Foucault michel[1]. vigilar_y_castigar

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2. siglo veintiuno editores, saCERRO DEL AGUA. 248. 04310 MEXICO. D.F.siglo veintiuno de espaa editores, sael PLAZA, 5. 28043 MADRID. ES PANATodos los derechos reservados. Prohibida la reproduccin total o parcial de esta obra por cualquier procedimiento (ya sea grfico,electrnico, ptico, qumico, mecnico, fotocopia, etc.) y el almacenamiento o transmisin de sus contenidos en soportesmagnticos, sonoros, visuales o de cualquier otro tipo sin permiso expreso del editor.Primera edicin en castellano, 1976 (Mxico)Vigesimoquinta edicin en castellano, septiembre de 1996 (lO" de Espaa) SIGLO XXI EDITORES, S. A. SIGLO XXI DE ESPAA EDITORES, S. A. Calle Plaza, 5. 28043 MadridPrimera edicin en francs, 1975 Editions Gallimard, ParsTtulo original: Surveiller el punir DERECHOS RESERVADOS CONFORME A LA LEY Impreso y hecho en EspaaPrinled and made in SpainISBN: 84-323-0332-1Depsito legal: M. 30.981-1996 Impreso en Closas-Orcoyen, S. 1. Polgono Igarsa Paracuellos de Jarama (Madrid) 2 3. NDICE SUPLICIO 1. EL CUERPO DE LOS CONDENADOS ........................................ .........................................11 11. LA RESONANCIA DE LOS SUPLICIOS ............................................................................... 38 CASTIGO 1. EL CASTIGO GENERALIZADO .........................................................................................77II. LA BENIGNIDAD DE LAS PENAS ....................................................................................108 DISCIPLINA 1.LOS CUERPOS DCILES................................................................................. .... ........ ......... 139El arte de las distribuciones, 145; El control de la actividad, 153;La organizacin de las gnesis, 160; La composicin de las fuerzas, 166 II. LOS MEDIOS DEL BUEN ENCAUZAMIENTO .............................................. ................ ... 175La vigilancia jerrquica, 175; La sancin normalizadora, 182;El examen, 189 III. EL PANOPTISMO ............................................................................................................. 199 PRISIN 1. UNAS INSTITUCIONES COMPLETAS Y AUSTERAS ......................... ........... ...... ...........233 II. ILEGALISMOS y DELINCUENCIA ................................ . . ............ ........ ....... ..... ...261 III LO CARCELARIO .. 300 3 4. II. LOS MEDIOS DEL BUEN ENCAUZAMIENTOWalhausen, en los albores del siglo XVII, hablaba de la "recta disciplina"comode un arte del "buen encauzamiento de la conducta".1 El poder disciplinario, enefecto, es un poder que, en lugar de sacar y de retirar, tiene como funcinprincipal la de "enderezar conductas"; o sin duda, de hacer esto para retirarmejor y sacar mas. No encadena las fuerzas para reducidas; lo hace de maneraque a la vez pueda multiplicadas y usadas. En lugar de plegar uniformemente yen masa todo lo que le est sometido, separa, analiza, diferencia, lleva susprocedimientos de descomposicin hasta las singularidades necesarias ysuficientes. "Encauza" las multitudes mviles, confusas, intiles de cuerpos ;de fuerzas en una multiplicidad de elementos individuales -pequeas clulasseparadas, autonomas orgnicas, identidades y continuidades genticas,segmentos combinatorios. La disciplina "fabrica" individuos; es la tcnicaespecfica de un poder que se da .os individuos a la vez como objetos y comoinstrumentos de su ejercicio. No es un poder triunfante que a partir de su propioexceso pueda fiarse en su superpotencia; es un poder modesto, 5uspicaz, quefunciona segn el modelo de una economa calculada pero permanente.Humildes modalidades, procedimientos menores, si se comparan con losrituales majestuosos de la soberana o con los grandes aparatos del Estado. Yson ellos precisamente los que van a invadir poco a poco esas formas mayores,a modificar sus mecanismos y a imponer sus procedimientos. El aparatojudicial no escapar de esta invasin apenas secreta. El xito del poderdisciplinario se debe sin duda al uso de instrumentos simples: la inspeccinjerrquica, la sancin normalizadora y su combinacin en un procedimiento quele es especfico: el examen.LA VIGILANCIA JERRQUICAEl ejercicio de la disciplina supone un dispositivo que coacciona por el juegode la mirada; un aparato en el que las tcnicas que permiten ver inducen efectosde poder y donde, de rechazo, los medios de coercin hacen claramente visiblesaquellos sobre quienes se aplican. Lentamente, en el tras curso de la pocaclsica, vemos construirse esos "observatorios" de la multiplicidad humanapara los cuales la historia de las ciencias ha guardado tan pocos elogios. Allado de la gran tecnologa de los anteojos, de las lentes, de los hacesluminosos, que forman cuerpo con la fundacin de la fsica y de lacosmologa nuevas, ha habido las pequeas tcnicas de las vigilanciasmltiples y entrecruzadas, unas miradas que deben ver sin ser vistas; un arteoscuro de la luz y de lo visible ha preparado en sordina un saber nuevo sobre=hombre, a travs de las tcnicas para sojuzgarlo y de los procedimientos parautilizarlo.Estos "observatorios" tienen un modelo casi ideal: el campamento militar. Esla ciudad apresurada y artificial, que se construye y remodela casi a voluntad;es el lugar privilegiado de poder que debe tener tanto mayor intensidad, perotambin discrecin, tanto mayor eficacia y valor preventivo cuanto que seejerce sobre hombres armados. En el campamento perfecto, todo el poder seejercera por el nico juego de una vigilancia exacta, y cada mirada sera unapieza en el fundamento global del poder. El viejo y tradicional plano1 J. J. Walhausen, Lart militaire pour linfanterie, 1615, p. 23.4 5. cuadrado ha sido considerablemente afinado de acuerdo con innumerablesesquemas. Se define exactamente la geometra de las avenidas, el nmero y ladistribucin de las tiendas de campaa, la orientacin de sus entradas, ladisposicin de las filas y de las hileras; se dibuja la red de las miradas que secontrolan unas a otras: "En la plaza de armas, se tiran cinco lneas, la primeraa 16 pies de la segunda; las otras a 8 pies una de otra; y la ltima est a 8 piesde las defensas. Las defensas estn a 10 pies de las tiendas de campaa de losoficiales inferiores, precisamente frente a la primera pieza emplazada. Unacalle de compaa tiene 51 pies de anchura... Todas las tiendas de campaaestn a dos pies unas de otras. Las, de los subalternos estn frente a lospasadizos de sus compaas. La ltima pieza est a 8 pies de la ltima tienda delos soldados y la puerta mira hacia la puerta de los capitanes... Las tiendas delos capitanes se levantan frente a las calles de sus compaas. La puerta mirahacia las mismas compaas."2 El campamento es el diagrama de un poderque acta por el efecto de una visibilidad general. Durante mucho tiempoencontrar en el urbanismo, en la construccin de las ciudades obreras, de loshospitales, de los asilos, de las prisiones, de las casas de educacin estemodelo del campamento o al menos el principio subyacente: el encajeespacial de las vigilancias jerarquizadas. Principio del "empotramiento". Elcampamento ha sido al arte poco confesable de las vigilancias lo que lacmara oscura fue a la gran ciencia de la ptica.Desarrollase entonces toda una problemtica: la de una arquitectura que ya noest hecha simplemente para ser vista (fausto de los palacios), o para vigilarel espacio exterior (geometra de fortalezas), sino para permitir un controlinterior, articulado y detallado -para hacer visibles a quienes se encuentrandentro; ms generalmente, la de una arquitectura que habra de ser unoperador para la trasformacin de los individuos: obrar sobre aquellos aquienes abriga, permitir la presa sobre su conducta, conducir hasta ellos losefectos del poder, ofrecerlos a un conocimiento, modificarlos. Las piedraspueden volver dcil y cognoscible. El viejo esquema simple del encierro y dela clausura -del muro grueso, de la puerta slida que impiden entrar o salir-,comienza a ser sustituido por el clculo de las aberturas, de los plenos y delos vacos, de los pasos y de las trasparencias. As es como se organiza poco apoco el hospital-edificio como instrumento de accin mdica: debe permitirobservar bien a los enfermos, y as ajustar mejor los cuidados; la forma de lasconstrucciones debe impedir los contagios, por la cuidadosa separacin de losenfermos; la ventilacin y el aire que se hacen circular en torno de cada lechodeben en fin evitar que los vapores deletreos se estanquen en torno delpaciente, descomponiendo sus humores y multiplicando la enfermedad porsus efectos inmediatos. El hospital -el que se quiere disponer en la segundamitad del siglo, y para el cual se han hecho tantos proyectos despus delsegundo incendio del Htel-Dieu- no es ya simplemente el techo bajo el quese cobijaban la miseria y la muerte cercana; es, en su materialidad misma, unoperador teraputico.Como la escuela-edificio debe ser un operador de encauzamiento de laconducta. Es una mquina pedaggica que Paris-Duverney haba concebido2 Rglement pour linfanterie prussienne, trad. franc., Arsenal. ms. 4067, f 144. Para los esquemas antiguos,vase Praissac, Les discours militaires 1623, pp. 27-28. Montgommery, La milice franscaise, p. 77. Para losnuevos esquemas, cf. Beneton de Morange, Histoire de la guerre, 1741, pp. 61-64, Dlssertatlons sur les tentes;cf. tambin numerosos reglamentos como la Instruction sur le service des reglements de cava/erie dans lescamps, 29 de junio de 1753. ef. Im. 7.5 6. en la Escuela militar y hasta en los nfimos detalles que haba impuesto a Gabriel. Educar cuerpos vigorosos, imperativo de salud; obtener oficiales competentes, imperativo de calidad; formar militares obedientes, imperativo poltico; prevenir el libertinaje y la homosexualidad, imperativo de moralidad. Cudruple razn de establecer mamparos estancos entre los individuos, pero tambin aberturas de vigilancia contina. El edificio mismo de la Escuela deba ser un aparato para vigilar; los aposentos estaban repartidos a lo largo de un pasillo como una serie de pequeas celdas; a intervalos regulares, se encontraba el alojamiento de un oficial, de manera que "cada decena de alumnos tiene un oficial a derecha y a izquierda"; los alumnos estaban encerra- dos all durante toda la noche; y Paris haba insistido en que se acristalara "la separacin de cada aposento del lado del corredor desde la altura de antepecho hasta uno o dos pies del techo Aparte de que el aspecto de tales vidrieras tiene que ser agradable, nos atrevemos a decir que es til en no pocos sentidos, sin hablar de las razones de disciplina que pueden imponer tal disposicin".3 En los comedores se haba dispuesto "un estrado un poco elevado para colocar las mesas de los inspectores de estudios, a fin de que pudieran abarcar con la mirada todas las mesas c.:: los alumnos de sus divisiones durante la comida"; se haban instalado letrinas con medias puertas, con objeto de que el vigilante encargado pudiera distinguir la cabeza y las piernas de los alumnos, pero con separaciones laterales lo bastante altas "para que los que las ocupaban no pudieran verse".4 Escrpulos infinitos de la. vigilancia que la arquitectura secunda por mil dispositivos sin honor. No parecern irrisorios ms que si se olvida el papel de esta instrumentacin, menor pero sin defecto, en la objetivacin progresiva y el reticulado cada vez ms fino de los comportamientos individuales. Las instituciones disciplinarias han secretado una maquinaria de control que ha funcionado como un microscopio de la conducta; las divisiones tenues y analticas que han realizado han llegado a formar, en torno de los hombres, un aparato de observacin, de registro y de encauzamiento de la conducta. En estas mquinas de observar, cmo subdividir las miradas?Cmo establecer entre ellas relevos, comunicaciones? Qu hacer para que, de su multiplicidad calculada, resulte un poder homo- gneo y continuo? El aparato disciplinario perfecto permitira a una sola mirada verlo todo permanentemente. Un punto central sera a la vez fuente de luz que iluminara todo, y lugar de convergencia para todo lo que debe ser sabido: ojo perfecto al cual nada se sustrae y centro hacia el cual estn vueltas todas las miradas. Esto es lo que haba imaginado Ledoux al construir Arc-et-Senans: en el centro de las edificaciones dispuestas en crculo y abiertas todas hacia el interior, una elevada construccin deba acumular las funciones administrativas de direccin, policiacas de vigilancia, econmicas de control y de verificacin, y religiosas de fomento de la obediencia y del trabajo; de ah vendran todas las rdenes, :ah estaran registradas todas las actividades, advertidas y juzgadas todas las faltas; y esto inmediatamente sin casi ningn otro soporte que una geometra exacta. Entre todas las razones del prestigio concedido, en la3Citado en R. Laulan, L cole militaire de Paris, 1950, pp. 117-118.4Arch. Nac. MM 666-669 J. Bentham refiere que fue al visitar la Escuela militar cuando su hermano concibi la primeraidea del Panptico. 6 7. segunda mitad del siglo XVIII, a las arquitecturas circulares, 5 hay que contar sin duda sta: la de que expresaban cierta utopa poltica. Pero la mirada disciplinaria ha tenido, de hecho, necesidad de relevos. Mejor que un crculo, la pirmide poda responder a dos exigencias: ser lo bastante completa para formar un sistema sin solucin de continuidad -posibilidad por consiguiente de multiplicar sus escalones, y de repartirlos sobre toda la superficie que controlar; y, sin embargo, ser lo bastante discreto para no gravitar con un peso inerte sobre la actividad que disciplinar, y no ser para ella un freno o un obstculo; integrarse al dispositivo disciplinario como una funcin que aumenta sus efectos posibles. Necesita descomponer sus instancias, pero para aumentar su funcin productora. Especificar la vigilancia y hacerla funcional. Es el problema de los grandes talleres y de las fbricas, donde se organiza un nuevo tipo de vigilancia. Es diferente del que en los regmenes de las manufacturas realizaban desde el exterior los inspectores, encargados de hacer aplicar los reglamentos; se trata ahora de un control intenso, continuo; corre a lo largo de todo el proceso de trabajo; no recae -o no recae solamente- sobre la produccin (ndole, cantidad de materias primas, tipo de instrumentos utilizados, dimensiones y calidad de los productos), pero toma en cuenta la actividad de los hombres, su habilidad, su manera de trabajar, su rapidez, su celo, su conducta. Y es tambin cosa distinta del control domstico del amo, presente al lado de los obreros y de los aprendices; ya que se efecta por empleados, vigilantes, contralores y contramaestres. A medida que el aparato de produccin se va haciendo ms importante y ms complejo, a medida que aumentan el nmero de los obreros y la divisin del trabajo, las tareas de control se hacen ms necesarias } ms difciles. Vigilar pasa a ser entonces una funcin definida, ?ero que debe formar parte integrante del proceso de produccin; debe acompaarlo en toda su duracin. Se hace indispensable un personal especializado, constantemente presente y distinto de los obreros: "En la gran manufactura, todo se hace a toque de campana, los obreros son obligados y reprendidos. Los empleados, acostumbrados con ellos a una actitud de superioridad y de mando, que realmente es necesaria con la multitud, los tratan duramente o con desprecio; esto hace que esos obreros o bien sean ms caros o no hagan sino pasar por la manufactura." 6Pero si los obreros prefieren el encuadramiento de tipo corporativo "este nuevo rgimen de vigilancia, los patronos reconocen en ello un elemento indisociable del sistema de la produccin industrial, de la propiedad privada y del provecho. A la escala de una fbrica, de una gran fundidora o de una mina, "los gastos se han multiplicado tanto, que la ms mdica infidelidad sobre cada rengln dara para el total un fraude inmenso, que no slo absorbera los beneficios, sino que provocara la disipacin de los capitales; ... la menor impericia no advertida y por este motivo repetida cada da puede llegar a ser funesta a la empresa hasta el punto de aniquilarla en muy poco tiempo"; de donde el hecho de que nicamente unos agentes, dependientes de manera directa del propietario, y adscritos a esta sola misin podrn vigilar "que no haya un solo cntimo gastado intilmente, y que no haya un solo momento del da perdido"; su papel ser "vigilar a los obreros, inspeccionar todos los trabajos, enterar al comit de todos los hechos".7 La vigilancia pasa a ser un operador econmico5Cf. lms. 12, 13, 16. 6 Encyclopdie, artculo "Manufacture".77 Cournol, Considrations dintret public sur le droit dexploiter les mines, 1790, Arch. naco A XIlI14. 7 8. decisivo, en la medida en que es a la vez una pieza interna en el aparato de produccin y un engranaje especificado del poder disciplinario.8 El mismo movimiento en la organizacin de la enseanza elemental: especificacin de la vigilancia, e integracin al nexo pedaggico. El desarrollo de las escuelas parroquiales, el aumento del nmero de sus alumnos, la inexistencia de mtodos que permitieran reglamentar simultneamente la actividad de una clase entera, con el desorden y la confusin consiguientes, hacan necesaria la instalacin de controles. Para ayudar al maestro, Batencour elige entre los mejores alumnos a una serie de "oficiales", intendentes, observadores, instructores, repetidores, recitadores de oraciones, oficiales de escritura, habilitados de tinta, cuestores de pobres y visitadores. Los papeles as definidos son de dos rdenes: unos corresponden a cometidos materiales (distribuir la tinta y el papel, dar el sobrante del material a los pobres, leer textos espirituales los das de fiesta, etctera); los otros son del orden de la vigilancia: los "observadores" deben tener en cuenta quin ha abandonado su banco, quin charla, quin no tiene rosario ni libro de horas, quien se comporta mal en misa, quin comete algn acto de inmodestia, charla o gritero en la calle"; "admonitores" se encargan de "llevar la cuenta de los que hablan o estudian sus lecciones emitiendo un zumbido, de los que no escriben o juguetean"; los "visitantes" investigan, en las familias, sobre los alumnos que no han asistido algn da a clase o que han cometido faltas graves. En cuanto a los "intendentes", vigilan a todos los dems oficiales. Tan slo los "repetidores" desempean un papel pedaggico: hacen leer a los alumnos de dos en dos en voz baja.9 Ahora bien, algunas dcadas ms tarde, Demia reproduce una jerarqua del mismo tipo; pero las funciones de vigilancia llevan ahora aparejadas casi todas un papel pedaggico: un auxiliar ensea a coger la pluma, gua la mano, corrige los errores y a la vez "seala las faltas cuando se discute"; otro auxiliar desempea las mismas tareas en la clase de lectura; el intendente, que controla a los dems oficiales y vigila la actitud general, est tambin encargado de "acostumbrar a los recin llegados al estilo de los ejercicios de la escuela"; los decuriones hacen recitar las lecciones y "marcan" a aquellos que no las saben. 10Tenemos con esto el esbozo de una institucin de tipo "de enseanza mutua", donde estn integrados en el interior de un dispositivo nico tres procedimientos: la enseanza propiamente dicha, la adquisicin de conocimientos por el ejercicio mismo de la actividad pedaggica, y finalmente una observacin recproca y jerarquizada. Inscrbese en el corazn de la prctica de enseanza una relacin de vigilancia, definida y regulada; no como una pieza agregada o adyacente, sino como un mecanismo que le es inherente, y que multiplica su eficacia.8Cf. K. Mane "Esta funcin directiva, vigilante y mediadora se convierte en funcin del capital no bien el trabajo que le est sometido se vuelve cooperativo. En cuanto funcin especfica del capital, la funcin directiva asume caractersticas especficas" (El caPital, libro, 1, 4" seccin, cap. XI).9M.I.D.B., Instruction mthodique pour lcole paroissiale, 1669, pp. 68-83.10. Ch. Demia, Reglement pour les coles de la ville de Lyon, 1716, pp. 2729. Podra notarse un fenmeno delmismo gnero en la organizacin de los rolegios: durante mucho tiempo los "prefectos" estaban encargados,independientemente de los profesores, de la responsabilidad moral de los pequeos grupos de alumnos.Despus de 1762, sobre todo, se ve aparecer un tipo de control a la vez ms administrativo y ms integradoen la jerarqua: vigilantes, maestros de divisin, maestros subalternos. Cf. Dupont-Ferrier, Du coUege deClermont au lyce Louis-le-Grand, 1, pp. 254 Y 476. 8 9. La vigilancia jerarquizada, continua y funcional no es, sin duda, una de las grandes "invenciones" tcnicas del siglo XVIII, pero su insidiosa extensin debe su importancia a las nuevas mecnicas de poder que lleva consigo. El poder disciplinario, gracias a ella, se convierte en un sistema "integrado" vinculado del interior a la economa y a los fines del dispositivo en que se ejerce. Se organiza tambin como un poder mltiple, automtico y annimo; porque si es cierto que la vigilancia reposa sobre individuos, su funcionamiento es el de un sistema de relaciones de arriba abajo, pero tambin hasta cierto punto de abajo arriba y lateralmente. Este sistema hace que "resista" el conjunto, y lo atraviesa ntegramente por efectos de poder que se apoyan unos sobre otros: vigilantes perpetuamente vigilados. El poder en la vigilancia jerarquizada de las disciplinas no se tiene como se tiene una cosa, no se tras- fiere como una propiedad; funciona como una maquinaria. Y si es cierto que su organizacin piramidal le da un "jefe", es el aparato entero el que produce "poder" y distribuye los individuos en ese campo permanente y continuo. Lo cual permite al poder disciplinario ser a la vez absolutamente indiscreto, ya que est por doquier y siempre alerta, no deja en principio ninguna zona de sombra y controla sin cesar a aquellos mismos que estn encargados de controlarlo; y absolutamente "discreto", ya que funciona permanentemente y en una buena parte en silencio. La disciplina hace "marchar" un poder relacional que se sostiene a s mismo por sus propios mecanismos y que sustituye la resonancia de las manifestaciones por el juego ininterrumpido de miradas calculada!). Gracias a las tcnicas de vigilancia, la "fsica" del poder, el dominio sobre el cuerpo se efectan de acuerdo con las leyes de la ptica y de la mecnica, de acuerdo con todo un juego de espacios, de lneas, de pantallas, de haces, de grados, y sin recurrir, en principio al menos, al exceso, a la fuerza, a la violencia. Poder que es en apariencia tanto menos "corporal" cuanto que es ms sabiamente "fsico". LA SANCIN NORMALIZADORA 1) En el orfanato del caballero Paulet, las sesiones del tribunal que se reuna cada maana eran ocasin de un verdadero ceremonial: "Encontramos a todos los alumnos en orden de batalla, en un alineamiento, una inmovilidad y un silencio absolutos. El teniente coronel mayor, joven caballero de diecisis aos, estaba fuera de filas, espada en mano; a su voz de mando, la tropa ech a andar a paso redoblado para formar el crculo. El consejo se agrup en el centro, y cada oficial dio el informe de su tropa para las veinticuatro horas. Se admiti a los acusados a justificarse; se oye a los testigos; se deliber, y una vez de acuerdo, el teniente coronel mayor dio cuenta en voz alta del nmero de los culpables, de la ndole de los delitos y de los castigos impuestos. La tropa desfil a continuacin en el mayor orden. 11En el corazn de todos los sistemas disciplinarios funciona un pequeo mecanismo penal. Beneficia de cierto privilegio de justicia. con sus propias leyes, sus delitos especificados, sus formas particulares de sancin, sus instancias de juicio. Las disciplinas es- tablecen una "infra-penalidad"; reticulan un espacio que las leyes dejan vaco; califican y reprimen un conjunto de conductas que su relativa indiferencia haca sustraerse a los grandes sistemas de castigo. "Al entrar, los compaeros debern saludarse unos a otros; al salir, debern guardar los artculos y tiles de que se han servido y, en la poca en que se vela, apagar su lmpara"; est expresamente prohibido entretener a los compaeros con gestos o de otra manera"; debern "comportarse honesta y decentemente"; aquel que se ausente11 Pictet de Rochemont, ]oumal de Geneve, 5 de enero de 1788 9 10. ms de 5 minutos sin avisar al seor Oppenheim ser "consignado por media jornada"; y para estar seguro de que no se ha olvidado nada en esta minuciosa justicia penal, se prohbe hacer "todo cuanto pueda perjudicar al seor Oppenheim y a los compaeros",12 En el taller, en la escuela, en el ejrcito, reina una verdadera micropenalidad del tiempo (retrasos, ausencias, interrupciones de tareas), de la actividad falta de atencin, descuido, falta de celo), de la manera de ser descortesa, desobediencia), de la palabra (charla, insolencia), del cuerpo (actitudes "incorrectas", gestos impertinentes, suciedad), de la sexualidad (falta de recato, indecencia). Al mismo tiempo se utiliza, a ttulo de castigos, una serie de procedimientos sutiles, que van desde el castigo fsico leve, a privaciones menores y a pequeas humillaciones. Se trata a la vez de hacer penables las facciones ms pequeas de la conducta y de dar una funcin punitiva a los elementos en apariencia indiferentes del aparato disciplinario: en el lmite, que todo pueda servir para castigar la menor cosa; que cada sujeto se encuentre prendido en una universalidad castigable- castigante. "Con la palabra castigo, debe comprenderse todo lo que es capaz de hacer sentir a los nios la falta que han cometido, todo lo que es capaz de humillarlos, de causarles confusin: ... cierta frialdad, cierta indiferencia, una pregunta, una humillacin, una destitucin de puesto."13 2) Pero la disciplina lleva consigo una manera especfica de castigar, y que no es nicamente un modelo reducido del tribunal. Lo que compete a la penalidad disciplinaria es la inobservancia, todo lo que no se ajusta a la regla, todo lo que se aleja de ella, las desviaciones. Es punible el dominio indefinido de lo no conforme: el soldado comete una "falta" siempre que no alcanza el nivel requerido; la "falta" del alumno, es, tanto como un delito menor, una ineptitud para cumplir sus tareas. El reglamento d la infantera prusiana mandaba tratar con "todo el rigor posi- ble" al soldado que no haba aprendido a manejar correctamente su fusil. Igualmente, "cuando un alumno no recuerde la parte de catecismo del da anterior, se le podr obligar a aprender la de ese da, sin cometer falta alguna, y se le har repetir al da siguiente; o se le obligar a escucharla en pie o de rodillas, y COI: las manos juntas, o bien se le impondr alguna otra penitencia". El orden que los castigos disciplinarios deben hacer respetar de ndole mixta: es un orden "artificial", dispuesto de manen: explcita por una ley, un programa, un reglamento. Pero es tambin un orden definido por unos procesos naturales y observables. La duracin de un aprendizaje, el tiempo de un ejercicio, el nivel de aptitud se refieren a una regularidad, que es tambin una regla. Los alumnos de las escuelas cristianas no deben jams ser colocados ante una "leccin" de la que no son todava capaces, pues se les pondra en peligro de no poder aprender nada; sir: embargo, la duracin de cada estadio se halla fijada reglamentariamente, y aquel que en el trmino de tres exmenes no ha podido pasar al grado superior debe ser colocado, bien en evidencia. En el banco de los "ignorantes". El castigo en rgimen disciplinario supone una doble referencia jurdico-natural. 3) El castigo disciplinario tiene por funcin reducir las desviaciones. Debe, por lo tanto, ser esencialmente correctivo. Al lado de los castigos tomados directamente del modelo judicial (multas, ltigo, calabozo), los sistemas12 Reglamento provisional para la fbrica de M. Oppenheim, 29 de septiembre de 1809.1 3 J.-B. de La SaIle, Conduite des coles chrtiennes (1828), pp. 204-205.10 11. disciplinarios dan privilegio a los castigos del orden del ejercicio -delaprendizaje intensificado. multiplicado, varias veces repetido: el reglamentode 1766 para la infantera prevea que los soldados de primera clase "quemuestren algn descuido o mala voluntad sern relegados a la ltima clase", yno podrn reintegrarse a la primera sino despus de nuevos ejercicios y unnuevo examen. Como deca, por su parte, J.-E. de La Salle, "Los trabajosimpuestos como castigo (pensum) son, de todas las penitencias, lo ms honestopara un maestro, lo ms ventajoso y lo ms agradable para los padres";permiten "obtener, de las faltas mismas de los nios, medios para hacerlosprogresar al corregir sus defectos"; a aquellos, por ejemplo, "que no hayanescrito todo lo que deban escribir o no se hayan aplicado a hacerla bien, se lespodr dar como castigo algunas lneas que escribir o que aprender dememoria".14 El castigo disciplinario es, en una buena parte al menos, isomorfoa la obligacin misma; es menos la venganza de la ley ultrajada que surepeticin, su insistencia redoblada. Tanto que el efecto correctivo que se es-pera no pasa sino de una manera accesoria por la expiacin y elarrepentimiento; se obtienen directamente por el mecanismo de unencauzamiento de la conducta. Castigar es ejercitar.4) El castigo, en la disciplina, no es sino un elemento de un sistema doble:gratificacin-sancin. Y es este sistema el que se vuelve operante en elproceso de encauzamiento de la conducta }" de correccin. El maestro "debeevitar, tanto como se pueda, usar de castigos; por el contrario, debe tratar dehacer que las recompensas sean ms frecuentes que las penas, ya que losperezosos se sienten ms incitados por el deseo de ser recompensados comolos diligentes que por el temor de los castigos; por lo cual se obtendr un frutomuy grande cuando el maestro, obligado a usar del castigo, conquiste si puedeel corazn del nio, antes que aplicarle aqul".15 Este mecanismo de doselementos permite cierto nmero de operaciones caractersticas de lapenalidad disciplinaria. En primer lugar la calificacin de las conductas y delas cualidades a partir de dos valores opuestos del bien y del mal; en lugar dela divisin simple de lo vedado, tal como la conoce la justicia penal, se tieneuna distribucin entre polo positivo y polo negativo; toda la conducta cae en elcampo de las buenas y de las malas notas, de los buenos y de los malospuntos. Es posible adems establecer una cuantificacin y una economacifrada. Una contabilidad penal, sin cesar puesta al da, permite obtener el ba-lance punitivo de cada cual. La "justicia" escolar ha llevado muy lejos estesistema, cuyos rudimentos al menos se encuentran en el ejrcito o en lostalleres.Los hermanos de las Escuelas cristianas haban organizado toda una micraeconoma de los privilegios y de los trabajos como castigo: "Los privilegiosservirn a los alumnos para eximirse de las penitencias que les sean impuestas... A un escolar, por ejemplo, se le habr impuesto como castigo la copia decuatro o seis preguntas del catecismo; podr librarse de esta penitenciamediante algunos puntos de privilegios; el maestro asignar el nmeronecesario para cada pregunta ... Como los privilegios valen cierto nmero depuntos, el maestro tiene otros de menor valor, que servirn a manera demoneda de cambio de los primeros. As, por ejemplo, un nio habr recibidocastigo del cual no puede redimirse sino a cambio de seis p tos; posee unprivilegio de diez; entonces se lo presenta al maestro, el cual le devuelve14 Ibid15 Ch. Demia, Reglement pour les coles de la ville de Lyon, 1716, p. 17.11 12. cuatro puntos, y as en cuanto a los de ms."16 Y por el juego de estacuantificacin, de esta circulacin de los adelantos y de las deudas, gracias alclculo permanente de las notaciones en ms y en menos, los aparatosdisciplinarios jerarquizan los unos con relacin a los otros a las "buenas" y alas "malas" personas. A travs de esta microeconoma de una penalidadperpetua, se opera una diferenciacin que no es la de los actos, sino de losindividuos mismos, de su ndole, de sus virtualidades, de su nivelo de su valor.La disciplina, al sancionar los actos con exactitud, calibra los individuos "enverdad"; la penalidad que pone en prctica se integra en el ciclo de conoci-miento de los individuos.5) La distribucin segn los rangos o los grados tiene un doble papel: sealarlas desviaciones, jerarquizar las cualidades, las competencias y las aptitudes;pero tambin castigar y recompensar. Funcionamiento penal de la ordenaciny carcter ordinal de la sancin. La disciplina recompensa por el nico juegode los ascensos, permitiendo ganar rangos y puestos; castiga haciendoretroceder y degradando. El rango por s mismo equivale a recompensa o acastigo. Se haba puesto a punto en la Escuela militar un sistema completo declasificacin "honorfica", que unos detalles de indumentaria revelaban a losojos de todos, y unos castigos ms o menos nobles o vergonzosos iban unidos,como marca de privilegio o de infamia, a los rangos as distribuidos. Estereparto clasificatorio y penal se efecta a intervalos cercanos por los informesque los oficiales, los profesores y sus ayudantes suministran, sin consideracinde edad o de grado, sobre "las cualidades morales de los alumnos" y sobre "suconducta universalmente reconocida". La primera clase, llamada "de los muybuenos", se distingue por una hombrera de plata; su honor consiste en sertratada como "una tropa puramente militar"; por lo tanto, sern militares loscastigos a que tiene derecho (los arrestos y, en casos graves, la prisin). Lasegunda clase, "de los buenos", lleva una hombrera de seda color rojo vivo yplata; pueden ser arrestados y llevados a la prisin, pero tambin enjaulados ypuestos de rodillas.La clase de los "mediocres" tiene derecho a una hombrera de lana roja; a laspenas precedentes se agrega, llegado el caso, el sayal. La ltima clase, la delos "malos", est marcada por una hombrera de lana parda; "los alumnos deesta clase estarn sometidos a todos los castigos usados en la Escuela o todosaquellos que se crea necesario introducir e incluso el calabozo sin luz". A estose aadi durante un tiempo la clase "vergonzosa", para la cual se hicieronreglamentos particulares, "de manera que quienes la componen habrn de estarsiempre separados de los dems y vestidos de sayal". Puesto que nicamenteel mrito y la conducta deben decidir el lugar del alumno, "los de las dosltimas clases podrn lisonjearse de ascender a las primeras y de llevar susinsignias, cuando, por testimonios universales, se reconozca que se han hechodignos de ello por el cambio de su conducta y sus progresos; y los de las pri-meras clases descendern igualmente a las otras si se abandonan :- si losinformes reunidos y desventajosos demuestran que no merecen ya lasdistinciones y prerrogativas de las primeras clases ... " La clasificacin quecastiga debe tender a borrarse. La "clase vergonzosa" no existe sino paradesaparecer: "Con el fin de juzgar en cuanto a la especie de conversin de losalumnos de la clase vergonzosa que se comporten bien", se les volver aintroducir en }as otras clases y se les devolvern sus trajes; pero permanecern16J.-E. de La Sa]]e, Conduite des co[es chrtiennes, B. N. Ms. 11759, p. 156 ss. Aqu setiene la trasposicin del sistema de las indulgencias. 12 13. con sus camaradas de infamia durante las comidas y los recreos; y asquedarn si no continan portndose bien; slo saldrn, "si se est contento deellos en dicha clase y en dicha divisin".17 Doble efecto, por consiguiente, deesta penalidad jerarquizante: distribuir los alumnos de acuerdo con susaptitudes y su conduela, por lo tanto segn el uso que de ellos se podr hacercuando salgan de la escuela; ejercer sobre ellos una presin constante para quese sometan todos al mismo modelo, para que estn obligados todos juntos "a lasubordinacin, a la docilidad, a la atencin en los estudios y ejercicios y a laexacta prctica de los deberes y de todas las partes de la disciplina". Para quetodos se asemejen.En suma, el arte de castigar, en el rgimen del poder disciplinario, no tiende nia la expiacin ni aun exactamente a la represin. Utiliza cinco operacionesbien distintas: referir los actos, los hechos extraordinarios, las conductassimilares a un conjunto que es a la vez campo de comparacin, espacio dediferenciacin y principio de una regla que seguir. Diferenciar a los individuosunos respecto de otros y en funcin de esta regla de conjunto -ya se la hagafuncionar como umbral mnimo, como trmino medio que respetar o comogrado ptimo al que hay que acercarse. Medir en trminos cuantitativos yjerarquizar en trminos de valor las capacidades, el nivel, la "naturaleza" delos individuos. Hacer que juegue, a travs de esta medida "valorizante", lacoaccin de una conformidad que realizar. En fin, trazar el lmite qU habrde definir la diferencia respecto de todas las diferencias, la frontera exterior delo anormal (la "clase vergonzosa" de la Escuela militar). La penalidad perfectaque atraviesa todos los puntos, y controla todos los instantes de lasinstituciones disciplinarias, compara, diferencia, jerarquiza, homogeiniza,excluye. En una palabra, normaliza.Se opone, por lo tanto, trmino por trmino, a una penalidad judicial, que tienepor funcin esencial la de referirse, no a un conjunto de fenmenosobservables, sino a un corpus de leyes de textos que hay que conservar en lamemoria; no la de diferenciar a unos individuos, sino de especificar unos actosbajo cierto nmero de categoras generales; no la de jerarquizar sino la dehacer jugar pura y simplemente la oposicin binaria de lo permitido y de loprohibido; no la de homogeneizar, sino la de operar la divisin, obtenida deuna vez por todas, de la condena. Los dispositivos disciplinarios han secretadouna "penalidad de la norma", que es irreductible en sus principios y sufuncionamiento a la penalidad tradicional de la ley. El pequeo tribunal queparece actuar permanentemente en los edificios de la disciplina, y que a vecesadopta la forma teatral del gran aparato judicial, no debe engaar: noprolonga, excepto por algunas continuidades formales, los mecanismos de lajusticia criminal hasta la trama de la existencia cotidiana, o al menos no es loesencial; las disciplinas han fabricado -apoyndose en toda una serie deprocedimientos, por lo dems muy antiguos- un nuevo funcionamientopunitivo, y es ste el que poco a poco a revestido el gran aparato exterior quepareca reproducir modesta o irnicamente. El funcionamiento jurdico-antropolgico que se revela en toda la historia de la penalidad moderna notiene su origen en la superposicin a la justicia criminal de las cienciashumanas y en las exigencias propias de esta nueva racionalidad o delhumanismo que llevara consigo; tiene su punto de formacin en la tcnicadisciplinaria que ha hecho jugar esos nuevos mecanismos de sancinnormalizadora.17 Archivos nacionales MM 658, 30 de marzo de 1758, y MM 666, 15 de ;eptiembre de 1763.13 14. Aparece, a travs de las disciplinas, el poder de la Norma. Nueva ley de lasociedad moderna? Digamos ms bien que desde el siglo XVIII ha venido aagregarse a otros poderes obligndolos a nuevas delimitaciones; el de la Ley,el de la Palabra y del Texto, - de la Tradicin. Lo Normal se establece comoprincipio de coercin en la enseanza con la instauracin de una educacinestandarizada y el establecimiento de las escuelas normales; se establece en elesfuerzo por organizar un cuerpo mdico y un encuadramiento hospitalario dela nacin capaces de hacer funcionar unas normas generales de salubridad; seestablece en la regularizacin de los procedimientos y de los productosindustriales. 18Como la vigilancia, y con ella la normalizacin, .se torna o delos grandes instrumentos de poder al final de la poca clsica. Se tiende asustituir o al menos a agregar a las marcas que dudan estatutos, privilegios,adscripciones, todo un juego de grados de normalidad, que son signos deadscripcin a un cuerpo cal homogneo, pero que tienen en s mismos unpapel de clasificacin, de jerarquizacin y de distribucin de los rangos. Ensentido, el poder de normalizacin obliga a la homogeneidad; peroindividualiza al permitir las desviaciones, determinar los niveles, fijar lasespecialidades y hacer tiles las diferencias ajustandounas a otras. Secomprende que el poder de la norma funcione fcilmente en el interior de unsistema de la igualdad formal, _ que en el interior de una homogeneidad quees la regla, introduce, como un imperativo til y el resultado de una medida, oel desvanecido de las diferencias individuales.EL EXAMENEL examen combina las tcnicas de la jerarqua que vigila y las de la sancinque normaliza. Es una mirada normalizadora, una vigilancia que permitecalificar, clasificar y castigar. Establece sobre los individuos una visibilidad atravs de la cual se los diferencia y se los sanciona. A esto se debe que, entodos los dispositivos de disciplina, el examen se halle altamente ritualizado.En l vienen a unirse la ceremonia del poder y la forma de la experiencia, eldespliegue de la fuerza y el establecimiento de la verdad. En el corazn de losprocedimientos de disciplina, manifiesta el sometimiento de aquellos que sepersiguen como objetos la objetivacin de aquellos que estn sometidos. Lasuperposicin de las relaciones de poder y de las relaciones de saber adquiereen el examen toda su notoriedad visible. Otra innovacin de la poca clsicaque los historiadores de las ciencias dejaron en sombra. Se hace la historia delas experiencias sobre los ciegos de nacimiento, los nios-lobo o sobre lahipnosis. Pero quin har la historia ms general, ms imprecisa, msdeterminante tambin del "examen", de sus rituales, de sus mtodos, de suspersonajes y de su papel, de sus juegos de preguntas y respuestas, de sus sis-temas de notacin y de clasificacin? Porque en esta pobre tcnica seencuentran implicados todo un dominio de saber, todo un tipo de poder. Sehabla a menudo de la ideologa que llevan en s, de manera discreta oparlanchina, las "ciencias" humanas. Pero su tecnologa misma, ese pequeoesquema operatorio que tiene tal difusin (de la psiquiatra a la pedagoga, deldiagnstico de las enfermedades a la contratacin de mano de obra), eseprocedimiento tan familiar del examen, no utiliza, en el interior de un solomecanismo, unas relaciones de poder que permiten obtener y constituir ciertosaber? No es simplemente al nivel de la conciencia, de las representaciones y18Sobre este punto, hay que referirse a las pginas esenciales de G. CanguiJhem, Le normal et le pathologiqlle,ed. de 1966, pp. 171-19114 15. en lo que se cree saber, sino al nivel de lo que hace posible un saber donde se realiza la actuacin poltica. Una de las condiciones esenciales para el desbloqueo epistemolgico de la medicina a fines del siglo XVIII fue la organizacin. del hospital como aparato de "examinar". El ritual de la visita es su forma ms llamativa. En el siglo XVII, el mdico, procedente del exterior, una su inspeccin a no pocos otros controles -religiosos, administrativos; casi no participaba en la gestin cotidia- na del hospital. Poco a poco, la visita se fue haciendo ms regular, ms rigurosa, ms amplia sobre todo: cubri una parte cada vez ms importante del funcionamiento hospitalario. En 1661, el mdico del Htel-Dieu de Pars estaba encargado de una visita diaria; en 1687, un mdico "expectante" deba examinar, durante la tarde, algunos enfermos, ms gravemente afectados. Los reglamentos del siglo XVIII, precisan los horarios de la visita y su duracin (dos horas como mnimo); insisten para que un servicio por rotacin permita asegurarla todos los das, "incluso el domingo de Pascua"; en fin, en 1771 se instituye un mdico residente, con la misin de "prestar todos los servicios de su profesin, tanto de noche como de da, en los intervalos de una ,.isita a otra de un mdico del exterior".19 La inspeccin de otro tiempo, discontinua y rpida, se ha trasformado en una observacin regular que pone al enfermo en situacin de examen casi perpetuo. Con dos consecuencias: en la jerarqua interna, el mdico, elemento hasta ahora externo, comienza a adquirir preminencia sobre el personal religioso, y se empieza a confirsele un papel determinado pero subordinado en la tcnica del examen. Aparece entonces la categora del "enfermero". En cuanto al hospitalismo, que era ante todo un lugar de asistencia, va a convertirse lugar de formacin y de confrontacin de los conocimientos: inversin de las relaciones de poder y constitucin de un saber. El hospital bien "disciplinado" constituir el lugar adecuado de la disciplina mdica; sta podr entonces perder su carcter textual, y tomar sus referencias menos en la tradicin de los autores decisivos que en un dominio de objetos perpetuamente ofrecidos examen. De la misma manera, la escuela pasa a ser una especie de aparato de examen ininterrumpido que acompaa en toda su longitud la operacin de enseanza. Se tratar en ella cada vez menos de esos torneos en los que los alumnos confrontaban sus fuerzas y cada vez ms de una comparacin perpetua de cada cual con todos, que permite a la vez medir y sancionar. Los hermanos de las escuelas cristianas queran que sus discpulos tuviesen composicin todos los das de la semana: el primero de ortografa, el segundo de aritmtica, el tercero de catecismo por la maana y de escritura por la tarde, etc. Adems, cada mes deba haber una composicin con el fin de designar a quienes merecan someterse al examen del inspector.20 Desde 1775, existan en la Escuela de caminos y puentes 16 exmenes al ao: 3 de matemticas, 3 de arquitectura, 3 de dibujo, 2 de escritura, l de corte de piedras, 1 de estilo, l de levantamiento de planos, 1 de nivelacin, 1 de medida y estimacin de construcciones.21 El examen no se limita a sancionar un aprendizaje; es uno de sus factores permanentes, subyacentes, segn un ritual de poder constantemente prorrogado. Ahora bien, el examen permite al maestro, a la par que trasmite su saber, establecer sobre sus discpulos todo un campo de conocimientos. Mientras que la prueba por la cual se terminaba un aprendizaje en la tradicin19 Registre des dlibrations du bureau de lHdtel-Dieu.20 J.-B. de La Salle, Conduite des coles chrtiennes, 1828, p. 160.21 Cf. Lenseignement et la diffusion des sciences au XVIII_ siecle, 1964, p. 360.15 16. corporativa validaba una aptitud adquirida -la "obra maestra" autentificaba unatrasmisin de saber ya hecha-, el examen, en la escuela, crea un verdadero yconstante intercambio de saberes: garantiza el paso de los conocimientos delmaestro al discpulo, pero toma del discpulo un saber reservado y destinado almaestro. La escuela pasa a ser el lugar de elaboracin de la pedagoga. Y ascomo el procedimiento del examen hospitalario ha permitido el desbloqueoepistemolgico de la medicina, la poca de la escuela "examinatoria" hamarcado el comienzo de una pedagoga que funciona como ciencia. La pocade las inspecciones y de las maniobras indefinidamente repetidas en el ejrcitoha marcado tambin el desarrollo de un inmenso saber tctico que tuvo suefecto en la poca de las guerras napolenicas.El examen lleva consigo todo un mecanismo que une a cierta forma deejercicio del poder cierto tipo de formacin de saber.1) El examen invierte la economa de la visibilidad en el ejercicio del poder.Tradicionalmente el poder es lo que se ve, lo que se muestra, lo que semanifiesta, y, de manera paradjica, encuentra el principio de su fuerza en elmovimiento por el cual la despliega. Aquellos sobre quienes se ejerce puedenmantenerse en la sombra; no reciben luz sino de esa parte de poder que les estconcedida, o del reflejo que re cae en ellos un instante.En cuanto al poder disciplinario, se ejerce hacindose invisible; en cambio,impone a aquellos a quienes somete un principio de visibilidad obligatorio. Enla disciplina, son los sometidos los que tienen que ser vistos. Su iluminacingarantiza el dominio del poder que se ejerce sobre ellos. El hecho de ser vistosin cesar, de poder ser visto constantemente, es lo que mantiene en susometimiento al individuo disciplinario. Y el examen es la tcnica por la cual elpoder, en lugar de emitir los signos de su potencia, en lugar de imponer sumarca a sus sometidos, mantiene a stos en un mecanismo de objetivacin. Enel espacio que domina, el poder disciplinario manifiesta, en cuanto a loesencial, su podero acondicionando objetos. El examen equivale a laceremonia de esta objetivacin.Hasta aqu el papel de la ceremonia poltica haba sido dar lugar a lamanifestacin a la vez excesiva y regulada del poder; era una expresinsuntuaria de potencia, un "gasto" a la vez exagerado y codificado en el que elpoder recobraba su vigor. La ceremonia se aparejaba siempre, ms o menos, altriunfo. La aparicin solemne del soberano llevaba consigo algo de laconsagracin, de la coronacin, del retorno de la victoria; ni aun en los fastosfunerarios dejaba de desarrollarse como manifestacin del despliegue delpoder. En cuanto a la disciplina, tiene su propio tipo de ceremonia. No es eltriunfo, es la revista, es el "desfile", forma fastuosa del examen. Los "sbditos"son ofrecidos en l como "objetos" a la observacin de un poder que no semanifiesta sino tan slo por su mirada. No reciben directamente la imagen delpoder soberano; despliegan nicamente sus efectos -y, por decirlo as, enhueco- sobre sus cuerpos, ahora ya exactamente legibles y dciles. El 15 demarzo de 1666 pasa Luis XIV su primera revista militar: 18000 hombres, "unade las acciones ms brillantes del reinado", y que se deca haber "tenido aEuropa entera en la inquietud". Varios aos despus se acu una medalla paraconmemorar el acontecimiento.22 Lleva, en el exergo: "Disciplina militaris22 Sobre esta medalla, d. el artculo de J. Jacquiot en Le Club jran!;ais de a medaille, 4Q trimestre de 1970, pp.50-54. Lm. 2. 16 17. restituta" y en la leyenda: "Prolusio ad victorias." A la derecha, el rey,adelantado el pie derecho, manda personalmente el ejercicio con un bastn.En la mitad de la izquierda se ve de frente y alineados en el sentido de laprofundidad varias filas de soldados; extienden el brazo a la altura del hombroy sostienen el fusil exactamente vertical; adelantan la pierna derecha y tienen elpie izquierdo vuelto hacia el exterior. En el suelo, unas neas se cortan enngulo recto, dibujando, bajo los pies de los soldados, grandes cuadrados quesirven de referencia para las diferentes fases y posiciones del ejercicio.Totalmente en el fondo, se [ve dibujarse una arquitectura clsica. Lascolumnas del palacio prolongan las constituidas por los hombres alineados ylos fusiles verticales, del mismo modo que, sin duda, el embaldosado prolongalas lneas del ejercicio.Pero por encima de la balaustrada que remata el edificio hay unas estatua",que representan unos personajes bailando: lneas sinuosas, miembrosarqueados, paos.Recorre el mrmol un movimiento cuyo principio de unidad es armnico. Encuanto a los hombres, estn inmovilizados en una actitud uniformementerepetida de filas en filas y de lneas en lneas: unidad tctica. El ordenarquitectnico, que libera en su pice las figuras de la danza, impone en elsuelo sus reglas y su geometra a los hombres disciplinados. Las columnas delpoder. "Est bien", deca un da el gran duque Miguel, ante el cual se habahecho maniobrar a las tropas, "pero respiran".23Consideremos esta medalla como testimonio del momento en que coincidende una manera paradjica pero significativa la figura ms brillante del podersoberano y la emergencia de los rituales propios del poder disciplinario. Lavisibilidad apenas soportable del monarca se vuelve visibilidad inevitable delos sbditos. Y esta inversin de visibilidad en el funcionamiento de lasdisciplinas es lo que habr de garantizar hasta sus grados ms bajos elejercicio del poder. Entramos en la poca del examen infinito y de laobjetivacin coactiva.2) El examen hace entrar tambin la individualidad en un campo documental. Dejatras l un archivo entero tenue y minucioso que se constituye al ras de loscuerpos y de los das. El examen que coloca a los individuos en un campo devigilancia los sita igualmente en una red de escritura; los introduce en todo unespesor de documentos que los captan y los inmovilizan. Los procedimientos deexamen han ido inmediatamente acompaados de un sistema de registro intensoy de acumulacin documental. Constityese un "poder de escritura" como unapieza esencial en los engranajes de la disciplina. Sobre no pocos puntos, semodela de acuerdo con los mtodos tradicionales de la documentacinadministrativa. Pero con tcnicas particulares e innovaciones importantes. Unasconciernen a los mtodos de identificacin, de sealizacin o de descripcin.Era el problema del ejrcito cuando haba que encontrar a los desertores, evitarla repeticin en los alistamientos, corregir los estados ficticios presentados porlos oficiales, conocer los servicios y el valor de cada uno, establecer con certezael balance de los desaparecidos y de los muertos. Era el problema de loshospitales, donde haba que reconocer a los enfermos, expulsar a lossimuladores, seguir la evolucin de las enfermedades, verificar la eficacia de lostratamientos, descubrir los casos anlogos y los comienzos de epidemia. Era el23 Kropotkine; AUtOUT dune vie, 1902, p. 9. Debo esta referencia a G. Canwilhem.17 18. problema de los establecimientos de enseanza, donde haba que caracterizar laaptitud de cada cual, situar su nivel y su capacidad, indicar la utilizacineventual que se poda hacer de l: "El registro sirve para recurrir a l en eltiempo y lugar oportunos, para conocer las costumbres de los nios, su adelantoen el camino de la piedad, en el catecismo, en las letras, segn el tiempo de laEscuela, su espritu y juicio que encontrar marcado desde su entrada." 24De ah la formacin de toda una serie de cdigos de la individualidaddisciplinaria que permiten trascribir homogeneizndolos los rasgos individualesestablecidos por el examen: cdigo fsico de la sealizacin, cdigo mdico delos sntomas, cdigo escolar o militar de las conductas y de los hechosdestacados. Estos cdigos eran todava muy rudimentarios, en su formacualitativa o cuantitativa, pero marcan el momento de una "formalizacin" ini-cial de lo individual en el interior de las relaciones de poder.Las otras innovaciones de la escritura disciplinaria conciernen la puesta encorrelacin de estos elementos, la acumulacin de lo documentos, su puesta enserie, la organizacin de campos comparativos que permiten clasificar, formarcategoras, establecer medias, fijar normas. Los hospitales del siglo XVIII hansido en particular grandes laboratorios para los mtodos escriturarios ydocumentales. El cuidado de los registros, su especificacin, los modos de tras-cripcin de los unos a los otros, su circulacin durante las visitas, suconfrontacin en el curso de las reuniones regulares de los mdicos y de losadministradores, la trasmisin de sus datos a organismos de centralizacin (yasea en el hospital o en la oficina central de los hospicios), la contabilidad de lasenfermedades, de las curaciones, de los fallecimientos al nivel de un hospital,de una ciudad, y en el lmite de la nacin entera, han formado parte integrantedel proceso por el cual los hospitales han estado sometidos al rgimendisciplinario. Entre las condiciones fundamentales de una buena "disciplina"mdica en los dos sentidos de la palabra, hay que tener en cuenta losprocedimientos de escritura que permiten integrar, pero sin que se pierdan, losdatos individuales en unos sistemas acumulativos; hacer de modo que a partirde cualquier registro general se pueda encontrar un individuo y que,inversamente, cada dato del examen individual pueda repercutir en los clculosde conjunto.Gracias a todo este aparato de escritura que lo. acompaa, el examen abre dosposibilidades que son correlativas: la constitucin del individuo como objetodescriptible, analizable; en modo alguno, sin embargo, para reducirlo a rasgos"especficos" como hacen los naturalistas con los seres vivos, sino paramantenerlo en sus rasgos singulares, en su evolucin particular, en susaptitudes o capacidades propias, bajo la mirada de un saber permanente; y deotra parte la constitucin de un sistema comparativo que permite la medida defenmenos globales, la descripcin de grupos, la caracterizacin de hechoscolectivos, la estimacin de las desviaciones de los individuos unos respecto deotros, y su distribucin en una "poblacin".Importancia decisiva por consiguiente de esas pequeas tcnicas de notacin,de registro, de constitucin de expedientes, de disposicin en columnas y encuadros que nos son familiares pero que han permitido el desbloqueoepistemolgico de las ciencias del individuo. Se tiene, sin duda, razn alplantear el problema aristotlico: es posible, y legtima, una ciencia delindividuo?24 M. I. D. B., lnstruction mthodique pour lcole paroissiale, 1669, p. 64 18 19. A gran problema, grandes soluciones quiz. Pero hay el pequeo problemahistrico de la emergencia, a fines del siglo XVIII, de lo que se podra colocarbajo la sigla de ciencias "clnicas"; problema de la entrada del individuo (y noya de la especie) en el campo del saber; problema de la entrada de ladescripcin singular, del interrogatorio, de la anamnesia, del "expediente" en elfuncionamiento general del discurso cientfico. A esta simple cuestin de hechocorresponde sin duda una respuesta sin grandeza: hay que mirar del lado deesos procedimientos de escritura y de registro, hay que mirar del lado de losmecanismos de examen, del lado de la formacin de los dispositivos dedisciplina, y de la formacin de un nuevo tipo de poder sobre los cuerpos. Elnacimiento de las ciencias del hombre? Hay verosmilmente que buscado enesos archivos de poca gloria donde se elabor el juego moderno de lascoerciones sobre cuerpos, gestos, comportamientos.3) El examen, rodeado de todas sus tcnicas documentales, hace de cada individuoun "caso": un caso que a la vez constituye un objeto para un conocimiento yuna presa para un poder. El caso no es ya, como en la casustica o lajurisprudencia, un conjunto de circunstancias que califican un acto y quepueden modificar la aplicacin de una regla; es el individuo tal como se lepuede describir, juzgar, medir, comparar a otros y esto en su individualidadmisma; y es tambin el individuo cuya conducta hay que encauzar corregir, aquien hay que clasificar, normalizar, excluir, etctera.Durante mucho tiempo la individualidad comn -la de abajo y de todo elmundo- se ha mantenido por bajo del umbral de descripcin. Ser mirado,observado, referido detalladamente, seguido a diario por una escrituraininterrumpida, era un privilegio. La crnica de un hombre, el relato de suvida, su historiografa relatada al hilo de su existencia formaban parte de losrituales de su podero. Ahora bien, los procedimientos disciplinarios inviertenesa relacin, rebajan el umbral de la individualidad descriptible y hacen deesta descripcin un medio de control y un mtodo de dominacin. N o yamonumento para una memoria futura, sino documento para una utilizacineventual. Y esta descriptibilidad nueva es tanto ms marcada cuanto que elencuadramiento disciplinario es estricto: el nio, el enfermo, el loco, elcondenado pasarn a ser, cada vez ms fcilmente a partir del siglo XVIII ysegn una pendiente que es la de los mecanismos de disciplina, objeto dedecisiones individuales y de relatos biogrficos. Esta consignacin por escritode las existencias reales no es ya un procedimiento de heroicizacin; funcionacomo procedimiento de objetivacin y de sometimiento. La vidacuidadosamente cotejada de los enfermos mentales o de los delincuentescorresponde, como la crnica de los reyes o la epopeya de los grandesbandidos populares, a cierta funcin poltica de la escritura; pero en otratcnica completamente distinta del poder.El examen como fijacin a la vez ritual y "cientfica" de las diferenciasindividuales, como adscripcin de cada cual al rtulo de su propiasingularidad (en oposicin a la ceremonia en la que se manifiestan losestatutos, los nacimientos, los privilegios, las funciones, con toda laresonancia de sus marcas), indica la aparicin de una modalidad nueva depoder en la que cada cual recibe como estatuto su propia individualidad, y enla que es estatutariamente vinculado a los rasgos, las medidas, los desvos, las"notas" que lo caracterizan y hacen de l, de todos modos, un "caso".19 20. Finalmente, el examen se halla en el centro de los procedimientos queconstituyen el individuo como objeto y efecto de poder, como efecto y objetode saber.Es el que, combinando vigilancia jerrquica y sancin normalizadora,garantiza las grandes funciones disciplinarias de distribucin y declasificacin, de extraccin mxima de las fuerzas y del tiempo, deacumulacin gentica continua, de composicin ptima de las aptitudes. Por lotanto, de fabricacin de la individualidad celular, orgnica, gen tica y com-binatoria. Con l se ritualizan esas disciplinas que se pueden caracterizar conuna palabra diciendo que son una modalidad de poder para el que la diferenciaindividual es pertinente.Las disciplinas marcan el momento en que se efecta lo que se podra llamarla inversin del eje poltico de la individualizacin. En sociedades de las queel rgimen feudal slo es un ejemplo, puede decirse que la individualizacines mxima del lado en que se ejerce la soberana y en las regiones superioresdel poder. Cuanto mayor cantidad de podero o de privilegio se tiene, msmarcado se est como individuo, por rituales, discursos o representacionesplsticas. El "nombre" y la genealoga que sitan en el interior de un conjuntode parentela, la realizacin de proezas que manifiestan la superioridad de lasfuerzas y que los relatos inmortalizan, las ceremonias que marcan, por suordenacin, las relaciones de poder, los monumentos o las donaciones queaseguran la supervivencia tras de la muerte, el fausto y el derroche, losvnculos mltiples de vasallaje y de soberana que se entre cruzan, todo estoconstituye otros tantos procedimientos de una individualizacin "ascendente".En un rgimen disciplinario, la individualizacin es en cambio "descendente":a medida que el poder se vuelve ms annimo y ms funcional, aquellos sobrelos que se ejerce tienden a estar ms fuertemente individualizados; y porvigilancias ms que por ceremonias, por observaciones ms que por relatosconmemorativos, por medidas comparativas que tienen la "norma" por re-ferencia, y no por genealogas que dan los antepasados como puntos de mira;por "desviaciones" ms que por hechos sealados. En un sistema de disciplina,el nio est ms individualizado que el adulto, el enfermo ms que el hombresano, el loco y el delincuente ms que el normal y el no delincuente. En todocaso, es hacia los primeros a los que se dirigen en nuestra civilizacin todos losmecanismos individualizantes; y cuando se quiere individualizar al adultosano, normal y legalista, es siempre buscando lo que hay en l todava de nio,la locura secreta que lo habita, el crimen fundamental que ha querido cometer.Todas las ciencias, anlisis o prcticas con raz "psico-", tienen su lugar enesta inversin histrica de los procedimientos de individualizacin. Elmomento en que se ha pasado de mecanismos histrico-rituales de formacinde la individualidad a unos mecanismos cientfico-disciplinarios, donde lonormal ha revelado a lo ancestral, y la medida al estatuto, sustituyendo as laindividualidad del hombre memorable por la del hombre calculable, esemomento en que las ciencias de} hombre han llegado a ser posibles, es aquelen que se utilizaron una nueva tecnologa del poder y otra anatoma polticadel cuerpo. y si desde el fondo de la Edad Media hasta hoy la "aventura" esrealmente el relato de la individualidad, el paso de lo pico a lo novelesco, delhecho hazaoso a la secreta singularidad de los largos exilios a la bsquedainterior de la infancia, de los torneos a los fantasmas, se inscribe tambin en laformacin de una sociedad disciplinaria. Son las desdichas del pequeo Hansy ya no "el bueno del pequeo Henry" los que refieren la aventura de nuestra 20 21. infancia. El Roman de la Rase est escrito hoy por Mary llames; en el lugar deLanzarote, el presidente Schreber.Suele decirse que el modelo de una sociedad que tuviera por elementosconstitutivos unos individuos est tomado de las formas jurdicas abstractasdel contrato y del cambio. La sociedad mercantil se habra representado comouna asociacin contractual de sujetos jurdicos aislados. Es posible. La teorapoltica de los siglos XVII Y XVIII parece obedecer a menudo, en efecto, aeste esquema. Pero no hay que olvidar que ha existido en la misma poca unatcnica para constituir efectivamente a los individuos como elementoscorrelativos de un poder y de un saber. El individuo es sin duda el tomoficticio de una representacin "ideolgica" de la sociedad; pero es tambin unarealidad fabricada por esa tecnologa especfica de poder que se llama la"disciplina". Hay que cesar de describir siempre los efectos de poder en trmi-nos negativos: "excluye", "reprime", "rechaza", "censura", "abstrae","disimula", "oculta". De hecho, el poder produce; produce realidad; producembitos de objetos y rituales de verdad. El individuo y el conocimiento que del se puede obtener corresponden a esta produccin.21