Tema 2 tercera_parte

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    24-Jul-2015
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  • Sociologa de las Profesiones

    Marta Jimnez Jan

    TEMA 2: "DIVISIN DEL TRABAJO Y ESPECIALIZACIONES PROFESIONALES" TERCERA PARTE: PROFESIONALIZACIN/DESPROFESIONALIZACIN,

    MERCANTILIZACIN, BUROCRATIZACIN Y PROLETARIZACIN DEL TRABAJO PROFESIONAL

    Los procesos de incorporacin de los profesionales a las grandes corporaciones y al Estado han generado un debate sobre sus efectos sobre el trabajo y la autonoma profesional. Segn sea la orientacin del autor, se pueden distinguir tres grandes lneas de anlisis: la desprofesionalizacin, la burocratizacin y la proletarizacin.

    1. La hiptesis de la desprofesionalizacin En el marco del estructural-funcionalismo, el anlisis gira en torno a la tesis de la desprofesionalizacin. Segn M. Guilln:

    La hiptesis de la desprofesionalizacin puede resumirse del modo siguiente: el monopolio profesional del conocimiento se est erosionando a causa de la mejora del nivel educativo de la poblacin, la divisin del trabajo profesional (especializacin), la aspiracin de los consumidores de controlar a los profesionales y de alcanzar justicia ocupativa, la agregacin de clientes en entornos burocrticos y el uso de computadores. A consecuencia, los profesionales pierden poder, autonoma y autoridad. Esta conclusin terica no ha encontrado, sin embargo, ningn fundamento emprico. La convergencia entre el nivel de conocimiento de los profesionales y del pblico en general no est causando una falta de confianza importante por parte del consumidor. Los computadores no parecen ser tan tiles como sostienen los tericos de la desprofesionalizacin, puesto que clientes tan poderosos como las grandes empresas o el gobierno todava prefieren contratar o alquilar los servicios de profesionales para abordar reas problemticas como los asuntos legales o la salud de los empleados.

    1

    El punto de partida de estos anlisis sigue tomando como referencia las tesis de los rasgos y los procesos de profesionalizacin, de modo que se considera que las profesiones dejan de serlo cuando alguno/s de los rasgos que definen el tipo ideal de las profesiones pierde contenido: cuando se pierde autonoma, o se produce un proceso de afiliacin sindical, o se orientan las actuaciones y la organizacin profesional desde el afn de lucro frente a la orientacin de servicio, o la formacin deja de estar bajo el control de la profesin. Una parte importante de los propios colegios profesionales suscriben estos planteamientos, sustentando estrategias que tienden a la defensa de las particulares condiciones (y los privilegios, en muchos casos) de los grupos profesionales. Los rasgos profesionales se defienden como singulares para estos grupos, no para el conjunto del trabajo asalariado, y en realidad las luchas frente a la desprofesionalizacin ha sido ms caracterstica de aquellas ocupaciones que, en realidad, nunca han conseguido el reconocimiento pleno como grupos profesionales y sin embargo aspiran a serlo: es el caso fundamentalmente de las semiprofesiones.

    1 Guilln, M. (1990): "Profesionales y burocracia: desprofesionalizacin, proletarizacin y poder profesional en las

    organizaciones complejas", REIS, n 51, p. 43.

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    Marta Jimnez Jan

    El problema de estos planteamientos viene dado por el carcter abstracto y ahistrico que, en s misma, tiene la propia definicin del profesionalismo del que parten estos planteamientos. De hecho, podemos observar algunos problemas del propio marco terico.

    1.1. Problemas vinculados a la falta de "autonoma"

    Como vimos en el tema 1, la "autonoma" constituye uno de los rasgos que definen especficamente la forma de funcionamiento de los profesionales y sus organizaciones. Siguiendo a Tenorth

    2, este rasgo es concebido en relacin a los "clientes" (sus juicios no pueden de ninguna forma

    "socavar los fundamentos de las actividades profesionales") y frente a cualquier intento de control ejercido por "profanos" o instancias de control externo, como pueden ser el Estado, las empresas o, especialmente las organizaciones representativas de una clase social (sobre todo cuando han adoptado forma sindical) o un partido poltico

    3.

    Desde esta perspectiva se defiende, entonces, que la "autonoma" es especfica de las profesiones (no necesariamente la disfrutan otras ocupaciones) y ello se debe a la "complejidad" que caracteriza a las actividades de este tipo, que requieren altos niveles de conocimientos tericos y prcticos: constituye una condicin necesaria para que el profesional adopte las decisiones oportunas en cada situacin concreta que se le presente en su prctica profesional, as como para que pueda renovar y mejorar dicha prctica. Y tambin se requiere autonoma en el control de los profesionales, a travs de organizaciones especficas (fundamentalmente, "colegios profesionales"), porque slo a travs de ellas es posible realizar una valoracin de su actividad y competencia en trminos estrictamente "tcnicos", sin contaminaciones de tipo ideolgico, afectivo, poltico,...

    No obstante, dentro del mismo enfoque estructural, esta visin "asptica" y "neutralista" del auto-control (que, en definitiva es en lo que se traduce la autonoma) en cierto modo ha resultado problemtica. As, por ejemplo, Barber muestra su disconformidad con la defensa a ultranza de una autonoma absoluta de los profesionales, sobre todo en lo referido al auto-control, porque supone que no se asegura el cumplimiento de uno de los fundamentos de la existencia misma de las profesiones: su funcionalidad social. Segn este autor:

    "Una satisfactoria teora parsonsiana de las profesiones prestara atencin a (los) problemas del auto-control. En la sociedad moderna diferenciada, todas las actividades especializadas (como los negocios y las profesiones) tienen consecuencias ramificadas que, por su propia razn de ser, afectan vitalmente a la sociedad en general y, por tanto, son actividades que deben ser controladas por la sociedad en general y por procesos polticos"

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    En los anlisis sobre las semiprofesiones en general, esta confrontacin entre la "autonoma profesional" y el "control social" permanece latente. Hemos de tener en cuenta que, desde la perspectiva funcionalista, ocupaciones como las relaciones laborales, la educacin, la enfermera, o el trabajo social, cumplen una funcin clave en la sociedad: parece irrenunciable, por ello, admitir que la sociedad se dote de algn mecanismo que permita salvaguardar la "funcionalidad" de sistemas como el educativo, los servicios sanitarios o sociales y, por ende, la congruencia entre las funciones de estas ocupaciones, el sistema de valores institucionalizado y las aspiraciones de la sociedad en sus mbitos

    2 Tenorth, E.-H. (1988): Profesiones y profesionalizacin. Un marco de referencia para el anlisis histrico del

    enseante y sus organizaciones, monogrfico de la Revista de Educacin, n 285, p. 81. 3 Jimnez Jan, M. (2000): El sindicalismo en la enseanza desde la LGE: 1970-1976, La Laguna, Servicio de

    Publicaciones de la ULL. 4 Barber, B. (1985): "Beyond Parson's Theory of Professions", en Alexander,J. (ed.): Neofuntionalism, Londres, Sage,

    p. 216.

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    de actuacin. El dilema se plantea, entonces, en trminos de admitir, en todo caso, la existencia de unos "mecanismos" de control social que operen de forma que no pongan en peligro la necesaria autonoma de expertos como los graduados sociales, el profesorado, las enfermeras o las trabajadoras sociales.

    Las respuestas a este dilema no han sido unvocas. Si bien tiende a reconocerse que, en lneas generales, estas ocupaciones tienen poca autonoma en su desempeo "profesional", tampoco ello supone siempre defender la idea de que esa autonoma debe ser absoluta. En general, la propia estructuracin tradicional de los diversos sistemas educativos, sanitarios y sociales en Occidente, donde de formas diversas siempre se incluyen organismos de control donde no slo participan los profesionales, constituye un contexto que de alguna forma hace inconcebible (o impopular, como afirma Kimball

    5 para el caso de la educacin) la defensa de un status de autonoma absoluta y

    excluyente. As, la posicin ms compartida entre quienes denuncian la falta de autonoma de este tipo de ocupaciones es la de vincular esta situacin al hecho de que se desempeen en el seno de unas instituciones burocrticas y jerarquizadas, criticando su subordinacin a formas diversas de controles burocrticos y administrativos

    6. Se trata, por tanto, de cuestionar las formas burocrticas que ha

    asumido el control y los extremadamente limitados mrgenes de iniciativa que stos le permiten disfrutar, pero admitiendo la idea de que algunos lmites han de existir.

    Sin embargo, quienes se mueven en esta idea de una "autonoma limitada" no tienen en cuenta que, partiendo del enfoque parsonsiano no tiene cabida el control "profano", en la medida en que no se fundamenta en criterios "tcnicos"; eso, al menos, es lo que opina Kimball, para quien el principal obstculo que actualmente impide la "profesionalizacin" de colectivos como el profesorado es precisamente la existencia de un control "pblico" ejercido por los consejos locales sobre las decisiones relativas a su trabajo

    7.

    Pero lo que es obviado por los autores que, de una forma u otra, consideran que es escasa la autonoma profesional y formulan propuestas para que sta se vea incrementada, es lo que constituye la contradiccin de fondo que subyace al propio planteamiento estructural en torno a esta cuestin: si se admite que la autonoma no es un objetivo en s, sin