Economía Política de La Dependencia y El Subdesarrollo por Rolando Astarita

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Economía política de la dependencia y el subdesarrollo. Una crítica a la teoría de la dependencia.

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ECONOMA POLTICA DE LA DEPENDENCIA Y EL SUBDESARROLLO

ECONOMA POLTICA DE LA DEPENDENCIA Y EL SUBDESARROLLO

ROLANDO ASTARITA

Recibido: Agosto de 2010

Agradecimientos

Agradezco a Carlos Astarita por lectura de varios captulos de este libro, sus crticas y observaciones, en especial referidas a la articulacin entre formaciones precapitalistas, y la mundializacin del capital.

A Carlos Bianco, quien me ayud a profundizar en la relacin entre tipo de cambio y renta agraria.A Mauricio Turkieh, quien ley todo el borrador, corrigi no pocos errores y contribuy con sus consejos a darle forma de conjunto. Tambin estoy en deuda con mis alumnos de las carreras de Sociologa, de la Facultad de Ciencias Sociales; de Economa, de la Facultad de Ciencias Econmicas Universidad de Buenos Aires, y de la carrera de Comercio Internacional, de la Universidad Nacional de Quilmes, quienes a travs de mltiples planteos y cuestionamientos contribuyeron a precisar problemas y me estimularon a profundizar en temas.

Mi agradecimiento asimismo a Paola Menna Zapatiel, de la Biblioteca de la Universidad Nacional de Quilmes, quien me ha prestado una gran ayuda al proporcionarme materiales para mis investigaciones.

PresentacinEste libro constituye en muchos sentidos una continuacin de Valor, mercado mundial y globalizacin. En Valor analizamos crticamente la teora clsica del imperialismo, a la luz de la teora del valor trabajo de Marx, la dinmica del capital que se deriva de ella, y de la globalizacin de la relacin capital/trabajo. En el presente trabajo abordamos la corriente de la dependencia; la temtica del tipo de cambio y el desarrollo desigual; y cuestiones vinculadas con la renta de la tierra, su relacin con la ganancia del capital y la tasa de inters, y con el desarrollo en un pas dependiente como Argentina.

En el primer captulo brindamos un panorama de la corriente de la dependencia, sus avances en relacin a la teora dominante en los medios acadmicos, sus races tericas y polticas, e introducimos a sus exponentes ms destacados. En el captulo dos, y a fin de profundizar en las concepciones de la dependencia, sintetizamos la obra de Ruy Mauro Marini, tal vez el terico de la corriente que ms sistemticamente aplic las categoras de El Capital al estudio de la dependencia en Latinoamrica. En el captulo tres analizamos la teora de Marini desde la teora marxiana del capital, su tesis sobre la acumulacin dependiente, y su nocin de subimperialismo. A travs de este examen buscamos demostrar que no es necesaria una teora de la acumulacin especfica para los pases dependientes, sino estudiar cmo se particularizan las tendencias y leyes generales del capital. En el captulo cuatro abordamos las tesis de la dependencia desde el punto de vista del mtodo y abogamos por un enfoque dialctico de totalidad concreta, a fin de superar las polaridades rgidas hacia las que se desliz la corriente de la dependencia. En el siguiente captulo intentamos responder la pregunta de qu fenmeno histrico expres la dependencia y cules fueron las razones de su crisis y desintegracin. El captulo seis cierra esta primera parte del libro con una discusin sobre la dependencia reformulada, esto es, sobre las posiciones predominantes en la izquierda y el progresismo latinoamericano que actualmente defienden los autores dependentistas. Los siguientes cinco captulos, que componen la segunda parte del libro, estn dedicados a la relacin entre tipo de cambio, precios y desarrollo en pases atrasados. El captulo siete generaliza el modelo de tipo de cambio, y la discusin sobre intercambio desigual que habamos realizado en Valor. Su conclusin central es que en los pases atrasados tecnolgicamente se genera menos valor por hora de trabajo que en los pases adelantados tecnolgicamente, aun cuando puedan existir tipos de cambio de equilibrio, en el sentido que los define la macroeconoma neoclsica. En el captulo ocho sintetizamos la hiptesis de Prebisch-Singer del deterioro de los trminos de intercambio, subrayamos su relevancia en el presente, y ofrecemos una explicacin alternativa del porqu del fenmeno, basada en la teora del valor trabajo. Una primera versin de este captulo apareci en Astarita (2009b).

En el siguiente captulo encaramos una crtica al modelo de tipo de cambio de Shaikh, un referente marxista en la materia. Los captulos 10 y 11 constituyen una unidad. En ellos procuramos mostrar que existi una lgica en la alternancia de perodos de tipo de cambio alto y bajo que hubo en Argentina desde mediados de la dcada de 1970 a la actualidad. Sostenemos tambin que esa lgica estuvo en la raz de las recurrentes crisis cambiarias y financieras que atraves el pas. La tercera parte est conformada por tres captulos en los que analizamos la cuestin de la renta agraria, el desarrollo del capitalismo agrario en la zona cerealera y sojera de Argentina, y sus consecuencias sobre los ingresos en la clase dominante. El estmulo inmediato para la elaboracin de estos trabajos ha sido el conflicto entre el Gobierno y los productores y propietarios de la tierra en la zona cerealera y oleaginosa argentina, que se desarroll desde marzo de 2008 y no se cerr completamente al momento de escribir estas lneas (inicios de 2010). Sin embargo el objetivo de estos captulos no es en s mismo el conflicto, sino indagar en el desarrollo agrario de un pas atrasado, pero con un sector de alta productividad; y estudiar la dinmica que se plantea entre renta, ganancia e ingresos del capital financiero. Para esto en el captulo 12 presentamos una explicacin sencilla de la teora de la renta de Marx, que en general es poco conocida incluso entre los propios marxistas. Asimismo analizamos los cambios que se han producido en las rentas diferenciales I y II; cuestionamos la existencia hoy de la renta absoluta; y analizamos la relacin entre la renta, la ganancia y el inters. La explicacin de esas categoras se ampla en Interludio I, a travs de la crtica a una interpretacin de la teora de la renta de Marx distinta de la que defendemos; en este Interludio tambin abordamos la relacin entre renta y tipo de cambio. .

En el captulo 13 analizamos el desarrollo del capitalismo agrario argentino como parte de la globalizacin y la entrada del capital en el agro a nivel mundial. En este captulo volvemos tambin sobre cuestiones planteadas por los tericos de la dependencia sobre la articulacin entre modos de produccin no capitalista y el desarrollo capitalista. En el Intermedio II explicamos cmo funcionan los mercados de futuros, a fin de discutir la idea de que los precios de los alimentos, las materias primas agrcolas y los productos energticos son determinados por la actividad financiera y especulativa. En el captulo 14 aplicamos las categoras tericas discutidas al anlisis del conflicto entre el Gobierno y el campo, con un pequeo modelo de pas dependiente, basado en lo desarrollado en los captulos 10 y 11. El anlisis refuerza la idea, que defendemos a lo largo del libro, de que es necesario superar las visiones linealmente estancacionistas que han predominado en los estudios marxistas de los pases subdesarrollados. Por ltimo, en el captulo 15 nos preguntamos cul es el significado hoy de la dependencia, en el marco de nuestra tesis sobre que no existe explotacin entre pases, como haba planteado la tesis de la dependencia. Esta cuestin se vincula estrechamente con los programas polticos, tradicionalmente tributarios de la corriente de la dependencia, de la liberacin nacional, la independencia econmica y la autarqua econmica. ndicePRIMERA PARTE:

LA CORRIENTE DE LA DEPENDENCIA

1. Corriente de la dependencia, caractersticas generales

2. Dependencia y subimperialismo en Ruy Mauro Marini

3. Discusin sobre Marini desde la teora del valor trabajo

4. Dependencia, cuestiones metodolgicas a la luz de la tradicin hegeliana y marxista

5. La realidad histrica que expres la CD y las razones de su crisis6. La dependencia reformulada

SEGUNDA PARTE

SUBDESARROLLO Y TIPO DE CAMBIO

7. Tipo de cambio de equilibrio y desequilibrio en trminos de valor en el intercambioApndice: Intercambio entre el modo de produccin capitalista y la produccin simple de mercancas

8. Deterioro de los trminos de intercambio y teora del valor trabajo

Apndice: Explicacin sencilla de precios de produccin

9. Tipo de cambio y crisis externa crnica en Shaikh

10. Tipo de cambio y desarrollo dependiente, el caso argentino. Elementos estructurales11. Tipo de cambio, dinmica del desarrollo desigual y de las crisis en el caso argentino

TERCERA PARTE

CAPITALISMO AGRARIO EN UN PAS SUBDESARROLLADO

12. Renta de la tierra y capitalInterludio I: Renta agraria, inters y tipo de cambio, discusiones tericas13. Globalizacin y desarrollo capitalista en el agroInterludio II: Especulacin financiera y precio de los granos14. Renta agraria, ganancia del capital y retencionesCONCLUSIN

15. Qu es hoy la dependencia?

BIBLOGRAFAPRIMERA PARTE

LA CORRIENTE DE LA DEPENDENCIA

Captulo 1Corriente de la dependencia, caractersticas generalesLa corriente de la dependencia (en adelante CD) fue un movimiento intelectual y poltico que busc explicar las races del atraso y el subdesarrollo en Amrica Latina, y analizar las relaciones desiguales entre los pases de la periferia y los pases adelantados. Naci a mediados de la dcada de 1960 en la central de Santiago de Chile de la CEPAL, y adquiri rpidamente influencia en la izquierda latinoamericana y en crculos acadmicos e intelectuales de Europa y Estados Unidos, hasta mediados de la dcada de 1980, cuando entr en un proceso de crisis y dispersin. Sin embargo sus ideas siguen predominando en la izquierda y en el nacionalismo radical latinoamericano. Para comprender a la CD es conveniente entender cules fueron sus fuentes tericas; el contexto intelectual, social y poltico que rode su nacimiento; y en oposicin a qu pensamientos, por entonces prevalecientes, los autores de la dependencia desarrollaron sus principales tesis. INFLUENCIA DE LA CEPAL El surgimiento de la CD se vincula, en primer lugar y de manera directa, con las problemticas que haba instalado la CEPAL en la agenda de los estudios sociales, as como con las limitaciones de esta corriente frente a la realidad latinoamericana. En especial influy en la CD la tesis de la CEPAL sobre que la causa del atraso de Amrica Latina resida en la forma en que la regin se insertaba en la economa mundial. Una cuestin que a su vez haba sido determinante en la creacin de la CEPAL.Efectivamente, la CEPAL naci en un entorno de deterioro de las relaciones de los gobiernos latinoamericanos con Estados Unidos, en la inmediata segunda posguerra. Una serie de factores se conjugaron para llevar a esa situacin. Por aquellos aos se haba reforzado la dependencia de Amrica Latina con respecto a las importaciones de manufacturas norteamericanas; haban cado sus reservas; y exista un temor generalizado de que los precios de las materias primas se establecieran en un mercado controlado por un nico comprador, Estados Unidos. La CEPAL fue creada, como agencia de las Naciones Unidas, a propuesta de latinoamericanos con el objetivo de estudiar las formas de relacin econmica de Amrica Latina con los pases del centro. Por eso desde su inicio estuvo integrada por economistas mayoritariamente reformistas y keynesianos, que alentaban el desarrollo de una burguesa nacional industrialista en Latinoamrica, la intervencin del Estado en la economa y la colaboracin de clases para hacer frente a las presiones externas. Este contexto explica la trascendencia que tuvo, a fines de la dcada de 1940, la hiptesis de Prebisch-Singer, sobre el deterioro de los trminos de intercambio. Segn Prebisch y Singer, los pases atrasados sufran un deterioro creciente de los precios de sus exportaciones primarias, en relacin al precio de los bienes industriales que importaban de los pases adelantados; por lo tanto, segua el argumento, el comercio internacional entre el centro y la periferia no llevaba automticamente al desarrollo de la periferia, como postulaba la teora ortodoxa. De esta manera Prebisch y Singer cuestionaban la aplicabilidad de la teora neoclsica a los pases atrasados, y afirmaban la necesidad de diferenciar cualitativamente los pases del centro capitalista de los pases de la periferia. En base a este diagnstico la CEPAL rechaz el crecimiento basado en las exportaciones, adopt un enfoque nacionalista y proteccionista, e impuls a las corrientes desarrollistas de las burguesas latinoamericanas. Pero tambin abog por una industrializacin sustentada en la entrada del capital extranjero.

Inicialmente el proyecto cepaliano despert muchas esperanzas en Amrica Latina, pero hacia mediados de los aos sesenta su desarrollismo, caracterizaba la CD, entraba en un impasse. En Amrica Latina continuaban la marginacin y la pobreza de vastos sectores; la entrada del capital extranjero haba generado una mayor dependencia de las importaciones de mquinas y equipos, y un continuo drenaje de divisas por la remesa de utilidades y pago de regalas; adems, los pases padecan crisis recurrentes en sus balanzas de pagos. Las economas latinoamericanas se estancaban. De aqu la radicalizacin de economistas y socilogos cepalianos y heterodoxos, y la formacin del movimiento de la dependencia en convergencia con sectores marxistas. En 1968 Dos Santos escriba:

Los hechos histricos han generado una crisis muy seria en las ciencias sociales latinoamericanas. La dcada optimista fue seguida de una dcada de pesimismo, caracterizada por el estancamiento econmico y el fracaso de las polticas de desarrollo (Dos Santos, 1975, p. 163).

Citaba luego a Prebisch, quien admita que

en la evolucin de la economa latinoamericana en 1966, se advierten nuevamente los dos rasgos que la vienen caracterizando desde hace aos: la lentitud y la irregularidad del crecimiento econmico (ibid., p. 165).

Los dependentistas pensaban que el programa de la CEPAL haba expresado las aspiraciones de la burguesa latinoamericana a un desarrollo nacional autnomo. Pero a partir de los sesenta, cuando esa burguesa haba establecido una relacin de dependencia con los capitales extranjeros, ese programa haba dejado de corresponder a los intereses propios de la clase que buscaba orientar y pasaba a corresponder a un sueo utpico pequeoburgus (Bambirra, 1983, p. 31). La estrategia promovida por el desarrollismo generaba descapitalizacin, dficits externos, crecimiento de las deudas y ms dependencia (ibid., p. 29). Los dependentistas tambin criticaban que la CEPAL hubiera subvalorado las medidas distributivas, en especial la reforma agraria.

RADICALIZACIN DE LAS LUCHAS A las dificultades econmicas que enfrentaba el continente latinoamericano se sum el auge de las luchas populares y de liberacin nacional, desde fines de los aos cincuenta. Se asisti por entonces al ascenso de movimientos de liberacin, nacionales y antiimperialistas, en Argelia, Congo Belga y Vietnam, entre otros lugares. Ms importante an fue el triunfo de la Revolucin Cubana, y el fortalecimiento del guevarismo, con sus crticas a las concepciones stalinistas y al reformismo burgus. Asimismo la Revolucin Cultural china contribuy a la radicalizacin latinoamericana de los sesenta. Pero tambin hubo respuestas reaccionarias y de la derecha. Entre comienzos y mediados de los sesenta se producen el golpe militar en Brasil; la sangrienta represin al movimiento obrero y popular en Indonesia; la invasin de Estados Unidos a Repblica Dominicana; y el golpe militar en Argentina, de 1966. Hubo en consecuencia una creciente conviccin en muchos sectores de la izquierda de que el avance social por la va keynesiana y democrtica se cerraba para el Tercer Mundo. Adems, tuvo importancia el giro a la izquierda de un sector de la iglesia, que profundiz en la lnea del Concilio Vaticano II y dio lugar al surgimiento de la Teologa de la liberacin. Militantes latinoamericanos que se haban iniciado en el nacionalismo catlico radicalizaron sus posturas en los sesenta y setenta, adoptando planteos del marxismo y de otras teoras crticas. Tambin incidi la radicalizacin de la juventud de Estados Unidos y Europa, con sus crticas a la sociedad de consumo, a la guerra en Vietnam y su lucha por la paz.

La CD estuvo integrada por muchos intelectuales de izquierda principalmente socilogos y economistas que no pertenecan a partidos polticos. Pero tambin tuvieron posiciones dependentistas autores afines al maosmo. Samir Amin fue el ms influyente; aunque tal vez no pueda ser incluido formalmente dentro de la CD. Asimismo los trotskistas desarrollaron anlisis con muchos puntos de contacto con la CD, siendo Ernest Mandel el ms destacado. La CD, siempre entendida en un sentido amplio, tambin incluy estructuralistas que descubrieron los lmites de un proyecto nacional autnomo (Dos Santos, 2003, p. 25). Entre estos ltimos mencionamos a Osvaldo Sunkel, los trabajos maduros de Celso Furtado, e inclusive la obra final de Ral Prebisch reunida en su libro El capitalismo perifrico (ibid.).

SUPERACIN DE LA TEORA ORTODOXA DEL DESARROLLO La situacin que acabamos de describir se combin con una profunda insatisfaccin con la teora burguesa del desarrollo dominante en los sesenta. sta haba sido establecida, en lo esencial, por Rostow (1974). Rostow planteaba que exista una secuencia de etapas de crecimiento, que se repetan de forma ms o menos uniforme en todos los pases que avanzaban hacia la modernizacin. Esas etapas eran la sociedad tradicional; la del desarrollo de condiciones previas para el impulso inicial; la etapa del impulso inicial, cuando se superaban los obstculos para el crecimiento y pasaban a dominar las fuerzas del progreso econmico; la etapa de la marcha hacia la madurez; y la era del alto consumo de masas. Lo decisivo para que hubiera desarrollo, siempre segn Rostow, era favorecer la libre empresa, la importacin de capital y la insercin plena en la economa internacional.

Rostow pensaba que desde el impulso inicial a la madurez se necesitaban aproximadamente 60 aos porque, desde el punto de vista analtico, un intervalo de esa naturaleza puede apoyarse en la poderosa aritmtica del inters compuesto aplicado al monto de capital, en combinacin con las consecuencias de mayor alcance, debidas al poder de una sociedad de absorber la tecnologa moderna de tres generaciones (p. 22). Y sostena seriamente que lo suyo constitua una alternativa a la teora de la historia moderna de Karl Marx (p. 14). Se trataba de una concepcin lineal y mecnica, que fue adoptada por los poderes polticos en los pases centrales y en muchos de los atrasados. La ideologa y el programa de la Alianza para el Progreso, promovida por el presidente Kennedy, reflejaron esta influencia. La visin linealmente evolucionista del desarrollismo neoclsico se combinaba en la ortodoxia dominante con una concepcin dualista de las sociedades atrasadas. Segn el dualismo, las sociedades se dividan en un sector atrasado tradicional y otro moderno, el capitalista. Se pensaba que a partir de la interaccin entre esos dos sectores se producira el ensanchamiento progresivo del sector moderno y una reduccin del tradicional, hasta que todos los habitantes estuvieran incluidos en el desarrollo. An modelos semi-heterodoxos, como el de Lewis, un referente en la teora del desarrollo, participaban de esta visin. Lewis pensaba que en pases atrasados con excedente de mano de obra en el sector tradicional (precapitalista) poda haber desarrollo por la transferencia paulatina de trabajadores hacia el sector moderno (capitalista). De esta forma el segundo crecera a expensas del primero, que se ira achicando. En consecuencia, las teoras del desarrollo centraban sus anlisis en los obstculos y resistencias que oponan las estructuras tradicionales al avance del sector moderno, y al despegue de los pases atrasados.

En oposicin a esta visin auto-conformista del desarrollo la CD plante que los pases no avanzaban mecnica ni linealmente desde el atraso a la madurez, y que haba que tener una visin histrica y de totalidad de la periferia. La perspectiva histrica era importante para entender, contra lo que afirmaba Rostow, que todas las sociedades haban tenido historia, y que muchos pases subdesarrollados como India o China haban sido en su momento desarrollados. Por otra parte, desde la perspectiva de totalidad se poda comprender el atraso de la periferia como producto del sistema mundial. Esto significaba que el subdesarrollo de la periferia constitua el reflejo especular del desarrollo de los pases adelantados; el desarrollo de los pases adelantados y el subdesarrollo de la periferia no eran fenmenos independientes, sino partes de un mismo proceso, donde uno se vinculaba orgnicamente al otro. Los pases adelantados explotaban a los atrasados; estos ltimos transferan sus recursos al centro, y potenciaban el desarrollo desigual de ambos polos. No haba por lo tanto desarrollos en sucesin lineal, sino en paralelo, y el subdesarrollo de los pases atrasados alimentaba el desarrollo de los adelantados. En palabras de Dos Santos:

El tiempo histrico no es unilineal, no hay posibilidad de que una sociedad se desplace hacia etapas anteriores de las sociedades existentes. Todas las sociedades se mueven paralelas y juntas hacia una nueva sociedad. Las sociedades capitalistas desarrolladas corresponden a una experiencia histrica completamente superada. (Dos Santos, 1975, p. 153).

Al respecto Shamsavari (1991) destaca que la escuela introdujo una dimensin histrica e internacional al problema del desarrollo (p. 266), frente a las construcciones de los neoclsicos. Se conforma as lo que posiblemente sea la tesis central de la CD, que sostiene que las economas de los pases subordinados, o dominados, estn condicionadas y dependen de las economas del centro en un grado tal que les imposibilita tener un desarrollo capitalista dinmico, con fuerza propia. Por eso el atraso no poda superarse, como pensaba la corriente mayoritaria de la CEPAL, mediante algunas medidas correctivas en el comercio internacional, ni incentivando la entrada de capital extranjero; o apostando a un desarrollo capitalista autnomo, articulado por el Estado.

CRTICA DE LAS CONCEPCIONES STALINISTAS La CD tambin critic los anlisis y las polticas de los partidos Comunistas latinoamericanos. A principios de los aos sesenta los partidos Comunistas continuaban defendiendo la estrategia de la revolucin por etapas, que haba definido la Internacional Comunista a comienzos de la dcada de 1930 para los pases atrasados. Planteaban que la falta de desarrollo en la periferia se deba a las estructuras semi-feudales, mantenidas por las oligarquas terratenientes en alianza con los monopolios imperialistas, y contrarias al fortalecimiento de una clase capitalista industrial y nacional. Por eso las burguesas nacionales eran nacionales porque estaban interesadas en desarrollar capitalismos independientes tenan intereses objetivamente enfrentados al imperialismo y la oligarqua. De aqu que los partidos Comunistas plantearan la necesidad de una revolucin democrtico-burguesa que abriera camino a la industrializacin y, en consecuencia, al fortalecimiento social del proletariado. La estrategia revolucionaria era por etapas. La primera etapa comprendera la revolucin democrtica, popular y anti-imperialista. En ella la clase obrera sera aliada de la burguesa nacional, y slo despus del triunfo de esta revolucin se podra avanzar hacia la segunda etapa, la revolucin socialista.

La CD invirti este razonamiento al sostener que el atraso y el subdesarrollo no eran el producto de las estructuras atrasadas feudales o precapitalistas, sino el resultado de la expansin del capitalismo mundial. Las burguesas nativas eran un derivado de ese desarrollo capitalista, y slo podan sobrevivir asocindose con el capital extranjero y abdicando de sus propios proyectos de desarrollo nacional autnomo (Bambirra, 1983, p. 65). No se trataba de una burguesa nacional, como sostenan los comunistas, ya que no poda defender los intereses de la nacin independientemente de los intereses del capital extranjero, al que estaba asociada.

Ellas [las burguesas criollas] no disponen de la propiedad privada de los medios de produccin fundamentales sino que la comparten con el imperialismo desde una posicin desventajosa, aunque eso no signifique que sus ganancias no sean sustanciales (Bambirra, 1983, p. 65).

En consecuencia la CD planteaba que los industriales criollos no seran aliados de los trabajadores y de los sectores populares en una futura revolucin democrtica. La nica salida para superar el atraso pasaba por el triunfo de la revolucin socialista, dirigida por la clase obrera, enfrentada al imperialismo, las oligarquas y las burguesas nativas.

La crtica de la CD a los partidos Comunistas coincida con el planteo de los trotskistas pero no con los partidos maostas sobre la incapacidad de las burguesas de los pases perifricos de encabezar o participar en luchas revolucionarias contra el imperialismo. Y sobre la necesidad de abandonar la estrategia de la revolucin por etapas.

Los autores de la dependencia tambin cuestionaron la visin lineal y mecnica del marxismo sovitico, segn la cual la humanidad deba atravesar, necesariamente, las etapas del comunismo primitivo, el esclavismo, el feudalismo y el capitalismo, antes de llegar al socialismo. En este respecto los aportes fundamentales provinieron de antroplogos marxistas, que dieron pie, adems a la tesis de la articulacin de los modos de produccin (vase ms abajo). Destacamos los estudios de Maurice Godelier sobre el modo de produccin asitico (por ejemplo Godelier, 1971); la categora de regmenes tributarios de Amin (vase Amin, 1986); la nocin de modo de produccin africano, de Coquery-Vidrovitch (Coquery-Vidrovitch, 1998); y los trabajos sobre el rol de las formaciones no capitalistas africanas de Claude Meillassoux (1982).

Sealemos por ltimo que si bien en lneas generales los partidos Comunistas latinoamericanos rechazaron a la CD, Vania Bambirra apunta que en algunos de ellos hubo una receptividad favorable a la dependencia. Por ejemplo, en militantes del PC chileno; y en el PC brasileo habra habido, siempre segn Bambirra, sntomas relevantes de reorientacin, en el sentido de plantear el carcter socialista de la futura revolucin (Bambirra, 1983, p. 10). De todas maneras los partidos Comunistas de Amrica Latina nunca modificaron sus concepciones fundamentales.

TRADICIONES DESDE LA IZQUIERDA

Las ideas de la CD entroncaron a su vez con estudios y debates de ms larga data sobre el sistema mundial y el desarrollo. En primer lugar con la extensa polmica entre el marxismo y el populismo ruso que tuvo lugar hacia fin del siglo XIX y principios del siglo XX, sobre si Rusia seguira la evolucin de los pases capitalistas adelantados, o podra encarar vas alternativas de desarrollo. All quedaron establecidas algunas problemticas que luego recorreran los trabajos sobre la dependencia. Entre ellas, la relacin entre la acumulacin y la ampliacin de los mercados internos. Los populistas haban sostenido, en oposicin al marxismo ortodoxo, que los bajos ingresos de las masas campesinas constituan un obstculo insuperable para el desarrollo capitalista, ya que limitaban mortalmente a los mercados. Dcadas ms tarde autores de la CD como lo veremos en Marini esgrimieron argumentos similares, y cuestionaron la aplicabilidad de las leyes marxianas de la acumulacin a los pases subdesarrollados. . En segundo trmino, la CD adopt y profundiz las tesis clsicas sobre el imperialismo que elaboraron marxistas y radicales de principios de siglo XX. De especial trascendencia fue el folleto de Lenin El imperialismo fase superior del capitalismo. Siguiendo a Hilferding (1974), Lenin sostena que el sistema capitalista haba pasado de una fase de libre competencia tpicamente las dcadas de 1860 y 1870 a una en que prevalecan los monopolios. Segn este enfoque, los precios eran administrados, y la economa poda ser manejada, a travs de la colusin y las relaciones de fuerza, por las grandes empresas. Adems, en los pases ms poderosos los mercados estaban saturados las masas carecan de poder de compra debido a la concentracin de la riqueza, y los capitales deban salir al exterior por mercados y fuentes de aprovisionamiento para evitar la depresin. La tendencia al estancamiento en el centro se reforzaba por la hegemona que haba adquirido el capital financiero, que ejerca un rol parasitario y retrgrado.

Por lo tanto la empresa colonial, segn Lenin, era imprescindible para que el capitalismo del centro se reprodujera. El monopolio y la necesidad de explotar a la periferia explicaban tambin que en las relaciones econmicas internacionales prevaleciera la violencia para la extraccin del excedente desde la periferia. El sistema de explotacin colonial imperialista, sustentado en el saqueo y el pillaje, se converta en un rasgo caracterstico de la poca. Naturalmente, si haba un estado de guerra permanente para mantener el dominio colonial y el saqueo, habra poco espacio para el desarrollo capitalista en los pases atrasados. Sin embargo los marxistas pensaban tambin que la exportacin de capitales desde los pases centrales a la periferia generara el desarrollo de las fuerzas productivas en esta ltima. En su trabajo sobre el imperialismo Lenin afirmaba que la exportacin de capital repercuta en los pases en que era invertido, acelerando extraordinariamente el desarrollo del capitalismo. Este pronstico generaba una tensin no reconocida tericamente en los escritos leninistas con la idea del predominio del pillaje y el robo. Para zanjar la cuestin, entre finales de los aos veinte y principios de los treinta la Internacional Comunista sentenci que las inversiones de los capitales imperialistas slo generaban atraso. En su sexto Congreso, en 1928, se aprobaron las Tesis sobre el movimiento revolucionario en los pases coloniales y semicoloniales, en las que se afirmaba que la expansin del capitalismo en los pases coloniales y semicoloniales ubicados mayoritariamente en Asia y frica ya no era progresiva. En el siguiente Congreso, de 1934, esta tesis se extendi a Amrica Latina. Estas ideas fueron profundizadas y sistematizadas, en la dcada de 1950, en un conocido libro de Paul Baran sobre la economa poltica del crecimiento (vase Baran, 1969). Aqu Baran anticip mucho de lo que luego defenderan los autores de la CD; de hecho, en los aos sesenta y setenta normalmente se inclua a Baran dentro de la corriente.Baran plante que el atraso, la miseria y el subdesarrollo de los pases de la periferia no se deban a causas internas, sino a la explotacin de las potencias. El caso ms representativo era India, cuya economa haba sido devastada por el colonialismo ingls. Baran se apoyaba en datos de estadgrafos indios, que calculaban que Gran Bretaa se apropiaba anualmente de aproximadamente el 10% del producto bruto de la India. Planteaba as la idea del drenaje o transfusin de recursos de la periferia al centro. El excedente econmico se obtena de las masas subalimentadas, semidesnudas, mal alojadas y agotadas por exceso de trabajo (Baran, 1969, p. 172). Inevitablemente India se subdesarrollaba en tanto Gran Bretaa se desarrollaba. La conexin de la periferia con el capitalismo frenaba el desarrollo: no puede haber duda de que si la cantidad de excedente econmico que Gran Bretaa extrajo de la India hubiese sido invertido en esta ltima, el desarrollo econmico de la India tendra en la actualidad poca similitud con este cuadro sombro (Baran, 1969, p. 172). La contracara de la India era Japn, el nico pas que no haba sido una colonia o una dependencia del capitalismo avanzado; en consecuencia haba gozado de un desarrollo nacional independiente (ibid., p. 183). Adems del factor colonial, Baran aport nuevos elementos a la tesis de que los pases atrasados eran explotados. Es que ya en los aos cincuenta el colonialismo estaba en retroceso, y era necesario modificar algunos planteos. Baran puso el nfasis en la inversin extranjera directa (IED) de los pases centrales en los atrasados. Plante que la entrada de capitales en la periferia era muy reducida, y al poco tiempo exista una salida neta de recursos debida a la remesa de utilidades, pagos de regalas, patentes, intereses, etc., por parte de los monopolios. En consecuencia era mucho ms lo que sacaban los imperialistas, que lo que aportaban a los pases atrasados con sus inversiones; las balanzas de pagos sufran crisis recurrentes. As la IED, lejos de generar desarrollo, provocaba estancamiento y miseria. Exista explotacin de los pases atrasados y formalmente independientes por parte de los Estados imperialistas, aunque no por medio del dominio colonial. Los monopolios extranjeros actuaban en combinacin con las oligarquas locales, conformando una alianza que impeda el progreso social y econmico. Por eso las relaciones capitalistas no se podan extender plenamente en los pases atrasados, y los regmenes perifricos eran mercantil-feudales. Estas posiciones se profundizaron luego con la explicacin ms general de Baran y Sweezy (1982) sobre el capital monopolista, que intentaba actualizar las viejas tesis del imperialismo. En particular porque Baran y Sweezy plantearon que si el monopolio haba pasado a dominar la economa, las leyes econmicas establecidas por Marx de alguna manera deban ser modificadas. Adems, Baran y Sweezy adoptaron adems un enfoque claramente subconsumista. Sostenan que la concentracin del capital en manos del monopolio generaba un aumento de los beneficios en grado tal, que no poda ser gastado por los capitalistas. De ah que hubiera un problema estructural de realizacin del producto, y la salida del sistema pasaba por promover el gasto improductivo (armas, propaganda, etc.). De manera que la supervivencia del capitalismo dependa del despilfarro estructural; lo que explicaba la tendencia al estancamiento en el centro. Esta obra de Baran y Sweezy fue considerada por muchos autores de la dependencia como una actualizacin de las tesis leninistas del imperialismo y la preponderancia de los monopolios. La revista norteamericana Monthly Review, animada por Baran y Sweezy, goz de gran predicamento en la CD.La influencia de Baran y Sweezy se combin con la que ejercieron marxistas ms ortodoxos, como Mandel. Mandel plante que la tesis de la preeminencia del monopolio no obligaba a generar una teora distinta de la marxiana. Adems, y a pesar de conceder importancia al despilfarro, no tuvo una visin estancacionista del capitalismo central. Mandel destac que el capitalismo en los pases desarrollados haba tenido la capacidad de ampliar los mercados despus de la Segunda Guerra, por lo menos hasta comienzos de la dcada de 1970. LA TESIS DEL INTERCAMBIO DESIGUAL En los aos 1960, y en paralelo con la consolidacin de la CD, apareci la tesis del intercambio desigual, de Arghiri Emmanuel. Emmanuel (1972) sostena que los pases atrasados transferan valor a los pases adelantados por los mecanismos de mercado. A diferencia de Prebisch, planteaba que esto no se deba a que las exportaciones de la periferia fueran materias primas, ya que ocurra con todos los productos de exportacin de los pases atrasados. El origen ltimo del intercambio desigual, segn Emmanuel, eran los salarios extremadamente bajos que se pagaban en la periferia subdesarrollada. Esto posibilitaba altas tasas de plusvala; dada la igualacin de las tasas de ganancia, se generaba una transferencia de valor desde los pases atrasados a los adelantados.

Emmanuel afirmaba entonces que haba explotacin de los pases atrasados por parte de los pases adelantados, aunque ya no se tratara de explotacin colonial. Conclua adems en que no haba posibilidad de establecer un programa socialista internacional, porque los trabajadores de los pases adelantados participaban de la explotacin de los trabajadores de los pases atrasados. Esta conclusin despert muchas crticas contra Emmanuel. A pesar de este cuestionamiento, la tesis del intercambio desigual fue adoptada y defendida por muchos autores de la CD. LA CD, UNIDAD Y DIVERGENCIAS

Hasta el momento nos hemos referido a la corriente de la dependencia dado el tronco de ideas claves compartidas por los dependentistas: la imposibilidad de un desarrollo capitalista con races propias de la periferia; la tesis de que los pases atrasados eran explotados por los monopolios y los pases centrales; el sesgo nacionalista radical de sus planteos; y la idea de que la transferencia de excedente generaba desarrollo en los pases imperialistas. A partir de estos puntos en comn hubo sin embargo importantes diferencias, razn por la cual es imposible hablar de una escuela. Ya en los sesenta Cardoso constataba que los autores de la CD tenan interpretaciones discordantes entre s en puntos significativos (citado por Bambirra). En 1981 Chilcote tambin apuntaba que aquellos interesados en la dependencia han reconocido que no existe una teora general y unificada (Chilcote, 1981, p. 15). Y en su resea y balance de la corriente Palma (1987) deca que la dependencia nunca haba logrado unificar una teora, y era conveniente hablar de una escuela unificada. Por este motivo la mejor forma de profundizar qu fue la CD es presentando las posiciones de sus principales exponentes, y sus diferencias. Andr Gunder Frank

Frank, junto a Cardoso y Faletto, fue el iniciador de la CD con la publicacin en Monthly Review, en 1966, de The development of underdevelopment, que fue la base de su libro Capitalismo y subdesarrollo en Amrica Latina, publicado al ao siguiente. A pesar de que Frank nunca se reivindic marxista, us categoras del marxismo, y siempre reconoci la influencia de Baran en su elaboracin terica. Su tesis, en principio, es muy sencilla. Dice que cuando los pases se vinculan al mercado mundial se acrecientan las diferencias de sus economas porque se produce una transferencia de excedente de un pas al otro. De manera que pequeas diferencias iniciales van creciendo exponencialmente, dando lugar a que una minora de pases se desarrolle y una mayora se subdesarrolle. Por eso, siempre segn Frank, cuanto ms se vinculan los pases de la periferia al mercado mundial, ms se subdesarrollan. Por ejemplo, el norte de Brasil haba experimentado un cierto auge cuando se haba vinculado tempranamente, y de manera intensa, al mercado mundial, pero luego haba cado en la decadencia, producto de esa vinculacin. Algo parecido haba ocurrido con el Potos. Tambin haba gozado de un perodo de esplendor cuando se haba ligado al mercado mundial, en la poca de la colonia; pero finalmente se haba subdesarrollado. En cambio, cuando los pases tomaban distancia del mercado mundial, crecan. Chile se haba desarrollado entre 1940 y 1948 cuando haba estado aislado del mercado mundial. En cuanto a los pases adelantados, su desarrollo dependa de la transferencia de recursos desde los pases subdesarrollados.

Frank tambin planteaba que las sociedades campesinas eran explotadas por las burguesas locales urbanas, y que haba una cadena de transferencias de excedente entre metrpolis, submetrpolis y regiones atrasadas, que conectaba al ltimo campesino de la periferia con los centros imperialistas ms avanzados. Esta visin ha sido calificada de circulacionista, porque parece decir que la circulacin de las mercancas genera el subdesarrollo y desarrollo. Como una consecuencia de este enfoque las contradicciones fundamentales se ubicaban en el nivel de las relaciones entre las metrpolis y los pases dominados; o de las metrpolis, submetrpolis y regiones explotadas. Las contradicciones de clase parecan pasar a un plano secundario.

En crtica de la tesis de los partidos Comunistas sobre las estructuras semi-feudales y precapitalistas de Amrica Latina, Frank tambin plante que la regin haba sido capitalista desde la colonizacin. Para esto defina el capitalismo como un sistema que produce para el mercado, y no por la relacin de trabajo asalariado, como sucede en Marx. Dado que la produccin de Amrica Latina desde el origen del dominio colonial fue organizada para la exportacin, Frank conclua que no se poda hablar de feudalismo, y s de capitalismo. Latinoamrica haba sido un satlite de las metrpolis desde el siglo XVII, dentro de la economa mundial capitalista. Esta caracterizacin de Amrica Latina como capitalista dio lugar a mltiples debates.

Al margen de esta discusin, Frank sostena una tesis que, de alguna manera, fue compartida por muchos de sus crticos, aunque con matices. Afirmaba que el capitalismo latinoamericano no poda desplegar una lgica de reproduccin ampliada y de acumulacin como se describe en El Capital, y que el desarrollo era mero lumpen-desarrollo. De aqu tambin que no hubiera una clase capitalista con races propias, sino una lumpen-burguesa. Se trataba de un enfoque claramente estancacionista.

Debe sealarse tambin que en su obra ms madura Frank adopt el enfoque de la economa mundo que comparti con Immanuel Wallerstein y Giovanni Arrighi, segn el cual toda economa nacional deba pensarse como parte de una totalidad de una forma an ms estrecha de lo que lo haba hecho la CD. Segn esta visin, los dependentistas analizaban a los pases desarrollados y a los subdesarrollados de manera demasiado fragmentaria, lo que induca a pensar en la posibilidad de desarrollos nacionales autnomos. El anlisis desde la perspectiva de la economa mundo concebida como sistema demostraba que ningn pas poda lograr un estado de independencia econmica, o de no dependencia, desvinculndose del mercado mundial. En consecuencia, tambin era imposible construir un socialismo nacionalmente aislado; una tesis que Frank comparti con los trotskistas.

Fernando Enrique Cardoso

Cardoso publica en 1969, junto a Faletto, Dependencia y desarrollo en Amrica Latina. Ensayo de interpretacin sociolgica, que todava hoy es estudiado en facultades de Ciencias Sociales de Amrica Latina. Cardoso y Faletto plantean que los anlisis de Frank son mecnicos y caen en un determinismo economicista, en el sentido que lo externo (el imperialismo) determina rgidamente el curso de los pases perifricos, anulando lo interno, esto es, las estructuras sociales y las luchas de clases. En contraposicin subrayan que deba tenerse en cuenta la especificidad de las situaciones de la dependencia. Lo externo no poda ser una entelequia, haba que estudiar concretamente cmo reapareca en el anlisis de cada economa local, en los diversos perodos histricos. El imperialismo implicaba que lo externo se internalizaba y se traduca en formas de dominacin a travs de Estados y clases sociales o fracciones de clases, con sus alianzas y enfrentamientos. Por eso lo decisivo para explicar el subdesarrollo eran las relaciones de fuerza y las alianzas de clases al interior de los pases. As el anlisis de Cardoso y Faletto procura centrarse en las luchas de las clases sociales, y en las relaciones de poder que se establecan en cada pas. A partir de sostener que el imperialismo no determinaba de forma unvoca el estancamiento, y que el curso de los acontecimientos dependa en gran medida de lo interno, quedaba abierta la posibilidad de que hubiera desarrollo, aunque condicionado y dependiente, en la periferia. Esta ltima idea se fortalecera luego en otros escritos de Cardoso. Por ejemplo, en Cardoso (1977) aparece ms claramente an la crtica a la visin del estancamiento permanente de Frank; y a la tesis de la superexplotacin y el subconsumismo de Marini. Crtico tambin de la idea de que en los pases atrasados no haba dinamismo a causa del imperialismo, Cardoso planteaba que la penetracin del capital industrial y financiero aceleraba la produccin de plusvala relativa e intensificaba las fuerzas productivas. Sostena que el imperialismo moderno difera del que haba analizado Lenin, ya que ahora la inversin extranjera se volcaba a la industria, no slo a la produccin de materias primas; y adems, los capitales de los pases perifricos participaban en esas empresas. Por lo tanto el desarrollo capitalista dependiente se haba convertido en una nueva forma de expansin del capital monoplico en el Tercer Mundo.

Siendo el autor menos estancacionista de la CD, de todas maneras Cardoso mantuvo la idea de que las burguesas nativas eran explotadas por las burguesas de los pases imperialistas; y que los pases atrasados eran explotados por los adelantados. El Estado en Amrica Latina constitua un instrumento de la dominacin econmica internacional y las clases dominadas locales sufran una doble explotacin (Cardoso, 1977, p. 13). El desarrollo dependiente implicaba una suerte de explotacin del pas atrasado por los oligopolios multinacionales, a travs de la apropiacin desigual del excedente.

Theotonio Dos Santos

El marxista brasileo Dos Santos desarroll la idea de la nueva dependencia. Con esto intent explicar la forma que adoptaba la dependencia a partir de la entrada del capital extranjero en el sector manufacturero de los pases atrasados. Dos Santos pensaba que Lenin se haba equivocado al pronosticar que la inversin extranjera generara desarrollo en la periferia, ya que el capital monopolista se aliaba con los factores que mantenan el atraso, el subdesarrollo y la dependencia. Esto implicaba que las economas de la periferia estaban condicionadas por el desarrollo y expansin de los pases dominantes. En tanto estos ltimos podan expandirse y autoimpulsarse, los pases dependientes slo lo pueden hacer como reflejo de esa expansin, que puede actuar positiva o negativamente (Dos Santos, 1975, p. 180). Los pases dependientes estaban

en retraso y bajo la explotacin de los pases dominantes. Los pases dominantes disponen as de un predominio tecnolgico, comercial, de capital y sociopoltico sobre los pases dependientes que les permite imponerles condiciones de explotacin y extraerle parte de los excedentes producidos interiormente (ibid.).

La dependencia supona entonces explotacin y extraccin del excedente de los pases atrasados. Esto posibilitaba el desarrollo industrial de algunos pases, y limita ese mismo desarrollo en otros, sometindolos a las condiciones de crecimiento inducido por los centros de dominacin mundial (ibid.). Dos Santos pronosticaba que la dependencia de Amrica Latina continuara en tanto no pudiera transformarse en una economa autosostenible o independiente (ibid., p. 181). Los pases que haban roto con la dependencia eran los que fines de la dcada de 1960 haban buscado consolidar una economa independiente, como suceda en los pases socialistas del Tercer Mundo, como China, Corea, Vietnam y Cuba (ibid., p. 182)Dos Santos no comparti la caracterizacin de Frank sobre Amrica Latina como capitalista desde la colonizacin, y sostuvo que se trataba de una economa colonial exportadora (Dos Santos, 1975, p. 178). Tambin, y en contraposicin a Frank, intent dar ms importancia a las estructuras econmico-sociales de los pases latinoamericanos. Ruy Mauro Marini

Marini se reivindicaba marxista y aplic las categoras del marxismo al estudio del subdesarrollo; dedicamos luego dos captulos al anlisis de su obra.

Samir Amin

Amin elabora en el marco de las tesis de Baran y Sweezy sobre el monopolio. Tambin estuvo influenciado por los estudios africanos de antroplogos marxistas, como Coquery-Vidrovitch, Meillassoux y Rey; este ltimo fue uno de los principales referentes de la tesis sobre la articulacin de los modos de produccin, junto con Amin. Amin sostuvo (vase Amin 1986 para lo que sigue) que el modo de produccin capitalista necesitaba contrarrestar la tendencia a la cada de la tasa de ganancia aumentando la explotacin de la fuerza de trabajo. Sin embargo en los pases adelantados no poda aumentar la explotacin sin poner en cuestin la acumulacin autocentrada. Por acumulacin autocentrada Amin no entenda la autarqua econmica, sino que los salarios progresaran a medida que se desarrollaban las fuerzas productivas. A fin de no entrar en contradiccin con la acumulacin autocentrada, el capitalismo monopolista mantena, aunque modificadas, a las formaciones sociales precapitalistas de la periferia. La funcin de los modos de produccin precapitalistas era suministrar mano de obra barata al centro, a travs de la emigracin; y principalmente a las plantaciones y empresas monoplicas exportadoras, establecidas en la periferia. Esta mano de obra barata era la clave para que hubiera intercambio desigual. Por eso, a pesar de que el colonialismo socavaba los modos de produccin tradicionales, el capitalismo no se expanda en el continente. El sistema preservaba esos modos precapitalistas, aunque en una forma modificada. frica sub sahariana constitua el caso paradigmtico de esta situacin.Segn Amin, tambin sufran el intercambio desigual los campesinos que vendan su produccin a travs de los canales de comercializacin dominados por los monopolios, y a los precios establecidos por stos. En definitiva, el intercambio desigual era el mecanismo ms importante mediante el cual el capitalismo central explotaba a las formaciones precapitalistas, y posiblemente la cuestin terica decisiva de la poca. Es que la economa mundial no poda funcionar, sostena Amin, sino como articulacin de modos de produccin. El modo de produccin capitalista era dominante, pero sobreviva solo mediante la explotacin de los modos de produccin precapitalistas. Los bajos salarios y el control de los precios por parte de los monopolios tambin explicaban, segn Amin, el deterioro de los trminos de intercambio que haba estudiado Prebisch.

Como consecuencia de esta situacin en las periferias la proletarizacin, entendida en el sentido de Marx, era incompleta. Pero la clase proletaria en el Tercer Mundo era muy amplia, ya que por proletarios Amin comprenda no slo a los trabajadores ocupados por el capital, sino tambin a las amplias capas de marginados y desocupados permanentes en la periferia y, ms importante, a las masas campesinas integradas en los intercambios mundiales, y que pagan como tales, al igual que la clase obrera urbana, el precio del intercambio desigual. Debido a los bajos salarios y la proletarizacin incompleta, los mercados internos de los pases de la periferia eran restringidos, lo que acentuaba el estancamiento. No haba posibilidad de que se desarrollara un consumo de bienes durables por parte de los trabajadores. La industrializacin por sustitucin de importaciones que haban experimentado algunos pases del Tercer Mundo no anulaba las condiciones esenciales del atraso. Sus economas estaban desarticuladas porque orientaban la produccin conforme a las necesidades del centro. Eran en esencia tteres del capitalismo central; el centro modela a la periferia segn sus necesidades (p. 162; nfasis nuestro). La periferia no poda pasar a un crecimiento autocentrado y dinmico. Ernest MandelMandel, a igual que Amin, sostuvo que el mercado mundial slo poda concebirse como una articulacin de modos de produccin, entre formas precapitalistas (subordinadas) y el modo capitalista (dominante). Plante tambin que el intercambio desigual se haba convertido en la principal forma de explotacin de los pases atrasados, y comparti la tesis del bloqueo del desarrollo capitalista en la periferia. Por este motivo critic la idea de Bujarin (1971) sobre que el modo de produccin capitalista tenda a ser planetario (vase Mandel, 1979). De todas maneras ofreci una explicacin distinta del mecanismo del intercambio desigual que la brindada por Emmanuel y Amin. Sostuvo que los pases atrasados, al emplear ms mano de obra en promedio que los pases adelantados debido al atraso tecnolgico generaban ms valor que los pases adelantados. Y ese excedente se transfera al centro a travs del intercambio (Mandel, 1979). Esta tesis luego la desarrollaron, en las dcadas de 1980 y 1990, Carchedi y otros marxistas.

CRTICAS A LA CD

Una revisin de las crticas que se dirigieron a la CD, en especial en las dcadas de 1970, y 1980, nos ayudar a tener un panorama ms completo de sus posiciones.

Al estudiar las crticas a la CD es necesario distinguir, en primer lugar, las que se dirigieron desde fuera de la CD a algunos de sus autores; en segundo trmino, las que surgieron del seno mismo de la corriente y tuvieron como destinatario algn otro dependentista; y en tercer lugar, las que se destinaron al conjunto de la CD. Naturalmente, slo el ltimo grupo constituye una crtica a la CD de conjunto. Sin embargo muchas veces se asumi que las otras dos especies formaban parte, de alguna manera, de un cuestionamiento global de la corriente. Esto ha suscitado quejas de los dependentistas, en especial por la situacin que se gener en torno a Frank, el autor de la CD ms cuestionado. A Frank se le critic su caracterizacin del capitalismo como un sistema de produccin mercantil y su afirmacin de que desde la colonizacin Amrica Latina haba sido capitalista; su enfoque circulacionista; su visin demasiado rgida del estancamiento crnico de las periferias; y la (casi) desaparicin del anlisis en trminos de clases sociales. Pero Bambirra, Dos Santos, Cardoso, entre otros, subrayaron repetidas veces que esas posturas no representaban sus propias posiciones, y que ellos mismos haban criticado a Frank. Hay mucho de vlido en esta defensa. Es una realidad que no toda la CD fue rgidamente estancacionista, o sostuvo que la mera conexin con el mercado mundial determinara el subdesarrollo y la ausencia de una burguesa con races propias. El pensamiento de Marini, por ejemplo, es sutil y complejo.

Por lo tanto, cuando se tiene en cuenta que muchas crticas se dirigieron a algn miembro en particular de la CD; y que adems en buena medida esas crticas fueron compartidas por otros dependentistas, la cantidad de crticas a la corriente se reduce notablemente. Fueron pocos los autores que cuestionaron de conjunto a la CD a partir del examen de la obra de sus miembros ms referenciados. En este respecto, tal vez la crtica ms conocida a la CD sea la de Cueva (1974). Vania Bambirra (1983) la considera el ms serio esfuerzo de cuestionar las tesis de la teora de la dependencia (p. 41). Dada su relevancia, presentamos sus ideas centrales con alguna extensin.

Cueva comienza diciendo que con la teora de la dependencia se daba una situacin paradjica, ya que criticaba la teora burguesa del desarrollo tomando ideas del marxismo, pero a su vez criticaba al marxismo tomando ideas del desarrollismo y de las ciencias burguesas. Es que la CD reproduca el dualismo, aunque invertido, ya que en lugar de ser el sector tradicional el responsable del atraso como sostena la teora burguesa del desarrollo, en la visin dependentista era el sector moderno el responsable del atraso. De esta manera, adems, la dependencia se deslizaba hacia un anlisis en trminos de regiones, que dificultaba el anlisis de clases. Si bien Cueva admita que exista una contradiccin entre Estados imperialistas y dependientes, la misma haba que derivarla de las clases sociales; aunque no explicaba de qu manera debera hacerse esa derivacin.

Tambin Cueva cuestiona que la CD estuviera preocupada por el desarrollo y no por la explotacin de clases. Afirma que esto impregnaba a la teora de la dependencia de un tinte nacionalista, y que la contradiccin central era entre clases sociales, y no en trminos de naciones, como sostena la CD. Critica por otra parte a Dos Santos, en torno al rol del imperialismo, ya que, segn Cueva, la entrada de los capitales extranjeros desarrollaba el capitalismo en la periferia. En cuanto a Cardoso y Faletto, habran trabajado con un doble cdigo, porque por un lado adoptaban una perspectiva desarrollista, y por otra parte una marxista. Sin embargo tambin haban dejado de lado la lucha de clases. Por eso de conjunto los anlisis de la CD se hacan en trminos de oligarquas, burguesas, clases medias, sectores populares, estando ausente la relacin capital / trabajo. Cueva tambin cuestiona a Marini por su divisin del mercado de productos, donde el consumo de los obreros estara estancado; y sostiene que no hay que formular leyes particulares para el pas dependiente, ya que las leyes generales del capitalismo se manifiestan en estos pases simplemente con sus rasgos particulares. No haba espacio terico, por lo tanto, para asentar una teora de la dependencia. Por ltimo, Cueva objeta que la CD tratara de explicar siempre el desarrollo de una formacin social por su articulacin con otras formaciones, y no por su dinmica interna.

La segunda crtica que destacamos es la de Dore y Weeks (1979) y Weeks (1981), que estn en la lnea de Brenner (1979). Bsicamente estos autores sostienen que el error de la CD fue explicar el desarrollo desigual a nivel mundial por las transferencias de plusvala entre pases, y no poner el acento como sucede en la teora marxista en la produccin como causa de esa desigualdad. Es que la explotacin se da en una relacin de clases, subrayan Dore y Weeks, y no en una relacin entre pases; las transferencias internacionales de valor deban entenderse desde esta perspectiva. En coincidencia con Brenner, sostienen que la desigualdad entre los pases es consecuencia de la explotacin de clases en los pases atrasados, y que el desarrollo de los pases avanzados no se basa en la extraccin de riqueza de las periferias. El capitalismo no acumula a partir de la explotacin de pases, sino de la clase obrera. La explotacin es apropiacin del trabajo excedente, pero esta idea desapareca cuando se hablaba de explotacin entre pases, como haca la dependencia. Con ello tambin se esfumaba la nocin de modo de produccin. En particular, Dore y Weeks cuestionan que los autores de la CD hablaran de que a los pases subdesarrollados se les quitaba su excedente, como si ste perteneciera al pas. Critican tambin la visin subconsumista de Marini, como parte de una visin estancacionista. En cuanto a Cardoso, su error era poner en un mismo plano de importancia lo externo y lo interno; no adverta que lo que impulsa a la sociedad es la contradiccin entre las fuerzas productivas y las relaciones de produccin, que da lugar a los conflictos de clases.

Weeks (1981) repite algunos de estos argumentos, y destaca que dependencia y marxismo son teoras alternativas. Sostiene que la evidencia emprica estaba en contra de las tesis de la dependencia, desde el momento en que los flujos de capital no se daban principalmente desde los pases desarrollados a los atrasados, como deca la CD que suceda, sino entre los pases adelantados. Esta falla en el diagnstico derivaba de la visin equivocada de la dependencia sobre la dinmica de la acumulacin.

Otras crticas fueron ms matizadas. Por ejemplo Edelstein (1981) reivindicaba que la CD hubiera planteado que la estructura de clases de los pases perifricos se haba formado por la relacin con el imperialismo, y en interaccin con el mercado mundial. De todas maneras admita, como aspectos negativos, que la CD defina un modo de produccin a partir de un anlisis circulacionista, que minusvaloraba los procesos de trabajo y tenda a concebir la historia como un conflicto entre las clases poseedoras.

Por ltimo, sealemos que a partir del texto de Warren (1973), hubo cada vez ms escritos que cuestionaron la visin estancacionista de la CD, a la luz de la industrializacin que estaba teniendo lugar en muchos pases de Asia y Amrica Latina; tratamos estas cuestiones en el captulo cinco.

RESPUESTAS A LAS CRTICAS

Frank fue uno de los autores ms cuestionados de la CD, y tambin uno de los que ms respondi a las crticas. En general su defensa consisti en una matizacin de sus primeras posiciones ms abiertamente circulacionistas. En particular Frank admiti que haba que tomar en consideracin los factores internos de los pases, en especial la lucha de clases. Sin embargo se trat, en nuestra opinin, de concesiones de formulacin ms que de contenido. Es que si bien reconoci que s, es ms importante plantear y entender el subdesarrollo en trminos de clases (Frank, 1987, p. 9), mantuvo la idea de que esa estructura de clases era el resultado de lo externo. As, la conquista colonial habra formado en Amrica Latina su estructura econmica y de clases, que a su vez habra generado polticas de subdesarrollo en lo econmico, social, cultural y poltico (ibid., p. 23). Por otra parte el imperialismo transformaba la estructura econmica y de clases de los pases latinoamericanos; y el neoimperialismo volva a transformar la estructura econmica y de clase en nuestros das (ibid., p. 27). En definitiva, el factor decisivo continuaba siendo el externo. De hecho Frank nunca termin de plantear la centralidad de las contradicciones de clases. Tampoco modific su idea sobre que el capitalismo deba definirse a partir de las relaciones de produccin, como sostiene el marxismo. Por otra parte, y en un nivel ms general, es de destacar la respuesta de Bambirra a Cueva (vase Bambirra, 1983). Bambirra seala que muchas de las crticas de Cueva no corresponden a posiciones de la corriente, sino a algunos de sus autores, y la mayor parte de las veces estn referidas slo a algunas de sus obras. Afirma que Dos Santos, o ella misma, dan importancia a los factores internos y las luchas de clases; no sostienen una tesis estancacionista y reconocen que la entrada de capital acelera el desarrollo capitalista. Por otra parte Bambirra reivindica que se ponga el foco en la problemtica del desarrollo y el subdesarrollo, que haba sido planteada por la realidad latinoamericana, y permaneca como tema a resolver por una futura revolucin socialista. A partir de aqu Bambirra responde el cuestionamiento de Cueva acerca de la falta de centralidad de las contradicciones de clase en la CD, sealando que existan dos contradicciones claves en la sociedad contempornea. En primer lugar, la contradiccin entre el imperialismo y las naciones oprimidas (siguiendo a Lenin y la Internacional Comunista). Y en segundo trmino, la contradiccin entre la burguesa y el proletariado. Ambas se fundan en la oposicin entre el imperialismo, en alianza con las burguesas locales, y el proletariado, junto a las naciones oprimidas. De esta forma se poda tratar dialcticamente la tensin entre las contradicciones de clases y las contradicciones nacionales. Esta respuesta sera extensible a las crticas de Dore y Weeks. Es CONCLUSIN A partir de la teora sobre el imperialismo y el monopolio de los marxistas de principios de siglo XX, y nutrida de los enfoques nacional-desarrollistas de la CEPAL, la CD plante ideas que terminaron conformando un verdadero paradigma dentro de la izquierda. Sostuvo que el sistema imperialista-monoplico explotaba a los pases del Tercer Mundo; que a raz de esta explotacin estos pases tenan bloqueada la va del desarrollo capitalista en algn sentido fundamental; y que la ruptura de esta relacin de explotacin, y una genuina industrializacin slo podran lograrse mediante el triunfo de la revolucin socialista. Muchas crticas que se dirigieron a la CD en realidad aludan a los trabajos de algunos de sus autores, particularmente a Frank. Sin embargo Cueva dirigi una crtica integral a la corriente. Ms crticas se plantearon en las dcadas de 1970 y 1980, a medida que avanzaba la industrializacin en muchos pases de Asia y Amrica Latina. Captulo 2

Dependencia y subimperialismo en Ruy Mauro Marini

En este captulo profundizamos en la CD a travs de la obra de Ruy Mauro Marini, terico y militante brasileo, nacido en 1932 y fallecido en 1997. Marini fue uno de los autores dependentistas que aplic de forma ms sistemtica la teora de Marx. Adems abord desde la perspectiva de la ley del valor trabajo el complejo problema que planteaba, ya claramente desde mediados de los sesenta, la internacionalizacin del capital productivo. Esto significa que rechaz las explicaciones del subdesarrollo basadas en la presin militar o diplomtica o sea, en la coercin extraeconmica e intent una explicacin integral, sustentada en la dialctica del valor y en la teora de la plusvala de Marx. Adems fue consciente de que no poda seguir analizndose la economa de Brasil como simple apndice neocolonial del imperialismo; ni al Estado brasileo de los sesenta como una marioneta de los yanquis. Sus anlisis abran entonces la posibilidad de una renovacin de las visiones que se anclaban en la teora leninista del imperialismo, que l mismo reivindicaba.

LAS RACES DE LA DEPENDENCIA

Marini (1973) brinda una explicacin abarcativa sobre las causas histricas y la dinmica de la dependencia. Sostiene que en las primeras etapas del capitalismo Amrica Latina tena como funcin proveer de alimentos baratos a los pases desarrollados. Este comercio iba acompaado del deterioro de los trminos de intercambio, que era necesario explicar por la accin de la ley del valor en el mercado mundial. Marini era consciente de que a medida que el mercado alcanzaba formas ms desarrolladas, la violencia poltica y militar destinada a explotar a las naciones ms dbiles se volva superflua, y que la explotacin pasaba a depender de la reproduccin de relaciones econmicas. Por lo tanto, al ampliarse el mercado mundial, en la visin de Marini, se ampliaba la accin de la ley del valor. Encontramos as una idea clave, la centralidad de la ley del valor para explicar el atraso.

Por otra parte Marini pensaba que el anlisis deba centrarse en la produccin, pero que esto era aplicable slo para los pases centrales, ya que el capitalismo dependiente estaba condicionado por la circulacin de mercancas. Esto suceda porque exista un intercambio desigual entre las naciones adelantadas que exportaban bienes manufacturados a las atrasadas, y las naciones atrasadas que exportaban bienes primarios a las adelantadas. Los pases que producan bienes manufacturados podan fijar precios de monopolio, por encima de sus valores, obteniendo ganancias superiores y configurando as el intercambio desigual. Se produca por lo tanto una transferencia de valor fundada en el poder del monopolio, lo que determinaba la explotacin entre pases. sta era la segunda idea clave de Marini.

El intercambio desigual explicaba entonces por qu en Amrica Latina la clase dominante buscaba compensar la prdida de plusvala mediante la superexplotacin del trabajo. Por superexplotacin Marini entenda la intensificacin de los ritmos de produccin, la prolongacin de los tiempos de trabajo y la expropiacin de una parte del trabajo necesario para reponer el valor de la fuerza de trabajo. En una palabra, la fuerza de trabajo en la periferia no se pagaba por su valor. Esto era posible por la sobreabundancia de mano de obra, fenmeno que tena su causa en una propiedad de la tierra altamente concentrada. Se configuraba as un modo de produccin fundado exclusivamente en la mayor explotacin y no en el desarrollo de su capacidad productiva (1973).

La superexplotacin juega, por lo tanto, el rol central en Marini y se vincula orgnicamente con las leyes de la acumulacin mundial del capital. Es que las exportaciones desde la periferia favorecen la acumulacin en los pases centrales, debido al abaratamiento de los medios de subsistencia de los obreros de estos pases y el consiguiente retraso en la cada de la tasa de ganancia. La superexplotacin estaba en el centro de las leyes del capital operando a escala mundial.

Marini sostiene que en la primera etapa de insercin de las economas perifricas en el mercado mundial no existan problemas de realizacin, a pesar de que la superexplotacin deprima el mercado interno, ya que la venta ocurra en el mercado mundial. El capital poda superexplotar sin preocuparse por la reproduccin de la fuerza de trabajo la oferta de trabajo era abundante ni por la realizacin del producto. Paralelamente las ganancias inducan a un consumo capitalista suntuario que se abasteca con importaciones, en base a la plusvala que no se reinverta productivamente. En consecuencia se produca la estratificacin del mercado interno, donde las esferas altas se vinculaban con la produccin mundial a travs de las importaciones. Esto configuraba una situacin de dependencia, en donde las relaciones de produccin de las naciones subordinadas eran modificadas o recreadas para asegurar la reproduccin ampliada de la dependencia.

Sobre esa relacin de dependencia se haba desarrollado la industrializacin por sustitucin de importaciones. Pero la industrializacin en Argentina, Brasil, Mxico y otros pases no haba llegado a conformar, por lo menos en su primera etapa, una verdadera economa industrial que implicara un salto cualitativo en el desarrollo. La industria haba continuado siendo una actividad subordinada a la produccin y exportacin de productos primarios. Slo cuando se produjo la crisis de los treinta se haba obstaculizado la acumulacin basada en el mercado externo, y el eje de la acumulacin se haba desplazado a la industria. A partir de entonces la demanda de bienes que consuman los capitalistas se haba recentrado hacia el interior, lo que pareca articular nacionalmente a las economas. Es sobre esta base, sigue Marini, que se haba desplegado el desarrollismo latinoamericano en la dcada de 1950, encarnado por la CEPAL. Lo central sin embargo es que permanecan los obstculos para la industrializacin, porque sta se haba producido sobre la base de la economa exportadora, sin que se efectuaran las reformas estructurales que generaran un marco adecuado para la industrializacin. La superexplotacin representaba una traba fundamental para avanzar hacia una estructura productiva integrada; no era slo un resultado de la estructura econmica, sino a su vez la reforzaba. SUPEREXPLOTACIN Y MARGINACIN Una de las cuestiones centrales del planteo de Marini fue que la superexplotacin y las grandes masas de desocupados generaban una demanda dbil, y por lo tanto una industria tambin dbil, que slo poda ensancharse cuando factores externos, tales como una crisis externa, o las limitaciones de los excedentes de las balanzas comerciales, cerraban parcialmente el acceso a la importacin de las esferas de alto consumo. De manera que la industrializacin en Amrica Latina no generaba su propia demanda; naca para atender una demanda preexistente y se estructuraba en funcin de los mercados de los pases desarrollados. La demanda de los trabajadores no jugaba un rol significativo, como haba sucedido en el desarrollo capitalista clsico en los pases centrales, donde el consumo de bienes salariales haba sido, y continuaba siendo, el motor de la acumulacin del capital. En los pases adelantados la demanda de los trabajadores realizaba el producto, pero en los pases subdesarrollados el rol de la clase obrera era slo de productora, ya que el producto de su trabajo era exportado. No haba necesidad de que la clase obrera fuera consumidora para la venta del producto, porque ste se realizaba por la demanda salarial en los pases adelantados. De esta forma en Marini como sealan Dore y Weeks (1979) surga una teora de los salarios en los pases desarrollados, ya que el salario sera establecido no segn el valor de la fuerza de trabajo, sino en torno al nivel que permitiera la venta del output. As tambin en Marini la contradiccin entre el capital y el trabajo en los pases desarrollados sera superada en la esfera de la circulacin, dado que ambos, el capital y el trabajo, tendran inters en que hubiera salarios altos. La explicacin de Marini tiene una clara vinculacin con la idea de que los trabajadores de los pases adelantados participan en la explotacin de los pases atrasados, que fue popular en las visiones tercermundistas.

A partir de lo anterior, la industrializacin en Amrica Latina haba dado como resultado un sector productor de bienes de consumo masivo que, siempre segn Marini, era poco dinmico, atrasado. Y un sector productor de bienes de consumo de lujo o bienes durables tpicamente el automvil que era dinmico, y estaba dirigido a los sectores altos y medios burgueses, de fuerte poder adquisitivo. Dentro del sector productor de bienes de produccin e insumos eran dinmicas las industrias que producan insumos para las industrias de bienes de lujo. Una rpida acumulacin del capital solo era posible cuando exista un consumo masivo creciente; lo que implicaba mejoras de los salarios a medida que aumentaba la productividad, generndose as un crculo virtuoso. Pero en Amrica Latina la superexplotacin no solo se mantena, sino tambin se acentuaba cuando entraba el capital extranjero en la industria, el comercio y los servicios bsicos, aumentando los obstculos para dar lugar a una acumulacin dinmica.

Sin embargo Marini tom distancia de las tesis ms claramente estancacionistas, que eran populares entre los autores heterodoxos. Admiti que con la entrada del capital extranjero en Amrica Latina en especial en Brasil, Argentina, Mxico avanzaban la industrializacin y la productividad del trabajo. El desarrollo capitalista era deformado, porque la acumulacin basada en la superexplotacin obstaculizaba el trnsito hacia la produccin de plusvala relativa, o sea, basada en la tecnologa y la productividad del trabajo. Esto ocurra porque el fundamento de la dependencia era la superexplotacin del trabajo, que ahogaba la realizacin de la mercanca; el mercado estaba segmentado y la industria desarticulada.

LOS ESQUEMAS DE REPRODUCCIN DE MARX Y LA TESIS DE MARINI Para profundizar en el planteo hay que tener presente la postura de Marini ante los esquemas de reproduccin de Marx. Con estos esquemas Marx demuestra que, en tanto se mantengan ciertas proporciones, en el capitalismo no existiran problemas con la realizacin del producto. Si se toma el modelo ms sencillo, de acumulacin simple donde toda la plusvala se consume y denominando sector I al productor de bienes de produccin, y sector II al productor de bienes de consumo, Marx prueba, tericamente, que la realizacin del producto jams puede depender exclusiva ni principalmente de los salarios. En trminos numricos, y siendo

c = capital constante; v = capital variable; s = plusvala:

I) 4000c + 1000v + 1000s = 6000

II) 2000c + 500v + 500s = 3000

El producto se agota, ya que del valor total de 6000 de medios de produccin, 4000 son consumidos para la renovacin de medios de produccin en el sector I; del valor de 3000 en medios de consumo, 1000 son consumidos por capitalistas y trabajadores del mismo sector; y 2000 son consumidos por capitalistas y obreros del sector I, a la vez que los capitalistas del sector II disponen entonces de 2000 para renovar los medios de produccin que han consumido. En definitiva, la condicin de equilibrio es que v + s de I sea igual a c de II. Como puede observarse, y de acuerdo a Marx, si los salarios bajan, la realizacin del producto no ofrece problemas en tanto los capitalistas gasten la plusvala. El problema no se modifica si se trata de la acumulacin ampliada, esto es, de la reinversin productiva de la plusvala. En este caso la magnitud de los medios de produccin generada en el sector I debe superar a los medios de produccin consumidos; pero siempre que la clase capitalista gaste la plusvala, sea en consumo o acumulacin y descontando que la clase trabajadora gasta sus salarios en medios de consumo no hay dificultades con la realizacin del producto. Una vez ms hay que destacar que los salarios solo representan una fraccin de esa realizacin. Nunca la venta del producto puede depender del salario; si as fuese el sistema capitalista no podra funcionar.

Segn Marx, entonces, la vitalidad de la acumulacin no depende del salario obrero, sino del gasto de los capitalistas. Marini en cambio sostiene que en los pases dependientes la traba fundamental para el desarrollo est en el estrangulamiento de la demanda, debido a los bajos salarios y la desocupacin. Cmo encaja entonces su tesis con los esquemas de Marx? Su respuesta es que los esquemas de reproduccin son modelos abstractos, que no tienen aplicacin prctica en la medida en que hay que incluir en los anlisis los aumentos de la productividad, de la composicin orgnica del capital, o la superexplotacin. Ms an, tomados de manera abstracta, los esquemas de Marx corresponderan a la ley de Say; o sea, a la tesis que dice que toda oferta genera su propia demanda. Frente a esto, y siguiendo a Lenin, Marini sostiene que el destino ltimo de la acumulacin es la produccin de bienes de consumo, y que el factor dinmico es el consumo de los sectores populares. De manera que la acumulacin del capital slo sera posible si aumentara el consumo de los sectores populares, algo que suceda en los pases desarrollados, pero no poda ocurrir en los pases dependientes.

PLUSVALA EXTRAORDINARIA Y ACUMULACIN La superexplotacin y la desigualdad de la distribucin del ingreso permiten entonces explicar, segn Marini, por qu se reproduce una estructura econmica desarticulada, donde la industrializacin hereda la pauta de consumo que se ha generado en la economa exportadora. Es que el desarrollo de la industria del pas dependiente se hizo fundamentalmente para sustituir importaciones destinadas a las clases medias y altas, o sea, el 5% aproximadamente de la poblacin total, ms el 15% del estrato siguiente (Marini, 1974). Para asegurar el dinamismo de esta estrecha franja del mercado, se le traspasa poder de compra que correspondera a los grupos de bajos ingresos, o sea, a las masas trabajadoras sometidas a la superexplotacin. Paralelamente, para aumentar la cuota de explotacin por mayor productividad del trabajo, se importan capitales y tecnologa extranjeras. Estas ltimas se relacionan con patrones de consumo de sectores de altos ingresos, por lo cual se mantiene la tendencia a la compresin del consumo popular. Las tecnologas modernas, a su vez, aumentan el desempleo, el subempleo y la marginalidad, y ayudan a asegurar la superexplotacin. Adems la superexplotacin agudiza la concentracin del capital, ya que parte del fondo de salarios va a la acumulacin. A todas luces es claro que se acenta el divorcio entre la estructura productiva y las necesidades de consumo de las masas.

Se generan entonces graves desequilibrios intersectoriales, debido a la tendencia al crecimiento desproporcionado de la produccin de artculos suntuarios (sera un subsector IIb, en los esquemas de reproduccin), con respecto a la produccin de medios de produccin (sector I) y bienes de consumo necesario (subsector IIa). Este desequilibrio se combina con el predominio en la produccin suntuaria por parte del capital extranjero, lo que implica tecnologa superior a la media, estructuras monoplicas y manipulacin de precios. Sin embargo Marini da ms importancia, para explicar el crecimiento desproporcionado, a la mecnica de generacin de plusvala extraordinaria que a las manipulaciones monoplicas de precios (vase Marini 1979). Sostiene que si una o algunas empresas consiguen elevar la productividad por encima del promedio de su rama productiva, obtendrn plusvalas extraordinarias, debido a la diferencia entre el precio que rige en el mercado, y el costo individual del innovador. La plusvala extraordinaria que obtiene el capitalista innovador proviene de una transferencia de plusvala de los otros capitalistas de la rama. A su vez, cuando la nueva tecnologa se generaliza, la plusvala extraordinaria desaparece y el producto se abarata. Si este producto forma parte de la canasta de bienes del trabajador (producida por el sector IIa) o constituye un insumo de su produccin, el valor de la fuerza de trabajo se abarata y, todas las condiciones permaneciendo iguales aumenta la plusvala relativa. Pero si el aumento de la productividad se registra en el sector IIb, aunque se anule la plusvala extraordinaria obtenida por el capitalista individual cuando se generaliza la innovacin tecnolgica ese aumento de la productividad seguir traducindose en un nivel de productividad superior al resto de la economa. A continuacin sostiene que dado que el valor de la fuerza de trabajo permanece inalterado, la mayor productividad del trabajo se traducir en un grado de explotacin superior y tambin en una mayor cuota de plusvala en la rama en cuestin. Ahora la plusvala extraordinaria no constituye una transferencia intrasectorial sino que se sita a nivel de las transferencias de valor intersectoriales y de las relaciones de distribucin en el conjunto de la economa (1979). Adems, los productos suntuarios gozan de una mayor elasticidad de demanda, debido a los aumentos de plusvala en la economa y a que parte de esa plusvala no se acumula productivamente. Lo cual permite a los capitalistas de IIb trasladar en menor medida los efectos del aumento de la productividad a los precios.

De manera que existira una transferencia intersectorial de plusvala de I y IIa a IIb. Como dice Marini, se tratara de una situacin similar a la que alude la nocin de intercambio desigual en la economa internacional. Esto a su vez reduce la masa de ganancia en I y IIa y presiona hacia abajo la tasa de ganancia. As, IIb obtiene, como sector, una plusvala extraordinaria y presiona hacia abajo la tasa general de ganancia; situacin que se amplifica donde existe superexplotacin. En consecuencia tiende a inflarse el sector IIb que goza de una demanda dinmica, sostenida por el consumo de plusvala y el sector IIa tiene poco dinamismo. La economa est desestructurada, con diferentes grados de desarrollo; y los capitales extranjeros que han invertido en IIb reciben una plusvala extra, similar a la que ocurre en el esquema del intercambio desigual a nivel del comercio internacional. De esta manera se amplan constantemente las brechas:

a) entre las industrias dinmicas (productoras de bienes suntuarios y de bienes intermedios y equipos destinados a stas) y las industrias tradicionales;

b) entre las grandes empresas, en su mayora extranjeras o ligadas al capital extranjero, y las empresas medianas y pequeas (Marini, 1974).

Las ramas que se benefician son las que se separan del consumo popular, y existe una desproporcin creciente entre la produccin y el consumo. Esta contradiccin es entonces la clave de la dinmica del desarrollo dependiente en Marini. Los graves problemas de realizacin que se presentan a su vez tratan de resolverse con:

a) la intervencin del Estado, creando mercados con obras de infraestructura, vivienda, circunstancialmente la compra de armamento, y similares;

b) la concentracin del ingreso para incrementar el poder de compra de los sectores que demandan bienes de IIb;

c) la exportacin de manufacturas.

El tem (c) apunta a la necesidad de establecer un dinamismo exportador, que es un resultado de las leyes propias de la acumulacin dependiente, sustentada en la superexplotacin. De esta manera llegamos al concepto de subimperialismo. A igual que en las tesis clsicas de Lenin, uno de los motivos centrales de la expansin del capital hacia fuera es el agotamiento del mercado interno debido al bajo poder de consumo de las masas trabajadoras.

SUBIMPERIALISMO La tesis sobre el subimperialismo de Marini se deriva de lo que hemos visto y se articula con la idea de que en las dcadas de 1960 y 1970 se haba producido una diversificacin y extensin de la industria manufacturera a escala mundial, lo que resultaba en el escalonamiento y jerarquizacin de los pases capitalistas en forma piramidal, con el surgimiento de nuevos centros medianos de acumulacin. Esto es, de potencias capitalistas medianas, lo que lleva a hablar de la emergencia de un subimperialismo. Se trataba de un proceso al mismo tiempo de diversificacin e integracin, con una superpotencia a la cabeza, Estados Unidos. De hecho Marini estaba registrando la internacionalizacin del capital, y el fortalecimiento de centros de acumulacin en las periferias. En Argentina, Brasil y Mxico en particular, se haba registrado una fuerte entrada de IED desde el fin de la Segunda Guerra. De esta manera el capital extranjero haba reconquistado los mercados internos, ya no a travs del comercio, sino de la produccin (Marini, 1977). Era la internacionalizacin del sistema productivo nacional y su integracin a la economa capitalista mundial. Ya no se asista a una mera integracin productiva mediante enclaves, a una anexin de reas de produccin extractivas o agrcolas a los centros industrializados, sino a la vinculacin del capital extranjero a un sector de la estructura productiva nacional.

Una consecuencia de esta entrada de inversiones extranjeras haba sido una alta concentracin del capital mayor an que en los pases desarrollados y la formacin de un estrato de grandes empresas con una superioridad abrumadora sobre el resto. Pero dadas las limitaciones estructurales de los mercados internos para las industrias dinmicas, era imperioso impulsar las exportaciones manufactureras, y de ah, la necesidad de desplegar una poltica imperialista. Brasil habra sido el pas donde el fenmeno se haba dado de manera ms acentuada, generndose un subimperialismo. El subimperialismo era la forma que asuma la economa dependiente al llegar a la etapa de los monopolios y el capital financiero. Implicaba dos componentes bsicos: una composicin orgnica del capital media en la escala mundial de los aparatos productivos nacionales. Y una poltica expansionista relativamente autnoma, que se acompaaba de una mayor integracin al sistema productivo imperialista y se mantena bajo la hegemona ejercida por el imperialismo a escala mundial. En Amrica Latina slo Brasil expresaba autnticamente este fenmeno; en Asia el rol subimperialista lo jugaban Irn del Sha, e Israel en Oriente Medio.

Por otra parte el subimperialismo brasileo no era solo la expresin de un fenmeno econmico, sino tambin el resultado de la lucha de clases y del proyecto poltico definido por el equipo tecnocrtico militar que haba asumido el poder en 1964. Con respecto a la lucha de clases, constitua la respuesta al ascenso de las luchas obreras y populares, iniciado en Amrica Latina a mediados de los cincuenta, y que haba tenido su pico en el triunfo de la Revolucin Cubana. Marini tambin subray la intencionalidad ideolgica del Estado militar brasileo, que haba adoptado de manera consciente el objetivo de transformarse en un centro desde el cual se radiara la expansin imperialista en Amrica Latina. Este anlisis se opona as al diagnstico simplista de muchos que haban caracterizado al gobierno militar brasileo como una marioneta de Estados Unidos. Marini critic la idea de que el Estado militar brasileo fuera un ttere de Washington. En su opinin se trataba de un proyecto integrado con el imperialismo, pero relativamente autnomo, que responda a las contradicciones internas que enfrentaba la acumulacin dependiente, en un contexto internacional especfico. En este marco, el Estado serva como mediacin negociadora con las potencias. Esto suceda porque la burguesa de los pases dependientes era dbil para negociar directamente con la burguesa imperialista. El gran capital se aglomeraba con el Estado nacional, y ste se transformaba en lo que Bujarin haba descrito como un trust capitalista nacional. Ese Estado conservaba cierta autonoma con respecto al imperialismo, como se haba evidenciado repetidas veces en su poltica econmica y en sus relaciones comerciales y diplomticas. Por ejemplo Brasil mantena relaciones estrechas y privilegiadas con los pases africanos que se independizaban de Portugal, como Angola, a pesar de sus gobiernos izquierdistas enfrentados a Estados Unidos y Sudfrica. Brasil tambin haba exportado cereales a la URSS cuando el gobierno de Reagan haba impuesto un embargo; y el Estado brasileo haba desarrollado una industria nuclear independiente. Aunque Marini marcaba tambin los lmites de esta autonoma, porque el gobierno brasileo deba actuar en consonancia con los intereses generales del capitalismo y de Estados Unidos en las cuestiones decisivas. Su autonoma se desplegaba en reas no vitales para el imperio.

Asentado entonces en la superexplotacin y el aumento de la productividad, impulsado por la entrada de inversiones extranjeras a la industria, y enfrentando dificultades de realizacin, el desarrollo brasileo demandaba una poltica agresiva de expansionismo comercial. La agudizacin de la lucha por los mercados, y por exportar manufacturas, constitua uno de los rasgos decisivos del imperialismo. Sin embargo Marini se cuid de identificar cualquier fenmeno de exportacin manufacturera con el subimperialismo. En su opinin, no era suficiente exportar manufacturas para ser un pas imperialista. Para que existiera subimperialismo era necesario que hubiera un proceso industrial ms dinmico e independiente que el caracterstico de una red de ensambladoras. Ese proceso dinmico se vinculaba al desarrollo industrial, y la internacionalizacin del capital.

Un rasgo tpico de imperialismo de Brasil lo constitua el intento del capital nativo de asegurarse el control de las fuentes de materias primas: hierro y gas en Bolivia, petrleo en Ecuador y en las ex colonias portuguesas en frica, el potencial hidroelctrico en Paraguay. Brasil desplazaba a sus rivales, Argentina y Venezuela, y se aseguraba reas de influencia. Tambin exportaba capital, principalmente a travs de empresas estatales; el caso representativo era Petrobrs. Como parte integrante del proceso de internacionalizacin del capital, Brasil reciba capitales, pero a su vez los reexportaba. Por ltimo, Brasil poda caracterizarse como un caso de subimperialismo porque posea el rasgo fundamental que segn las tesis leninistas clsicas defina el imperialismo, una acelerada monopolizacin y crecimiento del capital financiero.

CONCLUSINLa obra de Marini constituy uno de los intentos ms acabados dentro de la dependencia de aplicar las