Viejas y nuevas preocupaciones de los etnomusicólogos. (2a ... · PDF fileRuiz, Irma....

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Ruiz, Irma

Viejas y nuevas preocupaciones de los etnomusiclogos. (2a parte)

Revista del Instituto de Investigacin Musicolgica Carlos VegaN 12, 1992

Este documento est disponible en la Biblioteca Digital de la Universidad Catlica Argentina, repositorio institucional desarrollado por la Biblioteca Central San Benito Abad. Su objetivo es difundir y preservar la produccin intelectual de la Institucin.La Biblioteca posee la autorizacin del autor para su divulgacin en lnea.

Cmo citar el documento:

Ruiz, Irma. Viejas y nuevas preocupaciones de los etnomusiclogos : 2a parte [en lnea]. Revista del Instituto de Investigacin Musicolgica Carlos Vega, 12 (1992). Disponible en: http://bibliotecadigital.uca.edu.ar/greenstone/cgi-bin/library.cgi?a=d&c=Revistas&d=viejas-nuevas-preocupaciones-etnomusicologos-2 [Fecha de consulta:........]

VIEJAS Y NUEVAS PREOCUPACIONES DE LOS ETNOMUSICOLOGOS *

(2 par te) 1

IRIIA RuIZ

El replanteo del plan inicial tiene dosfbjetivos: salvar ,algunas omisiones del perodo anterior y dar una visin global de los estudios basados en los estilos musicales, que hemos reunido bajo el rtulo de "el enfoque comparativo". El nacimiento temprano de este enfoque, su importancia en la dcada del '30, su permanencia -si bien discont inua-, . y su revi tal izacin por Alan Lomax en la dcada del '60 -aunque con fines radicalmente diferentes-. lo convierte en un caso ilustrativo del devenir de la etnomusicologa. Por una parte, se presenta como un nexo entre el antes y el despus de la conflagracin, ligado al xodo de destacados etnomusiclogos que provoc el nazismo ya en sus comienzos, y que fue desplazando el ncleo de la actividad desde Berln hacia los EEUU de Norteamrica. Desde otro ngulo, permite apreciar la escisin entre ambos perodos, en cuanto a un hecho fundamental: la problemt ica del primero estaba focalizada en el anlisis del texto musical, es decir, del producto sonoro de los eventos musicales; la del segundo, aspira a analizar el texto, el contexto 'y la relacin entre ambos, aunque, como se ver, existen grandes dificultades para alcanzar este importante objetivo.

* En la primera parte del artculo, publicada en el nQ 10 de esta Revista, prometimos una segunda que abarcara desde el fin de la Segunda Guerra Mundial hasta~l presente. El replanteo del contenido llev a retomar la exposicin en la dcada del '30, lo que hizo necesaria una nueva particin, a fin de no incurrir en una excesiva superficialidad habida cuenta del espacio disponibl~. Por consiguiente, en el'nQ 14 se incluir la tercera y ltima parte.

El enfoque coaparativo.

A comienzos del siglo XX. Erich von Hornbostel sent las bases de la comparacin de la mdsica entre las ms diversas culturas, con la propuesta de un mtodo de descripcin y anlisis ms o menos aplicable a todas ellas, tarea que desarrollara y perfeccionara posteriormente su discpulo ms notable, George Herzog, desde su exilio norteamericano.

Sin embargo, para poder efectuar la comparacin, basada en este caso en la descripcin estilstica, Herzog comenz por describir culturas musicales particulares, enfoque muy caro a las ideas del antroplogo Franz Boas, que influy en forma directa sobre l. Boas, en su rechazo de las especulaciones excesivas de evolucionistas y difusionistas y en procura de un equilibrio entre las perspectivas particularizadora y generalizadora, y de un mayor rigor cientfico, llev a sus extremos la exigencia de un intensivo y cuidadoso trabajo de campo que permitiera reconstruir las historias propias de cada cultura, a fin de que la tarea comparativa se llegara.a realizar con bases slidas a partir de los datos empricos (vase Harris 1978: 218-275). Su influencia .en la etnomusicologa no slo se debi al peso de su labor cientfica, sino tambin a que advirti desde un principio la importancia del estudio de las diversas expresipnes musicales, en razn de su contenido antropolgico . Herzog profundiz gradualmente el estudio comparado de los estilos musicales. cuya primera etapa consisti en agregar parmetros a ser tenidos en cuenta en la descripcin y anlisis.

Algunos de los ttulos de diversos autores como Musical Styles ol North America (Herzog 1928); Form in Primitive Music (Roberts 1933); Musical Areas of Aboriginal North American Indians (Roberts 1936); A comparison of Pueblo and Pima musical styles (Herzog 1938); North American Indian Musical Styles (Nettl 1954), que abarcan casi tres dcadas, son ilustrativos de la expansin y permanencia de esta corriente descriptivo-estilstica con fines comparativos, liderada en un cQmienzo por Herzog y Helen Roberts. A sta se debe la tcnica basada en las listas de rasgos estilsticos, cuya ausencia o presencia en determinados gneros musicales permi

ta agruparlos a fin de establecer tipologas que facilitaran la comparacin y permitieran trazar reas .usicales. Si se tiene en cuenta la aplicaci6n de dicha tcnica en la cartografa etnomusicolgica, se extiende ms al1n el lapso antedicho (Collaer 1958; 1960; Nettl 1960) .

Pe~o dentro de esta corriente descriptiva, fue Herzog el que advirti -aunque l mismo no lleg a hacerlo efectivo-, que las clasificaciones no deban constituir un fin en s mismas, sino s610 un priIDer paso hacia una comprensin ms profunda, pues era menester interpretarlas dentro del contexto de la cultura correspondiente. Su aporte a la etnomusicologa, sin duda importante, estuvo basado en cuatro preocupaciones principales, segl1n Boil~s-Nattiez (1977: 34-35): la descripcin estilstica, los lazos entre lingstica y etnomusicologa, la actividad crtica y el desarrollo de tipologas.

En la enumeracin de ttulos precedente, se puede observar la referencia a la primera obra de Bruno Nettl, publicada cuando slo tena 24 aftos y en la que es apreciable la influencia de su maestro Herzog, ms su propio nfasis en los estudios comparativos. Se trata de una de las figuras de constante presencia en el medio etnofusicolgico norteamericano, por sus numerosos libros. De origen checoeslovaco, toda su carrera la realiz en los EEUU, acusando en las distintas etapas de la _islllA su adhesin a diversas corrientes tericas, una cierta tendencia a los temas abarcativos y una variedad de intereses (terico-metodolgicos, histricos, estudios de ml1sica indgena (blackfoot) , folklrica y urbana, improvisacin, etc.).

Mientras Herzog, sin abandonar la tradici6n de los estudios realizados en Berln adopt un enfoque que revela ~u insercin en el med~o norteamericano de ese entonces, Mieczyslaw Kolinski continu6 con una linea de accin ms fiel a la alemana. Ello no debe interpretarse como una continuidad mecnica; por el contrario, se puede af i rmar que fue un creador en e 1 campo de 1 anlisis musical, aunque no se concuerde con sus propuestas. Su finalidad al formular un mtodo analtico de la estructura meldica, fue tratar de proveer las herramientas que consideraba adecuadas para efectuar las

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comparaciones entre las culturas musicales del mundo entero y llegar a determinar los universales. Estaba fuertemente convencido de que se podan .desarrollar mtodos de anlisis "abstractos", "no-etnocntricos" e "interculturales", para cumplir con el objetivo comparativo de la etnomusicologa. As, elabor6 una taxonoma de cien tipos de contornos mel6dicos vocales, sobre la base de los movimientos "recurrentes" y "no-recurrentes" de la meloda (1956), cre6 una f6rmula que indica la rapidez relativa de cada pieza, midiendo el tiempo interno de los cantos, basada en la premisa de que, aun dentro del mismo tempo rtmico y metron6mico~ si el ndmero de notas por minuto es mayor, se percibe como ms rpido (1959) y estableci trescientos cuarenta y ocho tipos de estructuras, a partir de una compleja relaci6n entre el ndmero de alturas dentro de la escala y una jerarquizaci6n de las alturas derivada del ciclo de quintas (t int' theory) , sustentada en que "los determinantes bsicos de los patrones tonales puramente vocales as como de la mayora de los sistemas tonales, orientales y occidentales, son las relaciones acdsticas entre los tonos empl eados" (1961: 38). En 1965, propuso un mtodo para demostrar la tendencia ascendente o descendente de una pieza, segdn un sistema de cuantificacin relativamente complejo (Boilez-Nattiez 1977: 33). En suma, rea 1iz una mi nuc iosa tarea ana t t i ca sobre el producto sonoro en s, con aspiraciones comparativas basadas en estructuras por l determinadas. Pero la complejidad de sus anlisis y el ingente trabajo necesario para formularlos, no se compadecen con su casi inexistente aplicacin. Son varias las razones para ello: el desinters de los etnomusiclogos por los anli'sis restringidos al texto; el desprestigio de las tcnicas es t ad s ti cas con fines compara ti vos en un marco que denota su origen especulativo de laboratorio; el apriorismo de las ideas en las que se sustenta, y hasta cierta ingenuidad en cuanto a su aplicacin a escala mundial. La casi totalidad de sus artculos consisten en exposiciones de sus propuestas metodolgicas, pero, al no concretar una obra que demostrara su utilidad a los fines comparativos que les asignara, conden su propia tarea a la extincin.

Kol inski falleci en 1981, y hasta el fin de su extensa labor, que se desarroll desde 1951 en la Uni

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versidad de Toronto (Canad), rechaz la necesidad de formacin antropolgica del etnomusiclogo. Si tenemos en cuenta que, una vez frustrada su incipiente labor de terreno por los acontecimientos que desencadenaron la Segunda Guerra Mundial, nunca volvera a retomarla, se comprende mejor su actitud. Un analista de gabinete difcilmente pueda advertir los riesgos de trabajar en e~ campo sin base antropolgica.

Dentro de la perspectiva comparativa, se destaca la labor de Alan Lomax, a partir de la ambiciosa propuesta del canto-metrics; una tarea seria y ardua que tuvo escasos seguidores. Sin emba