porque una cosa es que exista un sentimiento de
pena por que vaya a morir un animal en la plaza (en este caso un toro), y otra cosa es desear
acabar con las corridas de toro que significarían la extinción de esa raza.
Análisis de los Discursos sobre las Corridas de Toros en Bogotá D.C. 24
Es importante comprender por qué la extinción de la fiesta brava va de la mano con la
del toro de lidia. Para empezar, están los planteamientos económicos. La cría de un toro bravo
demanda cantidades exorbitantes de dinero (que se invierte en medicina, en curaciones o
cirugías, comida y todas las atenciones que éste animal requiere), que no se podrían financiar
sin el ingreso que generan las corridas de toros. El segundo motivo es el bajo rendimiento en
la relación carne-hueso que no lo hace viable para ser engordado para consumo. En los
negocios cárnicos, las reses que se sacrifican tienen un periodo de engorde de
aproximadamente dos años. En este tiempo, las reses útiles para propósitos cárnicos (los
Cebú, los Simbrah, los Angus y Brangus principalmente) alcanzan pesos superiores a los 500
kilogramos, haciendo su cría, engorde y sacrificio rentable. Los toros de lidia, para alcanzar
dicho peso, requieren de mínimo cinco años, y eso sin contar que es una carne distinta por los
genes del animal (es una carne muy dura y poco gustosa). En tercer lugar, los toros de lidia
perderían su esencia (nobleza, bravura, casta), características que han sido desarrolladas en
este animal durante siglos, y que solo son deseables en las corridas de toros.
Asimismo, existe un cuestionamiento por parte de los taurinos hacia los anti taurinos o
movimientos defensores de los animales acerca de lo que están aportando a los toros de lidia
usados para las corridas de toros. “Se deben cuestionar con preguntas como: ¿Qué hace su
movimiento por el toro bravo? ¿Ustedes crían al toro bravo? ¿Entienden que si no existieran
las corridas de toros el toro bravo se extinguiría? No hacen nada… Los que hacen por el toro
bravo son los ganaderos, los toreros, la afición que asiste a la plaza… Ellos son quienes
cuidan al toro bravo” (Ponce, 2015). Sin embargo, en estos argumentos el cuidado por el toro
bravo se entiende desde el punto de vista de la especie y no desde animales individuales.
Ahora bien, contextualizando el debate, es importante señalar que Colombia adoptó la
Declaración Universal del Derecho del Animal de la ONU que inspiró la creación de la Ley
84 de 1989. En esta ley “se adoptó el Estatuto Nacional de Protección de los Animales en
Análisis de los Discursos sobre las Corridas de Toros en Bogotá D.C. 25
Colombia, cuyas disposiciones tienen por objeto: a) Prevenir y tratar el dolor y el sufrimiento
de los animales; b) promover la salud y el bienestar de los animales, asegurándoles higiene,
sanidad y condiciones apropiadas de existencia; c) erradicar y sancionar el maltrato y los
actos de crueldad para con los animales; d) desarrollar programas educativos a través de
medios de comunicación del Estado y de los establecimientos de educación oficial y privados,
que promuevan el respeto y el cuidado de los animales” (Trujillo, 2010, p 123). Aunque es
importante tener en cuenta el artículo 7 que establece:
“Artículo 7. Quedan exceptuados de los expuestos en el inciso 1o. y en los literales a),
d), e), f) y g) del artículo anterior, el rejoneo, coleo, las corridas de toros, novilladas,
corralejas, becerradas y tientas, así como las riñas de gallos y los procedimientos utilizados en
estos espectáculos.”
En relación con este artículo surgió una petición a la Corte Constitucional para
modificarlo, lo que concluyó cuando ésta lo declaró exequible en 2010 por la Sentencia C-
666 que establece:
“1) Que la excepción allí planteada permite, hasta determinación legislativa en
contrario, si ello llegare a ocurrir, la práctica de las actividades de entretenimiento y de
expresión cultural con animales allí contenidas, siempre y cuando se entienda que estos deben,
en todo caso, recibir protección especial contra el sufrimiento y el dolor durante el transcurso
de esas actividades. En particular, la excepción del artículo 7 de la ley 84 de 1989 permite la
continuación de expresiones humanas culturales y de entretenimiento con animales, siempre y
cuando se eliminen o morigeren en el futuro las conductas especialmente crueles contra ellos
en un proceso de adecuación entre expresiones culturales y deberes de protección a la fauna.
2) Que únicamente podrán desarrollarse en aquellos municipios en los que las mismas sean
manifestación de una tradición regular, periódica e ininterrumpida y que por tanto su
realización responda a cierta periodicidad; 3) que solo podrán desarrollarse en aquellas
ocasiones en las que usualmente se han realizado en los respectivos municipios en que estén
Análisis de los Discursos sobre las Corridas de Toros en Bogotá D.C. 26
autorizadas; 4) que sean estas las únicas actividades que pueden ser excepcionadas del
cumplimiento del deber constitucional de protección a los animales; y 5) que las autoridades
municipales en ningún caso podrán destinar dinero público a la construcción de instalaciones
para la realización exclusiva de estas actividades.”
Para garantizar lo propuesto por la anterior ley, se expidió la ley 916 de 2004, la cual
contiene el manual de reglas que rigen las prácticas de tauromaquia.
Como ya se señaló, en el año 2012 la Alcaldía de Bogotá prohibió las corridas de
toros, si bien por la sentencia T-296-13 de la Corte Constitucional se vio obligada a reinstituir
las corridas en 2017. Por distintas movilizaciones y acciones de carácter legal que han tenido
lugar recientemente, en el momento actual la decisión sobre el tema está en manos del
Congreso de la República. No obstante, el debate social continúa.
Consideramos que abordar este debate es pertinente y relevante para la psicología
social, porque ha generado una dinámica social particular en la que dos sectores sociales de
ideologías contrarias se confrontan de forma pública mediante acciones como protestas (en
algunos casos llegando a la violencia física), marchas, tutelas, mensajes en redes sociales y
artículos periodísticos, entre otras, de modo que ha circulado un discurso social que puede
tener incidencia en las representaciones y prácticas ciudadanas frente al tema.
De ahí que surge el interés de analizar estas ideologías, para lo cual adoptamos el
concepto de Van Dijk (2005) para quien una ideología es un sistema de creencias organizadas
y socialmente compartidas por los miembros de una colectividad de actores sociales, lo que
significa que no existen ideologías individuales o privadas. Ahora bien, tal colectividad no es
cualquier tipo de agrupación, como una comunidad social o cultural o una nación, pues no
todos los grupos desarrollan una ideología, sino aquellos que típicamente se encuentran en
relación con otros grupos. De hecho, una ideología está conformada por representaciones
Análisis de los Discursos sobre las Corridas de Toros en Bogotá D.C. 27
sociales que definen la identidad social de un grupo y en esa medida constituyen una
comunidad ideológica.
Según Van Dijk (2005), los tipos de ideologías surgen del tipo de grupos que crean,
transmiten y defienden un sistema de creencias particular, tales como los movimientos
sociales, los partidos políticos, las profesiones o gremios, las iglesias, entre otros. Están
constituidas por un conjunto de categorías básicas que definen la auto-identidad del grupo,
como los objetivos, las actividades típicas, las normas y valores, los grupos relacionados y los
recursos o la falta de recursos básicos. No obstante, las ideologías tienen la característica de
poder modificarse a sí mismas.
Otro elemento distintivo de las ideologías es que son construidas y transmitidas
discursivamente. En efecto, las ideologías son expresadas y adquiridas a través del discurso,
es decir, por interacción comunicativa hablada o escrita. “Cuando los miembros del grupo
explican, motivan o legitiman sus acciones colectivas, lo hacen típicamente en términos de
discurso ideológico” (Van Dijk, 2005, p. 15).
En la psicología social, si bien existen diversas perspectivas que coinciden en centrar
las explicaciones de los fenómenos psicológicos en torno al concepto de significación y a los
procesos por los cuales los significados son creados, negociados y usados al interior de una
comunidad, con la incorporación del análisis del discurso, éstas encontraron su punto de
anclaje en el concepto de discurso, constituyéndose así una psicología discursiva propiamente
tal (Sisto, 2012). En la psicología social discursiva, según Potter y Wetherell (1987), la
noción de discurso es usada para tratar todos los tipos de interacciones lingüísticas, sean
habladas o en la forma de textos escritos, de carácter formal e informal; de modo que el
análisis del discurso se constituiría entonces como el análisis de cualquier tipo de material
discursivo. Su análisis en el campo de la psicología social tiene como finalidad “obtener un
Análisis de los Discursos sobre las Corridas de Toros en Bogotá D.C. 28
mejor entendimiento de la vida social y de la interacción social a través del estudio de textos
sociales” (Potter & Wetherell, 1987, p. 3).
De otra parte, desde esta perspectiva el lenguaje no se considera solamente un
vehículo para expresar y reflejar nuestras ideas, sino un factor que participa y tiene injerencia
en la constitución de la realidad social. Es lo que se conoce como la concepción activa del
lenguaje, que le reconoce la capacidad de hacer cosas y que, por lo mismo, nos permite
entender lo discursivo como un modo de acción. Por consiguiente, lo social como objeto de
observación no puede ser separado ontológicamente de los discursos que en la sociedad
circulan (Santander, 2011).
El análisis del discurso aplicado a la psicología social tiene sus raíces en una amplia
variedad de teorías literarias, filosóficas, sociológicas y lingüísticas (Sisto, 2012). Por
ejemplo, tiene una gran influencia de la teoría de los actos del habla creada por John Austin y
que Xin (2016) resume como toda palabra va más allá de su significado ya que es
propiamente una acción compuesta por tres actos que suceden de forma simultánea: el acto
locucionario, el ilocucionario y el prelocucionario. El primero constituye lo que se dice, el
segundo lo que el hablante quiere expresar o sus intenciones, y el tercero son las
consecuencias de lo que se dice. Dicha acción, en el caso de los discursos siempre está
mediada por la autoridad, la cultura, o una ideología y en muchos casos busca silenciar o
limitar los actos del habla de otros, ya sea porque impide que se dé un espacio oportuno para
que estos se expresen, porque su contenido busca que aquel que lo escuche sea incapaz de
comprender el acto del habla de otros, o porque los invisibiliza o les resta importancia.
Para Van Dijk (2005), “si las ideologías son adquiridas, expresadas, promulgadas y
reproducidas por el discurso, esto debe tener lugar a través de varios recursos o estrategias
lingüísticas o discursivas” (p. 20). Dentro de los recursos lingüísticos están, por ejemplo, el
uso de los pronombres, las metáforas, las hipérboles, los eufemismos, la entonación, la
Análisis de los Discursos sobre las Corridas de Toros en Bogotá D.C. 29
selección y cambio de tema, los argumentos y falacias, entre otros. Por ejemplo, el uso del
pronombre “nosotros” es un elemento típico usado por el hablante para referirse a su grupo de
referencia, así como el de “ellos”, pues el uso de estos recursos lingüísticos está basado “en la
subyacente polarización intragrupal-extragrupal de las ideologías. Nuestras cosas buenas y
Sus cosas malas tenderán a ser enfatizadas, como también es el caso de la mitigación de
Nuestras cosas malas y Sus cosas buenas (Van Dijk, 2005, p. 19). De esta forma, el análisis
del discurso es para el presente estudio el mejor modo de aproximarse a las ideologías que
defienden los grupos enfrentados en el debate en torno a la fiesta brava en Bogotá.
4. OBJETIVOS
4.1. Objetivo general
Identificar el discurso ideológico de los taurófilos y los defensores de los
derechos animales (anti taurinos) frente al debate de las corridas de toros en
Bogotá.
análisis en cuanto a sus objetivos, creencias compartidas, actividades típicas, normas,
valores, grupos relacionados y comunicación.
Identificar los argumentos en pro y en contra de la prohibición de las
corridas de toros utilizadas por las partes del debate.
Caracterizar las formas de acción colectiva a favor o en contra de la
prohibición de las corridas de toros.
5. CATEGORÍAS DE ANÁLISIS
Se tendrán en cuenta dos (2) categorías de análisis con sus respectivas subcategorías de la
siguiente manera:
Análisis de los Discursos sobre las Corridas de Toros en Bogotá D.C. 30
5.1.Características del movimiento de los defensores de los derechos animales (anti-
taurinos) y de los taurófilos o amantes de la fiesta brava como comunidades
ideológicas:
Esta categoría se entenderá como todos aquellos rasgos compartidos por el movimiento
social (anti taurinos) o grupo de referencia gremial (taurófilos) que definen su identidad y
los configuran como una comunidad que comparte una ideología y unas prácticas. Entre
los aspectos a considerar se encuentran los siguientes:
5.1.1. Objetivos: Se refiere a los principales propósitos y metas que persigue el movimiento
y que sus miembros comparten.
5.1.2. Creencias: Se entiende como las principales ideas y valores que defiende el
movimiento o grupo en torno a aspectos fundamentales y relacionados con la
identidad del grupo. Por ejemplo, sobre los derechos de los animales y la fiesta
brava, respectivamente. Los valores se refieren a la apreciación positiva que se le da
a objetos tangibles e intangibles relacionados con los propósitos del movimiento o
grupo.
5.1.3. Actividades típicas: se refiere a las acciones compartidas que el movimiento realiza
para alcanzar sus objetivos.
5.1.4. Normas: Esta subcategoría se entenderá como las reglas específicas que regulan el
comportamiento de los miembros y que también se proyectan socialmente, las cuales
se desprenden de la ideología y los valores grupales.
5.1.5. Grupos que se relacionan: se refiere a comunidades o grupos de personas que apoyan
o tienen objetivos en común con el grupo.
5.1.6. Comunicación: Esta subcategoría se entenderá como la forma en que se transmiten
los discursos del grupo al que se pertenece.
Análisis de los Discursos sobre las Corridas de Toros en Bogotá D.C. 31
5.2.Argumentos a favor o en contra de la prohibición de las corridas de toros: Esta
categoría se entiende como los enunciados que dentro del discurso utilizan los
representantes de los movimientos estudiados para defender la postura propia entorno a
las corridas de toros.
5.2.1. Opinión sobre la contraparte: los enunciados que dentro del discurso utilizan los
representantes de los movimientos estudiados para criticar los puntos de vista de la
parte contraria.
5.3.Formas de acción colectiva a favor o en contra de las corridas de toros: se refiere a
actividades grupales que los movimientos han realizado a favor o en contra de la
prohibición de las corridas de toros, como marchas, protestas, acciones jurídicas, entre
otras.
6. MÉTODO
En esta investigación se utilizó un método cualitativo, el cual hace referencia a aquella
“investigación que produce datos descriptivos: las propias palabras de las personas, habladas
o escritas, y la conducta observable” (Taylor y Bogan, 1986, p. 20).
Dentro de los métodos cualitativos se optó por el análisis del discurso, pues constituye
el camino metodológico más apropiado para estudiar la ideología de los grupos enfrentados en
el debate en torno a las corridas de toros. Según Santander (2011) en el Análisis del Discurso
es un requisito que el objeto de estudio y el problema de investigación sean de naturaleza
discursiva, tal como ocurre en el presente estudio. Este autor considera que “no existe la
técnica para hacer el análisis” (p. 215) sino muchas propuestas de análisis de diversos autores.
6.1.Instrumento
Se utilizó una entrevista semiestructurada con categorías de análisis definidas y
emergentes. Antes de su aplicación se elaboró un cuestionario que fue validado por dos jueces
expertos (ver Anexo 1). Con base en los comentarios y sugerencias de los evaluadores se le
Análisis de los Discursos sobre las Corridas de Toros en Bogotá D.C. 32
hicieron ajustes al cuestionario que quedó conformado por tres grandes categorías (ver Anexo
2). Junto con el cuestionario durante la realización de las entrevistas se utilizaron grabadoras
digitales con la autorización de los participantes.
6.2.Participantes
Se realizó una selección no probabilística intencional por cuotas de ocho personas, en
donde cuatro de estas pertenecían a la comunidad ideológica taurina y las otras cuatro al
movimiento anti taurino. Para la selección de los individuos a entrevistar hubo una facilidad
entre los taurinos, ya que uno de los investigadores pertenece a esta colectividad y ya tenía
conocimiento sobre cuáles de los taurinos podrían ser escogidos. En cuanto a los anti taurinos,
los investigadores tuvieron que moverse entre las redes sociales para contactar a un miembro
líder de alguno de los varios movimientos animalistas o en pro de los derechos animales.
Cuando finalmente lograron contactar uno que accedió a colaborar con la investigación, éste
suministro contactos de otros líderes de movimientos anti taurinos, por lo cual la consecución
de los individuos anti taurinos se dio por bola de nieve.
Con el fin de no generar ningún tipo de reactividad por parte de los taurinos
entrevistados, el investigador taurino fue quien se encargó de aplicarles las entrevistas,
permitiendo así que estos pudieran comunicar sus ideas de la manera más abierta y más
cómoda posible, pues siendo la comunidad taurina una comunidad señalada, suelen cerrarse
mucho al hablar de temas relacionados con la tauromaquia con personas ajenas al mundo del
toro.
Dentro del grupo de los taurinos, uno de los entrevistados es un novillero que además
es el líder de una peña taurina reconocida en el mundo taurino colombiano. Otro de los
entrevistados es un torero ya retirado que se ha convertido en el presidente de una asociación
importante para novilleros y matadores de toros en Colombia. En la entrevista realizada con
este ex torero, éste sugirió que otro torero, uno actualmente activo se sumara a la entrevista
Análisis de los Discursos sobre las Corridas de Toros en Bogotá D.C. 33
para dar a conocer su conocimiento y opinión frente a las preguntas de los entrevistadores. El
tercer taurino es un ganadero que ha empezado hace poco su carrera como novillero. El último
taurino que se seleccionó es un abogado que ha defendido las corridas de toros con tutelas y
casos en repetidas ocasiones.
En cuanto a los anti taurinos, el primer entrevistado es un activista líder de un
movimiento enfocado a la pedagogía en torno al respeto de los derechos animales. El segundo
entrevistado es una activista que se ha enfocado en defender los derechos de los animales
desde un ámbito político y legal. A su vez, es una de las principales encargadas de la
plataforma ALTO (animales libres de tortura). El tercer entrevistado, es un activista que ha
desarrollado su actividad desde los años 90 principalmente desde la academia y actualmente
se encuentra trabajando en el Instituto Distrital de Protección Animal. Asimismo, es
coordinador de la red internacional anti tauromaquia y hace parte de la coalición nacional
“Colombia sin Toreo”. El último anti taurino es una médica veterinaria dedicada al cuidado y
rescate de animales en condiciones de vulnerabilidad.
6.3.Procedimiento:
Fase 1: Contacto e invitación: en esta fase, los investigadores contactaron a las
personas que iban a entrevistar y les hicieron una invitación para participar en la investigación
en la cual ellos debían realizar una entrevista voluntaria explicando los temas que se pretendía
abordar.
Fase 2: Diseño y aplicación de las entrevistas: una vez que los cuestionarios de las
entrevistas fueron diseñados, validados y ajustados como se mencionó anteriormente, se
aplican las entrevistas a las personas seleccionadas luego de firmar un consentimiento
informado diseñado por los investigadores donde se explican los objetivos e intereses de la
investigación, y en donde se confirman las políticas de confidencialidad de las personas y de
sus aportes (ver Anexo 3).
Análisis de los Discursos sobre las Corridas de Toros en Bogotá D.C. 34
Fase 3: Organización y análisis de la información: las entrevistas grabadas fueron
transcritas textualmente. La duración promedio de las entrevistas fue de una hora y media, sin
embargo, hubo algunas que superaron las dos horas. Una vez todas las entrevistas fueron
transcritas, se organizó la información en matrices (ver Anexo 4). Se realizaron dos matrices
en donde se analizaban las categorías y subcategorías de análisis de los discursos expresados
por los entrevistados. Una matriz recolectaba toda la información de los taurinos, y la otra
matriz la de los anti taurinos.
7. RESULTADOS
A continuación, se expondrán los resultados obtenidos a partir de las entrevistas
realizadas a representantes de las comunidades ideológicas taurina y anti-taurina/animalista, a
partir de los objetivos y las categorías propuestas en este estudio.
7.1. Comunidad ideológica taurina
Los taurinos pueden ser considerados una comunidad ideológica que comparte
ciertos objetivos, actividades, valores y normas y que se encuentra enfrentada al movimiento
de los anti-taurinos pues lucha por preservar la tradición y continuar con la realización de las
corridas de toros. De hecho, en lo que se refiere a sus objetivos, todos los taurinos están de
acuerdo en que lo más importante es evitar la prohibición de las corridas de toros, lo que
constituye su principal objetivo compartido. Dado que los entrevistados son amantes y
aficionados a la fiesta brava desde distintos roles, cada uno de ellos tiene objetivos
particulares, tal como lo propone el T3: “El objetivo común de empresarios, ganaderos,
toreros es evitar que se prohíban los toros. El objetivo del ganadero es criar al mejor toro
posible, el objetivo del torero será torear lo mejor posible y el empresario en crear afición y
lograr obtener ganancias. Pero el objetivo común es ese, evitar la prohibición”.
Análisis de los Discursos sobre las Corridas de Toros en Bogotá D.C. 35
A este se agrega como objetivo común entre dos de los entrevistados, preservar al toro
de lidia como raza. El T4 desarrolla ese objetivo afirmando que “el primero (objetivo) y más
importante creo yo, es preservar la raza taurina, por cuánto uno de los argumentos
principales del por qué mantenerse viva la fiesta, es meramente económico. El argumento
meramente económico consiste en que a un ganadero no le conviene tener una ganadería de
toros bravos si esos toros no van a salir a las plazas. Lo que el ganadero invierte en
alimentos, en comodidades del animal, en corrales, en cercamientos, es muchísimo más,
digamos es un valor mucho más alto al que finalmente una empresa le paga por comprarlo
en la corrida de toros”. Esos son los únicos dos objetivos que comparten dos o más de los
taurinos entrevistados, los demás objetivos expuestos son propios de cada taurino, como por
ejemplo el objetivo expuesto por el T1, quien sugiere que “el taurino no busca que las demás
personas vivan y sientan y piensen igual que ellos. No buscan que las corridas de toros le
gusten a todo el mundo. Para ver los toros y para entender los toros se necesita sensibilidad.
Una sensibilidad que tienen algunas personas”, y el objetivo específico del T3 quien afirma
“el objetivo del ganadero es criar al mejor toro posible”.
La creencia principal que comparten todos los taurinos es que la tauromaquia es una
expresión cultural milenaria traída por los españoles, que no fue impuesta por ellos, que es
una tradición que hemos mantenido por gusto y no porque alguien lo haya forzado, y que
además es una expresión cultural en la que el toro de lidia es lo más importante y el centro de
todo. El T1 sugiere que hay que “entender que el toro es el eje transversal y fundamental en
una corrida de toros. Por algo se llama ‘corrida de toros’ y no ‘corrida de toreros’. Fijarse
principalmente en lo que es el toro, en la seriedad del toro, en su integridad y en el trato que
se le da”. Este punto de vista va de la mano con lo expuesto por el T3 quien afirma que “el
toro es lo más importante que hay, sin toro no hay nada. Con todo el respeto a los toreros,
pero el torero es realmente un suplemento.”
Análisis de los Discursos sobre las Corridas de Toros en Bogotá D.C. 36
Tres de los entrevistados coinciden en afirmar que los taurinos no disfrutan al ver el
sufrimiento prolongado de un animal hasta su muerte (T1, T2 y T4). La muerte del animal es
la culminación de la razón de su mera existencia. La muerte de este animal se entiende como
un ritual en donde el sacrificio es necesario para prolongar su raza. Así lo argumenta el T1
cuando dice que “la muerte del toro es hermosa, porque muere combatiendo y no cualquier
animal puede hacer eso. Con su muerte, vive la fiesta brava. Vive la afición y viven las
generaciones futuras de toro bravo. Es por decirlo así un sacrificio hermoso. La vida no
sería vida sin un fin”. Al respecto, el T2 agrega que a los taurinos “no nos gusta que el
animal agonice, que sufra… preferimos darle una muerte rápida de plaza de toros. Es un
animal hermoso y como te digo, lo amamos y lo respetamos sobre todo… ¿Cómo vamos a
querer que sufra? Queremos que tenga la dignísima muerte de plaza de toro bravo … Todos
somos completamente conscientes de que no somos personas que disfrutamos con la sangre o
el sufrimiento de un animal. No somos asesinos ni torturadores ni sádicos. Somos muy
conscientes que este animal que amamos y respetamos tanto y que va a una plaza, no va a un
asesinato sino a un acontecimiento, a un sacrificio ritual”.
Por otra parte, la evolución del aficionado taurino es una creencia que varios de los
taurinos entrevistados también expresaron, pues las corridas de toros siempre han sido
consideradas un espectáculo del pueblo para el pueblo. Sin embargo, por dinámicas
particulares e intereses privados, las corridas de toros se han convertido lentamente en una
actividad para las élites de la sociedad. Así lo expone el T3, para quien “la realidad social
del toreo es que se ha diluido un poco, ha sido divergente. Se ha segmentado completamente
y se ha separado de lo que realmente es la tauromaquia: un espectáculo del pueblo y para el
pueblo. Nos hemos vuelto gente elitista, gente que si no olemos a Paco Rabanne entonces no
valemos nada, cuando en realidad los toros eran de gente que se untaba las manos de tierra.
Ahora somos completamente elitistas y tenemos un problema muy grande, tenemos complejo
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de superioridad, nosotros somos los más, somos más... y todo porque el taurino tiene poder
adquisitivo para poder pagar esa boleta”.
Sin perder de vista esta reflexión y autocrítica, se puede señalar que en materia de
creencias compartidas se destacan las tres mencionadas: el significado ritual de la muerte del
animal, el rasgo no violento de los aficionados y amantes de la fiesta brava, y la consideración
de que el toro de lidia es lo más importante que existe dentro de la tauromaquia porque
absolutamente todo gira en torno a éste.
La evolución de la práctica taurina para su adaptación en sociedades con valores
progresistas tuvo creencias muy distintas. Por un lado, T2 cree posible llegar a las corridas de
toros incruentas en donde asegura que “en últimas tocaría como en Quito. Hacen unas
corridas de toros donde no se mata al animal. Y te digo que son corridas bonitas. Pierden
muchísimo y han sido criticadas fuertemente en España porque dicen que no es una corrida
de toros sin muerte. Pero a menos de que no tuviéramos de otra, yo creo que tocaría adaptar
lo de los vecinos ecuatorianos. Eso