El Tío Vania

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Obra de A. P. Chejov

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  • T O V A N I A

    A N T O N C H J O V

    Ediciones elaleph.com

    Diego Ruiz

  • 2

    Editado porelaleph.com

    1999 Copyright www.elaleph.comTodos los Derechos Reservados

  • T O V A N I A

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    Escenas de la vida en el campo, en Cuatro Actos.

    PERSONAJES:

    ALEXANDER VLADIMIROVITCHSEREBRIAKOV, profesor retirado.ELENA ANDREEVNA, su mujer, 27 aos.SOFA ALEXANDROVNA (Sonia), su hija de unprimer matrimonio.MARA VASILIEVNA VOINITZKAIA, viuda deun consejero secreto y madre de la primera mujerdel profesor.IVN PTROVICH VOINITZKII, su hijo.MIJAIL LVOVICH ASTROV, mdico.ILIA ILICH TELEGUIN, terrateniente arruinado.MARINA, vieja nodriza.Un Mozo.

    La accin tiene lugar en la hacienda de Serebriakov.

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    ACTO PRIMERO

    La escena representa un jardn y parte de la fa-chada de la casa ante la que se extiende una terraza.En la alameda, bajo un viejo tilo, est dispuesta lamesa del t. Sillas, bancos y, sobre uno de ellos, unaguitarra. A corta distancia de la mesa, un columpio.Son ms de las dos de la tarde. El tiempo es som-bro.

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    ESCENA PRIMERA

    MARINA, viejecita tranquila, hace calceta senta-da junto al samovar; ASTROV pasea a su ladopor la escena.

    MARINA (sirvindole un vaso de t). - Toma, padre-cito.

    ASTROV (cogiendo con desgana el vaso).- Creo queno me apetece.

    MARINA.- Puede que quieras un poco de vodka.ASTROV.- No... No la bebo todos los das... El

    aire, adems, es sofocante. (Pausa.) Ama!... Cuntotiempo hace ya que nos conocemos?

    MARINA (cavilando).- Cuntos?... Que Dios med memoria!... Vers ... T viniste aqu..., a esta re-gin... cundo?... Vera Petrovna, la madre de So-

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    nechka, estaba todava en vida. Por aquel tiempo,antes de que muriera, viniste dos inviernos segui-dos..., lo cual quiere decir que har de esto unos on-ce aos. (Despus de meditar unos momentos.) Y hastapuede que ms.

    ASTROV.- He cambiado mucho desde enton-ces?

    MARINA.- Mucho. Antes eras joven, guapo...,mientras que ahora has envejecido... Y dnde se teha ido la belleza? Tambin hay que decir que bebesvodka.

    ASTROV.- S. En diez aos me he vuelto otrohombre. Y por Qu causa?... Porque trabajo dema-siado, ama... No conozco el descanso, y hasta por lanoche, bajo la manta, estoy siempre temiendo quevengan a llamarme para ir a ver a algn enfermo.Desde que nos conocemos no he tenido un da li-bre, y as..., quin no va a envejecer? Adems, lavida de por s es aburrida, tonta, sucia... Eso tam-bin influye mucho. A tu alrededor no ves; mas quegentes absurdas, y cuando llevas viviendo con ellasdos o tres aos, t mismo, poco a poco y sin dartecuenta, te vas volviendo tambin absurdo... Es undestino inevitable. (Rizndose los largos bigotes.) Qubigotazo ms enorme he echado! Qu bigote ms

  • ESTE LIBRO FUE AUTORIZADO POR ELALEPH.COM PARA EL USO EXCLUSIVO DE LEN SIERRA ([email protected])

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    tonto! Me he vuelto absurdo, ama!... Tonto todavano me he vuelto. Dios es misericordioso! Mis sesosestn en su sitio; pero tengo, en cierto modo, atro-fiado el sentimiento. No deseo nada, no necesito denadie y no quiero a nadie. Acaso slo te quiero a ti.(Le besa la cabeza.) Cuando era nio, tuve tambin unama como t.

    MARINA.- Puede que quieras comer algo.ASTROV.- No. En la tercera semana de Cua-

    resma, durante la epidemia, tuve que ir a Malitzkoe...Cuando el tifus exantemtico... All, en las isbas,se moran las gentes como moscas... Suciedad...,pestilencia..., humo..., terneros por el suelo, junto alos enfermos!... Hasta cerdos haba!... Yo no mesent en todo el da, ni prob bocado; pero, eso s...,cuando llegu a casa, tampoco me dejaron descan-sar. Me traan al guardagujas de la estacin... Le ten-d sobre la mesa para operarle, y se me muri bajo elcloroformo... Pues bien..., entonces..., cuando menosfalta haca, el sentimiento despert dentro de m. Laconciencia me dola como si le hubiera matadopremeditadamente. Me sent, cerr los ojos..., as..., ypens: aquellos que hayan de sucedernos dentro decien o doscientos aos, y para los que ahora des-

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    brozamos el camino..., tendrn para nosotros unapalabra buena?... No la tendrn, ama!

    MARINA.- La gente no la tendr; pero Dios, s.ASTROV.- S. Gracias... Has hablado muy bien.

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    ESCENA II

    Entra Voinitzkii.

    VOINITZKII (ha salido de la casa con aspecto de ha-ber estado durmiendo despus del almuerzo y, sentndose en elbanco, endereza su corbata de petimetre).- Bueno... (Pausa.)Bueno...

    ASTROV.- Has dormido bien?VOINITZKII.- Muy bien, s. (Bosteza.) Desde

    que viven aqu el profesor y su mujer..., mi vida seha salido de su carril. No duermo a las horas en quesera propio hacerlo; en el almuerzo y la comida,como cosas que no me convienen; bebo vinos...Nada de esto es sano!... Antes no dispona de unminuto libre. Sonia y yo trabajbamos mucho; pero

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    ahora es ella sola la que trabaja, mientras yo duermocomo, bebo... No est bien, desde luego!

    MARINA (moviendo la cabeza).- Vaya orden devida!... El samovar esperando desde por la maa-na temprano, y el profesor levantndose a las do-ce!... Antes de venir ellos, comamos, como todo elmundo, a poco de dar las doce; pero, con ellos, a lasseis pasadas... Luego, por la noche, el profesor sepone a leer y a escribir, y, de repente..., a eso de lasdos, un timbrazo ... Qu se le ofrece, padreci-to?... El t!... Y, por l, tiene una que despertar ala gente..., preparar el samovar... Vaya orden decasa!

    ASTROV.- Piensan quedarse mucho tiempotodava?

    VOINITZKII (silbando). - Cien aos... El profe-sor ha decidido establecerse aqu.

    MARINA.- Pues ahora est pasando igual. Elsamovar lleva ya dos horas sobre la mesa, yellos..., de paseo.

    VOINITZKII.- Ah vienen ya... Ya vienen, no tealteres.

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    ESCENA III

    Se oyen primero voces y, despus, surgiendo delfondo del jardn, entran en escena, de vuelta del pa-

    seo, Serebriakov, Elena Andreevna, Sonia y Te-leguin.

    SEREBRIAKOV.- Magnfico! Magnfico!...Las viejas son maravillosas!...

    TELEGUIN.- Maravillosas, excelencia!SONIA.- Maana iremos al campo forestal, pa-

    p. Quieres?VOINITZKII.- Seores! A tomar el t!SEREBRIAKOV.- Amigos mos! Sean buenos

    y mndenme el t al despacho! Hoy tengo todavaque hacer!

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    SONIA.- Seguro que te gustar el campo fores-tal! (Salen Elena Andreevna, Serebriakov y Sonia. Teleguinse acerca a la mesa y se sienta al lado de Marina.)

    VOINITZKII.- Con el calor que hace y este airesofocante, nuestro gran sabio lleva abrigo, chanclos,paraguas y guantes!

    ASTROV.- Lo que quiere decir que se cuida.VOINITZKII.- Y Qu maravillosa es ella!...

    Qu maravillosa! En toda mi vida no he visto unamujer ms bonita!

    TELEGUIN.- Mara Timofeevna!... Lo mismocuando voy por el campo, que cuando me paseo porla fronda de este jardn, o miro a esta mesa..., expe-rimento una inefable beatitud!... El tiempo es mara-villoso, los pajarillos cantan y la paz y la concordiareinan entre todos! Qu ms se puede desear?(Aceptando un vaso de t.) Se lo agradezco con toda elalma.

    VOINITZKII (soando alto).- Qu ojos! Qumujer maravillosa!

    ASTROV.- Cuntame algo, Ivn Petrovich.VOINITZKII (en tono aptico).- Qu quieres que

    te cuente?...ASTROV.- No ocurre nada nuevo?

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    VOINITZKII.- Nada... Todo es viejo! Yo...,igual que antes, o quiz peor, porque me he vueltoperezoso, no hago nada y gruo como un viejo ca-duco... Mi vieja maman balbucea todava algo so-bre la emancipacin femenina, y mientras con unojo mira a la tumba, con el otro busca, en sus librosdoctos, la aurora de una nueva vida.. .

    ASTROV.- Y el profesor?VOINITZKII.- El profesor, como siempre, se

    pasa el da, de la maana a la noche, sentado, escri-be que te escribe... Con la frente fruncida y lamente tersa, escribimos y escribimos odas, sin quepara ellas ni para nosotros oigamos alabanzas!...Pobre papel! Mejor hara en escribir su autobio-grafa!... Un profesor retirado, viejo mendrugo, en-fermo de gota, de reumatismo, de jaqueca y con elhgado inflamado por los celos y la envidia... Estepescado seco reside, a pesar suyo, en la hacienda desu primera mujer -porque su bolsillo no le permitevivir en la ciudad- y se lamenta constantemente desus desdichas, aunque la realidad sea que es extraor-dinariamente feliz. Hazte cargo de la cantidad desuerte que tiene!... (Nervioso.) Hijo de un simple sa-cristn, ha subido por los grados de la ciencia y haalcanzado una ctedra. Es excelencia, ha tenido por

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    suegro un senador, etctera... No es que importemucho nada de eso, dicho sea de paso, pero ten encuenta lo siguiente: este hombre, durante exacta-mente veinticinco aos, escribe sobre arte sin com-prender absolutamente nada de arte... Durante vein-ticinco aos exactamente, mastica las ideas ajenassobre realismo, naturalismo y toda otra serie detonteras... Durante veinticinco aos lee y escribesobre lo que para la gente instruida hace tiempo esconocido y para los necios no ofrece ningn inte-rs... Lo cual quiere decir que su trabajo ha sido va-no... No obstante..., Qu vanidad!, Qupretensiones!... Retirado, no hay alma viviente que leconozca. Se le ignora completamente. Lo cual quieredecir que durante veinticinco aos ha estado ocu-pando un lugar que no le corresponda... Y fjate...,cuando anda, su paso es el de un semidis.

    ASTROV.- Parece enteramente que tienes envi-dia.

    VOINITZKII.- Tengo envidia, si... Y Qu xitoel suyo con las mujeres! Ni Don Juan supo de unxito tan rotundo!... Su primera mujer -mi hermana-,