C3 ART5 Borbones ComercioUltramarino

download C3 ART5 Borbones ComercioUltramarino

of 23

  • date post

    29-Nov-2015
  • Category

    Documents

  • view

    12
  • download

    0

Embed Size (px)

Transcript of C3 ART5 Borbones ComercioUltramarino

  • 109

    DE AUSTRIAS A BORBONES:LA EVOLUCIN DEL TRFICO

    COMERCIAL CON INDIAS YEL CAMBIO DE DINASTA

    Alicia Castellanos Escudier(UNED)

    A fines del siglo XVI, es decir en tan solo un siglo desde su descubri-miento, Espaa ejerca el predominio en el continente americano sobre unextenssimo territorio comprendido entre dos lneas paralelas, una situada enel Ro Bravo, al norte, y la otra en la Tierra del Fuego, al sur. Es cierto quequedaban extensas regiones sin colonizar o descubrir, pueblos indgenas insu-misos, tierras desamparadas o deficientemente defendidas que podan serpresa fcil de otras naciones europeas, etc. Pero la proyeccin hispana sobreel Nuevo Mundo era ya un hecho irreversible, as como la incesante amplia-cin de fronteras interiores y exteriores. Hasta el mismo momento de su inde-pendencia, Hispanoamrica siempre ofreci a los espaoles peninsulares, pormotivos muy diversos, una especial atraccin que an hoy contina vigente.

    La Monarqua hispana abord de inmediato, tras el hito descubridor de1492, la colonizacin de las distintas regiones ultramarinas americanas con elenvo de contingentes de pobladores, tanto para afirmar la pertenencia de esosterritorios a Espaa, como para una mejor extraccin de todas las riquezasque el Nuevo Mundo atesoraba.

    El descubrimiento del Nuevo Mundo por la civilizacin occidental tuvounas trascendentales repercusiones econmicas originadas por las transforma-ciones producidas a ambos lados del Atlntico. La llegada a la Pennsula de losproductos de Indias (patata, tomate, cacao, tabaco, palo brasil, ndigo, quina,coca, etc.) modificarn sustancialmente los hbitos alimenticios y las costum-bres de la poblacin hispana. Y, por otra parte, el oro y la plata extrados delsubsuelo americano provocarn una dislocacin de los precios y finanzas, (1)

    (1) Es la llamada revolucin de los precios, de graves efectos inflacionistas tambin en sala-rios, moneda, etc.

  • con una clara incidencia en la economa europea. (2) A su vez, desde laPennsula se trasladan hombres y gneros del Viejo Mundo hacia las nuevastierras, dando lugar por todo ello a un dinmico trfico naval transocenico.

    El comercio con Amrica

    Las relaciones comerciales establecidas entre Espaa y sus territoriosultramarinos se basaban en el llamado pacto colonial, es decir las posesionesamericanas deban suministrar materias primas, metales preciosos y produc-tos exticos a la metrpoli a cambio de recibir de sta las manufacturas pre-cisas. El modelo de intercambio beneficiaba claramente a la Pennsula, asque cuanto ms prspero, fluido y seguro fuera dicho trfico mejores perspec-tivas de riqueza se generaran para Espaa.

    Las circunstancias descritas explican con claridad los intentos de estric-ta regulacin de esta actividad econmica. Fueron estos motivos los que con-dujeron a la implantacin de un sistema de monopolio comercial con puertonico en Sevilla, (3) creacin en esta misma ciudad en 1503 de una Casa dela Contratacin (concebida como agencia mercantil de la monarqua y encar-gada del control del movimiento naval con las colonias) y la prohibicinexpresa de que los hombres de negocios extranjeros participaran en este inter-cambio de gneros, productos y mercancas entre metrpoli y colonias.

    Como en tantas otras ocasiones una gran parte de los deseos planteadosno se vieron correspondidos por el xito. Desde 1493 hubo una aduana enCdiz que se mantuvo incluso cuando Sevilla fue designada como capitalcentralizadora del comercio con Indias. Pero an as -y debido a las dificul-tades de navegacin por el Guadalquivir a causa de la escasa profundidad delro y a la barra de la desembocadura- la regin gaditana mantuvo determi-nadas ventajas (4) hasta que las quejas del Consulado sevillano por la prdi-

    110

    (2) Los documentos oficiales registran 182.000 kilos de oro y 17 millones de kilos de plata entre1503 y 1660, sin incluir el metal introducido clandestinamente, el que jams lleg a la Casa de laContratacin por naufragio de las naves, acciones pirticas u otras circunstancias.

    (3) Entre otras, las razones de la eleccin de la capital hispalense fueron su excelente ubicacindentro de la regin andaluza, su tradicin marinera y mercantil y la seguridad de su puerto interior res-guardado de cualquier ataque pirtico.

    (4) Desde 1519 se permitieron operaciones de carga y descarga en el puerto de Cdiz, cuyoscomerciantes dispusieron de un tercio de la capacidad de las flotas; en 1535 se creaba un Juzgado deIndias dependiente de la Casa de la Contratacin, etc.

  • da de protagonismo y el incremento del contrabando determinaron el cesetemporal de algunas de ellas. Sin embargo, el incremento del tonelaje de losnavos oblig a que en 1680 se estableciera la cabecera de las flotas en Cdiz-que con el paso del tiempo se haba convertido en el eje medular del comer-cio con Indias- y que en 1717 la Casa de la Contratacin fue trasladada a estaciudad, hecho que puso trmino a un largo periodo dominado por la primacasevillana.

    Durante el reinado de Carlos V hubo un especial inters en permitir elacceso al comercio con Indias a otras ciudades peninsulares. En 1522 se con-ceda a la recin creada Casa de la Contratacin de La Corua licencia parala regulacin del trfico martimo con las islas de la Especiera (Molucas) ysiete aos ms tarde, al tiempo que se suprima esta citada institucin, sehabilitaban los puertos de Avils, Bayona, Bilbao, Cartagena, La Corua,Laredo, Mlaga y San Sebastin para la conexin directa con Ultramar, sibien las naves que de ellos zarpasen tenan la obligacin de recalar en Sevillaal retorno.

    Felipe II pondra fin a estas directrices aperturistas en 1573, de las quenicamente se mantuvo la concesin que desde 1525 disfrutaban las islas deGran Canaria, Tenerife y La Palma de comerciar con el Nuevo Mundo. Estaautorizacin que, salvo una interrupcin temporal en 1611 perdur durantelos siglos siguientes, estuvo condicionada al traslado de familias canariasinmigrantes a tierras hispanoamericanas en calidad de colonos mediante lallamada contribucin de sangre, que supona el envio de cinco familias isle-as, de cinco miembros cada una, por cada cien toneladas de productos delarchipilago. (5)

    Hacia la mitad del siglo XVI la Corona era consciente de la imposibili-dad de cumplir su objetivo de ejercitar de forma directa el comercio conIndias, por ello su preocupacin deriv hacia el establecimiento de unas con-diciones bajo las cuales los comerciantes particulares deberan traficar conAmrica. El Estado cre estancos y monopolios sobre determinados artculosy se reserv las rentas de productos supuestamente muy beneficiosos (azo-gue, sal, naipes, papel sellado, tabaco, plvora, esclavos negros, etc.) e inten-t la exclusin de los extranjeros en los negocios con las colonias, aunquestos consiguieron salvar el escollo de varias formas distintas (naturalizacin,

    111

    (5) Vase Morales Padrn, Francisco: El comercio canario americano (siglos XVI, XVII yXVIII), Sevilla, 1955.

  • a travs de testaferros e intermediarios espaoles, en asociacin con merca-deres peninsulares, mediante licencia especial otorgada por la Casa de laContratacin, etc.).

    Atrados por las presentidas riquezas que el comercio conHispanoamrica poda depararles, multitud de comerciantes de toda Espaase instalaron en Sevilla, unindose al gran nmero de compatriotas y for-neos dedicados a los mismos menesteres que desde hacia tiempo residan enella. Un concepto corporativista de su actividad les inspir la creacin de unaasociacin que denominaron Cargadores de Indias, especie de agrupacingremial acaparadora de los negocios con Amrica y que al estar integrada porun reducido nmero de miembros acentu los efectos del monopolio sevilla-no.

    Al conjunto de cargadores, que tambin podan dedicarse a la venta deartculos en Sevilla, se una otra serie de comerciantes menores que en oca-siones consignaban mercancas en las flotas destinadas a Indias. El esquemaes trasplantable al Nuevo Mundo donde en reciprocidad exista un sistemacasi idntico. En ambos casos, los gneros solan expedirse a nombre de unapoderado o consignatario asentado en el lugar de destino y encargado derecibir los productos, o bien el mercader viajaba en las naves con la carga -lade su propiedad y la de otros colegas- y proceda a su negociacin directa enlos puertos correspondientes.

    La complejidad y progreso econmico del trfico con Amrica motiv lapeticin de los comerciantes de instituir en Sevilla un Consulado deComercio a semejanza de los de Bilbao y Burgos. La solicitud fue atendidaen 1543, mientras que en 1556 se proceda a la promulgacin de un reglamen-to. El Consulado agrupaba a los mercaderes partcipes en las transaccionescon Hispanoamrica con el objetivo de hacer frente a los mltiples problemasderivados de la navegacin y trato entre ambas mrgenes del ocano. Deigual modo, defenda los intereses de sus componentes en todo lo referente alos negocios con Amrica, reclamaba derechos y prerrogativas a la Corona ose quejaba ante la menor limitacin de sus privilegios, protestaba de cualquierintrusismo, dispona de fuero judicial en causas civiles, contaba con personalexperto en asuntos financiero-comerciales y organizaba, equipaba y despa-chaba las flotas a Indias.

    El inmenso poder atesorado por el Consulado le permiti el controlsobre fletes, cargas y precios. En beneficio propio provoc una fuerte espe-

    112

  • culacin y un constante aumento de la demanda ultramarina recurriendo auna limitada oferta, al retraso en la salida de las flotas y a la utilizacin deprcticas comerciales heterodoxas. A este funcionamiento se debe en parte laescasez de gneros en los territorios hispanoamericanos y la aparicin delcontrabando con las naciones extranjeras. (6)

    Los monarcas espaoles bien poco intervinieron en contra de esta actituddel Consulado, condicionados por el hecho de que la pervivencia del organis-mo les aseg