Cultivo de La Inteligencia Espiritual

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    03-Oct-2015
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filosofía, antropología.

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  • cuadernosformativos

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    Francesc Torralba, profesor, doctor en filosofa y en teologa.

    Adimen espirituala lantzea

    El cultivo de la inteligencia espiritual

  • 2

  • 3Adimen espiritualak, ahalmena ematen digu izatearen zentzuaz gal-detzeko, errealitatetik aldentzeko, bizitza proiektuak egiteko, mate-rialtasuna gainditzeko, zeinuak ulertzeko eta bizitzako jakintzakaditzeko. Adimen espirituala lantzea, aurre eman behar diogun hezi-keta erronka bat da, pertsona izateko hezi nahi badugu. Tradizioespiritual handietako maisu handiek, espiritualtasuna lantzeko etagaratzeko bide desberdinak erakusten dituzte. Gorputzak bezala,espiritualtasunak ere ariketa egin beharra du bere heldutasun osorairisteko. Bakardadea lantzea, isiltasunaz gozatzea, edertasunarenkontenplatzea, gogartea praktikatzea, elkarrizketa sokratikoa, etabaita ariketa fisikoak ere, espiritualtasuna garatzeko erak baitira. Ezdago modu bakar bat, historiak era askotan utzi baitigu ondare espi-ritual hau.

    La inteligencia espiritual es una modalidad de inteligencia que tam-bin se denomina existencial o trascendente. Completa el mapa delas inteligencias mltiples que desarroll, hace ms de dos dece-nios, Howard Gardner. Nos referimos a una inteligencia que nosfaculta para preguntar por el sentido de la existencia, para tomar dis-tancia de la realidad, para elaborar proyectos de vida, para trascen-der la materialidad, para interpretar smbolos y comprender sabidu-ras de vida. El ser humano es capaz de un conjunto de actividadesque no se explican sin referirse a este tipo de inteligencia. Es espe-cialmente cultivada en los grandes maestros espirituales, en los fil-sofos y artistas, tambin en los creadores.

    El cultivo de la inteligencia espiritual es un reto educativo que debe-mos afrontar si queremos educar para ser personas. Los grandesmaestros de las grandes tradiciones espirituales ensean distintoscaminos y mtodos para cultivar y desarrollar la espiritualidad.Como el cuerpo, la espiritualidad tambin requiere de una ejercita-cin para que alcance su plena madurez. La prctica de la soledad,el gusto por el silencio, la contemplacin esttica, la prctica de lameditacin, el dilogo socrtico e incluso el ejercicio fsico son for-mas de desarrollar la espiritualidad. No existe un nico modo, sinouna pluralidad de formas que la historia nos ha legado como unpatrimonio intangible.

    Adimen espirituala lantzeaEl cultivo de la inteligencia espiritual

    El profesor Francesc Torralba es doctor en Filosofa y en Teologa.Actualmente es el Director de la Ctedra Ethos de tica Aplicada de laUniversitat Ramn Llull. Autor de numerosas publicaciones sobre tica yespiritualidad. Entre sus ltimos libros, cabe destacar El arte de saber escu-char (2007), El sentido de la vida (2008), Sosegarse en un mundo sin sosie-go (2009), Inteligencia espiritual en los nios (2012) y, Jesucristo 2.0 (2012).Este Cuaderno formativo es el V captulo El cultivo de la inteligencia espiri-tual, del libro F. TORRALBA, Inteligencia espiritual, Plataforma Editorial,Barcelona, 2012, 191-234.

  • 41. BAKARDADEA PRAKTIKATZEKO OHITURALA PRCTICA ASIDUA DE LA SOLEDAD

    Para cultivar la inteligencia espiritual es especialmente relevan-te la prctica asidua de la soledad. Resulta esencial separarsedel mundo, refugiarse del mundanal ruido, visitar el silencio ysumergirse en ese estado de vida tan necesario para el equili-brio entre exterioridad e interioridad.

    Para vivir con perfecto discernimiento y extraer lecciones opor-tunas para la vida, es preciso recordar el pasado con frecuenciay recapitular lo que se ha vivido, como tambin comparar el jui-cio de entonces con el de ahora, y las intenciones y aspiracionescon el resultado y la satisfaccin obtenidos. Para llevar a cabotal relectura, se tiene que hacer caso de aquella recomendacinde Pitgoras cuando sugiere que por la noche, antes de dormir-nos, debemos examinar lo que hemos hecho a lo largo del da.

    El que vive permanentemente en el tumulto de los negocios oen los placeres sin rumiar su pasado, pierde el claro discerni-miento. Su nimo se convierte en un caos y en sus pensamien-tos se produce una confusin de la que da fe lo abrupto, lo frag-mentario y entrecortado de su conversacin. Esto se da tantoms cuanto mayor es la agitacin externa, la cantidad de lasimpresiones y cuanto menor es la actividad interna de su inteli-gencia espiritual.

    La asidua prctica de la soledad es la mejor dieta para cultivary desarrollar la inteligencia espiritual. Cada uno rehuir, sopor-tar o amar la soledad en proporcin exacta con el valor de supropio ser. La paz profunda del corazn y la tranquilidad del serpersonal, ese supremo bien junto con la salud que todo serhumano anhela desde el hontanar de su ser, slo se puedenencontrar en la soledad, en la ms profunda vida retirada.

    Una tarea fundamental que deberamos tener muy presente enlas instituciones educativas es ensear a las generaciones msjvenes a gozar intensamente de la soledad, porque es la fuen-te del desarrollo de la vida espiritual.

    Cuando uno se acostumbra a estar solo, descubre los tesorosde su riqueza interior. Entonces no siente el deseo de salir, dehuir, de escapar de s mismo como si fuera un apestado. El vacointerior es lo que impulsa a la sociedad a desplazarse alocada-mente de un lugar a otro. Cuando uno experimenta tal vaco,necesita una constante estimulacin externa y, por cierto, lams intensa, es decir, la provocada por seres semejantes.Entonces su inteligencia espiritual queda como atrofiada, caebajo su propio ser.

    En muchas ocasiones, el impulso social no se basa en el amor alos otros, tiene su gnesis en el miedo a la soledad. Muchos quebuscan desesperadamente la presencia graciosa de los otros notienen otro fin que rehusar el vaco de estar solos con la propiaconsciencia. Para escapar de uno mismo, uno se llega a conten-

    Irakaskuntza erakundeok gogoan izan behar dugunoinarrizko eginkizunetako bat, belaunaldi gazteeneibakardadeaz benetan gozatzen erakustea da, horibaita bizitza espirituala garatzeko iturri. Bakarrikegoten ohitzen zarenean, zeure barneko aberastasu-naren altxorra aurkitzen duzu.

    Gure kulturan, isiltasunarekiko antzematen den tole-rantzia eza bertan dagoen gabezia espiritualaren sei-nale garbia da, egungo gizateriak nor bere buruaribegiratu eta gure bizitzari zentzua zerek ematen diongaldetzeko ezintasuna adierazten digu.

    tar incluso con una mala compaa y puede llegar atolerar la incomodidad de su presencia, con tal de noestar consigo mismo.

    Sin embargo, cuando ha vencido la aversin a lasoledad y, consiguientemente, se ha familiarizadocon ella y se deleita con sus beneficios, puede estaren adelante solo con mucho gusto y sin anhelar nin-guna compaa, precisamente porque la necesidadde la misma no es directa y se ha acostumbrado a lasbeneficiosas cualidades que emanan de ese estado.

    Dice el filsofo judo de origen lituano EmanuelLevinas que la soledad es la unidad misma del exis-tente, el hecho de que hay algo en el existir a partirde lo cual tiene lugar la existencia. El sujeto est soloporque es uno. Se precisa la soledad para que existala libertad del comienzo, el dominio del existentesobre el existir, es decir, en suma, para que hayaexistente. As pues, la soledad no es solamentedesesperacin y desamparo, sino tambin virilidad,orgullo y soberana.1

    El amor a la soledad no es una tendencia primigeniadel ser humano; slo surge como resultado de laexperiencia y de la reflexin. Ello ocurre en funcindel cultivo de la propia inteligencia espiritual, pero,a la vez, con el pasar de los aos. La persona deespritu -afirma Soren Kierkegaard- se distingue delo que somos nosotros por su capacidad de soportarel aislamiento, su rango, como persona del espritu,es proporcional a la intensidad con la que puedesoportar el aislamiento, mientras que los sereshumanos que somos nosotros permanentementenecesitamos de los otros, de grupo; nos morimos,nos desesperamos, si no estamos resguardados porla pertenencia al grupo, por tener la misma opininque el grupo.2

    1 E. LEVINAS, El tiempo y el Otro, Paids, Barcelona, 1993, 80.2 S. KIERKEGAARD, El instante, Trotta, Madrid, 2006, 80.

  • 52. IXILTASUNA DASTATUEL GUSTO POR EL SILENCIO

    La experiencia del silencio interior es especialmenteidnea para el cultivo de la inteligencia espiritual.

    El desarrollo de la vida espiritual exige un clima desilencio, de lo que metafricamente se denomina lavivencia del desierto.

    El silencio es un mbito especialmente idneo para lairrupcin de preguntas y de experiencias que estnntimamente conectadas con la vida espiritual. Cuandouno est en silencio consigo mismo y logra acallar lasvoces de la mente, se asombra de la realidad, experi-menta el misterio de todo lo que hay y palpita en l,con mpetu, la pregunta por el sentido. La intoleranciaal silencio que se detecta en nuestra cultura es un clarosntoma de la pobreza espiritual que hay en ella, unaexpresin de la incapacidad del ser humano contem-porneo para mirarse a s mismo y preguntarse qu eslo que dota de significado su vida.7

    El silencio, en las grandes tradiciones espirituales yespecficamente monsticas de la humanidad, juegaun papel decisivo para la prctica de la oracin, de lameditacin, del encuentro con Dios y con el mundo. Entodas ellas, salvando diferencias de carisma y de tradi-cin, se exige un clima de silencio, porque se reconoceque ste es fundamental para el desarrollo de la vidaespiritual. En nuestro entorno altamente contaminadoy sobresaturado informativamente, dicha experienciaest prcticamente ausente de la vida cotidiana.

    No nos referimos slo al silencio fsico, sino al silenciointerior. Cuando uno vive plenamente el silencio inte-rior, descubre su verdadera identidad, con todas suscomplejidades, grandezas y debilidades. El silenciocausa temor, porque al to