Estudiar tema 1 para tex alou

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  • 1. UNIVERSIDAD DEL DESIERTO.Vigilar y castigar, por (Michel Foucault).Quiz nos dan hoy vergenza nuestras prisiones. El siglo XIX se senta orgullosode las fortalezas que construa en los lmites y a veces en el corazn de lasciudades. Le encantaba esta nueva benignidad que remplazaba los patbulos. Semaravillaba de no castigar ya los cuerpos y de saber corregir en adelante lasalmas. Aquellos muros, aquellos cerrojos, aquellas celdas figuraban unaverdadera empresa de ortopedia social.A los que roban se los encarcela; a los que violan se los encarcela; a los quematan, tambin. De dnde viene esta extraa prctica y el curioso proyecto deencerrar para corregir, que traen consigo los Cdigos penales de la pocamoderna? Una vieja herencia de las mazmorras de la Edad Media? Ms bien unatecnologa nueva: el desarrollo, del siglo XVI al siglo 19, de un verdadero conjuntode procedimientos para dividir en zonas, controlar, medir, encauzar a losindividuos y hacerlos a la vez "dciles y tiles". Vigilancia, ejercicios, maniobras,calificaciones, rangos y lugares, clasificaciones, exmenes, registros, una manerade someter los cuerpos, de dominar las multiplicidades humanas y de manipularsus fuerzas, se ha desarrollado en el curso de los siglos clsicos, en loshospitales, en el ejrcito, las escuelas, los colegios o los talleres: la disciplina. Elsiglo XIX invent, sin duda, las libertades: pero les dio un subsuelo profundo yslido la sociedad disciplinara de la que seguimos dependiendo.SUPLICIO:EL CUERPO DE LOS CONDENADOS:
  • 2. Damiens fue condenado, el 2 de marzo de 1757, a "pblica retractacin ante lapuerta principal de la Iglesia de Pars", adonde deba ser "llevado y conducido enuna carreta, desnudo, en camisa, con un hacha de cera encendida de dos librasde peso en la mano"; despus, "en dicha carreta, a la plaza de Grve, y sobre uncadalso que all habr sido levantado [debern serle] atenaceadas las tetillas,brazos, muslos y pantorrillas, y su mano derecha, asido en sta el cuchillo con quecometi dicho parricidio, quemada con fuego de azufre, y sobre las partesatenaceadas se le verter plomo derretido, aceite hirviendo, pez resina ardiente,cera y azufre fundidos juntamente, y a continuacin, su cuerpo estirado ydesmembrado por cuatro caballos y sus miembros y tronco consumidos en elfuego, reducidos a cenizas y sus cenizas arrojadas al viento"."Finalmente, se le descuartiz, refiere la Gazette dAmsterdam. Esta ltimaoperacin fue muy larga, porque los caballos que se utilizaban no estabanacostumbrados a tirar; de suerte que en lugar de cuatro, hubo que poner seis, y nobastando an esto, fue forzoso para desmembrar los muslos del desdichado,cortarle los nervios y romperle a hachazos las coyunturas."Aseguran que aunque siempre fue un gran maldiciente, no dej escaparblasfemia alguna; tan slo los extremados dolores le hacan proferir horriblesgritos y a menudo repeta: Dios mo, tened piedad de m; Jess, socorredme.Todos los espectadores quedaron edificados de la solicitud del prroco de Saint-Paul, que a pesar de su avanzada edad, no dejaba pasar momento alguno sinconsolar al paciente."Y el exento Bouton: "Se encendi el azufre, pero el fuego era tan pobre que slola piel de la parte superior de la mano qued no ms que un poco daada. Acontinuacin, un ayudante, arremangado por encima de los codos, tom unastenazas de acero hechas para el caso, largas de un pie y medioaproximadamente, y le atenace primero la pantorrilla de la pierna derecha,despus el muslo, de ah pas a las dos mollas del brazo derecho, y acontinuacin a las tetillas. A este oficial, aunque fuerte y robusto, le cost muchotrabajo arrancar los trozos de carne que tomaba con las tenazas dos y tres vecesdel mismo lado, retorciendo, y lo que sacaba en cada porcin dejaba una llaga deltamao de un escudo de seis libras."Despus de estos atenaceamientos, Damiens, que gritaba mucho aunque sinmaldecir, levantaba la cabeza y se miraba. El mismo atenaceador tom con unacuchara de hierro del caldero mezcla hirviendo, la cual verti en abundancia sobrecada llaga. A continuacin, ataron con soguillas las cuerdas destinadas al tiro delos caballos, y despus se amarraron aqullas a cada miembro a lo largo de losmuslos, piernas y brazos.
  • 3. "El seor Le Bretn, escribano, se acerc repetidas veces al reo para preguntarlesi no tena algo que decir. Dijo que no; gritaba como representan a loscondenados, que no hay cmo se diga, a cada tormento: Perdn, Dios mo!Perdn, Seor. A pesar de todos los sufrimientos dichos, levantaba de cuando encuando la cabeza y se miraba valientemente. Las sogas, tan apretadas por loshombres que tiraban de los cabos, le hacan sufrir dolores indecibles. El seor LeBretn se le volvi a acercar y le pregunt si no quera decir nada; dijo que no.Unos cuantos confesores se acercaron y le hablaron buen rato. Besaba de buenavoluntad el crucifijo que le presentaban; tenda los labios y deca siempre: Perdn,Seor. "Los caballos dieron una arremetida, tirando cada uno de un miembro enderechura, sujeto cada caballo por un oficial. Un cuarto de hora despus, vuelta aempezar, y en fin, tras de varios intentos, hubo que hacer tirar a los caballos deesta suerte: los del brazo derecho a la cabeza, y los de los muslos volvindose dellado de los brazos, con lo que se rompieron los brazos por las coyunturas.Estos tirones se repitieron varias veces sin resultado. El reo levantaba la cabeza yse contemplaba. Fue preciso poner otros dos caballos delante de los amarrados alos muslos, lo cual haca seis caballos. Sin resultado."En fin, el verdugo Samson march a decir al seor Le Bretn que no haba medioni esperanza de lograr nada, y le pidi que preguntara a los Seores si no queranque lo hiciera cortar en pedazos.El seor Le Bretn acudi de la ciudad y dio orden de hacer nuevos esfuerzos, loque se cumpli; pero los caballos se impacientaron, y uno de los que tiraban delos muslos del supliciado cay al suelo. Los confesores volvieron y le hablaron denuevo. l les deca (yo lo o): Bsenme, seores.Y como el seor cura de Saint-Paul no se decidiera, el seor de Marsilly pas pordebajo de la soga del brazo izquierdo y fue a besarlo en la frente. Los verdugos sejuntaron y Damiens les deca que no juraran, que desempearan su cometido, quel no los recriminaba; les peda que rogaran aDios por l, y recomendaba al prroco de Saint Paul que rezara por l en laprimera misa."Despus de dos o tres tentativas, el verdugo Samson y el que lo habaatenaceado sacaron cada uno un cuchillo de la bolsa y cortaron los muslos por suunin con el tronco del cuerpo. Los cuatro caballos, tirando con todas sus fuerzas,se llevaron tras ellos los muslos, a saber: primero el del lado derecho, el otrodespus; luego se hizo lo mismo con los brazos y en el sitio de los hombros y
  • 4. axilas y en las cuatro partes. Fue preciso cortar las carnes hasta casi el hueso; loscaballos, tirando con todas sus fuerzas, se llevaron el brazo derecho primero, y elotro despus."Una vez retiradas estas cuatro partes, los confesores bajaron para hablarle; perosu verdugo les dijo que haba muerto, aunque la verdad era que yo vea al hombreagitarse, y la mandbula inferior subir y bajar como si hablara. Uno de los oficialesdijo incluso poco despus que cuando levantaron el tronco del cuerpo paraarrojarlo a la hoguera, estaba an vivo. Los cuatro miembros, desatados de lassogas de los caballos, fueron arrojados a una hoguera dispuesta en el recinto enlnea recta del cadalso; luego el tronco y la totalidad fueron en seguida cubiertosde leos y de fajina, y prendido el fuego a la paja mezclada con esta madera.En cumplimiento de la sentencia, todo qued reducido a cenizas. El ltimo trozohallado en las brasas no acab de consumirse hasta las diez y media y ms de lanoche. Los pedazos de carne y el tronco tardaron unas cuatro horas en quemarse.Los oficiales, en cuyo nmero me contaba yo, as como mi hijo, con unos arquerosa modo de destacamento, permanecimos en la plaza hasta cerca de las once."Se quiere hallar significado al hecho de que un perro se ech a la maanasiguiente sobre el sitio donde haba estado la hoguera, y ahuyentado repetidasveces, volva all siempre. Pero no es difcil comprender que el animal encontrabaaquel lugar ms caliente."Tres cuartos de siglo ms tarde, he aqu el reglamento redactado por LonFaucher "para la Casa de jvenes delincuentes de Pars":"ARTICULO. 17. La jornada de los presos comenzar a las seis de la maana eninvierno, y a las cinco en verano. El trabajo durar nueve horas diarias en todaestacin. Se consagrarn dos horas al da a la enseanza. El trabajo y la jornadaterminarn a las nueve en invierno, y a las ocho en verano.ARTICULO. 18. Comienzo de la jornada. Al primer redoble de tambor, los presosdeben levantarse y vestirse en silencio, mientras el vigilante abre las puertas delas celdas. Al segundo redoble, deben estar en pie y hacer su cama. Al tercero, secolocan en fila para ir a la capilla, donde se reza la oracin de la maana. Entreredoble y redoble hay un intervalo de cinco minutos.
  • 5. ART. 19. La oracin la hace el capelln y va seguida de una lectura moral oreligiosa. Este ejercicio no debe durar ms de media hora.ARTICULO. 20. Trabajo. A las seis menos cuarto en verano, y a las siete menoscuarto en invierno, bajan los presos al patio, donde deben lavarse las manos y lacara y recibir la primera distribucin de pan.Inmediatamente despus, se forman por talleres y marchan al t