Entrevista a Liliana Herrero

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Entrevista a Liliana Herrero A continuación, una entrevista realizada a la cantante Liliana Herrero. Fue publicada parcialmente por la revista Área Urbana, aquí va el diálogo completo. La artista habla de Villaguay, localidad entrerriana en la que nació y creció, pero también de sus inicios con la música, su mirada acerca de la creación, los legados culturales, el rol del mercado, la estandarización como una amenaza, su último disco y algunos de sus referentes, entre otros temas. No creo que deje de ir a Villaguay, sería insoportable” Aunque hace rato que reside en suelo porteño, la cantante Liliana Herrero no puede olvidar ni dejar de visitar su ciudad natal, en la provincia de Entre Ríos. A su memoria vienen recuerdos felices y de su boca parte el relato de fragmentos de su infancia y juventud en Entre Ríos, donde nació y creció, pero también en Rosario, donde estudió Filosofía. “Mis hermanos y yo nacimos en Villaguay, un pueblo chico de 30 mi habitantes en el medio de la provincia, aunque más tirando hacia la costa del río Uruguay. Eso me gustaba mucho durante mi infancia, lo recuerdo con mucho cariño. Viajábamos mucho para el oriente, íbamos menos para el lado de Rosario, aunque paradójicamente todos -mis hermanos y yo- terminamos estudiando en Rosario”, cuenta Liliana Herrero, cantora siempre asociada a los sonidos folclóricos, aunque en permanente búsqueda de novedades musicales. Y agrega: “Íbamos mucho a Concordia y cruzábamos a Salto; a Colón y cruzábamos a Paysandú; a Gualeguaychú y a Fray Bentos. Los puentes no estaban en ese entonces. Y cada tanto íbamos a Rosario, ahí vi todo el proceso de asfalto de Villaguay a Paraná, el túnel, la autopista de Rosario-Santa Fe, se fue armando con el paso de los años. Nosotros viajábamos en condiciones muy precarias: caminos de tierra, la maroma, la balsa, cruzar el Paraná. Mi madre iba a hacer compras al Uruguay, cuando era más barato, ahora es carísimo”. ¿A qué se dedicaban sus padres? Mi madre era farmacéutica, y mi padre, bioquímico, estudiaron en Rosario. Mi padre era de Gualeguay, mi madre era de Colón, provincia de Buenos Aires, luego se fue a San Nicolás y después, con toda la familia, a Rosario, donde conoció a mi padre. Más adelante se instalaron como profesionales de la salud en Villaguay. El sueño de mi padre era volver a Gualeguay, donde había nacido, pero ya había muchos bioquímicos y era un pueblo chico. En mi casa era impensado que nosotros no hiciéramos una carrera universitaria: mi hermano mayor estudió Medicina, ahora vive en Santa Fe. Yo estudié Filosofía, y mi hermano menor, que falleció el año pasado, estudió Ingeniería. En mi casa, al ingresar, se veían los títulos y una placa de bronce de la Universidad Nacional de Rosario, era una marca registrada. ¿Cuándo empezó a tocar música? Yo fui sola a la casa de Juanita, una vecina que vivía enfrente de nuestra casa, a aprender a tocar el piano, creo que tenía ocho o nueve años. Ahí aprendí a leer música, algo que me ayudó muchísimo, hoy yo leo a primera vista y no tengo dificultad. No aprendí a escribir, pero leer ayuda mucho para las músicas más complejas. Cuando hice el disco Recuerdos de provincia -como el libro de Domingo Faustino Sarmiento-, la dedicatoria fundamental es a Juanita. Ella aumentó en mí la sensibilidad musical que ya venía por escuchar tanta música en casa. Mi padre, un gran melómano, tenía una gran colección de música clásica. ¿La idea de que sus hijos siguieran carreras universitarias suponía descartar a la música como principal ocupación? No lo pensamos en términos profesionales. Mi papá nunca me dijo nada al respecto, aunque para él había que hacer una carrera universitaria, sea la que fuera. Cuando él falleció yo ya había empezado a cantar profesionalmente. Él estaba muy contento con eso, aunque también lo alegraba que yo fuera profesora universitaria, también fui directora de la carrera de Filosofía de la Universidad Nacional de Rosario durante cinco años. Para mí fue ayer que murió, lo tengo presente todo el tiempo, era un tipo muy interesante. Al poco tiempo murió mi madre, ahí se disuelve el núcleo fundante de Villaguay. Quedó mi hermano menor hasta que falleció el año

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Entrevista a Liliana Herrero

Transcript of Entrevista a Liliana Herrero

Entrevista a Liliana HerreroA continuacin, una entrevista realizada a la cantante Liliana Herrero. Fue publicada parcialmente por la revista rea Urbana, aqu va el dilogo completo. La artista habla de Villaguay, localidad entrerriana en la que naci y creci, pero tambin de sus inicios con la msica, su mirada acerca de la creacin, los legados culturales, el rol del mercado, la estandarizacin como una amenaza, su ltimo disco y algunos de sus referentes, entre otros temas.

No creo que deje de ir a Villaguay, sera insoportable

Aunque hace rato que reside en suelo porteo, la cantante Liliana Herrero no puede olvidar ni dejar de visitar su ciudad natal, en la provincia de Entre Ros.

A su memoria vienen recuerdos felices y de su boca parte el relato de fragmentos de su infancia y juventud en Entre Ros, donde naci y creci, pero tambin en Rosario, donde estudi Filosofa. Mis hermanos y yo nacimos en Villaguay, un pueblo chico de 30 mi habitantes en el medio de la provincia, aunque ms tirando hacia la costa del ro Uruguay. Eso me gustaba mucho durante mi infancia, lo recuerdo con mucho cario. Viajbamos mucho para el oriente, bamos menos para el lado de Rosario, aunque paradjicamente todos -mis hermanos y yo- terminamos estudiando en Rosario, cuenta Liliana Herrero, cantora siempre asociada a los sonidos folclricos, aunque en permanente bsqueda de novedades musicales. Y agrega: bamos mucho a Concordia y cruzbamos a Salto; a Coln y cruzbamos a Paysand; a Gualeguaych y a Fray Bentos. Los puentes no estaban en ese entonces. Y cada tanto bamos a Rosario, ah vi todo el proceso de asfalto de Villaguay a Paran, el tnel, la autopista de Rosario-Santa Fe, se fue armando con el paso de los aos. Nosotros viajbamos en condiciones muy precarias: caminos de tierra, la maroma, la balsa, cruzar el Paran. Mi madre iba a hacer compras al Uruguay, cuando era ms barato, ahora es carsimo.

A qu se dedicaban sus padres?Mi madre era farmacutica, y mi padre, bioqumico, estudiaron en Rosario. Mi padre era de Gualeguay, mi madre era de Coln, provincia de Buenos Aires, luego se fue a San Nicols y despus, con toda la familia, a Rosario, donde conoci a mi padre. Ms adelante se instalaron como profesionales de la salud en Villaguay. El sueo de mi padre era volver a Gualeguay, donde haba nacido, pero ya haba muchos bioqumicos y era un pueblo chico. En mi casa era impensado que nosotros no hiciramos una carrera universitaria: mi hermano mayor estudi Medicina, ahora vive en Santa Fe. Yo estudi Filosofa, y mi hermano menor, que falleci el ao pasado, estudi Ingeniera. En mi casa, al ingresar, se vean los ttulos y una placa de bronce de la Universidad Nacional de Rosario, era una marca registrada.

Cundo empez a tocar msica?Yo fui sola a la casa de Juanita, una vecina que viva enfrente de nuestra casa, a aprender a tocar el piano, creo que tena ocho o nueve aos. Ah aprend a leer msica, algo que me ayud muchsimo, hoy yo leo a primera vista y no tengo dificultad. No aprend a escribir, pero leer ayuda mucho para las msicas ms complejas. Cuando hice el discoRecuerdos de provincia -como el libro de Domingo Faustino Sarmiento-, la dedicatoria fundamental es a Juanita. Ella aument en m la sensibilidad musical que ya vena por escuchar tanta msica en casa. Mi padre, un gran melmano, tena una gran coleccin de msica clsica.

La idea de que sus hijos siguieran carreras universitarias supona descartar a la msica como principal ocupacin?No lo pensamos en trminos profesionales. Mi pap nunca me dijo nada al respecto, aunque para l haba que hacer una carrera universitaria, sea la que fuera. Cuando l falleci yo ya haba empezado a cantar profesionalmente. l estaba muy contento con eso, aunque tambin lo alegraba que yo fuera profesora universitaria, tambin fui directora de la carrera de Filosofa de la Universidad Nacional de Rosario durante cinco aos. Para m fue ayer que muri, lo tengo presente todo el tiempo, era un tipo muy interesante. Al poco tiempo muri mi madre, ah se disuelve el ncleo fundante de Villaguay. Qued mi hermano menor hasta que falleci el ao pasado. Viven all mis sobrinos, mi cuada. No creo que yo deje de ir a Villaguay, sera insorportable moralmente.

Por qu el folclore suele hacer referenciaal lugar de origen, a la tierra, la identidad?Yo creo que la identidad es algo a lo que uno hace referencia pero confusamente, porque la identidad es un concepto complejo y confuso. La identidad no es un conjunto de notas esenciales, porque si fuera eso nosotros no podramos ms que remitirnos a ese ncleo original indefinidamente, y no podramos pensar otra posibilidad para la msica ni para las vidas ni para los pases. No estoy diciendo que no hay notas identitarias, algo hay. Existen, confusamente, lbilmente, se mueven tambin, son una construccin histrica, eso no quiere decir que no haya un suelo, una memoria cultural, potica, musical, poltica, geografica. Me parece que hay que evitar por un lado la idea de la constante construccin sin suelo, y al mismo tiempo evitar la idea del suelo como algo que te ata sin que puedas pensar otra cosa, como una eterna nostalgia. Para m sera un error, el tradicionalista es un nostlgico. La nostalgia supone que lo que fue hecho es lo nico que hay, que eso se perdi, que no puede superarse ni recuperarse. El tradicionalista piensa que defiende valores antiguos determinantes para pensar el presente. Finalmente piensa que es imposible de ser recuperado, por eso cree que hay que retornar y retornar siempre. Es un dilema del pensamiento sobre la historia. Y es un pensamiento que se extiende a la msica, al arte y a cualquier prctica.

Abundan los tradicionalistas?En determinadas regiones, donde se concentra un pensamiento ms conservador, puede ser. Es un debate necesario, es realmente interesante. Tambin est el tradicionalismo ligado a las formas ms sofisticadas del mercado y la estandarizacin. Esa alianza existe y es inconcebible. Si algo borra y disuelve las escasas, complejas y lbiles notas identitarias que tienen los pueblos es la estandarizacin.

Y la mercantilizacin...Claro. La mercantilizacin, la lgica del mercado y la globalizacin suponen la disolucin de los suelos, de los gneros, de todo, borra las diferencias y estandariza hasta un sonido: todo hi-fi, todo arriba, sin graves, sin suelo, sin piso. Eso para m es gravsimo. Hay una historia del odo, no es cierto que siempre escuchamos as. Lo que pasa es que la presencia del mercado es extraordinaria, porque de lo que no se duda es de que eso fue siempre as, que ese fue el sonido que siempre escuchamos, es increble. Es un triunfo alucinante del mercado de los tiempos que corren, casi religioso.

Como el fin de la historia...Como una historia sin pasado.

Lo que deca antes acerca de los tradicionalistas me hace pensar en el tango y Astor Piazzolla, como un caso paradigmtico.Bueno, la vida musical de Piazzolla fue un gran sufrimiento. Hay muchos que han sufrido las persecuciones auditivas, armnicas y meldicas. No solo l, lo que pasa es que el caso Piazzolla es emblemtico, fue profundamente rechazado, no hubo aceptacin. Pero los otros das, mir qu paradoja, ac en Boedo haba un festival de tango que se llamaba algo as como Sin pster para Europa, una propuesta de volver al tango pero no como recurso turstico, sino con sus formas ms populares. La crtica pona el acento en los estereotipos, no estaba la figura del hombre y de la mujer estilizados que ya no se sabe qu bailan. Piazzolla propona otro sonido, fue rechazado y luego aceptado all, y al mismo tiempo el tango se ali a las formas ms extraordinarias del mercado, los medios y del turismo y se transform en una suerte de baile sin suelo, ideal para franceses, japoneses y los que vengan. Ahora no me acuerdo exactamente la consigna del festival pero el concepto era ese. Hay que volver a determinadas formas espontneas de la msica para combatir esa estandarizacin. El mundo contemporneo es muy complejo. Hay que pensar el pasado con formas altamente tecnologizadas, y va en camino de mayor tecnologizacin. Eso hace que el dilogo musical, los prstamos culturales -digamos as- sean imprescindibles. Hay que estar muy alerta...

Y siempre estn los resquicios para la creacin.S, y los prstamos culturales son interesantsimos, pero no como disolucin de algo, yo no coincido con la idea de disolucin de los gneros, yo creo que hay fronteras, que esas fronteras dialogan entre s. De esa gran conversacin, de ese gran dilogo entre personas, entre gneros, personas con inscripciones y tradiciones diferentes, puede aparecer una obra artstica interesante.

Ha dicho que prefiere hablar de choque de culturas y no de fusin.Por eso, no hay que fusionar.

La fusin supone disolucin?Supone disolucin y una especie de instancia superior mejor que las anteriores. Yo no creo en eso, no hay progreso en el arte, distinta es la ciencia. El arte no tiene progreso, tiene interrogaciones culturales, temporales, histricas, pero por qu suponer que la pintura hoy es mejor que lo que hizo Miguel ngel. Creo que no se puede pensar la pintura sin Miguel ngel, o Brueghel, no se puede pensar la msica sin su historia, pero tampoco sin el mundo contemporneo tal cual es y tal cual se presenta la msica en l. Todo esto representa un conflicto, un problema...

Pone en discusin a la crtica de arte tambin...Por supuesto. Hay muy pocos crticos de arte interesantes en el pas, en la msica. Pero cuando hay alguien que escribe algo y te hace pensar en lo que vos mismo hacs, es para festejar, yo lo celebro enormemente, porque la crtica est en un dilogo precioso con la obra.

Pero a veces la crtica plantea qu est bien y qu est mal en el arte.Bueno, cuando las crticas son muy rpidas y estandarizadas establecen un canon. Yo trato de retirarme de ese canon. Pero cuando la crtica es honda y dialoga realmente con la obra y con la poca, es apertura y reflexin. Eso produce un pensamiento en conjunto, que es muy interesante. Pero la misma msica tiende a establecer cnones, por eso hay que estar muy alerta. Y tambin es necesario poner en el horizonte de la reflexin la idea de que lo que uno va a hacer no es un canon, sino que es un modo, y no privilegiado, de interrogar el pasado, y punto.

Cmo fue el trabajo deMaldigo?Fue un proceso, la hechura de un disco mo es larga, lleva un ao fcil. Elijo los temas, algunos quedan, otros los descarto. Es un proceso largo, muy gozoso y muy angustiante al mismo tiempo. El trabajo que yo hago siempre es en conjunto con los msicos. Adems, siempre convoco un co-productor, en este caso invit a Lisandro (Aristimuo). Fue muy interesante esa experiencia, Lisandro vino a todos los ensayos, hizo aportes interesantsimos, todos lo hicieron. Muchos arreglos los hizo Ariel Nan, algunos Pedro Rossi, otros los hice yo con Pedro. El arreglo que se trae al ensayo no necesariamente es el definitivo, se sigue aportando sobre eso, es un proceso muy enriquecedor, es una conversacin. Yo creo en esa forma, pero no es la nica, hay quienes tienen otros sistemas, otros modos y formas para la cancin, o para un disco. Yo no soy compositora, soy intrprete, me apropio de una cancin, la interrogo y veo qu puedo formular en esa interrogacin. El compositor quizs trabaja distinto.Con Pedro toqu a do en City Bell, al principio pens en que lo que hacamos con la banda haba que reducirlo a un formato de dos voces y una guitarra acstica o elctrica, pero me di cuenta que reducir no era la palabra correcta, en todo caso se trataba de reformular el horizonte auditivo sobre el cual tocar y cantar, y aparecieron cosas muy hermosas.

Cuesta armar la lista de temas para el disco?Yo quera cantar algunos temas, fue el momento de pensar la posibilidad de hacerlos. El caso de Miguel Abuelo,Oye nio; el caso deGarzas viajeras, de Anbal Sampayo;Bagualn, de Fernando Barrientos;Run run se fue pal norte, de Violeta Parra, apareci azarosamente, cantbamos mucho ese tema en un viaje que hice.Casamiento de negrostambin, un da estaba con Juan Fal y l me dijo que de Violeta le gustaba esa cancin, me puse a pensar cmo hacerla, hubo un arreglo de Lisandro, quien, a su vez, me sugiriMarte, de Toms Aristimuo. Esa cancin me pareci preciosa, la idea del destierro y del no lugar es algo que quera plantear en el disco, se lo di a Guillermo Klein para que lo arreglara.Milonga para la muertees un tema de Juan y de (Hamlet) Lima Quintana que quera hacer. Otros aparecieron azarosamente en el momento de estar cocinando el disco, es muy lindo cuando pasa eso. Y si no pasa eso, se abandona, si es que no se encuentra una forma que nos convenza.

Ha dicho que el ttulo funciona como un concepto polismico.Es polismico, s...

Y que tiene que ver con una mirada hacia un mundo extrao, injusto... qu ve en la msica como praxis en un mundo que genera maldecir, que genera afona?Yo creo que la msica tiene esa capacidad de transformacin de las cosas. Porque la msica va directo a una especie de educacin sentimental, en el sentido de sensibilidad, el arte en general creo que tiene esa funcin, si es que tiene alguna. Difcilmente yo me pare en el escenario para hacer pedagoga. Al mismo tiempo, la msica tiene esa extraordinaria capacidad de emocin, y me parece que puede intentar una pequea reflexin sobre el estado de las cosas, cada msica lo intenta. Sino estamos sin suelo, como si estuviramos cantando en una especie de no lugar. Y hay una memoria, insisto en eso, y lo noto en un acorde, cuando Juan Fal toca sabemos que es l, como lo supimos con Eduardo Fal y con Atahualpa Yupanqui, y est todo el peso de la historia. Pero el peso de la historia no como notas esenciales, sino como tensin y lucha. Por eso el conceptoworld musicy la disolucin de los territorios no me gustan, no puedo pensar en esos trminos.

Se trata de buscar una sntesis que no sea ni el tradicionalismo, que no se abre las puertas a otros sonidos, ni la globalizacin que borra cualquier diferencia...Lo que ya se ha hecho, la memoria sobre la que cada uno de nosotros se recuesta para inscribir su vida, est siempre en estado de elocuencia, est siempre en estado de habla, eso es lo que nosotros tenemos que escuchar, cmo suponer que el canto de Miguel Abuelo no me habla? Es un disparate. Su msica, el modo abismado y desesperado que el encontr para cantar es extraordinario. Y hay que decir esa frase, todo lo que ata es asesino, hay que pensarla, y l la dijo. Como Yupanqui dijo sus frases y tantos otros. La msica, pasada o presente, est en estado de habla, y hay que estar muy alerta. Dos ideas determinantes en cuanto a la actitud frente a la msica: estar alerta para escuchar y al mismo tiempo inventar.

Qu la conmueve hoy en da?Muchas cosas, muchos msicos que estn diseminados por todo el pas, buscando modos. Siempre me inhibo un poco de poner nombres, porque veo la nota y me doy cuenta de que no nombr a alguno. Hay msicos que hace mucho tiempo estn tocando, como Nora Sarmoria, o voces con las que me encuentro desde hace poco, como Luciana Jury, pero son ejemplos, hay miles de nombres ms. Mauricio Bernal, que integra la sinfnica de Entre Ros, toca en el disco mo, es un muchacho muy joven, hijo de un amigo, lo vi crecer, es un gran marimbista. El aporte que hizo en el disco fue muy importante, toc menos temas de los que yo hubiera querido. Haca tiempo que quera compartir algo con l, lo invit al Coliseo a la presentacin del disco. Con Lisandro tambin toqu poco, solo en La Plata, hubo cuestiones personales que me impidieron tocar, como la enfermedad de Horacio (Gonzlez, su pareja, director de la Biblioteca Nacional).En el nombre de Mauricio hay muchos nombres, en el nombre de Luciana hay muchas cantantes. Nadia Larcher tambin es una cantante preciosa. De modo que hay msica para rato, hay futuro, aunque no sea en el horizonte, en el universo o en el escenario del mercado. Esas msicas no van a ingresar ah. Y yo celebro eso. No porque no quiera que se difunda muchsimo ms, pero hoy el mercado aplana, achata y borra, y esas msicas no ingresan.

No es gratuito el ingreso, entonces.Y tendrn que pasar miles de aos para que las transformaciones culturales que exige el ahora, estos tiempos, se coagulen en algo novedoso, como s fueron los 60 y los 70.

A estas msicas les est vedada la masividad?S, les est vedada. Pero como la masividad exige un aplanamiento y un borramiento de las diferencias y una msica estandarizada, hoy tengo que celebrar eso. Si las condiciones culturales cambiaran y se pudiera profundizar en una reflexin a largo plazo, se podra pensar en un horizonte auditivo diferente. Pero en este momento, a qu programa van a ir? Al de Tinelli, al de Susana?

Al de Lalo Mir,Encuentro en el estudio.En el de Lalo hay posibilidad de conversar, pero es un pequeo mundo.

Haba uno del Chango Spasiuk...Pero son pequeos mundos, aunque no hay que despreciarlos. Yo celebro que existan, ojal haya muchos ms, miles. Tambin celebro que haya encuentros de msicos, distintos a la organizacin de los festivales, que es una suerte de supermercado de la msica. Hay otras experiencias, recostmosnos en ellas.

De todas formas, imagino que dentro de lo aceptado por el mercado habr propuestas que te resultan interesantesMe resulta difcil. Yo no veo ni oigo en televisin, radios y festivales algo novedoso que me atrape.

Tal vez algunos que hayan hecho sus armas antes, como Gieco.S, Len, Teresa (Parodi), Peteco (Carabajal), cuya presencia es popular y masiva, y su horizonte sonoro y su coherencia son extraordinarias. Son casos absolutamente respetables. Siempre se puede disfrutar de un (Charly) Garca, de un Fito (Pez), siempre hay grietas para escuchar esas msicas. Incluso los que no estn, Luis (Spinetta) plante un mundo sonoro totalmente novedoso, o (Gustavo) Cerati, con un canto precioso. Pero despus el mundo sonoro en general de los festivales no logra despertar en m inters artstico y esttico. Hay msicos que no estn all, no quieren ir, como Carlos Aguirre, que hizo hace dos aos una carta con los motivos por los cuales l no iba a Cosqun. Ah no hay msica, dijo. Y yo creo que es cierto, la gran ausente es la msica. Se necesita una enorme transformacin cultural, que implicara retirarse de esa alianza horrible entre el mercado y los medios, una alianza muy poderosa y triunfal. Esa es la situacin, que supone un combate, una resistencia, propuestas, supone muchas cosas de uno, y cada uno va por los caminos que pueda, por las grietas que siempre hay, por los senderos bifurcados del mundo cultural.

Alguna vez afirm: Yo canto para no morir. Si no cantara, qu imagin que estara haciendo?Pienso que estara en la vida universitaria, que dara clases, si no me jubilaran de prepo. Tal vez escribira algunas cosas. No me imagino en otras actividades ms que la lectura, la escritura, la enseanza y la msica. Decir yo canto para no morir es poco feliz, una vez que la dije no me gust mucho. No soy eterna, pero la conciencia de esa no eternidad, de la condicin humana, de la finitud, queda suspendida en el momento de cantar, se da la ilusin de la suspensin del tiempo. Eso es lo que quise decir. Pero es la conciencia de la finitud la que hace que uno tome ese camino, para que ilusoriamente se suspenda algo inevitable, la condena propia de la condicin humana.

Algo as como mientras canto estoy vivo o viva...S, pero la muerte no est al final, sino al principio, porque es desde el principio que sabemos eso. Y tal vez esa es la condicin del arte.

Y adems las canciones quedan.Como dijo un escritor argentino: Y a m qu me importa que las canciones queden si yo ya no estar? Tambin est esa posicin. La cultura ha instalado esa idea, la ilusin de que la permanencia y la eternidad quedan en la obra. Posiblemente, s, posiblemente, no. Posiblemente desaparezca un tiempo y luego reaparezca. Qu va a pasar con las msicas de Gerardo Gandini? Est esa obra, que es magnfica. Siempre habr quien retome esa experiencia artstica, que es sensacional. Puede ser que desparezca un tiempo. En el horizonte cultural de los medios no est, aunque de hecho nunca estuvo. La msica es un juego, pero un juego responsable: hay determinadas cosas que hay que or, hay que estudiar, escuchar, hay que inventar. Estar alerta, muy atentos, e inventar, esas son las dos claves. Inventar formas para combatir esa estandarizacin del odo, tenemos esa capacidad y hay experiencias en ese sentido, muchas. Esa memoria no puede disolverse.

David Bowie, por ejemplo, siempre fue inventando y fue masivo, lo mismo ocurri con Pink Floyd y los Beatles.Nick Cave, Lou Reed, Radiohead. Hay discos de Los Redondos que son maravillosos, fueron muy importantes, ahora hace mucho que no los escucho, pero siempre hay que volver a esos discos. Por eso uno guarda los discos, sino para qu?

Escucha msica por internet?

S, pero ahora que me compr unos parlantitos bastante buenos, porque los audios de las computadoras son abominables. Tena unos auriculares muy buenos pero me los robaron. Tambin es cierto que escuchar con auriculares te asla mucho, y yo necesito ese aire que hay entre el sonido emitido y el escuchado. Hay mucho de la (Joni) Mitchell en internet, es alguien que invent algo en el mundo sonoro y musical con bandas increbles. Para m el disco sigue siendo un objeto muy preciado, y el de vinilo tambin, tengo la bandeja arreglada, escucho mucho vinilo, el audio es radicalmente otro, en relacin al CD. Cuanto ms alta es la tecnologa, ms aplanamiento hay del rango sonoro, hay ms compresin, ms condensacin, se quitan bajos, se quitan agudos. La era digital no fue mejor en trminos auditivos. Y la diferencia entre escuchar un disco y escuchar un CD es notable. El arco sonoro es enormemente ms amplio. Lo noto incluso con mis primeros lbumes, que han sido editados en vinilo y en CD. La masterizacin no exista, es algo de la era del compacto.

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