Marruecos: tan cerca, tan lejos - · PDF fileQuizá por ello la herencia de nuestras...

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  • Marruecos: tan cerca, tan lejos

    32 [06] DICIEMBRE 2007

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    INFORME ECONMICO ESADEMarruecos: tan cerca, tan lejos

    Basta con cruzar los 14 kilmetros del Estrecho de Gibraltar que separan a Espaa de Marruecos para cambiar de universo. En los ltimos aos, las autoridades del Reino Alauita han emprendido profundas reformas que se enfrentan a una serie de factores que dificultan su eficacia. La Unin Europea est obligada a tender los puentes necesarios para facilitar su particular acercamiento a la modernidad.

    Prof. Agustn Ulied

    Departamento de Economa, ESADE

    ABSTRACT

    El Estrecho de Gibraltar separa dos continentes profundamente aleja-

    dos en su desarrollo econmico y social. En la ltima dcada, Marrue-

    cos est llevando a cabo una serie de profundas reformas polticas,

    econmicas y sociales que le permitan, sin perder su peculiaridad,

    aproximar su nivel de desarrollo a la de los pases europeos. La Unin

    Europea, consciente de ese esfuerzo, ha reforzado las relaciones bi-

    laterales a todos los niveles y reflexiona sobre la puesta en marcha

    de un estatuto avanzado que permita a Marruecos actuar a un nivel

    semejante al de los Estados miembros, con ciertas limitaciones en

    el plano decisorio.

    Sin embargo, aunque la economa de Marruecos ha crecido en 2006,

    por sptimo ao consecutivo, y cuenta con un importante potencial de

    crecimiento, hay una serie de factores que dificultan su desarrollo.

    En el presente documento se analiza la situacin econmica marroqu,

    sus progresos y las dificultades a las que ha de hacer frente, as como

    el marco de sus relaciones con la Unin Europea y con Espaa.

    [06] DICIEMBRE 2007

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    INFORME ECONMICO ESADEMarruecos: tan cerca, tan lejos

    INTRODUCCINBasta con cruzar los 14 kilmetros del Estrecho de Gibraltar que

    separan a Espaa de Marruecos para cambiar de universo.

    Marruecos se divide en tres regiones naturales: la plataforma

    litoral nortea, a lo largo del Mediterrneo, que alberga el Rif,

    unas montaas que varan en elevacin hasta cerca de los

    2.400 metros; las tierras bajas, entre las sierras del Atlas, y el

    rea semirida, que se combina en el desierto de Sahara y las

    montaas del Atlas, con una elevacin media de 3.300 metros,

    con el Toubkal, el pico ms alto del norte de frica (4.165 m).

    La superficie de Marruecos es de 446.550 kilmetros cuadra-

    dos (ms de 700.000, si se aaden los territorios del Sahara).

    Los caprichos de su variada geografa han dado a Marrue-

    cos una personalidad propia. Los montaeses se amolda-

    ron a una agricultura y ganadera precarias, los cultivadores

    de los oasis desarrollaron tcnicas eficaces para sacar el

    mximo partido de las aguas freticas, los pastores tras-

    humantes vieron en los rebaos una maquinaria capaz de

    transformar la escasa vegetacin en lo necesario para su

    sustento y el mejor vehculo de transporte para las zonas

    ridas. Mientras, en las ciudades, estudiosos, comercian-

    tes y ar tesanos convir tieron el espacio en un foco de civili-

    zacin. Son muchas las regiones en las que todava priman

    formas de vida que podran calificarse de arcaicas y, sin

    embargo, perduran al lado del nuevo Marruecos, que acele-

    ra sin cesar su ritmo de cambio, transforma de raz su base

    econmica y se adhiere como un imn a la llamada moder-

    nidad. Ambos mundos se solapan.

    Cuando los marroques se refieren en lengua rabe a su tie-

    rra, la denominan Al Magrib, el pas de poniente. Al Magrib, la

    ltima posicin conocida de suelo firme lindante con la inmen-

    sidad del ocano. Sin embargo, los trminos que se usan para

    ello en los diversos idiomas occidentales Marruecos, Maroc,

    Morocco y similares no son ms que variantes del vocablo

    marrakus, de origen impreciso, con el que se identificaba la

    ciudad que hoy ostenta el nombre de Marrakech, fundada en

    el siglo XI por los almorvides.

    Antigua colonia de Francia y Espaa, la descolonizacin marro-

    qu fue tensa, pero mucho menos sangrienta que la de Argelia.

    Quiz por ello la herencia de nuestras culturas europeas sigue

    presente en las calles, en las instituciones o en el uso de

    segundas lenguas.

    La poblacin marroqu se divide en dos etnias, rabe y ama-

    zigh (berebere). Segn los ltimos datos, la poblacin es de 32

    millones de habitantes. El ndice de crecimiento demogrfico

    anual no cesa de disminuir: fue del 2,6% en los aos setenta,

    del 2,06% en los ochenta y parte de los noventa, y se estima

    que ser del 1,4% para el perodo 2004-2015. Hay, por tanto,

    un descenso en el ritmo de crecimiento de la poblacin, si bien

    hay importantes diferencias entre los ndices de crecimiento

    urbano (3,6%) y rural (0,6%).

    La poblacin es eminentemente joven: el 31,5% se situaba,

    en el ao 2004, por debajo de los 15 aos, y tan slo un 4,8%

    supera los 64. La esperanza de vida no cesa de aumentar y

    ha pasado de los 65 aos de finales de los aos ochenta a

    los 70 actuales.

    Segn el informe de desarrollo humano del PNUD, Marruecos

    ocupaba en 2004 el lugar 123 en el ranking del IDH. Uno de

    los principales retos de Marruecos es el nivel educativo, de los

    ms bajos de la regin; su tasa de alfabetizacin es tan slo

    del 51%, que espera verse mejorada a medio plazo, gracias al

    lanzamiento de un amplio programa de reforma del sector de

    la educacin (PARSEM) y que se refleja por su esfuerzo presu-

    puestario (6,3% del PIB).

    LA HISTORIALos primeros rastros humanos aparecieron en Marruecos hace

    unos 800.000 aos en la costa atlntica, como lo atestiguan

    algunos utensilios hallados cerca de Casablanca; se trata de

    los restos ms antiguos del norte de frica. Cinco mil aos

    antes de Cristo, nuevas poblaciones originarias del Prximo

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    INFORME ECONMICO ESADEMarruecos: tan cerca, tan lejos

    Oriente cohabitan y se mezclan con los primeros habitantes

    de Marruecos. Alrededor de 700 aos antes de Cristo, Ma-

    rruecos entra en la historia. La escritura libica, inventada por

    los bereberes, aparece en el Atlas. Posteriormente se produ-

    cen sucesivas llegadas de fenicios, cartagineses, griegos y

    romanos. Roma extender su influencia en la regin y acabar

    por anexionarla al imperio, creando la provincia de Mauritania

    Tingitana. Tras la cada de Roma tiene lugar la invasin de los

    vndalos, hasta que fueron expulsados por los bizantinos. Es

    a partir del ao 649 cuando empiezan a llegar al Magreb los

    primeros pobladores rabes. Bereberes y bizantinos se suble-

    van contra el invasor, pero los rabes musulmanes consiguen

    extender su civilizacin.

    En el ao 788 nace la primera dinasta musulmana (los idri-

    sidas) y en el 791 se crea el Estado marroqu, con capital en

    Fez. Diversas dinastas suceden a los idrisidas (almorvides,

    almohades, merinies, saadies), hasta la aparicin de los alaui-

    tas, en la primera mitad del siglo XVII.

    Desde entonces, la dinasta Alauita se ha convertido en la

    familia reinante de Marruecos. Su denominacin del francs

    est basada en el nombre de su fundador Ali o Mouley Ali Che-

    rif, que se convirti en Sultn de Tafilete en 1631. Su hijo Mu-

    ley Rachid (1664-1672) consigui unificar y pacificar el pas.

    Poniendo fin al caos reinante durante los ltimos cincuenta

    aos de la dinasta Saadiana, Muley Rachid se apoder de

    Fez y se proclam Sultn en 1660. En diez aos los alauitas

    se apoderaron del resto de Marruecos, aunque en realidad su

    autoridad directa se limitaba al territorio conocido como Bled

    el-Maghzen, quedando unos dos tercios del pas, el Bled el-

    Siba, en manos de tribus no sometidas.

    Muley Abd el-Aziz Ibn el-Hassn (1894-1908) marca la deca-

    dencia de la dinasta por su mala administracin y por permitir

    que Marruecos se convirtiera en campo de batalla entre las

    aspiraciones imperialistas de las grandes potencias. La exalta-

    cin de los movimientos xenfobos fue utilizada como pretexto

    por Francia para una primera ocupacin parcial (1900-1903).

    En 1904, Francia, Gran Bretaa y Espaa pactaron abierta-

    mente el reparto colonial del pas; pero Alemania, que hasta

    entonces no haba demostrado inters por Marruecos, lo uti-

    liz como pretexto para intentar el aislamiento diplomtico de

    Francia. En 1905 el Emperador Guillermo II desembarc en

    Tnger, proclam que su pas estaba dispuesto a defender la

    independencia del Sultn y reclam la reunin de una confe-

    rencia internacional para solucionar el conflicto.

    En la conferencia de Algeciras de 1906 se reuni el Sultn Abd

    el-Aziz con 14 potencias para negociar las bases de la ocupa-

    cin. Se acord el libre comercio con impuestos muy bajos y

    se garantiz la soberana del Sultn.

    El acuerdo de Francia con el Sultn Mulay Hafid, en 1912, dio

    paso al Protectorado. Francia recort a Espaa parte de la

    superficie acordada previamente, quedndose sta solamente

    con las montaas del Rif y de la Yebala. En el Sahara le recort

    tambin una buena franja de la cara sur del Atlas. La ocupacin

    fue lenta, dada la resistencia de muchas tribus bereberes.

    Hasta 1934 no consiguen pacificar el territorio. Tnger, en 1925,

    consigue un estatuto especial como ciudad internacional. En

    los aos de Protectorado se crean todas las infraestru