Trias de Bes Fernando - Mil Millones de Mejillones

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Trias De Bes Fernando

AnnotationVallecas. Junio de 2010. Un camarero en paro recibe una llamada de una ETT. Hay una oferta para l. Son solo dos semanas. Y en un crucero de lujo. No pueden darle ms detalles. Cuestin de seguridad nacional. El camarero de Vallecas acepta. En el transatlntico se encontrar con los principales lderes polticos mundiales, invitados a la boda de Berlusconi con una conocida modelo en aguas internacionales. Pero sufren un naufragio en alta mar. Obama, Zapatero, Aznar, el propio Berlusconi, Emilio Botn, Florentino Prez, Flavio Briatore, Fernando Alonso, Jordi Pujol, Ibarretxe, Carla Bruni, o el fantasma de Michael Jackson son algunos de los delirantes personajes que, junto al camarero de Vallecas, irn a parar a una isla desierta, donde tendrn que organizarse para sobrevivir.

Fernando Tras de Bes

Mil millones de mejillones

ISBN: 9788484608622

Generado con: QualityEPUB v0.23

Corregido: af, 26/05/2011

Fernando Tras de Bes, 2010, por los textos

Toni Batllori, 2010, por los dibujos

Diseo de cubierta: Germn Carrillo

Fotografas de cubierta: Agustn Amate

Diseo de interior: Leticia Ucin

Ediciones Planeta Madrid, S. A., 2010

Ediciones Temas de Hoy

Primera edicin: abril de 2010

ISBN: 978-84-8460-862-2

Depsito legal: M. 11.010-2010

Dedicado a nuestros respectivos hijos, Gonzalo y Sim

ambos nacidos en 2009

Fernando Tras de Bes y Toni Batllori

PRLOGOS

A LOS DIBUJOS

Cuando expliqu por primera vez el argumento de este libro a Beln Lpez y Ana Lafuente, directora y editora de Temas de Hoy, respectivamente, tuvieron la excelente idea de acompaar con ilustraciones el texto que me dispona a escribir.

En aquel momento, el libro se encontraba en una fase muy embrionaria. Lo nico que por entonces tena claro era que iba a encerrar en una isla durante un ao a un buen nmero de los polticos y gobernantes que dirigen nuestra economa. Se trataba de convertirlos en causa y vctima de sus propias decisiones polticas y econmicas. El segundo objetivo bsico era que, gracias a la simplicidad de una isla en comparacin con la complejidad de todo un pas, los lectores no economistas pudieran comprender cmo funcionan nuestras economas y por qu suceden las cosas que suceden, sean positivas o desastrosas. Tambin haba planeado las milagrosas apariciones de las que no quiero desvelar nada al lector, as como que la voz narrativa fuera la de un camarero cuyo diario representara el hilo conductor del relato. Pero poco ms haba.

Fue entonces cuando me lanzaron la idea de las ilustraciones. Enseguida comprend que los dibujos ayudaran al texto a cobrar vida, algo esencial en una historia tan surrealista como la que a continuacin se presenta. Me ofrecieron la posibilidad de escoger dibujante. La verdad es que no conoca personalmente a ninguno que, en la actualidad o en el pasado, hubiera caricaturizado a la clase poltica, as que me hallaba libre de compromisos personales. Esa era la ventaja, pero, en contrapartida, estaba completamente desorientado.

Soy lector asiduo y suscriptor de La Vanguardia, y he sido un ferviente admirador de los ninots[1] de Toni Batllori desde hace tiempo. Analizndolos, enseguida me di cuenta de que encajaran a la perfeccin en el libro. Toni Batllori es ms que un dibujante. Y ms que un humorista. Es, ante todo, un creador que hace una denuncia a travs de la irona de sus ilustraciones. Las caricaturas o ninots de Toni Batllori tienen, bajo mi punto de vista, dos cualidades ms. La primera es su simplicidad. Solamente alguien que pertenezca al mundo de la creacin, sea literaria, cinematogrfica o artstica, sabe lo difcil que es obtener la simplicidad sin caer en el simplismo. Toni tiene la asombrosa capacidad de hacer que cualquier personaje sea reconocible con apenas cuatro trazos.

La segunda cualidad es que los principales rasgos de cada caricatura no son evidentes y, aun as, el espectador puede identificar perfectamente al poltico o celebridad en cuestin. Por ejemplo, la nariz de la caricatura de Rajoy no refleja su verdadera nariz, pero en ella reconocemos una parte del presidente del PP. Lo mismo sucede con los ojos de Zapatero o las orejas de Alberto Ruiz-Gallardn, por poner otros ejemplos. Esto produce una sensacin especial en el espectador. Al identificar al personaje caricaturizado a travs de rasgos no evidentes, es como si lo conociramos un poco ms, como si nos metiramos en su verdadero carcter. Es algo parecido a cmo los gestos de una persona nos indican su forma de ser.

Por todos estos motivos, comuniqu a la editorial mi inters en colaborar con Toni Batllori. Pero no saba si a l iba a interesarle este proyecto o si iba a apetecerle ilustrar un relato a caballo entre la ficcin y la economa. La editorial se puso en contacto con l y le manifest mi intencin de vernos a solas para explicarle qu tena in mente. Se trataba de comprobar si encajaba.

Toni Batllori tiene otra faceta sin la cual no sera Toni Batllori, que es la de llegar a sus citas con un retraso que oscila entre la media hora, en el mejor de los casos, y una hora y media cuando el da se le complica. Ahora soy consciente del increble esfuerzo que tuvo que realizar en nuestro primer encuentro para, viniendo desde Tei, a las afueras de Barcelona, plantarse en El Corte Ingls de la plaza Francesc Maci tan solo veinticinco minutos ms tarde de la hora convenida. Pero, claro, yo desconoca entonces esa caracterstica suya y pens que me haba equivocado de da. Aun as, esper. Por qu? Porque no quera a ningn dibujante que no fuera l.

Lleg por fin Toni, jadeante, casco en mano y, libre de cualquier complejo, se arrodill en la calle ante m como si yo fuera a ordenarlo caballero. Mir alrededor para comprobar si la gente nos observaba. Tom a Toni por el brazo y le ped que, por favor, no hiciese ese gesto ante m y menos todava en la calle. Entonces nos dimos la mano y nos fuimos a tomar una cerveza al Piper's Tavern, detrs de la Diagonal. El Piper's fue nuestro lugar de trabajo durante los dos primeros meses. En sus mesas de madera se fragu este libro.

Debo decir que el texto que el lector se dispone a leer no sera el mismo sin las aportaciones de Toni. Yo tena una idea clara del concepto, pero me encontraba literalmente bloqueado. Mi proyecto era descomunal porque quera explicar cmo funciona la economa mundial, as como parte de la historia del pensamiento econmico. Quera incluir demasiadas cosas. Toni, en aquella reunin, desbloque el asunto con dos simples comentarios que nunca olvidar.

Uno: Fernando, el mundo no solo no es perfecto, sino que es, afortunadamente, bastante imperfecto.

Y dos: Fernando, no quieras explicarlo todo. Explica algo. Eso ser ms que suficiente, porque los lectores no quieren saberlo todo.

Sinceramente, aquello fue como un blsamo. Desde aquel da, no solo pude avanzar en la escritura, sino que terminar este libro me result rematadamente fcil. He disfrutado mucho escribindolo. Me he redo a carcajada limpia a solas en mi estudio ante el teclado del ordenador. Creo que si Toni no me hubiera quitado de encima la presin, no me habra redo tanto, lo cual no tendra ninguna relevancia si no fuera porque la diversin del autor suele trasladarse al lector, el nico que de veras importa.

Durante las sucesivas reuniones de trabajo, Toni hizo muchas otras aportaciones, entre las que quiero destacar dos ms: una, el hecho de que deba dejar entrever que el sistema que me dispona a parodiar es el nuestro, pero no es el nico posible. Y tiene razn.

En realidad, el sistema econmico bajo el que operamos es solo uno de los mltiples modos de organizacin que, como sociedad, podramos adoptar. Y es bueno no perder nunca este punto de vista. La segunda idea fue la de, adems de incluir una isla de chinos, como yo tena pensado, aadir una de negros: frica, el continente marginado por Occidente.

Esta no ha sido una colaboracin donde uno escribe y el otro ilustra, por separado. Cada viernes, durante varias semanas, nos reunamos para hablar sobre el texto, a medida que este iba avanzando. Toni se ha implicado en este libro. Lo ha ledo hasta casi memorizarlo, y ha hecho todos los comentarios y sugerencias que ha considerado convenientes, a fin de conseguir el mejor resultado posible. Espero que el lector sea consciente de ello. Pero volvamos a los dibujos. Cmo decidimos plantearlos?

Dado que en la ficcin los dibujos iban a ser realizados por un camarero en su diario, decidimos que los trazos no seran perfectos. Para ello, Toni trabaj sin boceto previo, directamente en tinta, tal y como lo habra hecho un nufrago en su libreta.

El lector encontrar aqu varios tipos de ilustraciones. Quisimos que los dibujos no fuesen un aadido a la accin, sino que formasen parte de la misma. Ya se sabe que una imagen vale ms que mil palabras. Acordamos que cuando el texto estuviese redactado, eliminaramos aquellos fragmentos donde un dibujo o una vieta funcionasen mejor que las palabras. El lector podr comprobar el resultado en diversas ocasiones. Otras veces, el dibujo es simplemente una prolongacin de lo que al protagonista le pasa por la mente. Un claro ejemplo es la caricatura de su mujer, Alicia, rompiendo aguas, las cuales resultan ser el lquido sobre el que navega el transatlntico donde el camarero va a trabajar (captulo primero). Estamos ante una escena que nadie escribira en su diario, pero que, en cambio, s podra dibujar. Estos dibujos, aunque no tienen nada que ver con la accin, ayudan a meterse en la psicologa del protagonista y a entender su conflicto.

En otras ocasiones, Toni ha procurado que el dibujo aclarase o complementase algn concepto econmico. Esto es lo que seguramente hara alguien que toma conciencia de cmo funciona la economa en una experiencia tan surrealista como l