Instruccion General Del Leccionario de La Misa 1.981

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PROEMIO

XIIl

ORDENACION DE LAS LECTURAS DE LA MISAPRENOTANDOSPROEMIOCAPITULO 1

dichos principios, se h a n elaborado estos Prenotandos e n una forma ms amplia y adecuada; e n ellos, despus de u n a afirmacin genrica sobre la conexin e n t r e la palabra de Dios y la accin litrgica? se tratar primero de l a palabra de Dios e n la celebracin de la Misa y despus se presentar l a estructura detallada de la Ordenacin de las Lecturas.

b) Trminos que se utilizan para designar l a p a l a b r a de Dios2Aunque e n esta materia parece justamente necesaria u n a delineacin de los trminos p a r a mayor claridad del sentido, sin embargo, en estos Prenotandos utilizaremos las mismas palabras que se usan e n los documentos conciliares o postconciliares, y llamaremos indistintamente Sagrada Escritura o palabra de Dios a los libros inspirados por el Espritu Santo, pero evitando toda confusin de nombres y cosas.6C )

PRINCIPIOS GENERALES PARA LA CELEBRACION LITURGICA DE LA PALABRA DE DIOS1. A l g u n a s p r e m i s a sa) importancia de la palabra de Dios en la celebracin litrgica 1El Concilio Vaticano 11,' el magisterio de los Sumos Pontfices2 y varios documentos promulgados despus del mismo Concilio por diversas congregaciones de l a S a n t a Sede3 h a n dicho muchas cosas interesantes sobre la importancia de l a palabra de Dios y sobre l a restauracin del uso de l a Sagrada Escritura en toda celebracin litrgica Adems, e n los Prenotandos de l a Ordenacin de l a s Lecturas de la Misa publicada e n 1969, se propusieron con oportunidad y se ilustraron brevemente algunos principios de especial i m p ~ r t a n c i a . ~

Valor litrgico de la palabra d e Dios

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E n las distintas celebraciones y en las diversas asambleas de fieles que participan en ellas, se expresan de modo admirable los mltiples los tesoros d e la nica palabra de Dios, y a s e a e n el transcurso del ao litrgico, en el que se recuerda el misterio de Cristo e n s u desarrollo, y a e n l a celebracin de los sacramentos y sacramentales de l a Iglesia, y e n 1.a respuesta de cada fiel a la accin interna del Espritu S a n t ~ . ~ De este modo, la misma celebracin litrgica, que se sostiene y se apoya principalmente e n l a palabra de Dios, se convierte e n u n acontecimiento nuevo y enriquece a l a palabra con u n a nueva interpretacin y eficacia. Por eso, l a Iglesia sigue fielmente e n l a Lilurgia el mismo sistema que us Cristo en la lectura e interpretacin de las Sagradas Escrituras, puesto que l exhorta a profundizar el conjunto de las Escrituras partiendo del "hay" de s u acontecimiento personaL8

Pero ahora, con ocasin de esta nueva edicin de l a Ordenacin de las Lecturas de l a Misa, y a que de diferentes partes se peda que s e redactaran con ms precisin

2. Celebracin litrgica de la palabra de Dios1. Cfr especialmente el Concilio Vaticano 11, Const. sobre la sagrada Liturgia, Sacrosanctum Colb cilium, nn. 7, 24, 33, 35, 48, 51, 52, 56. Const. dogm. s. la divina Revelacin, Dei Verbum nn. 1, 21, 25, 26. Decr. s. la activ. mis. de la Iglesia, Ad Gentes Diuinitus, n. 6. Decr. s. la vida y minist. de los Presbteros, Presbyterorum Ordinis, n. 18. 2. Cfr todo aquello que los Sumos Pontfices han hablado o escrito sobre la materia, y en especial: PABLO VI, Carta Apost., Ministeria quaedam, 15 agosto 1972, n. V: A.A.S. 64 (19721, p. 532; PABLO ExVI, Exhort. Apost. Marialis cultus, 2 febrero 1974, n. 12: A.A.S. 66 (1974),pp. 125-126;PABLOVI, horL. Apost. Euungelii nuntiandi, 8 diciembre 1975, n. 28: A.A.S. 68 (1976),pp. 24-25, n. 43; ibid., 36-37. JUAN PABLO 11, Exhort. Apost. Scripturarum thesaurus, 25 abril 1979, en Noua Vulgata Bibliorum Sacrorum, (edit. Polgota Vaticana 1979) pp. V-VIII; JUAN PABLO 11, Exhort. Apost. Catechesi tradendae, 16 octubre 1979, n. 23: A.A.S. 71 (1979), pp. 1296.1297, n. 27; ibid, pp. 1298-1299,n. 48: ibid., pp. 1316; JUAN PABLO 11, Carta Dominicae Cenae, 24 febrero 1980, n. 10: A.A.S. 72 (19801, pp. 134-137. 3. Cfr, p. ej., S. Congr. de Ritos, Instr. Eucllaristicum Mysterium, 25 mayo 1967 n. 10: A.A.S. 59 (1967), pp. 547-548;S. Congr. para el Culto Divino, Instr. Liturgicae instaurationes, 5 sept. 1970, n. 2: A.A.S. 62 (1970), pp. 695.696; S. Congr. para los Clrigos, Directorium catechisticum generale, 11 abril 1971: A.A.S. 64 (1972),pp. 106.107, n. 25: ibid,, pp. 114; S. Congr. para el Culto Divino, Instruccin general para el uso del Misal Romano, nn. 9, 11,24,33, 60,62, 316, 320; S. Congr. para la Educacin Catlica, Instruccin sobre la educacin litrgica en los seminarios, In ecclesiasticam, 3junio 1979, nn. 11,52;ibid., Apndice, n. 15; S. Congr. para los Sacramentos y el Culto Divino, Instr. Inaestirnabile Donum, 3 abril 1980, nn. 1, 2, 3: A.A.S. 72 (19801, pp. 333-334. 4. Cfr Misal Romano, instaurado por Decreto del Sagrado Concilio Ecumnico Vaticano 11y promulgado por la autoridad del Papa Pablo VI. Ordo Lectionum Missae (edit. Poliglota Vaticana 1969) IX-XII (Prenotandos); Decreto de promulgacin: A.A.S. 61 (19691, pp. 548-549. a) Caracteristica propia de la p a l a b r a de Dios e n la accin litrgica

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En l a celebracin litrgica l a palabra de Dios no e s expresada siempre del mismo moni penetra siempre e n los corazones de los fieles con l a misma eficacia; pero Cris-

5. Cfr Conc. Vat. 11, Const. s. la sagrada Liturgia, Sacrosanctum Concilium, nn. 35, 56; PABLO VI, Exhort. Apost. Euangelii nuntiandi, 8 dic. 1975, nn. 28, 47: A.A.S. 68 (19761, pp. 24-25 y 36-37; JUAN PABLO 11, Carta Dominicae Cenae, 24 febr. 1980, nn. 10, 11, 12: A.A.S. 72 (1980), pp. 134-146. 6. Con este criterio usaremos p. ej., las expresiones palabra de Dws, Sagrada Escriturq Antiguo y Nueuo Testamento, lecturasl de la palabra de Dios, lectura0 de la Sagrada Escritura, celebracinfes) de la palabra de Dios, etc. 7. Por tanto, el mismo texto puede leerse y utilizarse bajo diferentes aspectos y en diversas ocasiones y celebraciones litrgicas de la Iglesia. Conviene recordar esto en la homila, en la exgesis pastoral y en la catequesis. En los ndices de este volumen se pueden hallar claramente los diferentes usos de un solo texto, p. ej. Rom 6 o Rom 8, en los diferentes tiempos litrgicos del ao y en la celebracin de los diversos sacramentos y sacramentales. 8. Cfr Lc 4, 16-21; 24, 25-35. 44-49. 9. Cfr, p. ej., laproclamacin o la lectura, etc., en la celebracin de la Misa (cfr Instruccin general para el uso del Misal Romano, nn. 21, 23, 95, 131, 146, 234, 235). Cfr tambin las celebraciones de la palabra de Dios en el Pontifical, el Ritual Romano y la Liturgia de las Horas, que han sido restablecidas por el Conc. Vat. 11.

Y iv

PRENOTANDOS

PROEMIO

XV

to est siempre presente en su palabralo y, realizando el misterio de la salvacin, santifica a los hombres y tributa al Padre el culto perfecto." Ms an, la economa de la salvacin, que la palabra de Dios no cesa de recordar y prolongar, alcanza su ms pleno significado en la accin litrgica, de modo que la celebracin litrgica se convierte en una continua, plena y eficaz presentacin de est a palabra de Dios. As la palabra de Dios, propuesta continuamente en la Liturgia, es siempre viva y eficaz12 por el poder del Espritu Santo, y manifiesta el amor activo del Padre, que nunca deja de tener eficacia para con los hombres.

Pues cuando Dios comunica su palabra, siempre espera una respuesta, que consiste en escuchar y adorar "en el Espritu y en la verdad" ( J n 4, 23). El Espritu Santo, en efecto, es quien hace que esa respuesta sea eficaz, para que se manifieste en la vida lo que se escucha en la accin litrgica, segn aquellas palabras: "No se conformen con escuchar la palabra, sino pnganla por obra" (Sant 1, 22). Las actitudes corporales, los gestos y palabras conlos que se expresa la accin litrgica y se manifiesta la participacin de los fieles, no reciben sil significado nicamente de la experiencia humana, de donde se toman, sino tambin de la palabra de Dios y de la economia de la salvacin, a la que se refieren. Por eso, los fieles tanto ms participan de la accin litrgica, cuanto ms se esfuerzan, al escuchar la palabra de Dios en ella proclamada, por adherirse ntimamente a la palabra de Dios en persona, Cristo encarnado, de modo que procuren que aquello que celebran en la Liturgia sea una realidad en su vida y costumbres, y a la inversa, que lo que hagan en s u vida se refleje en la Liturgia.'"

b) La palabra de Dios en la economia de la salvacin

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La Iglesia anuncia el mismo y nico misterio de Cristo cuando proclama en la celebracin litrgica el Antiguo y el Nuevo Testamento. En el Antiguo Testamento est latente el Nuevo, y en el Nuevo se hace patente el Antiguo.13 El centro y la plenitud de toda la Escritura y de toda celebracin litrgica es Cristo.14 Por eso debern beber de su fuente todos los que buscan la salvacin y la vida. Cuanto ms profundamente se comprende la celebracin litrgica, ms profundamente tambin se estima la importancia de la palabra de Dios; y lo que se dice de una se puede afirmar tambin de la otra, puesto que ambas recuerdan el misterio de Cristo y lo perpetan cada una a su manera. C) L a palabra de Dios en la participacin litrgica de los fieles

3. La palabra de Dios en la vida del pueblo de la "alianza"

n) La palabra de Dios en la vida de la Iglesia

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La Iglesia crece y se construye al escuchar la palabra de Dios, y los prodigios que en muchas formas Dios realiz en la historia de la salvacin se hacen presentes de nuevo en los signos de la celebracin litrgica de un modo misterioso, pero real; Dios, a s u vez, se vale de la comunidad de fieles que celebra la Liturgia, para que su palabra se propague y sea conocida y s u nombre sea alabado por todas las naciones.17 Por tanto, siempre que la Iglesia, congregada por el Espritu Santo en la celebracin ntrgica,l8 anuncia y proclama la palabra de Dios, se reconoce a s mi