Tortti clase obrera partido y sindicatos en los a±os 30

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  • Clase obrera, partido y sindicatos: estrategia socialista en los aos 30 Mara Cristina Tortti 1 * Este texto fue originalmente publicado como n 3 de la Serie Cuadernos de Historia Argentina, Editorial Biblos, Buenos Aires, 1989. SUMARIO: La prctica gremial de los aos 30: accin poltica y accin gremial en la trayectoria del Partido Socialista. La concepcin poltica tradicional: la poltica del Partido Socialista; las agrupaciones socialistas de oficios y la Comisin Gremial; la Comisin Gremial en el perodo 1932-1935. LA PRCTICA GREMIAL DE LOS AOS 30 Cuando se efecta una revisin de los principales trabajos publicados sobre el movimiento sindical argentino durante los aos 30 se advierte una constante. Ella consiste en enfocar la atencin sobre aquellos fenmenos que, segn el criterio del investigador, permiten dar cuenta de la masiva adhesin de la clase obrera al peronismo en la dcada siguiente. 2 La centralidad de la preocupacin responde a que, en principio, tal adhesin aparece como contradictoria con la tradicin de un movimiento sindical al que se consideraba imbuido de fuertes contenidos de orientacin clasista y de autonoma frente al Estado (e inclusive frente a los partidos polticos), en sus cincuenta aos de existencia previos al peronismo. Pero intentar comprender un perodo histrico casi exclusivamente en funcin del que le sigui entraa dos riesgos posibles. Uno de ellos consiste en recortar del conjunto 1 Docente- Investigadora. Departamento de Sociologa y CISH-Facultad de Humanidades- UNLP. 2 Entre los ms significativos: Germani, G., Poltica y sociedad en una poca en transicin, Paids, Bs. As., 1966; Belloni, A., Del anarquismo al peronismo, Documentos, Buenos Aires, 1962; Di Tella, T., El sistema poltico argentino y la clase obrera, Eudeba, Bs. As., 1964; Murmis, M. y Portantiero, J. C., Estudios sobre los orgenes del peronismo, Siglo XXI, Bs. As., 1974; Del Campo, H., Sindicalismo y peronismo, FLACSO, Bs. As., 1983; Matsushita, H., Movimiento obrero argentino, 1930-1945, Siglo XX, Bs. As., 1983.
  • 2 solamente aquellos hechos que se ligan linealmente con el acontecimiento producido a posteriori. El segundo es el que conduce a otorgar valor explicativo a lo seleccionado, bajo el supuesto de la inevitabilidad de la ocurrencia del desenlace. En ambos casos, el resultado puede ser unilateralizar, oscurecer la comprensin del fenmeno que se estudia, como as tambin la de aqul desde el cual se lo estudia. Por el contrario, el anlisis se enriquece si los fenmenos sociales son examinados en trminos de posibilidades estructurales y de la capacidad poltica de los grupos involucrados. As se evitaran las concepciones fatalistas y se tomaran en cuenta los cursos de accin alternativos ante los cuales se hallaban los actores; sera posible entonces explicar el xito o el fracaso de un proyecto como producto de una relacin de fuerzas entre sectores en pugna. Por lo general se ha destacado, como nota distintiva del movimiento obrero argentino de aquellos aos, el reflujo general de su accionar gremial, ligndolo al impacto producido por los altos ndices de desocupacin y represin poltica. Sin embargo, su rasgo esencial parece residir no tanto en el decrecimiento de la actividad huelgustica, como en el tipo de estrategia predominantemente aplicado. Resulta notorio que durante la etapa, el movimiento huelgustico aparece combinado, en forma creciente, con la prctica de la negociacin y, sobre todo, con la tendencia a aceptar la intervencin del Estado en la solucin de los conflictos laborales, reconocindole funciones de mediacin.3 Dar cuenta de este tipo de respuesta sindical requiere incluir en el anlisis, adems de las condiciones estructurales, la consideracin de los proyectos poltico-ideolgicos que la orientaban, as como la capacidad poltica de las fuerzas involucradas. En consecuencia, los caracteres de la actividad gremial durante la dcada del 30 deberan relacionarse, no solamente con los niveles alcanzados por la desocupacin y la represin, sino tambin con las modificaciones producidas en las orientaciones ideolgicas y polticas de los trabajadores. El presente trabajo es parte de un proyecto de investigacin que tiene como propsito analizar en su especificidad los rasgos del movimiento sindical argentino durante la dcada del 30. Ante la multiplicidad de ngulos desde los cuales es posible reconstruir su identidad, se opta por estudiarlo a partir de su relacin con las corrientes poltico-ideolgicas que influyeron en la determinacin de su orientacin estratgica. 3 Gaudio, R. y Pilone, J., Estado y relaciones obrero-patronales en los orgenes de la negociacin colectiva en la Argentina, Cedes, Bs. As., 1976.
  • 3 Segn la hiptesis que gua el trabajo, esa orientacin puede caracterizarse como predominantemente reformista, y encarnada tanto en la corriente sindicalista como en la vinculada al Partido Socialista. Este proceso de orientacin crecientemente reformista se produjo en relacin con una serie de modificaciones que se registraron en la estructura social y poltica del pas. A partir de la primera posguerra, y sobre todo durante la dcada del 20, existi para importantes sectores de la sociedad, incluidos algunos segmentos de la clase obrera, la experiencia de la movilidad social.4 La perspectiva de hallar individualmente canales aptos para mejorar las condiciones de vida logr que disminuyera la influencia de las ideologas que slo vean aquella posibilidad asociada con proyectos colectivos y revolucionarios. Unido a lo anterior, y reforzando lo ocurrido en el nivel econmico y social, el Estado bajo los gobiernos radicales se desprendi de su carcter predominantemente excluyente y represivo. A la ms amplia vigencia de los derechos civiles se sum la posibilidad del ejercicio efectivo de los derechos polticos por parte de los sectores populares. En el mbito especficamente sindical, la prctica del dilogo y la negociacin con el Estado fue ocupando un espacio cada vez mayor en la vida de las organizaciones. Sin duda, la prctica continuada durante la dcada del 20 de acciones predominantemente reivindicativas, asociadas con la ideologa del apoliticismo, contribuy a que la clase obrera dirigiera sus energas hacia la consolidacin de sus organismos de clase, desde una perspectiva marcadamente sectorial. Un accionar de este tipo, centrado en mejorar la situacin de la clase dentro de la estructura social vigente, oper en desmedro de aquellas propuestas que la impulsaban a incluir sus reivindicaciones sectoriales dentro de proyectos de transformacin global de la sociedad. De esta manera, la concepcin del sindicato como sociedad de resistencia fue siendo, cada vez ms, una cosa del pasado. Se asiste, de este modo, al fin de una etapa del movimiento sindical, a travs de la prdida de influencia del anarquismo a manos del sindicalismo, y de la paulatina adopcin por parte de ste de estrategias de corte reformista. Su concepcin del sindicato como grupo de presin fue circunscribiendo a los organismos gremiales a una prctica exclusivamente reivindicativa, y alejando a sectores importantes de la clase 4 Ortiz, R., El aspecto econmico de la crisis de 1930, en Etchepareborda, R. y otros, La crisis de 1930, CEAL, Bs. As., 1983.
  • 4 obrera de todo tipo de actividad poltica. A la vez, los viejos sindicatos de oficios fueron sustituidos por aquellos que agrupaban a la totalidad de los trabajadores de cada rama o sector de la actividad laboral. Llegados los aos 30, y a causa del proceso de industrializacin y el aumento de la sindicalizacin, se producir un notable crecimiento de estos organismo gremiales ya modificados. Sern organizaciones, dirigidas en la mayor parte de los casos por militantes socialistas y sindicalistas, las que conformarn dentro de los moldes polticos y organizativos del reformismo a la moderna clase obrera argentina. Es dentro de los marcos de esta orientacin que el movimiento obrero alcanzar su mayor grado de unificacin organizativa en 1930, con la creacin de la Confederacin General del Trabajo. La nueva central nuclear a la mayor parte de la clase obrera sindicalizada, en medio de la difcil situacin creada por la aguda crisis del modelo agro-exportador y la restauracin del Estado oligrquico. Los aos 30, con un pas y una clase obrera modificados, no sern pues como los de la poca heroica del anarquismo, ni tampoco como los de la asociacin del movimiento sindical con el poder poltico. Ni lo previo ni lo posterior a este perodo alcanzar para explicar cabalmente a un movimiento obrero que, habiendo dejado atrs la agitacin revolucionaria, comenzar a ganar espacio y a constituirse en factor de poder. Sin embargo, y pese a la importancia de los cambios producidos, la etapa y sus principales protagonistas han merecido escasa atencin hasta el presente. Como ya fuera dicho, la mayor parte de las investigaciones lo han abordado como parte de los estudios sobre el peronismo, destacando solamente aquellos elementos que permiten sealar lneas de continuidad o puntos de ruptura- con la etapa siguiente. En consecuencia, no se les ha otorgado mayor entidad que la correspondiente a su condicin de antecedente del peronismo. No obstante, y pese al carcter escaso y fragmentario del conocimiento con que se cuenta, los estudios realizados dejan constancia de la existencia de una importante tradicin reformista en el movimiento obrero de los aos 30. As, M. Murmis y J. C. Portantiero, en su ya clsico Estudios sobre los orgenes del peronismo5 , sealan el fracaso al que habra arribado, hacia fines de la dcada, el slido proyecto reformista sustentado por la dirigencia gremial. Ante las nuevas condiciones econmicas y 5 Murmis, M. y Portantiero, J. C., op. cit.
  • 5 polticas creadas por el proceso de