Ponderaciones 2015 (Ensayos)

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Nació de diversas experiencias y situaciones que exigieron en su momento una postura propia y particular; algunos escritos son de la columna semanal Alquimia Política.El objetivo de titular la compilación de estos ensayos como “Ponderaciones”, es hacer notar que su interés fue buscar un equilibrio entre el conocimiento formal y rígido, y las voces de la cotidianidad que también tiene su propio espacio de conocimiento y que es necesario ir vinculando con nuevas realidades en un contexto social, político, complejo y dinámico, que hace ver que la sociedad aún está en despertando de su propias raíces originarias.

Transcript of Ponderaciones 2015 (Ensayos)

  • Ramn E. Azcar A.

    (Catedrtico UNELLEZ-VPA)

    Ensayos

    PONDERACIONES

    2015

  • El intil intento de acercarse a la verdad conduce a otros intentos

    GUSTAVO PEREIRA

    (Sumario de Somaris, Caracas, Fundarte, 2013, poema Somari, p.50)

  • CONTENIDO DEL LIBRO

    Presentacin

    1.- Rebelda con Libertad

    2.- Homo Academicus

    3.- El Gabo

    4.- El Modelo Penta

    5.- In veritate

    6.- El Estado Islmico en el siglo XXI

    7.- El Kafka de Murray

    8.- Redescubriendo La Casa Verde

    9.- Conocimiento y verdad

    10.- La Cultura-mundo segn Lipovetsky-Serroy

    11.- Antonio Lobo Antunes y su regreso a la infancia

    12.- Punto de coincidencia: Autocreacin del hombre por su trabajo

    13.- La funcin Investigacin latinoamericana

    14.- Amartya Sen y su desarrollo con libertad

    15.- Lo Biosocial en la modernidad

    16.- El sueo de Alicia o la vida desde la ciencia

    17.- Hermenutica y Educacin: la fusin de horizontes

    18.- Merton y el conocimiento

    19.- La necesidad del Ser

    20.- La filosofa poltica moderna

    21.- Pedro Pramo y las voces del pueblo

    22.- El desconcierto en la sociedad de riesgo

    23.- La autografa de sir Stephen Hawking

  • 24.- Materialismo Dialctico

    25.- Descartes y el cartesianismo

    26.- Conocer a Dios

    27.- Paradigmas y tendencias actuales de la investigacin educativa

    28.- El educador en el Siglo XXI

    29.- Visin normativa-sistmica de la funcin extensin en la educacin

    universitaria en Venezuela

    30.- El Ombudsman en Venezuela

    31.- Constitucin nica para sur-Amrica: Integracin vs Constitucionalismo

    Referencias bibliogrficas generales

  • Presentacin

    El presente texto naci de diversas experiencias y situaciones que exigieron

    en su momento una postura propia y particular; algunos escritos son de la

    columna semanal Alquimia Poltica, la cual desde 1989, de manera ininterrumpida,

    viene apareciendo en diarios de circulacin local, nacional e internacional. El

    objetivo de titular la compilacin de estos ensayos como Ponderaciones, es

    hacer notar que su inters fue buscar un equilibrio entre el conocimiento formal y

    rgido, y las voces de la cotidianidad que tambin tiene su propio espacio de

    conocimiento y que es necesario ir vinculando con nuevas realidades en un

    contexto social, poltico, complejo y dinmico, que hace ver que la sociedad an

    est en despertando de su propias races originarias.

    Es decir, escribir para una sociedad que abandera criterios de

    independencia y autodeterminacin, pero que no termina de creer que tiene la

    capacidad de alcanzarlo, es ya una odisea inmensa, porque toca ir dotndola de

    herramientas crticas que la hagan reaccionar y tener mayor confianza en s

    misma. Con este texto de ensayo sigo la saga de construir, cada dos aos, una

    compilacin de artculos de opinin y avances de investigaciones de carcter

    acadmico, para divulgar con mayor fuerza mi pensamiento y mis contradicciones,

    porque no me creo dueo de la verdad, sino un simple mortal buscando la luz en

    el fondo interminable de ese tnel que abarrota la sabidura de la vida y sus

    implacables circunstancias.

    En una palabra, amigo lector, tienes un pedazo de mi existencia retratada

    en el nico y gran testamento que aspiro dejar a mis descendientes: el de cmo

    pens y el cmo entend el mundo que me toc vivir.

    Ramn E. Azcar A.

    En Santa Cecilia, Guanare, estado Portuguesa-Venezuela.

  • 1.- Rebelda con Libertad

    Mijal Bakunin (filsofo y anarquista ruso, 1814-1876) es uno de los

    precursores pensamiento colectivista y el atesta; propone la tesis de una

    organizacin anti-Estatista, es decir, la supresin del Estado. Apuesta por la

    creacin de los Estados Unidos de Europa, como modo de acercarse a la idea

    liberal de la Revolucin Estadounidense de 1776; la revolucin liberal de Estados

    Unidos de Norteamrica, fracas, a su entender, porque la libertad que

    proclamaba la Constitucin era para una minora que oprima; la tarea de un

    revolucionario, esgrima Bakunin, era alcanzar una democracia para todos y

    liberara al hombre del sistema monetario, el poder poltico, el poder econmico y

    la religin. Bakunin se distancia del marxismo, que consideraba que la poltica

    deba crear unas condiciones sociales que permitieran al individuo vivir por encima

    de la opresin econmica, era ms vlida la acepcin de una revolucin que

    desde el epicentro del ser humano consciente y liberado, estableciera un orden

    poltico de individuos que conformasen comunas, que a su vez estas comunas se

    federaran entre s para colaborar y que estas federaciones se federaran entre s

    en confederaciones. En dicho proceso, a diferencia del marxismo, Bakunin no

    separa campesinos de obreros urbanos y considera que esa revolucin

    corresponde a ambos al mismo tiempo. Marx lleg a entender historia por fases, la

    revolucin deba de empezar en las ciudades, ncleo industrializado y estado

    ltimo en la evolucin del capitalismo, para extenderse luego sobre territorios que

    abarcaran el campo; es por esto que en pases agrarios, ejemplo la Espaa de

    finales del siglo XIX y principios del siglo XX, los postulados anarquistas eran

    mucho ms aceptados que los marxistas, aunque tambin triunfaron en ncleos

    industrializados.

    En un sentido concreto, Bakunin supone una liberacin social, sin

    necesidad de gobierno ni autoridades oficiales cuyo centro de gravedad se sita

    en el trabajo, el factor de produccin, sus medios y distribucin. En una sociedad

    debera prevalecer una organizacin mediante la figura de la federacin de

  • productores y consumidores, coordinados entre s mediante las confederaciones.

    En este aspecto fue criticado por otro anarquista de su poca, Kropotkin, para

    quien la visin de Bakunin mantena el concepto de burocracia, en tanto en cuanto

    organismo encargado de vigilar y regular el trabajo y su remuneracin, a fin de

    cuentas, un ncleo gubernamental, esa figura desnaturalizaba el ideal de libertad

    que requieren las sociedades para emanciparse; el colectivismo de Bakunin

    valoraba el trabajo de las masas y consideraba injusta su remuneracin en el

    capitalismo; deca Bakunin que a falta de todo otro bien, esa educacin

    burguesa, con ayuda de la solidaridad que une a todos los miembros del mundo

    burgus, asegura a quien la ha recibido, un privilegio enorme en la remuneracin

    de su trabajo -el trabajo de los burgueses ms mediocres se paga casi siempre

    tres o cuatro veces ms que el del obrero ms inteligente.

    Para Bakunin la religin manipulaba al colectivo; su idea de un atesmo

    anti-doctrina, le vali cuestionamientos en su poca. No se entenda cmo poda

    manifestar el reconocimiento de la existencia de un Dios nico, al que calificaba

    de autcrata, y un Lucifer que era revolucionario al enfrentarse en el cielo contra

    el poder des medido de Dios. Para Bakunin, un catlico era la persona egosta por

    antonomasia, ya que realizaba el Bien por amor a s mismo, para tener acceso al

    Cielo; segn el Antiguo Testamento, Moiss recibe las leyes directamente de Dios

    y las impone al pueblo de Israel; lo que constituye para Bakunin el primer vestigio

    de tirana de Dios, en la institucionalizacin de su Gobierno en la tierra: busca

    su legitimacin, Moiss, en Dios para poder ser un dictador.

    Segn Bakunin, en su texto Dios y el Estado, el hombre se ha

    emancipado, se ha separado de la animalidad y se ha constituido como hombre;

    ha comenzado su historia y su desenvolvimiento propiamente humano por un acto

    de desobediencia y de ciencia, es decir, por la rebelda y por el

    pensamientoTres principios fundamentales, constituyen las condiciones

    esenciales de todo desenvolvimiento humano, tanto colectivo como individual, en

    la historia: 1 la animalidad humana; 2 el pensamiento, y 3 la rebelda. A la

    primera corresponde propiamente la economa social y privada; la segunda, la

    ciencia, y a la tercera, la libertad.

  • 2.- Homo Academicus

    En el texto de Fernando Savater, titulado Figuraciones mas (2014), el

    autor dice: Lo que en el fondo uno quisiera de verdad es encontrar un pecho

    fraterno para morir abrazado, como en el tango, aunque sabemos que es muy raro

    que ese galardn se consiga por medio de un libro, un cuadro o una pelcula; el

    autor se refiere a esos seres de talento que desde el mundo de creatividad buscan

    transformar las relaciones en sociedad y hacerlas ms fraternas, ms humanas. El

    acadmico, entindase docente universitario, investigador y extensionista, es un

    miembro de esa clase de hombres y mujeres que por su inters personal en cada

    juego de palabras o teoras donde gravita su existencia, tiende a recibir pocos

    galardones y reconocimientos por parte de sus congneres. Salvo los que llegan a

    sitiales excelsos de sabidura, son los pocos elegidos para ser considerados

    referencia ineludible de autoridad en el saber.

    En este aspecto el francs Pierre Bourdieu (1927-2002), expresaba, en un

    texto titulado Homo Academicus, que ste era, entre otras cosas, un intento de

    explicacin del por qu, en los aos sesentas, el modelo de reclutamiento de

    cerebros con talento, fue ampliamente cuestionado, desatando una crisis global

    del sistema de enseanza francs; Bourdieu explica cules fueron las condiciones

    que permitieron que una crisis local se transformara en una crisis general del

    sistema escolar, y del por qu del carcter dominante de las formas desplazadas,

    ampliamente transfiguradas y volcadas todas sobre lenguajes expresivos,

    recordando que ese parece ser el curso normal de toda contestacin poltica que

    se desarrolla en el terreno de lo simblico. La crisis del modelo no vino desde

    dentro, y el inicio de su descomposicin no fue el producto de un fenmeno

    implosivo; la crisis provino del crecimiento de la propia poblacin universitaria, de

    los cambios en su composicin social, de las transformaciones morfolgicas de las

    facultades, de la modificacin de las jerarquas entre los establecimientos

    universitarios y sobre todo de la aparicin de nuevos cargos profesorales: los

    profesores asistentes, desde los cuales era imposible llegar a las ms altas

    jerarquas del poder universitario, punto central de la crisis desde el punto de vista

  • de los nuevos docente, quienes rompern con la tradicin de las relaciones

    patrimoniales como forma de lucha por el acceso al poder, para dar ahora curso a

    sus aspiraciones a travs de formas de accin sindical que, de manera a veces

    caricatural, se expresan a travs del viejo modelo de la lucha de clases del siglo

    XIX.

    En una palabra, la crisis del modelo se impone como producto del abismo

    creado entre las aspiraciones y las posibilidades de acceso efectivamente

    aseguradas, lo que produce, en el cuerpo profesoral, y luego en los estudiantes, el

    cuestionamiento de lo que ahora se ha convertido en el instrumento legtimo de su

    exclusin, lo que pone en peligro el porvenir de variadas fracciones de clase, que

    ven en el viejo modo de reproduccin cerrado a los nuevos pretendientes, una

    amenaza para su perpetuacin como clase.

    Esta situacin, descrita por Bourdieu en la dcada del sesenta del siglo XX,

    es la misma crisis que hoy confronta la universidad venezolana en pleno siglo XXI.

    Una crisis del modelo de encarar la investigacin, de percibir el proceso de

    aprendizaje, de lidiar con el conocimiento universal y local, y de capitalizar los

    grupos de poder existentes que no quieren, bajo ninguna circunstancia, ceder

    espacios. Es definitivamente un tiempo de transicin, de roce permanente y de

    movimiento continuo hacia escenarios que tiene ante s dos grandes enfoques de

    ver la realidad: desde una postura radical del positivismo lgico, donde las

    ecuaciones y las frmulas sustituyen la conducta humana; y otra que encara en

    paradigma interpretativo fenomenolgico que entiende la realidad tal cual se le

    presenta y busca delinearla, entenderla, describirla y proyectarla, en un contexto

    de contradicciones e incertidumbre. Es la lucha entre lo sensible y la cantidad,

    entre los formalistas radicales y los formalistas crticos, entre un empirismo

    reduccionista-determinista y un empirismo analtico-comparativo. No dira que es

    una confrontacin de metodologas, al fin y al cabo cada grupo acadmico

    defiende sus banderas heursticas, lo que no debera prevalecer es el oficio de la

    terquedad, del cierre de juego, de la trampa, de la discordia, de la cobarda. Si

    hay discusin acadmica, comencemos por respetar las posturas existentes y no

    nos hagamos eco de que para ser un investigador de lnea o el mejor

  • investigador, tengo que cumplir recetarios de ambiguas posturas tericas y de

    falsos positivos eruditos.

    La excelencia de las universidades, lamentablemente, no se mide por el

    nivel de interrelacin entre la comunidad y la universidad, como parte del trabajo

    extensionista y de docencia, se mide por la cantidad de artculos cientficos que

    los investigadores publican en revistas indexadas a nivel internacional. Revistas

    que no internalizan realidades locales, sino que asumen como bandera posturas

    abstractas, universales y de criterio ordinal para darle confiabilidad a los

    resultados que se obtenga en un estudio del caf o del cacao, por ejemplo, pero

    nunca el recorrido humano de explotacin, de vivencia, de ese proceso de cultivo,

    comercializacin y colocacin de esos rubros agrcolas. Es decir, se aboga por lo

    superficial y se subestima el fondo humano de lo real.

    En este devenir de la polmica acadmica entre eruditos, sabios, msticos y

    docentes de vocacin, la figura de Bourdieu, del cual muy poco conocen los que

    desde escenarios de las universidades venezolanas hoy hablan de piratera y

    ausencia de academicismo, nos recuerda que la concepcin de la teora y del

    trabajo emprico, y de sus relaciones, ameritan ser reinterpretadas, bajo

    modalidades analticas o teoricistas, que den como producto una interpretacin

    flexible, objetiva, hasta donde se pueda, acerca de lo que como objeto de estudio

    se indaga, y no solamente posturas de anlisis multicriterio, uno de los ms

    comunes en el paradigma positivista, el cual se utiliza para emitir un juicio

    comparativo entre proyectos o medidas heterogneas, en un mbito de evaluacin

    de opciones estratgicas de intervencin. Son estudios en el mbito de las

    evaluaciones ex post, donde como anlisis, el multicriterio contribuye a la

    evaluacin de un programa o de una poltica valorando los efectos de las acciones

    realizadas con respecto a varios criterios, modelados, en la evaluacin ex ante o

    intermedia, que ve la capacidad de diversas acciones de un programa para

    alcanzar un determinado objetivo; o evaluacin ex post, como ya se nombr, que

    introduce el anlisis en reas como la lucha contra la pobreza, el mantenimiento

    de la seguridad, el control de la inmigracin o el desarrollo del comercio, desde la

    utilidad de la formulacin de juicios sobre esas estrategias complejas, en

  • parmetros de extrapolacin, que dista mucho de alcanzar verdades totales, por lo

    tanto, al igual que la aproximacin analtico crtica, son vas de acercamiento a lo

    que se estudia, no a la verdad.

    En este aspecto, valga lo que expresa Bourdieu: Todas estas cuestiones

    que se podran llamar tericas, deben ser pensadas como cuestiones histricas, lo

    que supone un trabajo por neutralizar los efectos de la divisin socialmente

    instituida entre la simple descripcin que, como lo hace notar Hegel en el Prefacio

    de la Fenomenologa del Espritu, se acomoda mal a la interrupcin por el

    concepto, y la pura racionalizacin, que tampoco soporta la irrupcin de la realidad

    efectiva. Pero no se puede poner en cuestin los principios tradicionales de la

    visin y divisin del trabajo cientfico sin correr el riesgo de que los productos de

    este esfuerzo de ruptura permanezcan incomprendidos o pasen desapercibidos,

    sin exponerse a parecer faltar a su vez tanto a las exigencias de la teora como a

    las exigencias del trabajo emprico y exponerse a ver las adquisiciones ms

    seguras de la investigacin pasar desapercibidas para aquellos que no saben

    reconocer las cuestiones tericas ms que cuando ellas dan lugar a

    disertaciones...

  • 3.- El Gabo

    Cuando todos escriben hoy del colombiano y Nobel de Literatura de 1982,

    Gabriel Garca Mrquez (1927-2014), pareciera que fuera una competencia en

    razn de quin lo conoci ms o quin lo ley o comprendi ms. Nadie entiende

    an que en el gran precipicio en el cual uno vive, en ese buscar sobrevivir en esas

    ciudades infernales, los hombres pasamos una vida sin conocernos y llegamos

    al final y an somos ausentes de nosotros mismos.

    El Gabo, como se lleg a apodar a Gabriel Garca Mrquez, fue un escritor

    que siempre entendi su oficio; entendi el hacia dnde le era necesario ir y llegar.

    Le obsesionaba ser autntico, honesto con su lector y aprendi, su manera de

    contar historias, a travs de la literatura por la va ms compleja: interactuando

    con las gentes. Su hacer carpintera, que era como miraba el arte de unir palabras,

    esa visin metafrica de los tornillos y las grapas para ir dndole forma a una

    estructura de pensamiento que motivara a un lector y le hiciera atraparlo para que

    leyera hasta la ltima pgina, fue su grandeza y tambin su estilo. El Gabo no cre

    el realismo mgico, ya estaba entre pequeos retazos de la obra de los

    latinoamericanos del siglo XX, y de algunos escritores europeos ms avanzados,

    pero si fue su correlator, su bandera, su smbolo; alcanz transmutarse en l y

    significar esa relacin entre la realidad y la fantasa que desde el mito de El

    Dorado, ha sido la caracterstica del amerindio que se vio asediado por el

    Conquistador de 1492.

    En una palabra, yo que comenc aludiendo a quienes dicen conocer ms

    el Gabo (quizs para mostrarse ms inteligentes), he cado en la banalidad de

    buscar interpretarlo, definirlo, cuando l nunca lo hizo; siempre se consider un

    hombre del mundo y sera ese mundo, en su totalidad, el que lo definira a l.

    Gabo necesitaba una flor amarilla en su escritorio para trabajar; pensaba que los

    caracoles, los pavos reales y las flores de plstico daban mala suerte, un asunto

    de supersticin. Pero en esencia el Gabo era extensin de la vida de los pueblos,

    de esas historias que siempre han existido en cada espacio familiar pero que por

    ausencia del talento descriptivo y escritural que tena Garca Mrquez, los

  • comunes de esta tierra no podemos dejar en blanco y negro, o en letra sobre

    papel.

    En 1967, sale a la luz Cien Aos de Soledad, novela que marcara un

    antes y un despus en Garca Mrquez. Comienza la novela as: "Muchos aos

    despus, frente al pelotn de fusilamiento, el coronel Aureliano Buenda haba de

    recordar aquella tarde remota en que su padre lo llev a conocer el hielo..." La

    obra tiene dos claves: por un lado que es una de las precursoras de la literatura

    contempornea latinoamericana; y por el otro que viene a mostrar un estilo de

    relato hiperblico que adopta la apariencia virtualmente lineal; resalta como detalle

    una moderada retrospeccin en las primeras cien pginas, cuyo eje es el

    momento en que "aos despus, el coronel Aureliano Buenda enfrenta el pelotn

    de fusilamiento"; escena que dbilmente despista al lector porque el coronel no

    muere en esa ocasin. La realidad del tiempo de la novela no es sucesivo o

    cronolgico, sino cerrado; el presente, el pasado y el futuro pueden ser narrados

    en un tiempo a cualquier tiempo por el narrador, porque el objetivo a narrar es uno

    a uno la vivencia de los personajes. Por eso, el tiempo en Cien aos de soledad

    es circular; una novela que no se desarrolla ni explica de manera lgica, que

    manipula el tiempo y crea de un sistema total que no permite su medida, llenando

    los espacios de la realidad, en una concepcin lineal agresiva y misteriosa. Esa es

    la grandeza de un creador y de un hombre que entendi la novela como una

    historia que se crea lnea por lnea, pero lo que descubre uno es que ya en

    Amrica Latina, la literatura, la ficcin, la novela, es ms fcil de hacer creer que la

    propia realidad.

    Lo que se conoci como realismo mgico, en trminos del Gabo, no era

    ms que los hechos rigurosamente ciertos que, sin embargo, parecan fantsticos.

    En el 2009, se public la biografa, autorizada, del Gabo titulada Gabriel Garca

    Mrquez: una vida, del norteamericano Gerald Martin, experto en literatura

    suramericana quien dice que el autor fue y es el escritor ms famoso del mundo,

    que trasciende todas las fronteras, todas las culturas y nacionalidades. Le

    recordaba el Gabo Charles Chaplin, pues era una persona muy humana, para la

    cual las risas y las lgrimas nunca estaban demasiado lejos las unas de las otras.

  • Cuando el Gabo, en 1982, recibi el Nobel, dijo en su Discurso: "Los

    inventores de fbulas que todo lo creemos, nos sentimos con el derecho de creer

    que todava no es demasiado tarde para emprender la creacin de la utopa,

    donde las estirpes condenadas a cien aos de soledad tengan por fin y para

    siempre una segunda oportunidad sobre la tierra."

    Hoy despedimos al hombre materia, en polvo convertido y transmutado en

    espritu y alma de esta Latinoamrica erguida, llena de sueos y esperanzas, en

    un mundo cada vez ms etreo, insensible y lquido, que no entiende de razones

    lgicas ni de utopas mgicas; un mundo difcil y complejo, al cual estaba

    comenzando a entender Garca Mrquez cuando le toc volver a Macondo.

  • 4.- El Modelo Penta

    (Adecuado a las Instituciones de carcter Gubernamental)

    El Modelo Penta, diseado por el Consultor argentino Alberto Levy en el

    2007, fue creado como una herramienta tcnica para diagnosticar e intervenir en

    las organizaciones con el objeto de apoyarlas en sus intentos de crear valor

    econmico, en una primera instancia, pero luego del 2011, el modelo fue

    adecuado al mbito de las organizaciones sociales y comunitarias, cambiando su

    variable Mercado, por Responsabilidad Social. El modelo qued igual, con la

    interaccin entre los cinco pilares bsicos: la estrategia, la cultura, los recursos, la

    organizacin y responsabilidad social.

    El pilar de la estrategia, ayuda a definir los propsitos de la organizacin. El

    propsito fundamental es aumentar continuamente el valor de la organizacin en

    razn del esfuerzo humano; en cuanto a la creacin de valor econmico, la

    ganancia, o presupuesto adecuado para el funcionamiento institucional, se ha

    visto identificado con la activacin de estrategias de autogestin y trabajo

    cooperativo con las comunidades; la misin de la organizacin, las habilidades

    distintivas y el vector estratgico, son redefinidos y adecuados al marco legal

    establecido como poltica de Estado, para crear condiciones ideales en la

    comunicacin inter-institucional.

    La Misin, en el Modelo Penta, viene a ser la vinculacin lgica entre los

    requerimientos de las comunidades y el papel de responsabilidad social de la

    organizacin, el portafolio de actividades sociales, y el vector estratgico de cada

    actividad, con sus habilidades distintivas, hacen que la organizacin se vincule

    an ms con las comunidades y viceversa.

    La estrategia es definida en el Modelo Penta, como la misin de la

    organizacin o institucin, que determina la orientacin de la organizacin hacia el

    incremento de tareas y responsabilidades.

    El pilar de los recursos, presenta varios y diferentes tipos de recursos:

    Gente, como un recurso estratgico bsico; Recursos tangibles y Operacionales,

    son los productivos (acciones de asistencia y diversificacin de la incidencia

  • institucional de la organizacin); lo Financiero, considerado en cantidad y calidad,

    la mejor utilizacin y aprovechamiento del presupuesto, estimulando la

    autogestin.

    En este mismo sentido, se presentan recursos intangibles: Informacin,

    Tecnologa, Imagen, Donativos, Tiempo, recuperacin de inversiones en el menor

    tiempo posible, Pertenencia, (informacin, lealtad, motivacin), Plasticidad,

    capacidad de cintura, anticipacin y pique, Estabilidad, nivel de diversificacin

    adecuado, y la habilidad distintiva de la empresa surge como un emergente

    sistmico entre la combinacin de estos recursos.

    En cuanto al pilar de la Cultura, se entiende los valores, las creencias, las

    aspiraciones con las que queremos conducir la empresa, la forma como las cosas

    deben ser en el futuro manifestando en el presente. Estas creencias funcionan

    como un sistema de hbitos. La cultura hace que los hbitos condicionen la

    estrategia. Los hbitos pueden ser de tres formas: Explcitos, con lo cual son

    verdaderas polticas, claras y establecidas; Implcitos, y Camuflados. La diferencia

    entre los valores y los hbitos consiste en que los valores son las aspiraciones con

    las cuales queremos conducir la empresa, mientras que los hbitos con las reglas

    y sentimientos sobre el comportamiento diario.

    En cuanto a los hbitos en los procesos gerenciales, estos son las reglas

    aceptadas de la conducta que prescriben cuales son las actitudes y las conductas

    apropiadas e inapropiadas de los miembros del grupo. La relacin entre la cultura

    y el desempeo es cada vez ms obvia. El pilar de la Organizacin se divide en

    tres elementos: Organigrama o arquitectura de la organizacin, Sistemas de

    Informacin, y Procesos Gerenciales: el planeamiento, programacin,

    presupuestacin, incentivacin y control.

    En una palabra, el Modelo Penta, cuando la cultura enfatiza hacia adentro,

    se refiere a la eficiencia, y cuando enfatiza hacia afuera se refiere a la efectividad.

    Cuando la organizacin se adapta a los mercados y se diferencia hablamos de

    adaptacin, mientras que cuando la organizacin apunta hacia la optimizacin de

    los recursos se habla de centralizacin, integracin y consolidacin. Adaptacin

    implica promover los cambios imprescindibles, mientras que la integracin implica

  • evitar los cambios innecesarios. La postura de Levy, es una postura emergente

    del paradigma sistmico. El emergente sistmico es el que define cual es el valor

    de una organizacin y su potencial para proyectarse en el marco de un proceso de

    transformacin institucional.

  • 5.- In veritate

    Siempre he manifestado que la nica manera de opinar y de establecer

    posturas polticas razonables, es conociendo a profundidad el pensamiento y la

    accin de los hombres. Por ello, hoy se toma partido de la literatura cristiana para

    encontrar algunas categoras que ayuden a develar salidas y posturas ante el

    fenmeno social de la violencia.

    In veritate, que en espaol significa en la verdad, no es ms que el

    verdadero signo que debera prevalecer en estos llamados encuentros o

    conferencias por la Paz, que se vale del instrumento del dilogo para materializar

    una actitud tolerante, calmada, reflexiva y deliberante, pero dentro de una realidad

    que respete la vida humana y los bienes pblicos y privados. El combustible de

    esta puerta a la Paz que ha sido liderizada por el Gobierno Nacional, debe partir

    de la verdad, el dilogo sincero, abierto y sobre todo coherente con el respeto a

    la dignidad y a las vctimas de la violencia. No puede haber dilogo con impunidad

    y bajo un nico interlocutor vlido. En la verdad est la postura sincera de quienes

    apostamos a la democracia, al proceso de transformacin poltica que lleva de la

    mano el rescate de la innovacin personal, a travs del reconocimiento del

    colectivo como parte ejecutante de las polticas pblicas que reconocen la

    inclusin como el camino para el desarrollo integral de una sociedad. Y al incluir

    se le est beneficiando directamente a ese ser innovador que har posible

    potencializar los procesos sociales, econmicos, polticos y culturales en una

    sociedad.

    A todas estas, la violencia no es un sendero de xito; es un sendero de

    imposicin y de exclusin, pero nunca de xito y amplitud democrtica. El que

    pueda, por la va de la fuerza y la intimidacin alcanzar algo, eso que alcanz no

    tiene sustentabilidad en el tiempo, su xito en cualquier instante se derrumbar. A

    esta percepcin valga recurrir, en el histrico de la Iglesia Catlica, que en su

    pasado recurri a la violencia para imponer la evangelizacin, al pensamiento de

    tres grandes Papas: Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco.

  • Juan Pablo II, lleg a expresar que nadie se haga ilusiones de que la

    simple ausencia de guerra, aun siendo tan deseada, sea sinnimo de una paz

    verdadera. No hay verdadera paz sino viene acompaada de equidad, verdad,

    justicia, y solidaridadLa violencia jams resuelve los conflictos, ni siquiera

    disminuye sus consecuencias dramticasEl dilogo, basado en slidas leyes

    morales, facilita la solucin de los conflictos y favorece el respeto de la vida, de

    toda vida humana. Por ello, el recurso a las armas para dirimir las controversias

    representa siempre una derrota de la razn y de la humanidadLa democracia

    necesita de la virtud, si no quiere ir contra todo lo que pretende defender y

    estimularEl respeto a la vida es fundamento de cualquier otro derecho, incluidos

    los de la libertadPor eso Amrica: si quieres la paz, trabaja por la justicia. Si

    quieres la justicia defiende la vida. Si quieres la vida, abraza la verdad, la verdad

    revelada por Dios.

    Y en una intervencin en la audiencia general dedicada a comentar el

    Salmo 19, Oracin por la victoria del rey, en el 2004, Juan Pablo II, expres que

    es fcil comprender que en la tradicin cristiana Dios no entra en el mundo con

    ejrcitos, sino con la potencia del Espritu Santo, y lanza el ataque definitivo contra

    el mal y la prevaricacin, contra la prepotencia y el orgullo, contra la mentira y el

    egosmo. Se puede percibir, sentencia Juan Pablo, el eco profundo de las

    palabras que Cristo pronuncia dirigindose a Pilato, emblema del poder imperial

    terreno: Soy rey. Yo para esto he nacido y para esto he venido el mundo: para dar

    testimonio de la verdad. Todo el que es de la verdad escucha mi voz (Juan 18,

    37) De todos modos, la posicin de los enemigos, que se basa en la fuerza

    material, y la posicin de los hombres de fe, que ponen su confianza en Dios y

    que, por tanto, salen victoriosos, recuerda el clebre pasaje de David y Goliat:

    ante las armas y la prepotencia del guerrero filisteo el joven judo se enfrenta

    invocando el nombre del Seor que protege a los dbiles e indefensos. De hecho,

    David le dice a Goliat: Tu vienes contra m con espada, lanza y jabalina, pero yo

    voy contra ti en nombre del Seor de los ejrcitos... El no salva con la espada ni

    con la lanza, porque el Seor es rbitro del combate (1 Samuel 17, 45.47).

  • Esta postura la haba delineado Juan Pablo II, en su segunda Encclica

    Dives in misericordia (Sobre la Misericordia Divina,1980) cuyo fundamento est

    en el texto de San Juan, que presenta la revelacin y la encarnacin de la

    Misericordia en Cristo y por Cristo; el mensaje mesinico de Cristo mediante sus

    hechos y palabras, hace presente el amor del Padre entre los hombres; hace

    referencia al concepto de misericordia que es la realidad que se vive en el mundo

    de hoy, y presenta la reflexin sobre la justicia, subrayando como la Iglesia

    comparte con los hombres de nuestro tiempo este profundo y ardiente deseo de

    una vida justa. La Carta aboga por la justicia para encontrar la Paz; y en esa

    bsqueda la misin de la Iglesia es la de proclamar, recurrir y practicar la

    misericordia divina demostrado cmo en el mundo en que vivimos est presente el

    amor, el amor operante, el amor que se dirige al hombre y abraza todo lo que

    forma su humanidad; este amor es llamado misericordia en el lenguaje bblico.

    Otro aspecto que destaca Juan Pablo II en su encclica es que la

    predicacin de los profetas acerca de la misericordia significa una potencia

    especial del amor, que prevalece sobre el pecado y la infidelidad; la misericordia

    divina es revelada en la cruz y en la resurreccin: La cruz de Cristo, sobre la cual

    el hijo hace plena justicia a Dios, es tambin una revelacin radical de la

    misericordia, es decir, del amor que sale al encuentro de lo que constituye la raz

    misma del mal en la historia del hombre: al encuentro del pecado y de la muerte.

    Es decir, el nico camino para la Paz es el encuentro de los hombres a

    travs del amor y la verdad; renunciando al pecado, que lejos de verse como una

    accin malvada es ms la ceguera de algunos hombres por respetar la verdad de

    la realidad (si la realidad da confeso que una mayora gobierna, el irrespeto a esa

    realidad, que es la verdad aceptada, es pecado).

    Despus de Juan Pablo II, apareci la figura de Benedicto XVI, con l la

    continuidad de un pensamiento evangelizador que proyecta el amor y la

    misericordia como vas para alcanzar una verdad plena a travs de la fe. En su

    carta Porta Fidei (Puerta de la Fe, 2011), aparte de Convocar el Ao de la fe (11

    octubre de 2012- 24 de noviembre de 2013), se refiere al corazn como signo que

    indica que el primer acto con el que se llega a la fe es don de Dios y accin de la

  • gracia; profesar con la boca indica, a su vez, que la fe implica un testimonio y un

    compromiso pblico. Creer no es un hecho privado, es un hecho personal y al

    mismo tiempo comunitario (Fe de la Iglesia). Por tal razn el conocimiento de los

    contenidos de la fe es esencial para el propio asentimiento. Es decir, el hombre

    tiene que obrar en razn de sus actos, recordando las palabras del Che, actuar

    como se piensa. Benedicto argumenta en su encclica que para acceder al

    camino de la fe es necesario entender lo que profesa (Smbolo de la fe), lo que se

    celebra (Sacramentos), lo que se hace vida (Mandamientos) y oracin (Padre

    Nuestro). Esta percepcin metdica que la describe Benedicto para los feligreses,

    bien puede aplicarse para la realidad venezolana hoy en Conferencia por la Paz:

    entender lo que profesa (Democracia Participativa y Protagnica), lo que se

    celebra (Polticas Pblicas para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos y

    ciudadanas), lo que se hace vida (la inclusin) y oracin (la identidad nacional y el

    socialismo).

    Por su parte, el Papa francisco, en su primera encclica, Lumen Fidei (La

    luz de la fe, 2013); el texto presenta a la fe como una luz que disipa las tinieblas e

    ilumina el camino del ser humano. La fe ilumina tambin las relaciones

    humanas, porque nace del amor y sigue la dinmica del amor de DiosLa fe no

    aparta del mundo ni es ajena a los afanes concretos de los hombres de nuestro

    tiempo. Sin un amor fiable, nada podra mantener verdaderamente unidos a los

    hombresEl primer mbito que la fe ilumina en la ciudad de los hombres es la

    familiael hombre descubre que Dios quiere hacer partcipes a todos, como

    hermanos, de la nica bendicin, que encuentra su plenitud en Jess, para que

    todos sean uno(La) autoridad viene de Dios para estar al servicio del bien

    comnLa luz de la fe no nos lleva a olvidarnos de los sufrimientos del mundo.

    En una palabra, la luz de la fe es estar al servicio del bien; la violencia est

    al servicio del mal, de lo que pervierte y corrompe la vida entre nuestros

    semejantes. Abarcar la grieta del odio, la envidia y la venganza, no nos hace

    solidario con causa alguna, todo lo contrario, nos retrocede a un tiempo de

    barbarie donde la violencia termin acabando con adversarios y con triunfadores.

  • La Paz es el amor y la fe, y como vinculo el dilogo, solamente desde estos

    escenarios puede haber una aproximacin a la verdad.

  • 6.- El Estado Islmico en el siglo XXI

    El Gobierno de los Estados Unidos de Norteamrica, EE.UU., afronta una

    de las ms cruentes guerras que en contraste con el pasado haya librado la

    humanidad. Las zonas de Iraq y Siria, controladas por el extremista del llamado

    Estado Islmico, asume una postura de ofensiva, dado que el Estado Islmico

    busca materializar un antiqusimo anhelo: la balcanizacin de la regin, que posee

    los principales yacimientos de hidrocarburos del mundo. Con decenas de miles de

    hombres, armamento sofisticado y abundante financiamiento, el Daesh (acrnimo

    en rabe de ese grupo), pas de una minscula formacin a representar una

    verdadera amenaza para Iraq y Siria.

    Las decapitaciones, crucifixiones, violaciones sexuales, asesinatos masivos

    y otros crmenes en las zonas que controla, convierten a esa agrupacin en

    sinnimo de terror; el Estado Islmico y el Frente al Nusra, brazo de Al Qaeda en

    Siria, fueron capaces de crecer gracias a las donaciones de los aliados de EE.UU.,

    en el Golfo Prsico. Damasco denunci el respaldo exterior a los grupos armados

    y advirti el peligro que representaban para la regin y el mundo, pero sus

    palabras fueron no fueron tomadas en cuenta. El argumento que sopes, era que

    haba una escalada terrorista que era necesario combatir, empezando por Iraq en

    el 2003, sin embargo, el radio de accin de estos grupos sediciosos ha estado

    bajo el protectorado de algunos Estados del Medio Oriente, lo cual ha permitido su

    fuerte brazo ejecutor y violento.

    Las actuales fronteras de la regin datan del fin de la I Guerra Mundial

    (1914-1918), cuando Gran Bretaa y Francia aplicaron el acuerdo secreto de

    Sykes-Picot para dividirse la zona. Esas demarcaciones impuestas por potencias

    extranjeras fueron siempre un elemento perturbador y de fricciones entre los

    pases rabes durante dcadas, azuzados convenientemente por Occidente. El

    empleo de diferencias polticas, religiosas, fronterizas y hasta econmicas

    propiciaron los planes para balcanizar el Levante. El objetivo es lo que se conoce

    como la teora del caos constructivo, que permitira a las antiguas metrpolis y a

    EE.UU., remodelar nuevas fronteras e instaurar gobiernos afines en la regin.

  • Siria e Iraq sufren hoy las polticas de las potencias occidentales que

    durante aos cerraron los ojos y financiaron a organizaciones radicales con un

    objetivo claro, justificar la intervencin con el argumento del combate al terrorismo.

    En un trabajo periodstico reciente (agosto, 2014), de Mariano Aguirre, director del

    Norwegian Peacebuidling Resource Centre (NOREF), aparecido en BBC Mundo,

    con el ttulo Cmo se financia Estado Islmico?, el autor dice que no se tratara

    de un grupo terrorista, sino de un proyecto de Estado con armas sofisticadas, una

    ideologa totalitaria, y abundante financiacin que procede de apoyos externos y la

    toma de recursos para proseguir su ofensiva y sentar las bases de su califato.

    Hasta hace pocos meses ISIS, reitera el autor, era uno entre diversos grupos

    armados sunitas radicales que se oponan al rgimen de Bashar al Assad en Siria,

    gan notoriedad por separarse de al Qaeda, a la que acus de no ser

    suficientemente radical. Ya convertido es Estado Islmico, es ahora la

    manifestacin ms violenta de la insurgencia sunita que pretende imponer una

    versin ultraconservadora del Islam, contra lo que consideran una expansin del

    chiismo liderado por Irn, con fuerte influencia en Irak, en la regin.

    Ahora bien, destaca Aguirre, el apoyo sostenido de Arabia Saudida y pases

    del Golfo Prsico a los sunitas frente a los chiitas y sus aliados est en el origen

    del xito econmico de EI y otros grupos yihadistas, afirman el periodista Patrick

    Cockburn y otros analistas. Riyad, Kuwait y otros pases, e individuos, han

    canalizado cientos de millones de dlares a los grupos insurgentes sunitas en

    Siria. Como ocurri en Afganistn con el apoyo que los insurgentes recibieron en

    los 80 de pases occidentales, el Estado Islmico ha crecido gracias a la

    combinacin de debilidad estatal, sectarismo por parte del Estado, y apoyo

    externo econmico y militar a la insurgencia. El Estado Islmico podr instaurar un

    Estado y consolidar una estructura econmica, pero mantener esa economa

    estatal es complicado, en muchos casos, la infraestructura para explotar el

    petrleo y gas es antigua y necesita una renovacin tecnolgica que le ser difcil

    obtener. El Estado Islmico y su modelo de economa poltica, y el papel de los

    actores externos, han complicado an ms la regin, y tiende a seguir

    complicndola.

  • 7.- El Kafka de Murray

    En cierta ocasin, el escritor peruano Guillermo Nio de Guzmn,

    refirindose a Franz Kafka (Franz Kafka escritor de origen judo nacido en

    Bohemia 1883, Praga, Repblica Checa y que falleciera en 1924, Klosterneuburg),

    dijo que al morir tena los pulmones destrozados y una devocin profunda por

    el arte de escribir. Implacable consigo mismo, en su lecho de muerte pidi que sus

    papeles fueran quemados. No obstante, su amigo Max Brod desobedeci sus

    instrucciones y entreg los manuscritos a la imprenta, lo que permiti que

    descubriramos uno de los mundos ms originales, perturbadores e inslitos

    jams concebidos por un escritor... Kafka, segn expresa Nio de Guzmn,

    ignoraba que su obra iba a revolucionar la historia de la literatura, menos pudo

    sospechar que, con el tiempo, su apellido se transformara en un sinnimo de lo

    absurdo e irracional (kafkiano), que se usa en todo el planeta e incluso por gente

    que no ha ledo una sola lnea suya.

    Kafka fue un creador que no juega con su creacin, sino que es ms bien el

    equilibrista que se enfrenta al vaco; se mueve por una cuerda sin una red que

    pueda detener su cada. Nio de Guzmn cuenta que en 1910, se corri el rumor

    de que Kafka haba conocido a un joven pintor que proceda de Viena, pobre y

    medio desquiciado, que abrigaba ideas delirantes sobre el poder y la superioridad

    de un pueblo; ambos y que habran conversado en el caf Arcos, un lugar

    frecuentado por artistas y bohemios, y que Kafka, desconcertado por la prdica de

    aquel sujeto tan extrao, habra anotado sus impresiones en su diario; la leyenda,

    relaciona a ese personaje con Adolf Hitler; la ancdota es apcrifa y se debe al

    ingenio de Ricardo Piglia, quien construy su novela Respiracin artificial (1980) a

    partir de la misma, segn destaca Nio de Guzmn. Kafka fue un visionario que

    anticip los abusos de un poder siniestro que se empe en socavar los cimientos

    de la civilizacin occidental y desat una barbarie sin precedentes.

    Es importante, sin embargo, hacer sobresalir que lo importante de Kafka fue

    su estilo escritural, mezcla de naturalismo y expresionismo, valindose de un

    lenguaje preciso y minucioso, detallista hasta el extremo, dibuja escenarios

  • imposibles, con los mismos materiales que utilizan otros escritores. Ese Kafka es

    el que describe el filsofo y novelista ingls Nicholas Murray (1952), en su

    biografa Kafka, literatura y pasin (Buenos Aires, Editorial El Ateneo, 2006),

    Murray estructura su estudio en torno a cuatro grandes bloques: el primero de

    ellos Praga, es un reflejo del contexto histrico, poltico, social y biogrfico en el

    que se desenvolvieron los primeros aos de Kafka hasta la publicacin de su

    primer libro Contemplacin. Las tres partes restantes de la biografa se

    estructuran sobre las tres mujeres que jalonan la vida de Kafka (Felice, Milena y

    Dora). La relacin con Felice Bauer fue fundamentalmente epistolar, pese a sus

    dos fracasados compromisos matrimoniales y, desde un punto de vista literario,

    fue el origen de El Proceso, as como de una de las obras epistolares ms

    extensas de la historia. La diseccin de estas cartas, confrontadas con

    correspondencia a amigos y familia, y con los Diarios, ofrece un panorama

    bastante preciso de los miedos que atenazaban a Kafka, tanto en sus relaciones

    ntimas con Felice, como en el resto de actividades vitales.

    La cronologa vital que rastrea Murray, mediante continuas referencias a los

    escritos personales de Kafka, reconstruye el contexto y el espritu sobre el cual se

    construye la obra literaria de Kafka, desde unas claves generales para entender la

    vida de Kafka y cmo sta pudo influir en su obra. Sin embargo, es claro que,

    muchos de sus coetneos vivieron circunstancias similares y ello no condujo a una

    obra literaria similar. Murray no revela misterios; menos ofrece una explicacin

    general del significado literario de Kafka ni del sentido de su obra, sino que apunta

    hacia delinear a un Kafka que utiliz el esquema de Crimen y Castigo de Fidor

    Mijilovich Dostoyevski, uno de los principales escritores de la Rusia Zarista,

    1821-1881, para plasmar su peripecia vital; el Kafka que presenta Murray est

    ligado al tiempo, impulsado en sus largas noches de creacin, a ser un precursor

    de una mirada descollante de la realidad, desde la fantasa de la realidad misma.

  • 8.- Redescubriendo La Casa Verde

    En todas las sociedades, antiguas y modernas, las zonas de tolerancia han

    existido como una vlvula de escape al desenfreno masculino (hoy da podra

    decirse que femenino tambin, ya que la prostitucin masculina es una realidad)

    por las relaciones sexuales. Los prostbulos son una realidad que oxigena la vida

    en las sociedades, porque ofrece un equilibrio entre las necesidades e instintos

    fisiolgicos y los afectivos. Y las historias en un prostbulo no son nada

    agradables; se pensara que son historias de placer y alcohol, y en realidad son

    historias de frustracin, desamor y dolor. Detrs de esas voluptuosas mujeres de

    la vida alegre, hay una tragedia, una tristeza inmensa y en casos ms puntuales,

    un rompimiento a la vida como la entendemos desde nuestros primeros pasos.

    Esa realidad de historias y dolores profundamente humanos, las retrat Mario

    Vargas Llosa (Arequipa, 1936), en su novela La casa verde, publicada por

    primera vez en 1965, y que le hizo merecedor de la primera edicin del Premio

    Internacional Rmulo Gallegos en 1967. En La casa verde confluyen muchas

    historias que, espacial y temporalmente, se entrecruzan, se complementan y se

    enriquecen mutuamente. Se distinguen tres historias: la de Don Anselmo, la del

    Sargento Lituma y la del bandido Fusha.

    Haciendo un esfuerzo por simplificar las 430 pginas de la novela, tenemos:

    Bonifacia haba sido robada por las monjas y educada en un colegio convento;

    cuando llega un nuevo grupo de chicas, Bonifacia, ya mujer y ahora al cuidado de

    sus chicas, las deja huir. Las monjas al enterarse de su accin desleal, la expulsan

    del convento. Bonifacia al quedarse en la calle, se siente angustiada por que no

    conoce a nadie y por casualidad halla aposento en la casa de Lalita, ahora

    amancebada con Adrin Nieves, la llevara al matrimonio con el sargento Lituma,

    amigo de Adrin Nieves. Lalita antes de ser la mujer de Adrin Nieves fue la

    amante de Julio Reategui. Todava adolescente Lalita se convierte en mujer del

    japons Fusha, cuando su madre la vende. En ese tiempo el japons Fusha

    estaba en todo su apogeo, tena toda una isla bajo el control de su ejrcito de

    huambisas y su mujer. Lalita pasaba por momentos de gran peligro cuando el

  • japons se entregaba a sus orgas. Ms gorda y ms contenta que en Santa Mara

    De Nieva, Lalita encuentra la vida ms fcil con Adrin Nieves y tal vez hasta

    placentera. El sargento Lituma parece un buen hombre, por lo que Lalita induce a

    Bonifacia a pensar que casarse con l es lo mejor que le puede pasar. Bonifacia

    termina casndose con el sargento Lituma. La pareja de esposos regresa a Piura

    una vez que el sargento termina su periodo de conscripcin en el ejrcito. Ya en la

    ciudad piurana le espera a Bonifacia la sorpresa ms horrible de su vida. El

    sargento Lituma resulta ser uno de los incorregibles, miembro de un grupo de

    vividores, que no solamente esperan que las mujeres los mantengan, sino que las

    obligan a trabajar como putas en el prostbulo llamado La casa verde.

    La chunga es la que regenta el prostbulo; Bonifacia termina convertida en

    una meretriz apodada La selvtica, sta trabaja para ella y para los cuatro

    inconquistables de La casa verde. La novela finaliza revelando a un Fusha

    vctima de lepra, pobre y a merced de aquilino que lo lleva a su destino final; el

    leprosorio.

    La casa verde tranza, como se indic, varias historias, desarrolladas a lo

    largo de aos en dos escenarios simultneos: la ciudad de Piura (barrio La

    Manchera), y una zona de la Amazona poblada por gente primitiva, aventurero y

    caucheros. La historia de Fusha (bucanero fugitivo), la de los Inconquistables

    (personajes epnimos de la picaresca peruana), la historia de don Anselmo (mtico

    fundador de los placeres de la ciudad), la historia del Sargento Lituma y la de las

    gentes de Santa Mara de Nieva, en el alto Maran. Es una novela que va en

    tiempos distintos y planos de distinta realidad, propios de lo que sera el da a da

    en un ambiente dinmico y violento como un prostbulo.

    Una postura que simplifica el estilo de Vargas Llosa en esta novela, la

    describe el crtico literario Kepa Uriberri, al indicar que la novela tiene dos

    tramados narrativos casi completamente independientes, que a mi ver nunca se

    integran. Ya quedan ms o menos esbozados ms arriba: La casa verde y la

    historia en Piura es una, y la otra est en Santa Mara de Nieva, en el amazonas.

    Su nico hilo conductor es Bonifacia, la selvtica, que nace narrativamente en el

    Amazonas y termina de prostituta en Piura, en uno de los lupanares del lugar, el

  • de la hija del dueo de la primera casa verde y sucesora de ste. Junto a la

    selvtica, sostiene este hilvn Lituma, que se percibe casi escindido en un lugar y

    otro. Lo siento tan dbil como personaje, que me cost visualizarlo en Piura, como

    el mismo que en el Amazonas viste de sargento. Aqu, en Piura, aparece como

    parte de los inconquistables, grupo de juerga, de vida paria y disipada, con su

    himno: eran los inconquistables, no saban trabajar, slo chupar, slo timbear,

    eran los inconquistables y ahora iban a culear. Contrasta ste, con el sargento

    tmido que necesita del impulso de la mujer que ampara a Bonifacia, para acceder

    a ella. Hay, tambin, alguna debilidad en el uso del tiempo cronolgico de la

    historia, que descuadra, para un lector agudo, los sucesos que quedan escondidos

    en el estilo narrativo fragmentario...

    En el 2013, en Madrid, en el Teatro Espaol, volvera a las tablas La

    Chunga, obra de teatro escrita por Vargas Llosa en la dcada de los ochenta, y

    que cuenta la historia de una mujer en un pueblo de Per llamado Piura, la cual en

    su taberna se renen a beber y jugar Los incontestables, uno de los cuales lleva

    una noche a su ltima conquista, una bella joven llamada Meche. La Chunga es

    un personaje que aparece en La casa verde, personaje que sigui volviendo a la

    memoria del autor, como el bien lo ha manifestado en algunas entrevistas, con

    cierta insatisfaccin, y siempre dejando la sensacin de que lo haba

    desaprovechado, que era ms rico, que significaba mucho ms de lo que es en la

    novela. Volver a La casa verde es adentrarse un tanto en el universo fantstico

    de Vargas Llosa que representa buena parte de lo que ha sido la historia social y

    cultural del Per contemporneo.

  • 9.- Conocimiento y verdad

    En los ltimos aos se han publicado textos importantes en el rea de las

    ciencias humanas, o sociales como se conocen en el arg acadmico. Est el

    trabajo de Razmig Keucheyan (1975), socilogo y activista de la izquierda radical

    suizo, titulado Hemisferio Izquierda, mapa de los nuevos pensamientos crticos

    (traduccin de Alcira Bixio, 2013, Espaa, Editorial Siglo XXI), que abarca un

    estudio a la segunda mitad de la dcada de los noventa, destacando en ella el

    retorno a la crtica social y poltica como una necesidad para entender el futuro

    que le avizora al mundo moderno. De las manifestaciones alter mundialistas a las

    campaas contra la Constitucin europea, pasando por el avance electoral de la

    extrema izquierda y las movilizaciones contra el empleo precario, la izquierda de la

    izquierda ha salido de la gran pesadilla de los aos ochenta con renovados bros;

    la obra presenta la crtica, como un instrumento de batalla de las ideas, muy

    fecunda y enriquecedora, donde la postura de autores como Toni Negri, Slavoj

    iek, Alain Badiou, Judith Butler, Giorgio Agamben, Fredric Jameson, Gayatri

    Spivak o Axel Honneth, muestra los lmites hasta dnde puede llegar el

    pensamiento radical contemporneo. Keucheyan, se pregunta: Cules son las

    teoras que acompaan la aparicin de las nuevas luchas sociales? En qu se

    diferencian de aquellas que caracterizaron tradicionalmente al movimiento obrero?

    Es un aporte, desde una perspectiva internacional, que cartografa el nuevo

    panorama del pensamiento crtico y sirve a la vez de brjula para el lector que se

    introduce en el pensamiento de estos nuevos tericos de la izquierda, convirtiendo

    la reflexin crtica de los acontecimientos modernos, en una gua esencial para

    analizar, comprender y profundizar en los trabajos y las teora de buena parte de

    los intelectuales ms prestigiosos de las ultima dos dcadas, a los cuales hace

    falta seguir acudiendo en la tediosa tarea de contextualizar lo cotidiano e incluir las

    acciones de los hombres al comportamiento de las comunidades.

    Est tambin el texto de del historiador ingls Perry Anderson (1938),

    titulado Tras las huellas del materialismo histrico (publicado en el 2013, Espaa,

    Editorial Siglo XXI), y que trata acerca de algunas consideraciones sobre el

  • marxismo occidental, pronosticando que existe una escisin dentro del marxismo

    entre temas filosficos y estticos, crendose una verdadera teora materialista de

    la sociedad que solamente se resolvera con un resurgimiento de la poltica

    revolucionaria en Occidente; es un libro que, aun no siendo una continuacin de

    los apologistas del materialismo histrico del siglo veinte, tiene un marcado origen

    en la crtica y en la revisin del incumplimiento de la prediccin de que la teora

    materialista de la sociedad se ha desarrollado con fuerza inslita en Inglaterra y en

    Estados Unidos, donde los movimientos revolucionarios siguen siendo

    minoritarios, mientras en la Europa mediterrnea el marxismo entraba en una

    crisis decisiva de credibilidad e influencia. A todas estas, el autor no precisa si la

    crisis del marxismo latino es un fruto del fracaso poltico del eurocomunismo, sino

    que admirar la elegancia y precisin con las que las corrientes en boga entre los

    intelectuales europeos de finales del siglo XX, desde el posestructuralismo al

    pensamiento de Habermas, al tratado el tema, partiendo de la hiptesis de una

    falta de dilogo, de comprensin del papel del hombre en el universo. Anderson

    plantea, la necesidad de una lectura de Marx sin posiciones ideolgicas ni matices

    msticos, el pensamiento marxista, dada la convulsin y la fragilidad de nuestro

    tiempo, requiere una lectura directa desde donde construir un discurso rebelde,

    tomando el ttulo o frase del filsofo Jos Manuel Briceo Guerrero, que dignifique

    al ser humano y regule, en los lmites de esa dignidad, las relaciones de los

    hombres, aboliendo la explotacin del hombre por el hombre de manera definitiva.

    Y por ltimo, no por ello menos importante, est el trabajo del

    estadounidense Hilary Putnam (1926), titulado La trenza de tres cabos: la mente,

    el cuerpo y el mundo (publicado en el 2001, Espaa, Editorial Siglo XXI), en la

    cual se trata el tema de dos de las cuestiones que durante siglos han ocupado a

    los filsofos han sido la relacin entre nuestras percepciones y la realidad, y la

    relacin entre mente y cuerpo. En la obra, Putnam examina el problema del

    realismo, y se pregunta: es posible la verdad objetiva? As mismo, hace una

    crtica a los enfoques empirista e idealista, mostrando que comparten un falso

    supuesto, ya que no es posible, a su juicio, percibir directamente el mundo.

  • Tomando como fundamento los trabajos de J.L.Austin y de W. James, desarrolla

    una nueva categora a la cual denomina realismo natural.

    En una palabra, Putnam profundiza en la cuestin de la relacin mente-

    cuerpo y muestra los falsos planteamientos en que se apoya todo el debate

    contemporneo e intenta reformularlo apoyndose en la obra ltima de

    Wittgenstein, ofreciendo soluciones originales a algunos de los problemas ms

    complejos de la filosofa y sealando un camino intermedio entre la metafsica

    reaccionaria y el relativismo irresponsable, desatando los nudos gordianos en los

    que se ha enredado la filosofa en cuestiones de epistemologa. Es un texto para

    desmitificar el carcter superlativo de algunos conceptos filosficos, mostrando en

    su lugar los espacios naturales para una discusin de altura acerca de lo que

    necesita el hombre contemporneo como sistema de organizacin de su vida

    institucional-poltica.

  • 10.- La Cultura-mundo segn Lipovetsky-Serroy

    Gilles Lipovetsky (Pars, 1944) filsofo y socilogo francs, y Jean Serroy

    (Pars, 1946), escritor y crtico de cine, escribieron en el 2008 el ensayo La

    Culture-monde, que lleg a habla hispana en el 2010, con la traduccin del

    novelista espaol Antonio-Prometeo Moya, y los auspicios de la editorial

    Anagrama, Coleccin Argumentos (N416). El texto, de unas 225 pginas, est

    dividido en cuatro partes: 1.-La cultura como mundo y mercado; 2.- El mundo

    como imagen y comunicacin; 3.- La cultura mundo como mitos y desafos; y 4.-

    La cultura mundo como civilizacin.

    Los autores desarrollan una explicacin, descripcin e interpretacin de las

    nuevas formas en que se est manifestando la cultura en un mundo que ya no es

    moderno ni postmoderno, sino hiper-moderno. Argumentan que hay un

    desconcierto planetario, el cual afecta a todas las esferas de la vida; la familia, la

    identidad, la vida social, la relacin entre gneros, la identidad sexual, la

    educacin, los hijos, la moda, la alimentacin, las nuevas tecnologas. La

    incertidumbre se extiende, se globaliza, es el sentimiento ms mundializado hoy

    en da. En ese contexto, la cultura se ha transformado radicalmente, se ha

    adaptado a la realidad incierta de los nuevos tiempos; una poca testigo del

    advenimiento de una cultura que conquista todas las esferas de la vida, los estilos

    de vida y las actividades humanas; una cultura que ya no puede considerarse una

    superestructura de signos dentro de otra superestructura, la ordenacin simblica

    del mundo, sino que se ha convertido en el mundo mismo, en una cultura-mundo.

    Es decir, una cultura que ha trascendido sus propias fronteras y mediante

    una ruptura histrica ha disuelto las antiguas dicotomas entre

    economa/imaginario, real/virtual, produccin/representacin, marca/arte, cultura

    comercial/alta cultura; configurndose el mundo y la civilizacin en una amalgama

    indescifrable y sumamente compleja. La cultura-mundo, expresan Lipovetsky-

    Serroy, significa fin de la heterogeneidad tradicional de la esfera cultural y

    universalizacin de la cultura comercial, conquistando las esferas de la vida social,

    los estilos de vida y casi todas las actividades humanas

  • Otro aspecto que se destaca en la descripcin de esta categora, es que

    designa la era de la dilatacin del universo de la comunicacin, la informacin, la

    mediatizacin. El auge de las nuevas tecnologas y las industrias de la cultura y la

    comunicacin, las cuales han logrado despertar un consumo saturado de

    imgenes, multiplicando las posibilidades de valorar integralmente la realidad ante

    tanta desfragmentacin y puntos de vista multicntrico.

    La cultura-mundo coincide con el fin de la llamada Guerra Fra y con el

    inicio de una nueva era occidental, la hiper-modernidad. sta se caracteriza por el

    hiper-consumo y el individuo hiper-moderno; es el ser humano que absorbe e

    integra cada vez ms esferas de la vida social y justifica su existencia a travs de

    consumismo y la satisfaccin personal, orientado hacia el hedonismo, sufriendo la

    tensin que significa vivir en un mundo que se ha disociado de la tradicin y

    afronta un futuro incierto.

    En un aspecto puntual, el texto Lipovetsky-Serroy presenta las

    caractersticas de una nueva civilizacin y con ella una nueva cultura. El mundo

    hiper-moderno est desorientado, inseguro, desestabilizado; de manera

    cotidiana, de forma estructural y crnica; no es un paso de Luna, es la sntesis

    de un conjunto de experiencias sociales en las cuales el miedo y la angustia

    plegaron la existencia del hombre. El libro solamente muestra los impulsos de la

    nueva sociedad hiper-moderna, no presenta recetas para confrontarla y cambiar

    sus nuevos hbitos, sin embargo se hace una pregunta que bien sirve para iniciar

    profundos debates: Qu modelo econmico puede despertar ya adhesiones

    cuando las economas dirigidas han fracasado y cuando la huida hacia delante de

    la globalizacin liberal supone big bangs en cadena? Sentencia los autores: Ya

    no hay ningn sistema econmico con aura y con capacidad de atraccin.

    En un aspecto puntual, los autores esgrimen que hay tres series de

    fenmenos que sostienen el fortalecimiento de los problemas culturales en la era

    hiper-moderna: 1.- el crecimiento de la dimensin econmica de la cultura; 2.- La

    dignificacin y democratizacin de la cultura; y 3.- La comercializacin exponencial

    de la cultura. Con la cultura-mundo, con la sensacin de vivir en un nico mundo,

    aparece por primera vez la conciencia de la globalidad de los peligros, la

  • cosmopolitizacin de los miedos y a su vez la resurreccin de la problemtica de

    las identidades colectivas, las races, el patrimonio histrico, las lenguas

    nacionales, adquiere en la cultura-mundo una importancia nueva. En ese mismo

    sentido, el mercado y las industrias culturales fabrican una cultura mundial

    caracterizada por una fuerte corriente homogeinizadora, se multiplican las

    demandas comunitarias de diferencia y cuanto ms se globaliza el mundo, ms

    aspira a afianzarse una serie de particularismos culturales.

    En el mbito local esta transformacin cultural se est dando. La lnea de

    investigacin Extensin universitaria y pedagoga comunitaria, que llevo

    coordinando en diversas casas de Educacin Superior en Venezuela (UNELLEZ,

    UNEFA,UFT, entre otras), ya han iniciado su debate con investigaciones

    pertinentes en las reas de ciencias sociales y ciencias de la educacin, pero el

    asunto es complejo y amerita investigaciones interdisciplinarias, pluridisciplinarias,

    multidisciplinarias y transdisciplinarias que alcancen modelar una aproximacin

    coherente a este fenmeno de la cultura-mundo en el caso especfico de los

    pases en vas de desarrollo.

  • 11.- Antonio Lobo Antunes y su regreso a la infancia

    De nuevo recojo de la prensa internacional opiniones y reflexiones acerca

    de mi escritor de cabecera Antonio Lobo Antunes (Lisboa, 1942). El autor ha dicho

    que est escribiendo un nuevo libro, y eso significa comienzos terribles Lobo

    Antunes nombra su tarea de recomenzar, recomenzar A veces, (dice Antunes)

    me entretengo escribiendo a la manera de Scott Fitzgerald o Gmez de la Serna,

    o copio, pginas de otros para aprender. Copio, qu s yo, de Balzac. As

    aprendo Un libro, desde donde valoramos el pensamiento de antunesiano, no

    es ms que una eficaz, sola y larga palabra

    Es importante recordar que Lobo Antunes ha sufrido muchos males de

    salud, sobre todo cncer de colon hace dos aos. Dice: yo despus de los

    cnceres ya no miento. Yo s que nadie escribe como yo. Tampoco yo. El reto es

    llegar cada da ms lejos, cada da hacerlo mejor, llegar ms cerca. Observe el

    teatro de Chejov: asombra que en unas pocas frases aparentemente sencillas

    como tengo fro o por fin he llegado, pueda transmitir tanta gama de sentimientos.

    Todo a base de trabajo: tengo fotocopias de sus manuscritos, y estn llensimos

    de correcciones...

    En algunas obras de Antunes se apasiona en dialogar con la muerte. La

    nombra desde de la vida; y fundamenta eso diciendo: yo no soy crtico, ni terico

    de la literatura, as que no puedo responder bien Pero tal vez sea por eso. Para

    m la infancia es la salud, la vida, la alegra, la esperanza Pero no s explicarlo

    bienCuando escribes, tienes la sensacin de que es inevitable que sea as.

    Antunes al interactuar acerca de sus novelas lo hace como si ya estuvieran

    escritos antes de escribirlos, como estatuas enterradas en el jardn que hay que

    desenterrar, y luego limpiar y limpiar. Quiz, dice Antunes, un libro sea una

    eficaz, sola y larga palabra... Antunes hoy, ms que nunca, considera que estar

    vivo es un azar y un privilegio, aunque, el espectculo de la cobarda, cuando se

    sabe uno que perder la vida, es horrible, te reduce a un ser miserable,

    sentencia Antunes. Cuenta de su experiencia en el Hospital oncolgico donde se

    atendi su enfermedad: La inmensa dignidad de la gente, de los enfermos de la

  • planta de oncologa. Todos eran prncipes. Era un hospital del Estado, as que

    haba gente pobre, portndose con una dignidad de aristcratas, con coraje,

    nunca les o una queja, a nadie o rogar, o pedir slvame. La gente aguantaba

    callada, sonriendo, saludndote, desendote que mejoraras, muchos de ellos con

    metstasis por todas partes. Sabas que se iban a morir, y se moran sin quejarse,

    sin miedo. Yo he visto a gente borrarse de miedo en la guerra. Y el espectculo de

    la cobarda es horrible. Vi a un teniente as: todos los oficiales le daban puntapis

    y le insultaban, y el tipo no haca otra cosa que llorar. La cobarda, fsicamente, es

    fea. Te reduces a un ser miserable, despojado de toda dignidad de hombre

    En una palabra, expresa Antunes, todos nacemos con una idea que no nos

    abandona nunca. Yo (explica Antunes) no tengo certidumbres, ni respuestas.

    Slo escribo libros. Me gustara que cambiaran el mundo, pero no van a cambiar

    nada. Aunque tal vez sean una compaa, un placer para algunas gentes. Yo solo

    soy un chico que escribe libros y espero morir con la misma inocencia. Al fin y al

    cabo, somos muy inocentes. Viene un mdico, te dice que te vas a curar, que vas

    a mejorar, y te lo crees

    En cuanto a la posibilidad de no escribir ms, dada la fructfera produccin

    literaria ya construida, Lobo Antunes expresa que cmo voy a pensar eso? Si

    hay tanto por escribir. De cualquier forma, esto quedar en algn momento

    interrumpido. Definitivamente interrumpido

    Sobre las crnicas en semanarios y peridicos, las justifica diciendo: solo

    lo hago porque pagan bien, y a la gente le gusta porque son como piscinas para

    nios, es imposible ahogarse; los libros, en cambio, estn hechos para que se

    ahoguen Las crnicas las comenz a hacer con su amigo Jos Cardoso Pires

    (escritor portugus, 1925-1998); Antunes valora inmensamente la amistad. De ella

    dice que es como el amor: instantnea y absoluta. Conoces a alguien y te

    conviertes en su amigo suyo de la infancia, aunque ya tengas cuarenta aos. Para

    m es el sentimiento ms importante.

    A todas estas, Lobo Antunes, no est en mejor disposicin para aprehender

    el universo emocional de un nuevo libro, su estilo ya no produce sorpresa, o

    desazn, pero la obstinacin de su prosa en invalidar el significado probable,

  • descomponiendo la lgica narrativa, no permite una clara percepcin de la

    experiencia que anima sus pginas. En su nuevo libro, an en manuscrito (el

    primero lo copia a mano y luego lo enva para ser transcrito) ha reflejado su batalla

    con el cncer: Pas mucho tiempo en el hospital, con radioterapias agresivas. Y

    al volver a casa se me impuso reflexionar sobre mi infanciaLa voz de un

    paciente que declara que no ve por la ventana los alrededores del hospital, sino

    imgenes de otro tiempo y lugar donde hay un tren tras los pinares, campanas de

    iglesia y un cortejo con el fretro abierto y un nio dentro y gente de la que solo

    senta el ruido de las botas y por tanto no gente.

    Lobo Antunes ha ido imponiendo leyes narrativas que nicamente rigen en

    la lectura de sus lmites narrativos; fuera del texto, esas imgenes inconexas

    pierden su anclaje, y el lector apenas extrae indicios que puedan notificarle que ha

    recogido una experiencia. Lo que sucede al leer a Lobo Antunes, sucede mientras

    se lee; su contenido no se somete a la informacin. Lobo Antunes, hoy da, se

    siente parte de la impaciencia de las palabras agrupadas por el trastorno, esa es

    la forma de ver su realidad y la realidad a travs de sus historias.

  • 12.- Punto de coincidencia: Autocreacin del hombre por su trabajo

    La llamada confrontacin poltica entre Mijal Bakunin y Karl Marx, a

    mediados del siglo XIX, va desde un cuestionamiento, de parte de Bakunin,

    contra Marx, a quien catalogaba de burgus, hasta las directrices o lneas que

    debera seguir la Asociacin Internacional de Trabajadores, impulsada por Marx,

    que Bakunin consideraba dbil por el hecho no renunciar definitivamente al

    modelo Estatal explotador, sino simplemente tratar de incluirse en l bajo la figura

    de un Estado Obrero.

    En textos como Eslavismo y anarqua, Bakunin explica las razones por las

    cuales discrepa de un Socialismo que no se atreve a erradicar el modelo

    capitalista-liberal, sino a explicarlo y a buscar dentro de l un proceso de transicin

    que lo ayude a mejorar las condiciones de la clase obrera. Bakunin, en su Escrito

    contra Marx, redactado entre noviembre y diciembre de 1872, resalta las enormes

    diferencias con otras formas el carcter revolucionario o de izquierda radical,

    acusando a los socialista de encubridores de un Estado omnipotente y explotador.

    Pero a su vez, los socialistas reclaman a Bakunin sus paradojas en ese

    pensamiento anrquico: Cmo puede ser que quien elaboraba en 1865 un

    programa casi anarquista para su sociedad secreta revolucionaria se dirigiese slo

    tres aos antes al zar Alejandro II para pedirle que encabezara una cruzada de los

    pueblos eslavos? Es decir, exiges posturas absolutas pero t antes dejaste ver la

    posibilidad de conciliacin y reencuentro con el aparato imperial de la Monarqua.

    El lenguaje de Bakunin, aunque expresa la destruccin inmediata del rgimen

    poltico, es an democrtico. Su esquema es el de liquidacin social, muy cercano

    a portavoces del federalismo democrtico como Pi y Maragall, en el que la libertad

    exige la igualdad econmica y social construyendo la sociedad de abajo a arriba y

    no como hasta el momento. La centralidad del Estado deja paso a la del municipio;

    el anti estatismo no ha sido llevado an a sus ltimas consecuencias. Las

    diferencias son claras: Marx apuesta porque la asociacin participe de las

    cuestiones polticas y filosficas del momento, a travs de un socialismo

    intelectual; mientras que Bakunin recuerda que la Alianza, seccin de la

  • Internacional en Ginebra, rechaza la accin poltica. Bakunin expresa, de manera

    abierta, que se tiene que abolir todo Estado y no hay que participar, como

    esgrima el Partido Demcrata Socialista de los obreros alemanes de Liebknecht y

    Bebel, de la lucha por la conquista del poder poltico.

    Bakunin dice que ese intelectualismo del socialismo, socialismo cientfico,

    de Marx no tiene sentido, ya que dirige nicamente a los trabajadores cultos o

    que, por su vanidad o ambicin, aspiran a transformarse en nuevos burgueses. La

    revolucin, para Bakunin, tiene que venir del proletariado, entendiendo como tal a

    la gran masa, los millones de no civilizados analfabetos que necesitan y quieren la

    igualdad econmica. A ellos, les llama canalla popular y por ellos. La Internacional

    no puede tener ninguna referencia poltica ni religiosa; no se puede declarar atea,

    porque est, de plano, en contra de todo cuanta manipulacin sea posible, hasta

    considerarse ateo implica que uno pueda estar influido por la no-creencia, y eso

    tambin manipula.

    En este sentido, la Internacional, a juicio de Bakunin, tiene que ser

    simplemente la Asociacin que permita la igualdad econmica entre toda la masa

    oprimida por el capital; esa masa tiene la pasin instintiva de dicha igualdad

    econmica. Por eso, lo que hace Marx, y su discpulo Engels, como le lleg a

    llamar Bakunin, es un socialismo cientfico donde la masa permanecer oprimida

    de igual forma que en otro tipo de gobierno.

    A todas estas, Bakunin asume que lo que propone el socialismo marxista es

    una nueva forma de dictadura, un nuevo despotismo donde se apuesta por la

    esclavitud a favor de la unidad. Bakunin no cesa de insistir en los estatutos

    originales del a Asociacin que dejan completamente fuera la cuestin

    propiamente poltica, que es la exclusin. Es necesario, reitera Bakunin, liberar a

    la masa de la opresin a la que est sometida por culpa del capital. La ruptura

    entre Marx y Bakunin, se produce en la Conferencia de Londres, dirigida por el

    mismo Marx, donde se suscribe la prioridad de la accin poltica de la clase obrera

    y la formacin de partidos polticos.

    Lo descrito anteriormente tuvo una reaccin inmediata en Bakunin, quien en

    un escrito titulado Carta a los internacionales de Bolonia, dice que en Londres

  • no hay representacin y que nicamente habla un individuo, algo totalmente

    opuesto al federalismo internacionalista; los verdaderos adversarios se convierten

    en lo que proponen a los obreros organizarse polticamente para hacer la

    revolucin, frente a la expulsin dictada por Marx en el Congreso de la Haya,

    Bakunin opta por retirarse de la militancia activa, l haba ya hecho el llamado,

    desde una fundamentacin terica, le tocaba al proletariado llevar a la praxis

    estas ideas, porque solamente la revolucin desde las manos del pueblo puede

    llevar a cabo su propia revolucin para abolir las diferencias econmicas.

    Bakunin, contrario de la politizacin de las organizaciones, marc sus

    desavenencias dentro de la AIT, all critic a Marx, y le manifest que no era

    correcto orientar a la AIT, a ser un instrumento para hacer poltica, en lugar de ser

    un instrumento para la libre asociacin de trabajadores en la bsqueda de su

    liberacin; Marx, por su parte, mantena su postura de la lucha de clases, basada

    en el devenir de las fuerzas productivas; pregon el salto dialctico del capitalismo

    al socialismo por la Dictadura del Proletariado: el obrero cada vez est ms

    alienado, ms negado como hombre. Coincidi con Bakunin, en cuanto a que el

    Estado como tal, tendera a desaparecer, convirtindose de instrumento de

    equilibrio social en consejo de administracin de la sociedad, aunque Bakunin era

    ms radical, pregonaba la abolicin total.

    Lo que si ambos coincidieron es que el hombre ser, al triunfar la revolucin

    socialista, perfectamente consciente de su responsabilidad y las condiciones

    objetivas de la sociedad, que permita la autocreacin del hombre por su trabajo;

    es, a partir de all, que ser plenamente el hombre genrico y se habr destruido

    la alienacin.

  • 13.- La funcin Investigacin latinoamericana

    El problema que tiene la metodologa de la investigacin en las

    universidades latinoamericanas, es un problema de paradigma y enfoque

    ontolgico. Se sigue leyendo manuales europeos y norteamericanos, como si ellos

    fueran la panacea en el mbito del conocimiento cientfico. La propuesta de la

    Asociacin Norteamericana de Psicologa, entindase mtodo APA, es un enfoque

    que coloca en camisa de fuerza a los estudios interdisciplinarios que se llevan

    adelante en algunas universidades de la Amrica del Sur. Es necesario romper

    con el arbitraje anglosajn y europeo, debe imponerse un nuevo criterio de

    exploracin e indagacin cientfica, adecuado a la realidad local y a la capacidad

    creadora de nuestros investigadores. Debe comenzar un gran debate sobre los

    modelos de investigacin y los indicadores de valor social, econmico y cultural,

    que de nacimiento a una metodologa propia, fundada en el pensamiento

    Occidental, pero libre de la influencia de algunos sectores o grupos acadmicos

    que se creen dueos de toda la verdad. Por sta razn, se plantea una redefinicin

    de la investigacin como funcin universitaria y como funcin social expedita para

    crear valor en la sociedad y por ende desarrollo.

    En este sentido, el propsito de un proceso de investigacin no tiene que

    ver con la realizacin de acciones puntuales y bien acotadas en cuanto a la accin

    como proceso continuo de revisin y mejora, en perspectiva a metodologas

    forneas. Hay que entender la afirmacin segn la cual la investigacin crtica y

    colaborativa aspira, como meta ms importante, la capacitacin y potenciacin de

    los sujetos con quienes se interacta, es decir, los sujetos locales,

    latinoamericanos. Es esto una meta muy distante de aquella que persigue la

    investigacin bajo perspectiva de intereses desarrollistas o capitalistas; elaborar

    nuevos conocimientos acordes con los cnones cientficos destinados a

    incrementar el conocimiento disponible y las posibilidades futuras de mayor control

    de la realidad por los cientficos, han de ser los diseos que sirvan de motor a la

    nueva ruta de progreso de las naciones latinoamericanas.

  • A todo esto, hay ejes tericos, en la perspectiva del discurso paradigmtico

    local, que permiten captar las peculiaridades de la investigacin desde una

    perspectiva ms humana y vinculante con la naturaleza; se da la incorporacin de

    criterios ideolgicos, histricos y valorativos en los procesos de construccin del

    conocimiento y, por consiguiente, una relacin y compromiso explcito con

    propsitos de liberacin y emancipacin de los sujetos. En otro aspecto, la visin

    participativa y holstica del conocimiento, que supone la subjetividad crtica y,

    finalmente, la idea del conocimiento en y para la accin, como contraste con las

    otras tradiciones que operan bajo el esquema del conocimiento en y para la

    reflexin, se han de convertido en las autnticas indagaciones sobre eventos de

    estudio propios de la idiosincrasia latinoamericana.

    En cuanto a la construccin del conocimiento latinoamericano, es una

    actividad ideolgicamente configurada, que aprecia a la investigacin como una

    accin que no podr reducirse ni inventariar relaciones empricas entre hechos,

    variables o categoras, ajenas a lo local; ni a comprender cmo los sujetos

    construyen nuevo conocimiento, abarcando la comprensin y la transformacin del

    tiempo de la realidad, desde un proceso de indagacin en el que habrn de estar

    implicados y reconocidos tanto el investigador como los sujetos investigados, en la

    misma situacin que convierte en objeto de anlisis y de cambio, el producto en

    estudio.

    En cuanto al carcter participativo y holstico del conocimiento, este

    constituye un reto en profundidad a la visin tradicional de la investigacin, tanto

    en su discurso local sobre la dialogicidad entre los investigadores y el colectivo

    investigado, como en el proceso de desconstruccin del conocimiento, lo cual

    genera la transformacin de la realidad, en un mundo integrador, de comprensin

    y accin que no puede ser sustrado por poder alguno, sino que surge en la

    medida que lo construye el investigador con el sujeto investigado.

    En lo que respecta a la subjetividad crtica, la investigacin procura superar

    dialcticamente los polos de la relacin sujeto-objeto. La realidad es algo en s,

    independiente de los sujetos; la realidad y los contextos mltiples (materiales,

    culturales, ideolgicos) que contribuyen a su configuracin situacional e histrica.

  • El conocimiento en y para la accin, significa la necesidad de partir y construir,

    desde la realidad, en miras a transformarla desde dentro, con la contribucin y

    participacin de los sujetos y no, como lleg a sealar Paulo Freire (1927-1997),

    mediante esquemas de paternalismo cultural o de invasin cultural sobre la

    realidad y los sujetos; no se trata de llevar ningn mensaje salvador precocinado,

    sino de reconocer la realidad, problematizarla y embarcarse, colaborativamente,

    en un proceso de transformacin de la misma.

    En un aspecto concreto, la aceptacin del compromiso ideolgico de la

    investigacin, que es ineludible por el carcter de la realidad humana y social que

    se investiga, la superacin de la dicotoma sujeto objeto y la imbricacin del

    proceso investigador con los potenciales temas de estudio, suponen una

    reconstruccin radical de cuestiones tradicionales como las asociadas con toda la

    problemtica social y cultural, donde se le da utilizacin al conocimiento.

    En este sentido los paradigmas en el mbito de la investigacin en ciencias

    sociales, desde una enfoque cuali-cuantitativo, el cual hace referencia a las

    cualidades con respecto a las cantidades dadas en un determinado momento,

    propician un dialogo en masa, el cual se da cuando una cantidad de personas

    pueden dialogar en tiempo y lugar comn. Para autores como Miguel Martnez

    Miguelez, se trata de una postura emergente, de complementariedad.

    A todas estas, he manifestado en ms de un foro, lo contra natura de

    referirse a la visin cuali-cuantitativa, como enfoque de investigacin, puesto que

    lo ideal es identificarse con uno de los dos enfoques y proyectar la reflexin

    cientfica sin que esto de pie a confusin a la hora del manejo de la informacin

    sea como proceso o como resultado. Sin embargo, es una postura, la cuali-

    cuantitativa, que se desarroll desde el final de los aos ochenta, en las reas de

    la ciencia poltica, en poltica comparada y en el anlisis de polticas pblicas; en

    sociologa y economa, gestin y criminologa; tambin en educacin, aunque tuvo

    un avance tardo (a raz de finales de los noventa del siglo XX), y ha generado

    discusin en tanto y cuanto hay tendencias que no la reconocen como hbrido y

    exigen el mantenimiento de posturas cerradas en el proceso de investigacin

    educativa.

  • En una palabra: o se es cualitativo o se es cuantitativo. Lo cuali-cuantitativo,

    con el calificativo de comparado, estudia, de manera cientfica, una muestra

    reducida de objetos de investigacin, y es all precisamente donde se afinca la

    crtica: cmo un mtodo que limita el alcance de los sujetos investigados puede

    responder con sentido real y objetivo a los problemas de la sociedad? Es ac la

    grandeza de este debate, de esta disertacin, alcanzar definir los elementos que

    nos permitan entender, desde una perspectiva dialctica, qu paradigmas influye

    en la determinacin de los valores metodolgicos latinoamericanos en lo que

    Bauman califica de modernidad lquida.

  • 14.- Amartya Sen y su desarrollo con libertad

    Amartya Sen (1933), es un filsofo y economista bengal, galardonado con

    el Premio Nobel de Economa en 1998. Ha sido un pensador reconocido en el

    panorama acadmico como una referencia en polticas internacionales de

    cooperacin al desarrollo, concretamente para Naciones Unidas; Sen ha

    mantenido una constante formacin y preocupacin en aquellos aspectos que

    cruzan la dbil frontera entre lo filosfico y lo econmico-poltico. Este pensador, a

    finales de los aos setenta, present diversos escritos cuyo intereses estuvo

    enmarcado en el enfoque de las capacidades humanas, proponiendo, de modo

    elaborado, una variedad de cuestiones interculturales (identidades culturales,

    universalidad de los derechos humanos y la democracia, entre otras) pero

    destacando la necesidad de la bsqueda de una plausible justicia global, con la

    idea universalista de la justicia que, frente a lo que ocurre con la teora de John

    Ralws, no quede auto limitada por los confines occidentales.

    Sen apuesta en sus escritos, la meta y presupuesto inicial de la necesaria

    conciliacin de esta justicia global con una libertad cultural, o sea, un modelo de

    justicia global que sin ser relativista tampoco ahogue la eleccin social de las

    personas que constituyen los diversos pueblos y culturas. Sin embargo, Sen es un

    pensador eclctico, sirviendo de referencia para polticos liberales y socialistas,

    sugiriendo, en el caso del problema demogrfico, que la salida no es el derecho a

    abortar, porque no se puede ir contra la naturaleza, hay que coexistir con ella;

    igualmente Sen critic el control demogrfico neomalthusiano, pero tambin ha a

    sustentado las reivindicaciones progresistas de salud