Cecosesola: El fin de los liderazgos

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Texto en construcción de la central cooperativa Cecosesola acerca de la cultura organizacional jerárquica y su finitud histórica

Transcript of Cecosesola: El fin de los liderazgos

  • El fin de los liderazgos?

    CECOSESOLA [email protected]

    Versin actualizada al 1 de Marzo del 2011

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    El concepto de igualdad, con todo el prestigio y toda la dignidad de un gran concepto filosfico y humanista, es hoy deformado y se emplea para aludir a uno de los aspectos ms degradantes, ms inhumanos y ms peligrosos de nuestra cultura: la uniformidad, que significa la prdida de la individualidad. Hemos transformado la nocin de igualdad convirtindola en uniformidad. Qu significa el concepto de igualdad en la tradicin humanista? Que ramos iguales en el sentido de que todo ser humano es un fin en s mismo y no debe ser un medio para el fin de nadie. Nadie debe ser tratado como un medio sino como un fin en s mismo, independiente de la edad, color, sexo Solo si se nos permite ser diferentes, sin la amenaza de ser tratados como desiguales, solo entonces somos iguales.. La independencia y la libertad son la realizacin de la individualidad. Erich Fromm, La condicin humana, Nueva Biblioteca Erich Fromm, 2009.

    El hombre es independiente slo si afirma su individualidad como hombre total en todas sus relaciones con el mundo.en resumen, si afirma y expresa todos los rganos de su individualidad. Carlos Marx, citado por Erich Fromm, Ibd.

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    As, la idea de cambiar la sociedad por medio de la conquista del poder culmina logrando lo opuesto de lo que se propone alcanzar. El intento de conquistar el poder implica (en lugar de un paso hacia la abolicin de las relaciones de poder), la extensin del campo de las relaciones de poder al interior de la lucha en contra del poder. Lo que comienza como un grito de protesta contra el poder, contra la deshumanizacin de las personas, contra el tratamiento de los hombres como medios y no como fines, termina convirtindose en su opuesto, en la imposicin de la lgica de los hbitos y el discurso del poder en el corazn mismo de la lucha en contra del poder. Lo que est en discusin en la transformacin revolucionaria del mundo no es quin es el poder sino la existencia misma del poder. Lo que est en discusin no es quin ejerce el poder sino cmo crear un mundo basado en el mutuo reconocimiento de la dignidad humana, en la construccin de relaciones sociales que no sean relaciones de poder. John Holloway, Cambiar el mundo sin tomar el poder, Vadell hermanos, Venezuela, 2005.

    Criarse en la casa del poder es aprender sus formas, absorberlas..El hbito del poder, su timbre, su postura, su manera de estar con los otros es una enfermedad que infecta todo lo que se le acerca. Si el poderoso te pisotea, ests infectado por la suela de sus zapatos. Salman Rushdie, The satanic verses, Vintage, Londres, 1998.

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    Reflexiones sobre planteamientos de Humberto Maturana relacionados con procesos de transformacin personal y cultural: Humberto Maturana es un mundialmente conocido mdico, doctorado en Harvard, reconocido como investigador de los sistemas autopoiticos intrnsecos de todos los seres vivientes. En otras palabras, el plantea cmo, a travs de los procesos biolgicos, los seres vivientes nos hacemos a nosotros mismos. Maturana analiza los procesos de transformacin personal y cultural basndose en lo que el denomina la Biologa del Conocer y la Biologa del Amar. La Biologa del Conocer se fundamenta en un anlisis biolgico de cmo los seres humanos captamos la realidad, del cual se desprende que biolgicamente no tenemos la capacidad de captar una realidad objetiva independiente de nosotros. La realidad la captamos filtrndola a travs de nuestras emociones, entendidas stas como nuestros deseos, aspiraciones, miedos, rechazos, intenciones, inclinaciones Como todos los integrantes del reino animal, somos fundamentalmente emocionales. Si bien nos diferenciamos de estos en cuanto a que el lenguaje nos permite conversar, reflexionar y/o razonar, esa capacidad para lenguajear (1) est impregnada por nuestros deseos, miedos, rechazos Estos descubrimientos nos llevan a la conclusin de que todo lo que captamos o razonamos como realidad est marcado por aquellos aspectos de nuestra historia personal que se encuentran presentes en nuestras emociones del momento. Por lo tanto, los seres humanos no tenemos la capacidad de captar verdades absolutas. Las ideologas- ya sean estas polticas, religiosas o filosficas-, en cuanto se presenten como verdades absolutas, seran un intento de imponer una supuesta verdad que en el fondo est basada en las emociones de los que las sustentan. Y, al estar por medio una imposicin, estaramos, entonces, ante un irrespeto al otro. A travs de esa capacidad para "lenguajear" (conversar, pensar y razonar), los seres humanos, en conjunto, somos creadores de los (1)Trmino utilizado por Humberto Maturana.

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    mundos culturales en que vivimos, as como, tambin, cada uno de nosotros participamos en la creacin de nuestro mundo particular. Mundos estos que, segn la Biologa del Conocer, nacen marcados por los deseos, aspiraciones, miedos, intenciones, rechazos, inclinaciones presentes en cada momento de nuestro existir. Es as como estas emociones, que inducen el contenido de nuestro lenguajear y de los mundos que creamos, terminan determinando las caractersticas de nuestro accionar. Claro est, no en una relacin lineal ya que nuestro accionar modula nuestras emociones en una permanente retroalimentacin. De esto se desprende que una cultura sigue el camino trazado por los deseos, aspiraciones, miedos, intenciones, rechazos que comparten sus integrantes, e igualmente, las caractersticas del comportamiento de una persona, al igual que la de cualquier integrante del reino animal, siguen lo trazado por sus emociones. De all que un cambio cultural o una transformacin personal implica un cambio en nuestras nuestros deseos, miedos, rechazos, a travs de una reflexin que se nos hace posible a los seres humanos porque, contrario a estos otros seres vivientes, nosotros tenemos la capacidad de lenguajear. Pero, por lo mismo que somos fundamentalmente emocionales, para cambiar es menester desearlo. Como dice la colega de Maturana, Ximena Dvila, se trata de tener el deseo y la disposicin de reflexionar sobre uno mismo y preguntarse si en este momento los deseos, aspiraciones, miedos que tengo son los que deseo. En sus palabras se trata de preguntarnos: Me gustan mis deseos? "Es ste el querer que quiero?" Estos momentos de reflexin normalmente son inducidos por la curiosidad o porque atravesamos situaciones de dolor. El lenguajear, tambin, nos diferencia de los otros seres vivientes en el que somos seres intrnsicamente sociales. En palabras de Humberto Maturana nuestro estado natural de bienestar se encuentra en "la convivencia armnica con el otro(a) como legtimo(a) otro(a) en convivencia con uno"; es decir, en el convivir en el respeto, en relaciones amorosas de confianza mutua. El Amor, con sus muy variadas maneras de expresarse en lo afectivo, es entendido por Maturana como un emocionar convivencial, basado en el profundo respeto del ser diferente de la(s) otra(s) persona(s). El insiste en que la disposicin al amor es

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    intrnsico de los seres humamos. En cambio, la agresin, la violencia y el daar al otro son inducidos culturalmente por lo cual se pueden revertir a travs de la reflexin, ya que la tendencia biolgica del ser humano es el vivir en el bienestar que produce la convivencia armnica. Puesto en trminos concretos: la agresin y la violencia- ya sea cuando las generamos o cuando las sufrimos- nos causan dolor y nos enferman. El amor sana. De esto trata la llamada Biologa del Amar. Los seres humanos somos capaces de cometer los ms atroces crmenes o agresiones, pero estas conductas son inducidas culturalmente y representan un estado de malestar, contrario a nuestra tendencia biolgica. Por lo tanto, a travs de la reflexin, a travs de esa disposicin emocional a preguntarnos si "ese es el querer que quiero", los seres humanos tenemos la capacidad de generar una transformacin personal y cultural que, de paso, hace mucha falta en el momento actual que vive la humanidad. De esto se desprende que podra existir una tica universal, comn a todos los seres humanos y que transciende los cdigos morales que implanta cada cultura: El no daar al otro, la otra o a lo otro y, por lo tanto, el hacerse responsable de los daos que se pudiesen causar. En otras palabras, somos ticos en cuanto nos relacionamos respetando al otro, la otra y lo otro como legtimo otro(a) en convivencia con uno, que no es otra cosa que convivir en el bienestar. En fin, el fundamento para desear y vivir un convivir tico en el mutuo respeto se encuentra en nuestra biologa; es decir, en nuestra manera de abordar el conocimiento y en nuestra tendencia biolgica por convivir en el bienestar que emana de una convivencia armnica. Depende de nosotros el asumirlo o no. Humberto Maturana insiste que sta no es una filosofa porque no trata sobre el Ser sino sobre el Cmo funcionamos los seres humanos. No estaramos, entonces, ante una verdad transcendente, ante una nueva ideologa. En nuestro caso, estos planteamientos nos han facilitado otras maneras de comprender el proceso de transformacin personal y organizacional que hemos emprendido, as como a clarificar los orgenes de las frustraciones y obstculos que hemos encontrado (y seguimos encontrando) en ese hacer camino al andar.

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    El mismo musi con diferente cachimbo: Generalmente tendemos a ver al capitalismo como algo aparte de nosotros, ya sea como una cosa: el sistema capitalista o personificado en los capitalistas, en los dueos de los medios de produccin. Desde ambas perspectivas, el capitalismo como sistema o perso