Ezra Pound. Poemas

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  • 1

    Ezra

    Pound Carta del exiliado

    Y otros poemas

    Muestrario de

    Poesa 11 Biblioteca Digital

  • 2

    Carta del exiliado y otros poemas.

    Ezra Pound, Estados Unidos Edicin digital gratuita de

    Muestrario de Poesa 11

    Primera edicin: Septiembre 2008 Santo Domingo, Repblica Dominicana

    Qu somos? Muestrario de Poesa es una coleccin digital gratuita que se difunde por la Internet y se dedica a promocionar la obra potica de los grandes creadores, difundindola y fomentando nuevos lectores para ella. Junto a

    las colecciones complementarias Libros de Regalo, Ciensalud,

    Iniciadores de Negocios y Aprender a aprender, son iniciativas sin

    fines de lucro del equipo de profesionales de INTERCOACH para servir, aportar, aadir valor y propiciar una cultura de dilogo, de tolerancia, de respeto, de contribucin, de servicio, que promueva valores sanos, constructivos, edificantes a favor de la paz y la preservacin de la vida acorde con los principios cristianos. Los libros digitales son gratuitos, promueven al autor y su obra, as como el amor por la lectura, y se envan como contribucin a la educacin, edificacin y superacin de las personas que los solicitan sin costo alguno.

    Este e-libro es cortesa de:

    Sol Poniente interior 144, Apto. 3-B, Altos de Arroyo Hondo III, Santo Domingo, D.N., Repblica Dominicana. Tel. 809-565-3164

    Se autoriza la libre reproduccin y distribucin del presente libro, siempre y cuando se haga gratuitamente y sin modificacin de su contenido y autor.

    Si se solicita, se enviarn copias en formato PDF va email. Para pedirlos, enviar e-mail a [email protected],

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    INTERCOACH Forjando lderes ganadores

  • 3

    El arte de la poesa/ Ensayo de Ezra Pound 4 Alba 7 Cantar XLV, con usura 7 Cantar CXX 8 El desvn 9 El encuentro 9 Encargo 9 Francesca 10 Imagen de DOrleans 11 La mujer del mercader del ro: una carta 11 La zambullida 12 N.Y. 13 Zapatillas negras: Bellotti 13 El rbol 14 Un pacto 14 Picadilly 15 A una nia 15 La buhardilla 16 La tumba de Akr Aar 17 La capa 19 Carta del exiliado 19 Cantar I (fragmento) 24 Cantar XIV 25 Cantar XLIX 27 Ulteriores instrucciones 29 Temperamentos 29 Fildula 30 Los dems 30 Canto XLVII 31 Hugh Selwyn Mauberley 35 Sestina: Altaforte 36 Eplogo 39 Biografa de Ezra Pound 40

    Contenido

  • 4

    El arte de la poesa

    Ezra Pound

    Constantemente repito que se necesitaron dos siglos de Provenza y uno de Toscana para desarrollar los instrumentos que utiliz Dante en su obra maestra, y que fueron necesarios los latinistas del Renacimiento y la Plyade, adems del lenguaje colorido de su propia poca, para preparar los instrumentos de Shakespeare. Es de enorme importancia que se escriba gran poesa, pero no importa en absoluto quin la escriba.

    Si algo se expres de una manera definitiva

    en la Atlntida o en la Arcadia, en el ao 450 a. c., o en el 1290 de nuestra era, no nos toca a los modernos decirlo de nuevo ni empaar la memoria de los muertos diciendo lo mismo pero con menos habilidad y conviccin. En cada poca uno o dos genios descubren algo y lo expresan. Puede estar solo en una o dos lneas, o en alguna cualidad de una cadencia, y despus veinte o doscientos o dos mil o ms seguidores repiten y diluyen y modifican.

    La gran literatura es sencillamente idioma cargado de significado hasta el mximo de sus posibilidades. Tal como en medicina existen el arte de diagnosticar y el arte de curar, tambin en las artes, y en las artes particulares de la poesa existe el arte de diagnosticar y el de curar. Uno persigue el culto de la fealdad y el otro el culto de la belleza. La mayora de los llamados poetas mayores han regalado su propio don, pero el trmino de mayor es ms bien un regalo que les hace Cronos a ellos. Quiero decir que han nacido justamente a su hora y que les fue dado amontonar y arreglar y armonizar los resultados de los trabajos de muchos hombres.

    En el verso algo le ha sucedido a la inteligencia. En la prosa la inteligencia

  • 5 ha encontrado un objeto para sus observaciones. El hecho potico preexiste.

    Los artistas son las antenas de la raza. digamos que los escritores de un pas son los voltmetros y los manmetros de la vida intelectual de la nacin. Son los instrumentos registradores, y si falsifican sus informes no hay lmite al dao que pueden causar. El mal arte es un arte inexacto. Es arte que rinde informes falsos.

    Toda crtica debera ser admitidamente personal. Al final de cuentas el crtico slo puede decir me gusta o me conmueve, o algo por el estilo. Cuando se nos ha mostrado a s mismo, podemos comprender lo que quiere decir. Todo crtico debera dar informacin acerca de las fuentes y lmites de su conocimiento.

    Sugiero mandar al diablo a cuanto crtico emplee trminos generales vagos. No slo a los que usan trminos vagos por ser demasiado ignorantes para tener algo que decir, sino tambin a los crticos que emplean trminos vagos para ocultar lo que quieren decir, y a todos los crticos que emplean los trminos tan vagamente que el lector puede creer que est de acuerdo con ellos o que asiente a sus afirmaciones cuando de hecho no es as. Haz que un hombre te diga antes que nada y en especial qu escritores piensa que son buenos escritores; despus se pueden escuchar sus explicaciones.

    La nica crtica realmente viciada es la crtica acadmica de los que hacen la gran renuncia, que se niegan a decir lo que piensan, si es que piensan, y que citan las opiniones aceptadas Su traicin a la gran obra del pasado es tan grande como la del falso artista del presente. Si no les importa lo suficiente la herencia como para tener convicciones personales, no tienen derecho a escribir.

    No hagas caso de la crtica de quienes nunca hayan escrito una obra notable.

    Usar tres pginas para no decir nada no es estilo, en el sentido serio de la palabra.

  • 6 No repitas en versos mediocres lo que ya se haya dicho en buena prosa. No creas que se puede engaar a una persona inteligente esquivando las dificultades del inefablemente difcil arte de la buena prosa mediante el artilugio de fraccionar la composicin en versos. Lo que hoy aburre al entendido aburrir al pblico maana.

    Djate influir por cuantos grandes artistas sea posible, pero ten la decencia de reconocer plenamente la deuda o, si no, trata de ocultarla. Que el aprendiz se llene la cabeza con las mejores cadencias que pueda descubrir, preferiblemente en un idioma extranjero, para que el significado de las palabras tenga menos posibilidades de distraer su atencin del movimiento del verso.

    No te imagines que algo saldr bien en verso slo porque resulta pesado en prosa. La poesa es un centauro. La facultad pensante, iecisisdota y aclaradora de las palabras debe moverse y saltar con las facultades energizantes, sensitivas y musicales. Es precisamente la dificultad de esta existencia anfibia lo que mantiene bajo el nmero de buenos poetas de quienes se tiene noticia.

    Es cierto que la mayora de la gente poetiza ms o menos, entre los diecisiete y los veintitrs aos. Las emociones son nuevas, y para su dueo, interesantes y no hay mucha personalidad o mente que mover. Conforme el hombre, conforme su mente, se vuelve una mquina ms y ms pesada, una estructura cada vez ms complicada, necesita de un voltaje cada vez mayor de energa emotiva para adquirir un movimiento armnico En el caso de Guido, su obra ms fuerte se da a los cincuenta. La poesa ms importante la han escrito hombres de ms de treinta.

    Citando mal a Confucio, se podra decir: No importa que el autor quiera el bien de la raza o que acte simplemente por vanidad personal. El resultado se produce mecnicamente. En la medida en que su obra es exacta, es decir, fiel a la conciencia humana y a la naturaleza del hombre, en la medida en que formula con exactitud el deseo, ser duradera y ser til, quiero decir que mantiene la claridad y precisin del pensamiento, no slo para el beneficio de algunos diletantes y amantes de la literatura, sino que mantiene la salud del pensamiento fuera de los crculos literarios y en una existencia no literaria, en la vida general comunal e individual.

  • 7

    Alba

    Fresca como las plidas hojas hmedas de los lirios del valle al alba yace ella junto a m.

    Cantar XLV Con usura Con usura no tiene el hombre casa de buena piedra Con bien cortados bloques y dispuestos de modo que el diseo lo cobije, con usura no hay paraso pintado para el hombre en los muros de su iglesia harpes et iec (arpas y lades) o lugar donde la virgen reciba el mensaje y su halo se proyecte por la grieta, con usura no se ve el hombre Gonzaga, ni a su gente ni a sus concubinas no se pinta un cuadro para que perdure ni para tenerlo en casa sino para venderlo y pronto con usura, pecado contra la naturaleza, es tu pan para siempre harapiento, seco como papel, sin trigo de montaa, sin la fuerte harina. Con usura se hincha la lnea con usura nada est en su sitio (no hay lmites precisos) y nadie encuentra un lugar para su casa. El picapedrero es apartado de la piedra el tejedor es apartado del telar con usura no llega lana al mercado no vale nada la oveja con usura. Usura es un parsito mella la aguja en manos de la doncella y paraliza el talento del que hila. Pietro Lombardo no vino por usura Duccio no vino por usura

  • 8 ni Pier ieci Francesca; no por usura Zuan Bellini ni se pint La Calunnia No vino por usura Anglico; no vino Ambrogio Praedis, no hubo iglesia de piedra con la firma: Adamo me fecit. No por usura St. Trophime no por usura St. Hilaire. Usura oxida el cincel Oxida la obra y al artesano Corroe el hilo en el telar Nadie hubiese aprendido a poner oro en su diseo; Y el azur tiene una llaga con usura; se queda sin bordar la tela. No encuentra el esmeralda un Memling Usura mata al nio en el tero No deja que el joven corteje Ha llevado la sequedad hasta la cama, y yace entre la joven novia y su marido Contra naturam Ellos trajeron putas a Eleusis Sientan cadveres a su banquete por mandato de usura.

    Cantar CXX He intentado escribir el Paraso. Que no os movis. Dejad hablar al viento ese es el Paraso. Que los dioses olviden lo que he realizado. A aquellos a quienes amo, perdonen lo que he realizado.

  • 9

    El desvn

    Ven, apiadmonos de los que tienen ms fortuna que nosotros. Ven, amiga, y recuerda

    que los ricos tienen mayordomos en vez de amigos, y nosotros tenemos amigos en vez de mayordomos. Ven, apiadmonos de los casados y de los solteros.

    La aurora entra con sus pies diminutos

    como una dorada Pavlova, y yo estoy cerca de mi deseo.

    Nada hay en la vida que sea mejor que esta hora de limpia frescura, la hora de despertarnos juntos.

    El encuentro Mientras ellos hablaban todo el tiempo de la nueva moral ella me exploraba con sus ojos. y cuando me levant para marcharme sus dedos fueron como el tejido de una servilleta japonesa de papel.

    Encargo

    Id, canciones mas, al solitario y al insatisfecho, id tambin al desquiciado, al esclavo de las convenciones, llevadles mi desprecio hacia sus opresores. Id como una ola gigante de agua fra, llevad mi desprecio por los opresores. Hablad contra la opresin inconsciente, hablad contra la tirana de los que no tienen imaginacin,

  • 10 hablad contra las ataduras, id a la burguesa que se est muriendo de tedio, id a las mujeres de los barrios residenciales, id a las repugnantemente casadas, id a aquellas cuyo fracaso est oculto, id a las emparejadas sin fortuna, id a la esposa comprada, id a la mujer comprometida. Id a los que tienen una lujuria exquisita, id a aquellos cuyos deseos exquisitos son frustrados, id como una plaga contra el aburrimiento del mundo; id con vuestro filo contra esto, reforzad los sutiles cordones, traed confianza a las algas y tentculos del alma. Id de manera amistosa, id con palabras sinceras. Ansiad el hallazgo de males nuevos y de un nuevo bien, oponeos a todas las formas de opresin. Id a quienes la mediana edad ha engordado, a los que han perdido el inters. Id a los adolescentes a quienes les asfixia la familia Oh, qu asqueroso resulta ver tres generaciones reunidas bajo un mismo techo! Es como un rbol viejo con retoos y con algunas ramas podridas y cayndose. Salid y desafiad la opinin, id contra este cautiverio vegetal de la sangre. Id contra todas las clases de manos muertas.

    Francesca Saliste de la noche Con flores en las manos. Vas a salir ahora del tumulto del mundo, De la babel de lenguas que te nombra.

  • 11 Yo que te vi rodeada de hechos primordiales, Mont en clera cuando te mencionaron En oscuros callejones. Cmo me gustara que una ola fresca cubriera mi mente Que el mundo se trocara en hoja seca, O en un vilano al viento, Para que yo pudiera encontrarte de nuevo Sola!

    Imagen de DOrleans Esos jvenes que cabalgan por la calle en la rutilante estacin que empieza clavan las espuelas sin razn alguna, haciendo saltar a sus corceles. Y al paso que van, las pezuas herradas de sus caballos hacen saltar chispas de los adoquines de la calle en la rutilante estacin que empieza.

    La mujer del mercader del ro: una carta

    Cuando yo todava llevaba el pelo cortado sobre la frente jugaba en el portal delantero, recogiendo flores. T viniste con zancos de madera jugando a los caballos, caminaste junto a mi asiento, jugando con ciruelas azules y seguimos viviendo en el pueblo de Chokan: dos nios, sin aversin ni sospecha. Con catorce aos me cas con vos, mi seor. Nunca me rea porque era tmida.

  • 12 Bajaba la cabeza y miraba a la pared. Aunque me llamaran mil veces, nunca volva la cabeza. Con quince aos dej de fruncir el ceo, deseaba que mi polvo se mezclara con el tuyo para siempre y para siempre y para siempre. Para qu seguir vigilando?

    Te fuiste cuando yo tena iecisis aos, te fuiste a la lejana Ku-to-yen, junto al ro de los remolinos, y has estado fuera cinco meses. Los monos hacen un ruido muy triste por ah arriba. Cuando te fuiste arrastrabas los pies. En el portal ahora ha crecido el musgo, musgos distintos, demasiado profundos para limpiarlos! Los hojas caen pronto este otoo, por culpa del viento. Las mariposas emparejadas ya amarillean en el agosto sobre la hierba del jardn del oeste; me duelen. Me hago vieja. Si has de venir por los vados del ro Kiang, por favor, hzmelo saber de antemano y yo saldr a recibirte, ir hasta Cho-fu-sa. Por Rihaku

    La zambullida Querra baarme en extraeza: estas comodidades amontonadas encima de m, me asfixian! Me quemo, ardo en deseos de algo nuevo, amigos nuevos, caras nuevas y lugares! Oh, estar lejos de todo esto, esto que es todo lo que quisesalvo lo nuevo. Y t,amor, la que mucho, la que ms he deseado! Acaso no me repugnan todas las paredes, las calles, las piedras, todo el barro, la bruma, toda la niebla, todas las clases de trfico?

  • 13 A ti, yo te querra fluyendo encima de m como el agua, oh, pero fuera de aqu! Hierba y praderas y colinas y sol oh, suficiente sol! Lejos y a solas, en medio de gente extraa!

    N.Y. Ciudad ma, mi amor, blanca ma! ah, esbelta, yeme! Oyeme y un alma te infundir mi soplo. Suavemente en el caramillo, escchame! Ciudad ma, mi amada, eras una doncella todava sin pechos, esbelta como un caramillo de plata. Ahora yeme, escchame y un alma con mi soplo te dar.

    Zapatillas negras: Bellotti

    En la mesa de ms all, tras haberse quitado las zapatillas de ante, con los pies enfundados en medias blancas y cuidadosamente posados sobre una servilleta, ella conversa:

    Connaissez-vous Ostende?. La gorjeante dama italiana en la otra punta del restaurante replica con cierta altivez, pero yo espero pacientemente a ver cmo Celestine vuelve a ponerse las zapatillas. Se las pone con un gemido.

  • 14

    El rbol

    Estuve sin moverme, y fu un rbol en el bosque, Y supe la verdad de las cosas nunca vistas, De Dafne y del laurel y de la antigua Pareja que a los dioses celebraba Unida, encina-roble, en medio de la campia. Slo cuando los dioses fueron propiciamente Llamados y atrados al fuego de su pecho Pudo obrarse el milagro. Pues que fu un rbol del bosque Y muchas cosas comprend Que antes me parecieron inauditas.

    Un pacto

    Har un pacto contigo, Walt Whitman-

    Te he detestado ya bastante.

    Vengo a ti como un nio crecido

    Que ha tenido un pap testarudo;

    Ya tengo edad de hacer amigos.

    Fuiste t el que cortaste la madera,

    ya es tiempo ahora de labrar.

    Tenemos la misma savia y la misma raz-

    Haya comercio, pues, entre nosotros.

  • 15

    Picadilly

    Bellas, trgicas caras-

    vosotras que fusteis lozanas y estis tan abatidas;

    y, oh, las envilecidas, que pudsteis haber diso amadas,

    y estis tan impacientes y borrachas,

    quin os habr olvidado?

    Oh, caprichosas, frgiles caras, pocas en muchas,

    las gruesas, las toscas, las descaradas,

    Dios sabe que no puedo compadecerlas, quiz, como

    debiera;

    pero, oh, vosotras, delicadas, caprichosas caras,

    quin os habr olvidado?

    A una nia

    El rbol se ha metido en mis manos,

    la savia ha subido a mis brazos,

    el rbol ha crecido en mi pecho

    hacia abajo.

    Las ramas me brotan como brazos.

    Arbol eres,

  • 16 musgo eres,

    eres violetas con viento sobre ellas,

    una nia -tan alta!- t eres;

    y todo esto es locura para el mundo.

    La buhardilla

    Vamos, compadezcamos a los que estn mejor que

    nosotros,

    Vamos, amigo, recordemos

    que los ricos tienen camareros y no

    amigos

    Y nosotros tenemos amigos y no camareros.

    Vamos, compadezcamos a los casados y a los no ca-

    sados.

    La aurora entra con pasitos menudos

    como una dorada Pavlova,

    Y yo estoy junto a mi deseo.

    Y la vida no tiene nada mejor.

    Que esta hora de difana frescura,

    la hora de despertarnos juntos.

  • 17

    La tumba de Akr Aar

    Yo soy tu alma, Nikoptis. He acechado

    Estos cinco milenios, y tus ojos muertos

    No se han movido, ni responden nunca a mis deseo,

    Y tus giles miembros, en los que yo saltaba ardiendo,

    No se queman conmigo, ni con nada azafranado.

    Mira, la leve hierba brot para hacerte de almohada,

    Y te besa con sus miles de lengitas de hierba;

    Pero no t a m.

    Me he cansado de leer todo el oro del muro,

    Y mi pensamiento ha agotado todos los signos.

    Y no hay nada nuevo en todo este lugar.

    Yo he sido buena contigo. Mira, he sellado las jarras,

    No sea que despiertes y sollozes por tu vino.

    Y todas tus tnicas las tengo asentadas sobre ti.

    Oh, ingrato! Cmo me olvidar!

    -Aun el ro hace tanto tiempo,

    El ro? T eras demasiado joven.

  • 18 Y tres almas vinieron sobre ti-

    Y yo vine.

    Y corr dentro de ti, las ech;

    He tenido intimidad contigo, conocido a tu modo.

    No he tocado la palma de tus manos y la yema de

    tus dedos?

    Circulado dentro de ti, y en torno tuyo y de tus

    talones?

    Cmo 'te entr'? No era yo acaso t y T?

    Y ningn sol viene a darme descanso en este lugar,

    Y me destrozo en la dentada sombra,

    Y ninguna luz cae sobre m, y tu no dices

    Ni una palabra, da tras da.

    Oh! Yo me podra salir, a pesar de los signos

    Y todo el trabajo en la puerta hbilmente ejecutado,

    Afuera sobre los campos de verdura de vidrio...

    Pero aqu es quieto:

    No me voy.

  • 19

    La capa

    Guardas tu rosa intacta

    hasta que pase la primavera?

    Es que esperas el beso de la muerte?

    Crees que en la tumba oscura

    hallars un amante

    mejor que yo ? No te echarn de menos

    las rosas nuevas.

    Cbrete con mi capa y no del polvo

    que cubre lo pasado.

    Ten ms miedo del tiempo

    que de mis ojos.

    Carta del exiliado

    A So-Kin de Racuyo, mi viejo amigo y Canciller de Gen

    Recuerdo cuando me hiciste un bar particular

    En el extremo sur del puente de Ten-Shin.

    Con oro reluciente y transparentes gemas pagbamos

    los cantos y las risas

    Y pasbamos ebrios un mes tras otro, sin pensar en el

  • 20 rey ni los prncipes

    Hombres inteligentes venan por el mar y la frontera

    occidental

    Y con ellos, contigo sobre todo,

    Nos entendamos perfectamente

    Y nada para ellos cruzar el mar o las montaas

    Con tal de estar en nuestra compaa,

    Y hablbamos de todo, sin ocultarnos nada, y sin

    pesares

    Despus fui confinando a Wei del Sur,

    Encerrado en un bosque de laureles,

    Y t hacia el norte de Raku-hoku

    Hasta no haber entre nosotros ms que aoranzas y

    memorias comunes

    Y luego, cuando era ya insufrible continuar separados,

    Volvimos a encontrarnos y fuimos a Sen-Go,

    Siguiendo las mil vueltas y remolinos de las sinuosas

    aguas,

    Hasta un lugar resplandeciente con millares de flores,

    Que era el primero de los valles,

    Y luego otros mil valles llenos de voces y del rumor

    del viento en sus pinares.

    Y con sillas de plata y riendas de oro

  • 21 Sali a encontrarnos el capitn Kan del Este y su

    comitiva.

    Y vino all tambin el verdadero mandams de Shi-yo,

    a darme a m la bienvenida

    Sonando un rgano de boca incrustado de piedras

    preciosas

    Y en las casas de dos y ms pisos de San-Ko nos

    obsequiaron ms msica Sennin,

    Con muchos instrumentos, como en un coro de Pichones

    de Fnix.

    El mandarn de Kan Chu, ebrio, bailaba,

    porque sus largas mangas no conseguan estar

    inmviles

    Con la charanga de aquella msica.

    Y yo, cubierto de brocados, me lo qued dormido sobre

    las piernas,

    Con el espritu tan encumbrado que me hallaba en el

    sptimo cielo,

    Y antes del fin del da nos dispersamos como estrellas

    o lluvia.

    Yo me tena que marchar a So, muy lejos todava aguas

    arribas,

    T regresaste a tu puente del ro.

  • 22 Y tu padre, que era valiente como un leopardo,

    Gobernaba en Hei-Shu, y someti a los brbaros.

    Y un mes de mayo te mand a traerme,

    a pesar de la enorme distancia.

    Y con las ruedas rotas y lo dems, fue un viaje duro,

    sobre caminos retorcidos como tripas de chivo,

    Y yo que caminaba todava a finales de ao

    bajo el viento cortante que soplaba del norte,

    Y pensaba qu poco te preocupaba el gasto

    y t me preocupabas lo suficiente para pagarlo.

    Y qu recibimiento!

    Copas de jade oro, platos bien arreglados en una mesa

    azul toda enjoyada

    Y yo borracho, y sin pensar en el regreso,

    Y t caminabas conmigo hasta el extremo occidental

    del palacio

    Hasta el templo dinstico, rodeado de agua, un agua

    transparente como jade azul claro,

    Con canoas bogando, y el son de las armnicas y tam-

    boriles,

    Y las ondas parecidas a las escamas de los dragones,

    remedando el verdor de la yerba en el agua,

    El placer prolongado en compaa de las cortesanas,

  • 23 yendo y viniendo sin estorbos,

    Con las pelusas de los sauces cayendo como nieve,

    Y las chicas pintadas con bermelln, emborrachndose

    por fin al caer la tarde

    Y el agua, de cien pies de hondo, reflejando sus cejas

    verdes,

    -Unas cejas pintadas de verde son para verse bajo la

    luna tierna,

    Lindamente pintadas-

    Y las muchachas cantando y respondindose con cantos

    las unas a las otras

    Bailando en trajes transparentes,

    Y el viento alzando el canto, interrumpiendo,

    Y zarandeando bajo las nubes.

    Pero todo esto tiene fin.

    No se vuelve a encontrar otra vez.

    Me fui a la corte a presentar examen,

    Prob la suerte de Lay, ofrec el canto Choyo,

    Sin lograr promocin

    Y regres a las montaas del Este

    con la cabeza blanca.

    Y ms tarde, otra vez, nos encontramos en el puente

    del sur,

  • 24 Y luego el grupo se deshizo, t pariste hacia el Norte,

    para el palacio San,

    Y si t me preguntas cmo es que siento tu partida:

    Tal como caen las flores al terminar la primavera,

    Confusamente, en agitado remolino.

    Para qu sirve hablar? -y hablar no tiene fin,

    No tienen fin las cosas del corazn.

    Llamo al muchacho,

    Lo hago sentarse en los talones aqu a mi lado

    A sellar esto,

    Y te la envo hasta mil millas de distancia, mientras

    quedo pensando.

    Cantar I (fragmento) Y entonces descendimos a la nave

    Pusimos rumbo a las olas, nos deslizamos en el mar divino

    E izamos el mstil y la vela sobre la nave oscura

    Ovejas van a bordo junto con nuestros cuerpos

    Deshechos en llanto, y el viento sopla a popa Impulsndonos a travs de las hinchadas velas,

    De Circe es la nave, la diosa bien peinada.

    Entonces nos sentamos en el puente, con el rumbo fijo,

  • 25 Y as, con vela tensa, bogamos hasta el fin del da.

    (...)

    Cantar XIV

    Llegu a un lugar a todas luces mudo...

    (lo venni in luogo dogi luce muto)

    Huele a carbn mojado: polticos ... E, y ... N, que se ata las muecas a las piernas,

    Con el culo al aire,

    Con mscaras pintadas en la grupa, y ojo avizor sobre fondillo plano,

    Con un colgante matorral por barba,

    Hablando a multitudes con su ano,

    Hablando a multitudes en el fango, son cresas y babosas, acuticos gusanos, y con ellos ...R, escrupulosamente limpia servilleta Colgada debajo de su pene, y tambin ...M

    Al cual no le gusta hablar coloquialmente,

    Emperifollados pero sucios, con cuellos rodeando sus piernas, La piel peluda y, llena de espinillas salindose del cuello,

    Aprovechados bebiendo sangre endulzada con mierda,

    Y tras ellos ...F, el que da a los financieros latigazos de hierro.

  • 26 Y los traidores del idioma, ... N con la banda de la prensa, Todos aquellos que mienten por provecho, pervertidos, pervertidores del lenguaje y aquellos pervertidos que anteponen el dinero

    A los placeres de la carne. ... chillidos, como de gallinas en una imprenta, el traqueteo de las prensas,

    Volar de polvo seco y de papel rasgado, hedor, sudor, peste a naranja vieja, bosta, ltimo pozo negro de todo el Universo, un misterioso cido de, azufre, los pusilnimes gruendo, lanzando joyas en el fango, y aullando al encontrarlas impolutas, sdicas madres obligan a sus hijas a follar con viejos, puercas comindose su vientre, y aqu una placa indica: Imagen de la tierra y all: Cambio de personal.

    Derritindose como cera sucia, velas podridas, culos en poltrona, caras hundidas en jamones, y en el fangal debajo de ellas, todo al revs: van planta contra planta y palma contra palma, los agentes provocadores, los asesinos de patriotas, y ... H, el gran torturador, y los fanticos: Calvino y San Clemente, represores, usureros del espritu, escarabajos negros enterrndose en su propia mierda, La tierra decrepita y el limo mordido, erosin y lmites perdidos.

    Por encima del hedor del infierno el gran agujero del culo, reventado de almorranas, estalactitas pendientes, grasientas como el aire sobre Westminster, los invisibles, numerosos ingleses, en un lugar carente de inters, ltima escualidez, decrepitud completa,

  • 27 los cruzados del vicio, cagndose en la seda, mientras tiemblan los smbolos cristianos, fregando con un pito de lata de a penique, Las moscas trayendo novedades, harpas contagiando mierda.

    El fangal de no amables mentirosos, atascadero de estupideces, malvolas estupideces, y ms estupideces,

    el suelo de pus viva, lleno de gusanos, cresas muertas engendrando cresas vivas, dueos de los suburbios, usureros que exprimen ladillas, alcahuetes del estado, pets-de-loup, sentados sobre pilas de libros de piedra, oscureciendo los textos con la filologa, ocultndolos tras sus personas,

    el aire sin refugio del silencio, guarida de piojos, en denticin, y sobre todo la falsa oratoria, eructos por el culo de predicadores.

    Y Envidia,

    el corruptio, foetor, fungus, animales lquidos, osificaciones derretidas, lenta podredumbre, ftida combustin, colillas de cigarros masticadas, sin dignidad, sin drama, ... M Episcopus, tiembla un condn lleno de escarabajos negros, monopolizadores, obstructores del conocimiento, obstructores de la distribucin.

    Cantar XLIX

    Para los siete lagos, no escrito por hombre este poema: Lluvia, ro vaco, un viaje, Fuego de nube helada, lluvia fuerte en el crepsculo Haba una lmpara bajo el techo de la cabaa. Las caas pesan, dobladas por el viento, y el carrizal nos habla: parece estar llorando.

  • 28 Luna otoal; alzadas colinas junto al lago contra el sol poniente. La tarde es como una cortina de nubes, como mancha sobre ondas, y a travs de ella largas picas agudas del canelo, fra tonada entre las caas. Detrs de la colina la campana del monje movida por el viento. Pas la vela en abril, quizs vuelva en octubre. El barco se desvanece en plata; lentamente; fulgor solar solo sobre el ro.

    Donde una bandera del color del vino recoge el poniente Ralas chimeneas humean en la luz cruzada.

    Llega entonces la costra nevada sobre el ro Y un mundo se cubre de jade La barcaza se mece como una linterna, y el agua flotante coagula de fro. Y en San Yin son gente plcida. Ocas salvajes se lanzan a la arena, Las nubes se acercan al agujero de la ventana Aguas limpias; las ocas siguen su curso en otoo Los grajos festejan sobre las linternas de los pescadores, Una luz se mueve sobre el horizonte norteo; donde los nios levantan las piedras buscando cangrejos; En mil setecientos vino el Emperador Tsing a estos lagos de las colinas. Una luz se mueve sobre el horizonte sureo. Debe el Estado para crear riquezas contraer deudas? Se trata de una infamia; se trata de Geryon Ese canal todava conduce a Ten Shi aunque el viejo rey lo hizo por capricho.

    K E I M E N R A N K E I K I U M A N MA N K E I JITSU GETSU K 0 K WA T A N F U K U TA N K A I

    Orto; trabajo poniente; reposo cavar pozo y beber agua cavar el campo; comer del grano Poder imperial? Qu significa eso?

  • 29 La cuarta, la dimensin de la quietud. Y el poder de domar a las bestias feroces

    Ulteriores instrucciones VAMOS, cantos mos, expresemos nuestras ms bajas pasiones, expresemos nuestras envidia por los hombres con empleo permanente y ninguna preocupacin por el futuro. Sois muy ociosos, cantos mos, temo que vais a acabar mal. Os plantis por las calles. Haraganeis en las esquinas y en las paradas de los autobuses, no hacis nada del todo. Ni siquiera expresis nuestras noble cualidades internas; acabaris muy mal. Y yo? Me he vuelto medio loco. Tanto os he hablado que casi ya os veo alrededor mo, insolentes bestezuelas! Sinvergenzas! Faltas de atavo! Pero t, canto, el ms nuevo de todos, an no tienes edad para haber hecho mucho dao. Te conseguir una casaca verde en China con dragones bordados en ella. Te conseguir los calzones de seda escarlata de la estatua del Nio Jess en Santa Mara Novella; no vaya a se que digan que no tengo gusto o que no hay sangre azul en la familia

    Temperamentos Nueve adulterios, 12 los, 64 fornicaciones y algo as como una violacin pesan cada noche sobre el alma de nuestro delicado amigo Florialis. Y, sin embargo, el to es tan tranquilo y reservado en su conducta

  • 30que se dira sin sangre ni sexo. Bastdides, por el contrario, que no habla ni escribe ms que de cpulas, acaba de ser padre de gemelos; si bien alcanz esta hazaa a un alto precio: ha tenido que ser cornudo cuatro veces.

    Fildula Fildula es flacucha pero apasionada. Por eso los dioses le han concedido que en el placer reciba ms de lo que puede dar. Si no se considera bendita, que le permitan cambiar de religin.

    Los dems Oh minora indefensa de mi patria, oh restos esclavizados! Artistas que os habis roto contra ella, descarriados, perdidos en los pueblos, objetos de recelo, de maledicencias, amantes de la belleza, famlicos, frustrados por los sistemas, indefensos contra el control; vosotros que no podis rendir al mximo por seguir buscando el xito, vosotros que slo podis hablar, que no encontris el coraje para reafirmaros; vosotros cuya sensibilidad ms fina, se rompe contra el falso conocimiento, vosotros que tenis sabidura de primera mano,

  • 31 los odiados, los encerrados, en quienes nadie confa, daos cuenta: ya he capeado la tormenta, he vencido mi exilio.

    Canto XLVII El que aun despus de muerto conserva todas sus facultades! Estas palabras surgieron de las tinieblas. Primero tendris que ir por el camino del infierno. Y hasta la glorieta de Proserpina, hija de Ceres, En medio de la oscuridad sobrecogedora, hasta donde Tiresias. Sin ojos l, sombra en el infierno. Tan pleno de saber que los de carnes firmes saben menos que l, Antes de que lleguis al cabo del camino. Conocimiento sombra de una sombra, Y, no obstante, navegaris en su busca Sabiendo aun menos que las bestias narcotizadas. La lamparillas a la deriva en la baha Y la garra del mar las recoge. Neptunus bebe despus de la marea muertas. Tamuz! Tamuz!! La llama roja metindose en el mar.

  • 32 Por esta puerta se os mide. Se encienden luces sobre el agua desde los botes largos La garra del mar los echa hacia afuera. Los canes de Escila gruen a los pies del desfiladero Los dientes blancos roen la base del acantilado. Mas en la plida noche de lamparillas derivan hacia el mar La luces parpadean rojas en pequeos frascos. Brotes de trigo crecen nuevos cerca del altar, floreciendo de la semilla rpida. Dos jemes, dos jemes hasta una mujer. No cree en nada ms remoto. Nada tiene importancia alguna. Hacia eso tiende, es su intencin. Hacia eso sois llamada, intencin siempre recurrente Ya sea por la noche el canto del bho o por la sabia en el brote, Nunca ociosa, intermitente en los medios, las artimaas, nunca La polilla recibe el llamado desde el otro lado del monte Y el toro se lanza ciego sobre el estoque, naturans Sois llamado a la caverna, Odiseo, Por Molu tenis descanso breve Por Molu os libris de un lecho, para poder tornar al otro Las estrellas nada le importan, Considralas agujeros errantes.

  • 33Empezad a elavar el arado Cuando las Plyades van a su descanso Empezad a elavar el arado 40 das pasan litoral adentro, Hacedlo as en los campos prximos al litoral Y en los valles serpentinos hacia el mar. Cuando la grulla vuele alto pensad en el arado. Por esta puerta se os mide Vuestro da pasa entre puerta y puerta Dos bueyes estn uncidos al arado O seis en el campo del alcor Bulto blanco bajo los olivos, una veintena para arrastrar piedras al llano Aqu las mulas estn techadas con pizarra por el camino del cerro. As sucedi en el tiempo. Y las estrellitas caen ahora de las ramas de los olivos, Y la sombra bifurcada cae sobre la terraza Ms negra que la del vencejo flotante que no se cura de vuestra presencia, Su huella alada es negra en el tejado Y se desvancee con su grito. Tan ligero tu peso sobre Tellus Sin querer ms honda tu muesca

  • 34 Tu peso ms alado que la sombra No obstante habis rodo a travs de la montaa, Los dientes de Escila menos cortantes. Habis encontrado nido ms suave que cunnus O mejor descanso? Tenis siembra ms honda o vuestro ao de muerte Brota ms prontos renuevos? Habis penetrado ms hondo en la montaa? La luz ha entrado en la caverna. Io! Io! La luz ha bajado a la caverna, Esplendor sobre esplendor! A plea he penetrado estos cerros: Que la hierba crezca de mi cuerpo, Que yo olga que las races conversan en corro, El aire es nuevo en mis hojas, Las ramas bifurcadas tiemblan con el viento. Es Cfiro ms ligero en la rama, Apeliota ms luz en la rama de almendro? Por esta puerta entr en el cerro. Cae, Adonis Cae. El fruto viene despus. Las lucecillas se deslizan hacia

  • 35 afuera con la marea, la garra del mar las echa hacia afuera, Cuatro pendones para cada flor La garra del mar echa las lamparillas hacia afuera. Medita as sobre tu cultivo Cuando las siete estrellas bajan a su descanso Cuarenta das para su descanso, en el litoral Y en valles serpentinos hacia el mar KAI MOIRAI ADONIN Cuando la rama del almendro proyecta su llama, cuando los nuevos brotes son llevados al altar TU DIONA, KAI MOIRAI KAI MOIRAI ADONIN que posee el don de curar, que tiene dominio sobre las fieras.

    Hugh Selwyn Mauberley (Un fragmento) V All murieron a puados; Y los mejores, Por una vieja puta ya exprimida, Por una civilizacin con parches,

  • 36 Encanto que sonre en fresca boca, Vivaces ojos apagados bajo el prpado de tierra, Por dos gruesas de estatuas en pedazos, Por unos pocos miles de maltratados libros.

    Sestina: Altaforte "Loquitur (l): En (2) Bertrn de Born. Dante Alighieri coloc a este hombre en el Infierno porque era un provocador. Eccovi! (3) Juzgadlo! Lo he expulsado de su tumba? La escena transcurre en su castillo de Altaforte. "Papiol" es su juglar. "El Leopardo" es el estandarte de Ricardo Corazn de Len." I Maldita sea! Todo nuestro sur hiede a paz. T, Papiol, hijo de puta, acrcate! Quiero msica! No hay vida para m si las espadas no chocan. Pero ah!, cuando veo los estandartes de oro, vero y prpura combatiendo, y los vastos campos bajo ellos tornarse carmes, entonces allo, con mi corazn enloquecido de jbilo. II En el trrido verano voy ardiendo de jbilo cuando las tormentas devastan la tierra y su estpida paz;

  • 37 y cuando los relmpagos, en el cielo sombro, fulguran carmes mientras los truenos con furia me rugen su msica y los vientos ululan a travs de las nubes, combatiendo, y a travs de todas las hendiduras del cielo resuenan las espadas de Dios cuando chocan. III Quiera el infierno que escuchemos otra vez las espadas cuando chocan! Y los estridentes relinchos de los corceles en la batalla, su jbilo, pecho contra pecho, combatiendo! Es mejor una hora de lucha que todo un ao de paz con opulentos festines, alcahuetas, vino y delicada msica! Bah! No hay mejor vino que la sangre carmes. IV Amo el ascenso del sol, baado en sangre carmes Contemplar cada uno de sus rayos, cual lanzas que atravesando la oscuridad chocan. Oh! Mi corazn se llena de jbilo y mi boca se colma de veloz msica cuando lo veo desafiar y despreciar la paz y salir al paso de las sombras, con su sola fuerza, combatiendo. V

  • 38 E1 hombre que teme luehar y se agazapa, no combatiendo al or mi llamado a la guerra, no tiene sangre carmes; Slo sabe pudrirse en su lnguida paz, lejos de donde impera el valor y las espadas chocan Oh! La muerte de esos perros es mi jbilo, s, yo que lleno todo el aire con mi msica. VI Papiol, Papiol! A la msica! No hay sonido comparable al de las espadas combatiendo; Ni aullido semejante al fragor de la batalla, mi gran jbilo, cuando nuestros codos y espadas chorrean carmes y cuando nuestras huestes, enfrentando la embestida de "El Leopardo", chocan. Que Dios maldiga para siempre a todo aquel que grite paz! VII Y que la msica de las espadas los vuelva carmes! Quiera el infierno que escuchemos otra vez el clamor de las espadas cuando chocan! Que el infierno oscurezca para siempre la idea de la paz! Notas: 1)Del latn: "Habla". 2)Del Provenzal: "Seor". 3)Del italiano: "Aqui teneis!")

  • 39

    Eplogo AY, CHANSONS anteriores, fuisteis una maravilla de siete das. Cuando salisteis en las revistas creasteis considerable conmocin en Chicago, y ahora estis trilladas y gastadas, sois una moda agotada, un miriaque, una capota vieja, una efmera antigualla casera. Slo queda la emocin. Vuestras emociones? Son las de un matre de caf

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    Ezra Ezra Ezra Ezra PoundPoundPoundPound / Biografa

    Ezra Weston Loomis Pound (Hailey, Idaho, Estados Unidos, 30 de octubre de 1885 Venecia, Italia, 1 de noviembre de 1972), poeta, ensayista, msico y crtico estadounidense perteneciente a la Lost Generation generacin perdida que predic fogosamente el rescate de la poesa antigua para ponerla al servicio de una concepcin moderna, conceptual y al mismo tiempo fragmentaria. Su obra monumental, los Cantos, o Cantares, le llev gran parte de su vida. El crtico Hugh Kenner dijo tras encontrarse con Pound: He tomado de repente

    conciencia de que estaba en el centro del modernismo. Pound fue un ferviente seguidor de Benito Mussolini y fue criticado por su antisemitismo. Su compromiso con Mussolini le signific ser condenado en 1945. La primera poesa de Pound estuvo influida por los poetas del siglo XIX (especialmente los prerrafaelitas), la literatura medieval y la filosofa ocultista y mstica neo-romntica. Cuando se traslad a Londres, ech mano de las lenguas y de las formas poticas arcaicas en un intento por rehacerse como poeta. Fue amigo de W.B. Yeats, a quien consideraba el mayor poeta vivo, y para quien, eventualmente, trabaj como secretario. En 1914, Pound se casa con Dorothy Shakespear, hija de Olivia Shakespear, novelista y amante de W.B. Yeats. En los aos anteriores a la Primera Guerra Mundial fue miembro muy destacado del Imaginismo y contribuy con el Vorticismo, movimientos que dieron a conocer el trabajo de artistas como James Joyce, Wyndham Lewis, William Carlos Williams, H.D., Richard Aldington, Marianne Moore, Rabindranath Tagore, Robert Frost, Rebecca West y Henri Gaudier-Brzeska. Por aquel entonces fue cuando Pound revis La tierra balda de su amigo T. S. Eliot. En 1915 publica Cathay, un pequeo volumen de poemas de Li Po traducidos por Ernest Fenollosa y reelaborados por Pound. Al contrario

  • 41 que los traductores americanos anteriores de la poesa china, estas versiones en verso libre ofrecen a los lectores textos comprensibles. Muchos crticos consideran los poemas de Cathay como la realizacin ms acertada del Imaginismo. Sin embargo, como traducciones, continan siendo fuente de controversias ya que ni Fenollosa ni Pound jams hablaron o leyeron el chino con soltura; adems de criticrsele al poeta norteamericano el que omitiera o agregara secciones sin ninguna base en los originales. Para Hugh Kenner estas aparentes traducciones de textos orientales antiguos hoy se ven como experimentos poticos. Tras la guerra, Pound abandonar Inglaterra, pero antes publica Homage to Sextus Propertius (1919) y Hugh Selwyn Mauberley (1920). En 1920 se traslada a Pars, donde se movi en el crculo de los artistas que revolucionaron el arte moderno. Fue amigo de Marcel Duchamp, Tristan Tzara, Fernand Lger y otras figuras del Dad y del Surrealismo. All continu trabajando en The Cantos, en el que cada vez se refleja ms sus preocupaciones polticas y econmicas. Durante este periodo tambin escribi prosa crtica, traducciones, dos peras (con ayuda de George Antheil) y varias piezas para violn. El 10 de octubre de 1924, abandona Pars con destino a Rapallo. En Italia continu siendo un catalizador creativo, adems de convertirse en admirador de Mussolini. Es entonces cuando el antisemitismo comienza a aparecer en sus textos. En 1939, en vsperas de la Segunda Guerra Mundial, viaja a Estados Unidos. Aunque consider quedarse all, finalmente decidi volver tanto por motivos ideolgicos como personales. Durante el conflicto fue propagandista del Eje en radio y en prensa. Cuando en 1943 Mussolini se declar presidente de la nueva repblica de Sal, Pound desempe un papel significativo en las actividades culturales y de propaganda. El 2 de mayo de 1945 fue arrestado por los partisanos italianos y llevado al Cuartel General de Chiavari, donde lo declararon como sin inters.

    Posteriormente se entreg a las fuerzas de los EE.UU. Fue encarcelado en un campo de prisioneros en Pisa, donde bosquej los Cantos Pisanos (primer Premio Bollingen de la Biblioteca del Congreso en 1948), seccin que marca un cambio en la obra de Pound, pues se convierte en una meditacin sobre la ruina de Europa y su lugar natural en el mundo.

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    Muestrario de Poesa

    Libros de Regalo

    1. Llevar a Gladys de Vuelta a Casa y otros cuentos / Aquiles Julin 2. Letras sin Dueos / Aquiles Julin 3. Msica, maestro / Aquiles Julin 4. Una Carta a Garca / Elbert Hubbard 5. 30 Historias de Nasrudn Hodja / Aquiles Julin 6. Historias para Crecer por Dentro / Aquiles Julin 7. Acres de Diamantes / Russell Conwell 8. 3 Historias con un pas de fondo / Armando Almnzar R. 9. Pequeos prodigios / Aquiles Julin 10. El Go-getter / Peter Kyne 11. Mujer que llamo Laura / Aquiles Julin 12. Historias para cambiar tu vida / Aquiles Julin 13. El ingenio del Mul Nasrudn / Aquiles Julin 15. Algo muy grave va a suceder en este pueblo / Gabriel Garca Mrquez 16. Cuatro cuentos / Juan Bosch 17. Historias que iluminan el alma / Aquiles Julin 18. Los temperamentos / Conrado Hock 19. Una rosa para Emily / William Faulkner 20. El abogado y otros cuentos / Arkadi Averchenko

    21. Luis Pie y Los Vengadores / Juan Bosch 22. Ahora que vuelvo, Ton / Ren del Risco 23. La casa de Matriona / Alexander Solzenitsin 24. Josefina, atiende a los seores y otros textos / Guillermo Cabrera Infante 25. El bloqueo y otros cuentos / Murilo Rubiao 26. Rashomon y otros cuentos / Ryunosuke Akutagawa 27. El traje del prisionero y otros cuentos / Naguib Mahfuz 28. Cuentos rabes / Aquiles Julin 29. Semejante a la noche y otros textos / Alejo Carpentier 30. La tercera orilla del ro y otros cuentos / Joao Guimaraes Rosa 31. Leyendas aymars / Aquiles Julin 32. La muerte y la muerte de Quincas Berro Dgua /Jorge Amado 33. Un brazo / Yasunari Kawabata 34. Cuentos africanos 2 / Aquiles Julin 35. Dos cuentos / Yukio Mishima 36. Mejor que arder y otros cuentos / Clarice Lispector 37. La raya del olvido y otros cuentos / Carlos Fuentes 38. En el fondo del cao hay un negrito y otros cuentos / Jos Luis Gonzlez

    6. Poesa vertical (seleccin) / Roberto Juarroz 7. Para vivir maana y otros poemas / Washington Delgado. 8. Haikus / Matsuo Basho 9. La ltima tarde en esta tierra y otros poemas / Mahmud Darwish 10. Elega sin nombre y otros poemas / Emilio Ballagas 11. Carta del exiliado y otros poemas / Ezra Pound

    1. La eternidad y un da y otros poemas / Roberto Sosa 2. El verbo nos ampare y otros poemas / Hugo Lindo 3. Canto de guerra de las cosas y otros poemas / Joaqun Pasos 4. Habitante del milagro y otros poemas / Eduardo Carranza 5. Propiedad del recuerdo y otros poemas / Franklin Mieses Burgos

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    CIENSALUD 1. Inteligencia de Salud y Bienestar: 7 pasos Cristina Gutirrez 2. Cmo prevenir la osteoporosis Cristina Gutirrez

    Iniciadores de Negocios 1. La esencia del coaching Varios autores 2. El Circuito Activo de Ventas, CVA Aquiles Julin 3. El origen del mal servicio al cliente Aquiles Julin 4. El activo ms desperdiciado en las empresas Aquiles Julin 5. El software del cerebro: Introduccin a la PNL Varios autores 6. Cmo tener siempre tiempo Aquiles Julin 7. El hombre ms rico de Babilonia George S. Clason 8. Cmo hacer proyectos y propuestas bien pensados Liana Arias 9. El dilogo socrtico. Su aplicacin en el proceso Humberto del Pozo de venta. Lpez 10. Principios y leyes del xito Varios autores

    45. Cuentos hindes / Aquiles Julin 46. El libro de los panegricos / Rubem Fonseca 47. Juana la Campa te vengar y otros cuentos / Carlos Eduardo Zavaleta 48. Venezuela cuenta 1 / Varios autores 49. La habitacin roja / Edogawa Rampo 50. Jvenes cuentistas de Amrica Latina 1 / Varios Autores 51. Caballo en el salitral y otros cuentos / Antonio Di Benedetto

    39. La muerte de los Aranco y otros cuentos / Jos Mara Arguedas 40. El hombre de hielo y otros cuentos / Haruki Murakami 41. Dos cuentos / Pedro Juan Soto 42. Aquellos das en Odessa y otros cuentos / Heinrich Bll 43. 12 cartas de amor y un amorcito y otros cuentos / Juan Aburto 44. Rebelin en la granja / George Orwell

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    Coleccin Muestrario de

    Poesa 2008