Ezra pound selección de poemas (traducción de René Correa - Cinosargo 2016)

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Selección de poemas de Ezra Pound (Traducción de René Correa)
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    25-Jul-2016
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Ezra pound selección de poemas (traducción de René Correa - Cinosargo 2016) www.cinosargo.com

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  • Seleccin de poemas de

    Ezra Pound

    (Traduccin de Ren Correa)

  • Ezra Pound

    Seleccin y traduccin de poemas

    a cargo de Ren Correa

  • Coleccin Pink Cigarette

  • Contacto Editorial: [email protected]

    Web: www.cinosargo.com

    Primera edicin: 2016

    Traduccin a cargo de Ren Correa

    Todos los derechos reservados. Queda prohibida la

    reproduccin total o parcial de este documento por

    cualquier medio, sin el previo y expreso consentimiento

    por escrito de los autores.

    Cinosargo Ediciones es propiedad de Daniel Rojas

    Pachas.

  • E.P. ODE POUR LLECTION DE SON SEPULCHRE

    I

    Durante tres aos, fuera de tono con su poca.

    Luch para resucitar el arte muerto

    De la poesa; para mantener lo sublime

    En el antiguo sentido. Equivocado desde el comienzo

    No; no del todo; pero al ver que haba nacido

    En un pas semisalvaje, a destiempo,

    Resueltamente se dedic a exprimir lirios de las bellotas;

    Capaneo; trucha para carnada artificial,

    (Idmen gar toi panth, hos eni troie)

    Preso en el odo no tapado,

    Como las rocas daban poco paso

    Los mares picados lo retuvieron ese ao.

  • Su verdadera Penlope fue Flaubert;

    Pesc por islas obstinadas,

    Observ la elegancia del cabello de Circe

    Ms que los lemas en los relojes de sol.

    No afectado por la marcha de los acontecimientos,

    Se borr de la memoria de los hombres en lan

    trentuniesne De son eage; el caso no ofrece

    Ningn adorno para la diadema de las Musas.

  • II

    La poca exiga una imagen

    De su mueca acelerada,

    Algo para el escenario moderno;

    No, a ningn precio, una gracia tica;

    Ni, por cierto, las oscuras fantasas

    De la contemplacin interior;

    Ms vale mendacidades

    Que parfrasis de los clsicos!

    La poca exiga sobre todo un molde en yeso

    Hecho sin prdida de tiempo,

    Una cintica prosa; no alabastro, seguramente,

    Ni la escultura de la rima.

  • III

    El vestido para t rosa-t, etc.

    Suplanta a la muselina de Cos,

    La pianola remplaza

    Al barbito de Safo.

    Cristo sigue a Dionisios

    Flico y ambrosaco

    Abri paso a las maceraciones;

    Calibn expulsa a Ariel.

    Todas las cosas fluyen

    El sabio Herclito dice;

    Pero una baratura chillona

    Durar ms que nuestros das.

  • Hasta la belleza cristiana

    Defecciona, tras Samotracia;

    Vemos a Kalon

    Decretado en la plaza del mercado.

    La carne del fauno no es para nosotros

    Ni la visin del santo.

    Tenemos la Prensa por hostia;

    El sufragio universal por circuncisin.

    Todos los hombres son iguales ante la ley.

    Libres de Pisistrato

    Escogemos a un bribn o a un eunuco

    Para que nos gobierne.

    Oh preclaro Apolo,

    (tin andra, tin eroa, tina theon)

    A qu dios, hombre o hroe

    Habr de colocarle una guirnalda de latn!

  • IV

    Estos lucharon en todo caso,

    y algunos creyendo,

    pro domo, en todo caso

    algunos dispuestos a las armas,

    algunos por la aventura,

    algunos por temor a la debilidad,

    algunos por temor a las censuras,

    algunos por amor, en su imaginacin, a la matanza

    que luego conocieron

    algunos temerosos, que aprendieron el amor a la

    matanza;

    Murieron algunos, pro patria, non dulce non et

    decor...

    se hundieron en el infierno hasta los ojos, creyendo en

    las mentiras de los viejos; despus, descredos,

    volvieron al hogar, al hogar para una mentira, al hogar

    para muchos engaos, al hogar para viejas mentiras y

    nueva infamia; a la usura vieja y espesa de siglos y a los

    mentirosos en las plazas pblicas.

  • Audacia como nunca antes, despilfarro como nunca antes,

    sangre joven y sangre ardiente,

    tersas mejillas y cuerpos esbeltos;

    fortaleza como nunca antes,

    franqueza como nunca antes,

    desilusiones como nunca se contaron en das pasados,

    histerias, confesiones de trinchera,

    carcajadas de vientres muertos.

  • V

    All muri una mirada,

    Y de los mejores, entre ellos,

    Por una vieja ramera desdentada,

    Por una civilizacin remendada,

    El encanto, sonriente en la buena boca,

    Ojos vivaces cerrados por el prpado de la tierra,

    Por dos gruesas estatuas rotas,

    Por unos pocos miles de libros estropeados.

  • UN PACTO

    Hago un pacto contigo, Walt Whitman,

    Te he detestado ya bastante tiempo.

    Vengo a ti como un chico crecido

    Que ha tenido un padre terco;

    Ya tengo edad suficiente para trabar amistad.

    T fuiste el que parti la madera nueva,

    Y ahora es el momento de tallarla.

    Tenemos una sola savia y una misma raz

    Que haya comercio entre nosotros.

  • UNA MUCHACHA

    El rbol ha penetrado en mis manos,

    La savia ha ascendido por mis brazos,

    El rbol ha crecido en mi pecho

    Hacia abajo,

    Las ramas brotan de m, como brazos.

    rbol eres,

    Musgo eres,

    Eres violetas agitadas por el viento.

    Una nia tan alta- eres;

    Y todo esto es desatino ante el mundo.

  • FIGURA DE DANZA

    Para las bodas en Canan de Galilea

    De ojos negros,

    Oh mujer de mis sueos,

    Con sandalias de marfil,

    Ninguna hay como t entre las danzarinas,

    Ninguna de pies tan ligeros.

    No te encontr en las tiendas,

    En las tinieblas rotas,

    No te encontr junto al aljibe,

    Entre las mujeres con cntaros.

    Tus brazos son como renuevos bajo la corteza;

    Tu rostro como un ro con luces.

  • Blancos como almendras son tus hombros,

    Como frescas almendras despojadas de sus cscaras.

    No te guardan con eunucos

    Ni con barrotes de bronce.

    Turquesa dorada y plata hay en el lugar donde

    descansas.

    Un manto oscuro con hebras de oro tejidas en dibujos has extendido en torno tuyo,

    Oh Nathat-Ikanaiae, Arbol-junto-al-ro.

    Como un arroyuelo entre los juncos son tus manos sobre m

    Tus dedos una corriente helada.

    Tus doncellas son blancas como guijarros;

    Su msica en torno tuyo.

    Ninguna hay como t entre las danzarinas,

    Ninguna de pies tan ligeros.

  • UNA INMORALIDAD

    Cantemos al amor y al ocio,

    Nada ms merece ser habido.

    Aunque he estado en muchos pases,

    No hay nada ms en la vida.

    Y ms quisiera tener a mi amada,

    Aunque las rosas mueran de afliccin.

    Que realizar grandes hazaas en Hungra,

    Para sobrepasar la imaginacin de los hombres.

  • PORTRAIT DUNE FEMME

    Tu pensamiento y t son nuestro Mar de los Sargazos;

    Londres se ha deslizado en torno tuyo durante estos veinte aos

    Y brillantes embarcaciones te dejaron esto o aquello como retribucin:

    Ideas, viejas habladuras, sobras de todas las cosas,

    Extraos mstiles de conocimiento y opacas mercaderas de precio.

    Grandes mentes te han buscado faltndoles algn otro ser.

    Siempre has sido segunda. Trgica?

    No. Lo preferiste a la cosa usual:

    Un hombre obtuso, embotador y domstico,

    Con una mente corriente con un pensamiento menos cada ao.

    Oh! Eres paciente. Te he visto sentada

    Durante horas, cuando algo podra haber emergido.

    Y ahora pagas. S, pagas con largueza.

    Eres una persona de cierto inters, uno llega a ti

    Y se retira con inslita ganancia:

  • Trofeos extrados; alguna curiosa sugerencia,

    Hechos que no llevan a ningn lugar, y un cuento para dos,

    Preado de mandrgoras, o de algo ms

    Que podra demostrar su utilidad y, sin embargo, nunca la demuestra;

    Que nunca ensambla bien ni revela su empleo

    Ni encuentra su hora en el telar de los das:

    La antigua obra empaada, chillona y maravillosa;

    dolos y mbar gris y raras incrustaciones.

    Tales son tus riquezas, tu gran tesoro; y, sin embargo,

    A pesar de toda esta acumulacin marina de cosas fugaces,

    Extraas maderas medio podridas y nuevo material ms brillante:

    En el lento flotar de luz y profundidad divergentes,

    No! no hay nada! En todo el conjunto,

    Nada que sea enteramente tuyo.

    Pero eso eres t.

  • N. Y.

    Ciudad ma, amada ma, cndida ma.

    Ah esbelta,

    Escucha! Escchame y te infundir un alma!

    Delicadamente con la flauta, yeme!

    Ahora ya s que estoy loco,

    Pue hay aqu un milln de personas speras de trfico:

    Esta no es doncella

    Ni yo podra tocar en una flauta si la tuviera.

    Ciudad ma, amada ma,

    Eres una doncella sin pechos,

    Eres esbelta como una flauta de plata.

    Escucha, prstame atencin!

    Y te infundir un alma

    Y vivirs eternamente.

  • LA GUARDILLA

    Ven y apiadmonos de aquellos que viven ms cmodos que nosotros.

    Ven, amiga, y recordemos

    que los ricos tienen mayordomos y no amigos,

    En tanto que nosotros tenemos amigos y no mayordomos.

    Ven y apiadmonos de los casados y los solteros.

    La aurora entra con sus piececillos

    Como una dorada Pavlova,

    Y yo estoy prximo a mi deseo.

    No contiene la vida nada mejor

    Que esta hora de clara frescura,

    La hora de despertarnos juntos.

  • BALADA PARA TINIEBLAS

    Porque Dios, nuestro Dios es un enemigo valeroso

    Que juega tras el velo.

    Am a mi Dios como un nio de corazn

    Que busca profundos senos para descansar,

    Am a mi Dios como una doncella a un hombre;

    Pero mirad, esto es mejor;

    Amar a vuestro Dios como a un enemigo valeroso que juega tras el velo;

    Encontraros con vuestro Dios como los vientos de la noche se encuentran ms all de los lmites de Arturo.

    Jugu con Dios por una mujer,

    Apost con mi Dios por la verdad,

    Perd ante mi Dios como un hombre, con los ojos claros;

    Sus dados no son de compasin.

  • Porque estoy hecho como una espada desnuda,

    Pero od esto que os digo en verdad:

    Quien pierde ante Dios de hombre a hombre

    Ganar a la vuelta del juego.

    Desenvain mi espada all donde se encuentran los relmpagos

    Pero el fin es el mismo:

    Quien pierde ante Dios como pierden las hojas de las espadas

    Ganar al fin del juego.

    Porque Dios, nuestro Dios es un enemigo valeroso que juega tras el velo.

    Aqul a quien Dios no se digna derribar necesita triple malla.

  • DORIA

    S en m como los modos eternos

    Del viento helado, y no

    Como las cosas transitorias

    Alegra de las flores.

    Tenme en la fuerte soledad

    De acantilados sin sol

    Y de aguas grises. Que los dioses

    Hablen por lo bajo de nosotros

    en das por venir,

    Las sombras flores del Orco

    Te recuerden.

  • CERCA DE PERIGORD

    (Fragmento III)

    Ed eran due in uno, ed uno in due

    Inferno, XXVIII, 125

    Desconcertante primavera, y junto al Auvezere

    Amapolas y gamones en el verde esmalte

    Se alzaron sobre nosotros; y conocamos todo ese ro

    Y nuestros dos caballos descifraron los valles:

    Habamos conocido las tierras bajas anegadas con sus cuadros de lamos,

    En los tempranos das en que el profundo cielo nos protega.

    Y grandes alas batan sobre nosotros en el crepsculo.

    Y las grandes ruedas en el firmamento nos taladraban unidos

    agitndose y separndose

    Creyendo que debamos encontrarnos con labios y manos,

    Alto, alto y seguro y luego el contragolpe:

    Por qu me amas? Me amars siempre?

    Pero yo soy como la hierba, no puedo amarte.

  • O: Amor, y amo y te amo,

    Y odio tu mente, no a ti, tu alma, tus manos.

    Entonces, a esta ltima separacin, Tairiran!

    Encerrada en el castillo de l, Tairiran.

    Aqulla que no tena odos ni lengua salvo en las manos,

    Se fue ah, se fue- sin ser tocada, inalcanzable!

    Aqulla que nunca pudo vivir sino a travs de una persona,

    Aqulla que nunca pudo hablar sino a una persona,

    Y todo el resto en ella en un movedizo cambio,

    Un roto manojo de espejos!

  • LA TUMBA EN AKR AAR

    Soy tu alma, Nikoptis. He velado

    Estos cinco milenios, y tus ojos muertos

    No se movieron, ni nunca respondieron a mi deseo,

    Y tus miembros ligeros, que recorr llameante

    No ardieron conmigo, ni por ninguna cosa de azafrn.

    Mira: la hierba leve creci para hacerte una almohada,

    Y te bes con una mirada de lenguas herbosas;

    Pero t no me besaste.

    Gast a fuerza de leerlo el oro de la pared

    Y fatigu mi pensamiento en los signos.

    Y no hay nada nuevo en este sitio.

    He sido bondadosa. Mira, dej selladas las nforas

    Para que al despertar no sollozaras por tu vino.

    Y cuid que tus vestiduras te estuvieran cmodas.

  • Oh despreocupado! Cmo podra yo olvidar!

    Ni aun el ro, hace mucho tiempo.

    El Ro? eras muy joven.

    Y tres almas vinieron hacia ti

    Y vine yo.

    Y flu sobre ti, las hice huir;

    He estado en tu intimidad, he conocido tus maneras.

    No he tocado acaso tus palmas y las puntas de tus dedos,

    Acaso no me he deslizado por all, y a travs de ti hasta los talones?

    Cmo entr? Acaso no fui t y T?

    Y ningn sol viene a ayudarme en este sitio,

    Y estoy desgarrada en la escabrosa oscuridad,

    Y ninguna luz cae sobre m, y no dices

    Palabra, da tras da.

    Oh! Podra salir, a pesar de las seales

    Y su diestra labor sobre la puerta,

  • Salir a travs de los campos verde botella

    Pero aqu hay quietud;

    No me voy.

  • LETANIA NOCTURNA

    O Dieu, purifiez nos coeurs!

    Purifiez nos coeurs!

    S, las lneas que me has trazado

    en los sitios hermosos

    Y la belleza de esta Venecia tuya

    que me has mostrado

    Hasta que su hermosura se me hizo

    digna de lgrimas.

    Oh Dios, qu gran favor

    habremos hecho en das pasados

    y olvidado,

    Que nos otorgas esta maravilla,

    Oh Dios de las aguas?

  • Oh Dios de la noche,

    Qu gran pesar

    Vendr hacia nosotros,

    que t nos recompensas

    Antes del tiempo de su llegada?

    Oh Dios del silencio,

    Puriefiez nos coeurs,

    Puriefiez nos coeurs,

    Pues hemos visto

    La gloria de la sombra de aqulla que es

    Parecida a tu criada,

    S, la gloria de la sombra

    de tu Belleza ha caminado

    Sobre la sombra de las aguas

    En esta Venecia tuya,

    y ante la santidad

    De la sombra de tu criada

    he escondido mis ojos,

  • Oh Dios de las aguas.

    Oh Dios del silencio,

    Puriefiez nos coeurs,

    Puriefiez nos coeurs,

    Oh Dios de las aguas,

    limpia nuestros corazones,

    Pues he visto la

    Sombra de esta Venecia tuya

    Flotando sobre las aguas

    y tus estrellas

    He visto, desde sus remotas rbitas.

    He visto esto

    Oh Dios de las aguas,

    As como tus estrellas son

    Silenciosas para nosotros en sus remotas rbitas

    As tambin mi corazn

    se ha vuelto silencioso en mi interior.

    Purifiez nos coeurs,

  • Oh Dios del silencio,

    Purifiez nos coeurs,

    Oh Dios de las aguas.

  • LA VUELTA

    Vedlos, vuelven, ah mirad los tentativos

    Movimientos, y los pies lentos,

    La turbacin en la marcha y los inciertos

    Titubeos!

    Vedlos: vuelven, de uno en uno,

    Con temor, como semidormidos;

    Como si la nieve hubiera de vacilar

    Y murmurar en el viento,

    y volverse a medias;

    Estos fueron los Alados de Espanto

    Inviolables.

    Dioses del calzado alado!

    Con ellos, los sabuesos de plata

    husmeando la huella de aire!

  • A hij! A hij!

    Estos fueron los veloces para asolar;

    Estos, los de olfato agudo;

    Estas fueron las almas de sangre.

    Lentas en la tralla,

    y plidos los hombres al sujetarlas!

  • ELOGIO DE ISOLDA

    En vano he luchado

    para ensearle a mi corazn a reverenciar;

    En vano le he dicho:

    Hay muchos cantores mayores que t.

    Pero su respuesta viene, como los vientos y como son de lad.

    Como un vago lamento en la noche

    Que no me da reposo, dicindome siempre:

    Cancin, una cancin.

    Sus ecos, jugando, se entrelazan en el crepsculo

    Buscando siempre una cancin.

    Miradme! Estoy rendido de tantas tareas

    Y errando por tantos caminos mis ojos

    Se han vuelto oscuros crculos encarnados llenos de polvo.

    Aunque todava algo tiembla en m, durante el crepsculo.

    Y rojas palabras duendecillos claman: Una cancin!

  • Y grises palabras duendecillos claman por una cancin,

    Y amarillas palabras hojas claman: Una cancin!,

    Y verdes palabras hojas claman por una cancin,

    Las palabras son como hojas, viejas hojas amarillas en la primavera,

    Que vuelan sin saber a dnde en busca de una cancin.

    Blancas palabras como copos de nieve pero fras,

    Palabras de musgo, palabras de labios, palabras de lentas corrientes.

    En vano he luchado

    para ensearle a mi corazn a reverenciar,

    En vano le he aducido:

    Hay almas mayores que t.

    Pues en la maana de mis das lleg una mujer

    Atractiva como la luz de la luna;

    Como la luna atrajo los mares:

    Cancin, una cancin.

    Y por eso le hice una cancin y ella se apart de m

  • Como la luna lo hace del mar,

    Pero an vinieron las palabras hojas, alas amarillas palabras duendecillos

    Diciendo: El alma nos enva

    Una cancin, una cancin!

    Y en vano les grit: No tengo ninguna cancin,

    Pues aquella a quien cant se ha alejado de m,

    Pero mi alma envi una muer, una mujer del pueblo maravilloso,

    Una mujer como el fuego en los bosques de pinos,

    Clamando: Cancin, una cancin.

    Como la llama clama en la savia.

    Mi cancin ardi en ella, y ella se apart de m

    Como la llama deja los carbones as se fue hacia nuevas florestas

    Y los bosques conmigo quedaron

    Clamando siempre: Cancin, una cancin.

    Y yo respond: No tengo ninguna cancin,

    Hasta que mi alma envi una mujer como el sol:

    S, como el sol que llama a la semilla,

  • Como la primavera sobre la rama,

    As es aquella que se volvi madre de las canciones,

    Aquella que contiene las palabras maravillosas en sus ojos,

    Las palabras, las palabras duendecillos

    que siempre me reclaman:

    Cancin, una cancin.

    En vano he luchado

    para ensearle a mi corazn a reverenciar.

    Qu el alma se inclinara

    mientras en su corazn ests t?

  • EL RBOL

    Me qued quieto y fui un rbol en medio del bosque,

    Aprendiendo la verdad de las cosas no vistas antes,

    De Dafne y la rama de laurel

    Y de aquella vieja pareja devota

    Que se convirti en olmo-roble en medio del bosque

    Recin cuando los dioses fueron

    Humildemente invocados y transportados,

    Hasta el centro del hogar de sus corazones,

    Pudieron hacer cosa tan asombrosa;

    Sin embargo fui un rbol en medio del bosque

    Y muchas cosas nuevas comprend

    Que antes me parecan rematadas locuras.

  • ENCARGO

    Id, cantos mos, al solitario y al insatisfecho,

    Id tambin al que tiene los nervios destrudos, al esclavizado por las convenciones,

    Mostradles el desprecio que siento por sus opresores.

    Id como una gran ola de agua fra,

    Mostradles mi desprecio por los opresores.

    Hablad contra la opresin inconsciente,

    Hablad contra la tirana de la falta de imaginacin,

    Hablad contra las trabas.

    Id a la burguesa que est muriendo de aburrimiento,

    Id a las mujeres de los suburbios.

    Id a los horriblemente casados,

    Id a aquellos cuyo fracaso est oculto,

    Id a la infortunadamente desposada,

    Id a la esposa comprada

    Id a la mujer impuesta.

  • Id a aquellos de lujuria exquisita,

    Id a aquellos cuyos delicados deseos son desbaratados,

    Id como una plaga sobe la estupidez del mundo;

    Id con vuestro filo contra esto,

    Reforzad las cuerdas sutiles,

    Llevad confianza a las algas y los tentculos del alma.

    Id amigablemente,

    Id con palaras sinceras.

    Estad ansiosos por hallar nuevos males un nuevo bien,

    Estad contra todas las formas de opresin.

    Id a aquellos que estn embotados por la madurez,

    Hacia aquellos que han perdido su inters.

    Id al adolescente que es sofocado en familia

    Oh! Cun asqueroso resulta

    Ver tres generaciones de una misma casa reunidas!

    Es como un rbol viejo con renuevos,

  • Y con algunas ramas podridas que ya se caen.

    Salid y desafiad a la opinin popular

    Id contra esta servidumbre vegetal de la sangre,

    Estad contra cualquier clase de opresin.

  • CANTO I

    Y entonces descendimos al barco,

    Pusimos proa hacia las rompientes, adelante por el mar religioso, y

    Levantamos mstil y vela en el barco curtido

    Llevamos ovejas a bordo, y tambin nuestros cuerpos

    Pesados de sollozos, y lo vientos de popa

    Nos empujaron hacia adelante combando la lona.

    De Circe fue este artificio, de la diosa acicalada con cofia.

    Entonces nos sentamos en medio del navo, el viento golpeteando el timn.

    As, con la vela extendida, fuimos por el mar hasta el fin del da.

    Dormido el sol, las sombras cubriendo todo el ocano,

    Llegamos entonces a los lmites de las aguas ms profundas,

    A las tierras cimerias, y las pobladas ciudades

    Cubiertas con niebla de ceida malla, nunca atravesada

    Por destellos de la luz del sol

  • Ni por las estrellas forzadas, ni reflejada desde el cielo

    La ms oscura noche extendida sobre los desdichados.

    Al bajar el ocano, llegamos al lugar

    Mencionado por Circe.

    Aqu cumplieron los ritos, Perimedes y Eurloco,

    Desenvainando la espada que tena a la cintura

    Cav la fosa midiendo un ana en cuadro;

    Hicimos las libaciones por cada uno de los muertos,

    Primero hidromiel y luego vino dulce, agua mezclada con harina blanca.

    Luego de muchas plegarias por las achacosas calaveras;

    Como estaba establecido en taca, toros estriles de los mejores

    Para el sacrificio, armando la pira con mercancas,

    Una oveja slo para Tiresias, negra y una oveja madrina

    Sangre oscura corri hacia la fosa,

    Almas salidas del Erebo, rostros cadavricos, de novias

    De jvenes y de viejos que haban soportado mucho;

    Almas manchadas con recientes lgrima, muchachas tiernas,

  • Hombres muchos, desgarrados por puntas de lanzas de bronce,

    Despojos de batalla, sosteniendo an sombros brazos,

    Se apiaban en torno mo; con alaridos,

    La palidez sobre m, a gritos ped a mis hombres ms bestias;

    Devastados los rebaos, las ovejas matadas por el bronce,

    Derram ungento, grit a los dioses,

    A Plutn el poderoso, y alab a Proserpina;

    Desenvainada la angosta espada,

    Me sent para tener a distancia a los impetuosos muertos impotentes,

    Hasta que pudiera or a Tiresias.

    Pero vino primero Elpenor, nuestro amigo Elpenor,

    Insepulto, arrojado en el ancho mundo,

    Miembros que dejamos en la casa de Circe,

    Sin llanto, sin mortaja en el sepulcro, pues otros afanes no rugan.

    Lastimoso espritu. Y le grit con palabras apresuradas:

  • Elpenor, cmo has llegado a esta sombra costa?

    Viniste a pie, aventajando a los marinos?

    Y l, con lenta palabra:

    Mala suerte y vino abundante. Yo dorm en el fuego del hogar de Circe.

    Bajando por la larga escala desguarnecida,

    Ca sobre el contrafuerte,

    Quebrado el nervio de la nuca, el alma busc al Averno.

    Pero a ti, oh Rey!, te ruego que me recuerdes, sin llantos; insepulto.

    Apilas mis miembros; que sea la tumba cerca de la playa y que se inscriba:

    Un hombre sin fortuna y con un nombre por hacer!

    Y eleva mi remo para que bata entre compaeros.

    Y vino Anticles, a quien apart a golpes, y luego Tiresias el Tebano,

    Empuando su vara dorada, me conoci y habl primero:

    Por segunda vez? Por qu? Hombre de mala estrella,

    Enfrentando a los muertos sin sol y a esta ingrata regin

  • Aprtate de este foso, djame el sangriento brebaje

    Para adivinar.

    Y yo retroced,

    Y l, fortalecido por la sangre, dijo entonces: Odiseo

    Ha de volver a travs del malvolo Neptuno, sobre mares oscuros,

    Perdidos todos tus compaeros. Y Entonces vino Anticles.

    Reposa tranquilo Divus. Me refiero a Andreas Divus,

    En oficina Wecheli, 1538, ms all de Homero,

    Y naveg junto a las Sirenas y desde all mar afuera y muy lejos

    Y hasta Circe.

    Venerandam

    En la frase cretense, con la corona dorada, Afrodita,

    Cypri munimenta sortita est, alegre, oricalcos, con cinturones dorados y bandas para los senos,

    Oh t, de oscuros prpados,

    Sosteniendo la rama dorada del Argicida!

  • CANTO XIII

    Kung andaba caminando

    por el templo dinstico

    Y por el bosquecillo de cedros

    y luego por la margen del ro,

    Y con l iban Khieu Chi

    y Tien el de voz baja.

    Y Somos desconocidos, dijo Kung,

    Te dedicars a los carros de guerra?

    Entonces te dars a conocer,

    O quizs yo debiera dedicarme a los carros de guerra o a la arquera?

    O al ejercicio de los discursos?

    Y Tseu-Lou dijo: Me gustara poner las defensas en orden.

    Y Khieu dijo: Si yo fuera seor de una provincia,

    La ordenara mejor que sta.

    Y Chi dijo: Yo preferira un pequeo templo en la montaa,

  • Con orden en las ceremonias,

    con una apropiada ejecucin del ritual.

    Y Tian dijo, con la mano sobre las cuerdas del lad,

    Continuando el suave sonido

    cuando ya su mano haba dejado las cuerdas

    Y el sonido ascenda como humo, bajo las hojas,

    Y l segua con la vista el sonido:

    La vieja piscina

    Y los muchachos tirndose de los tablones

    O sentados en la maleza, tocando mandolines.

    Y Kung sonri igualmente ante todos ellos.

    Y Thseng-sie deseaba saber

    cul haba contestado correctamente.

    Y Kung dijo: Todos ellos han contestado correctamente,

    Es decir, cada uno de acuerdo a su naturaleza.

    Y Kung levant su bastn contra Yuan Jang, aunque Yuan Jang era mayor que l

    Porque Yuan Jang estaba sentado junto a la carretera y simulando estar recibiendo sabidura,

  • Y Kung dijo:

    Viejo estpido! Sal de ah,

    Levntate y haz algo til.

    Y Kung dijo:

    Respetad las facultades de un nio

    Desde el instante mismo en que inhala el aire puro,

    Pero un hombre de cincuenta aos que nada sabe

    No es digno de ningn respeto.

    Y Cuando el prncipe haya reunido en torno suyo

    A todos los sabios y artistas, sus riquezas estarn plenamente aprovechadas

    Y Kung dijo y escribi sobre las hojas de bo:

    Si un hombre no tiene orden en su interior

    No puede irradiar orden en torno suyo;

    Y si un hombre no tiene orden en su interior

    Su familia no proceder con el debido orden;

    Y si el prncipe no tiene orden en su interior

    No puede poner orden en sus dominios

    Y Kung dio las palabras orden

    Y deferencia fraternal

  • Y nada dijo de la vida despus de la muerte.

    Y dijo:

    Cualquiera puede caer en excesos,

    Fcil es tirar fuera del blanco,

    Lo difcil es permanecer firme en el medio.

    Y ellos dijeron: Si un hombre comete un crimen.

    Ha de protegerlo su padre, y ocultarlo?

    Y Kung dijo:

    Ha de ocultarlo.

    Y Kung dio su hija a Kong-Chang

    Aunque Kong-Chang estaba prisionero.

    Y dio su sobrina a Nan Young

    Aunque Nan Young estaba sin empleo.

    Y Kung dijo: Wang gobern con moderacin, en sus das el Estado estaba bien guardado,

    Y hasta puedo acordarme

    De una poca cuando los historiadores dejaban blancos en sus escritos,

  • Quiero decir para las cosas que no saban,

    Pero esa poca parece que est terminando.

    Y Kung dijo: Sin carcter sers

    Incapaz de tocar en ese instrumento

    O de ejecutar la msica apropiada para las Odas.

    Las flores de damasco

    Vuelan de este a oeste

    Y he tratado de impedir que cayeran.

  • CANTO XLV

    Con Usura

    Con Usura nadie tiene una casa de slida piedra

    con cada bloque cortado parejo y bien ensamblado

    para que el tallado pueda cubrir su frente

    con usura

    nadie tiene un paraso pintado en la pared de su iglesia

    harpes et luthes

    o donde la virgen recibe un mensaje

    y el halo sobresale de la incisin,

    con usura

    no ve ninguno de los Gonzaga a sus herederos y concubinas

    no se hace cuadro alguno para perdurar o vivir con uno

    sino para venderlo y venderlo pronto

    con usura, pecado contra natura,

    es tu pan ms bien un harapo enranciado

  • es tu pan seco como papel,

    sin trigo montaes, sin fuerte harina.

    Con usura la lnea se vuelve gruesa

    con usura no hay demarcacin clara

    y nadie puede encontrar sitio para su vivienda.

    El picapedrero es alejado de su piedra

    el tejedor es alejado de su telar

    CON USURA

    la lana no llega al mercado

    las ovejas no dan ganancias con la usura.

    La usura es una peste, la usura

    embota la aguja en la mano de la doncella

    y paraliza la habilidad de la hilandera.

    Pietro Lombardo no surgi mediante la usura

    Duccio no surgi mediante la usura

    ni Pier della Francesca. Zuan Bellin no con usura

    ni fue La Calunnia pintada.

    No surgi mediante la usura Angelico; no surgi Ambrogio Praedis,

  • No surgi ninguna iglesia ni labrada piedra firmada:

    Adamo me fecit.

    Ni mediante la usura San Trfimo

    Ni mediante la usura San Hilario,

    La usura herrumbra el cincel

    Herrumbra el arte y el artesano

    Roe el hilado en el telar

    Nadie aprende a urdir oro en su molde;

    La usura inflige un cncer al azur; el carmes queda sin ser bordado

    Esmeralda no encuentra ningn Memling

    La usura asesina al nio en el vientre

    Detiene el galanteo del muchacho

    Trajo parlisis al lecho, yace

    Entre la joven desposada

    CONTRA NATURAM

    Han trado rameras para Eleusis

    Colocan cadveres en el banquete

    por orden de la usura.

  • WWW.CINOSARGO.COM

  • Ezra Pound (Hailey, EE UU, 1885-Venecia, Italia, 1972) Poeta

    estadounidense. Tras graduarse en la Universidad de Pensilvania en

    lenguas romnicas, se instal en Londres en 1908; ese mismo ao

    apareci A lume spento, con el que comenz un perodo de intensa

    produccin, como demuestra la publicacin de Personae (1909),

    Provena (1910), Canzoni (1911), Sonetos y baladas de Guido Cavalcanti

    (1912), Cathay (1915), Lustra (1916) y Hugh Selwyn Mauberley (1920).

    En 1925 se editaron en Pars, adonde se haba trasladado pocos aos

    antes, los diecisis primeros Cantos, su obra ms ambiciosa, que luego

    ampli y reedit a lo largo de toda su vida, y entre los que se cuentan los

    Cantos pisanos (1949) y los Cantares (1956). En ellos incluye versos en

    diversas lenguas, y adapta y retoma materiales procedentes de otros

    autores y de varias tradiciones, incluso de China. Enemigo del

    romanticismo y del discurso lgico, su obra resulta extremadamente

    compleja y difcil. Influy, entre otros, sobre T. S. Eliot, su principal

    discpulo, y James Joyce, adems de dirigir y aconsejar en sus primeros

    pasos literarios en Pars a su amigo Ernest Hemingway. Durante los

    aos treinta public diversos ensayos sobre literatura y poltica, entre

    los que destacan Cmo leer (1931), ABC de la economa (1933), ABC de

    la lectura (1934).