Arte pol­tico y revoluci³n

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Cuitlhuac Moreno Romero Maestra en Filosofa Facultad de Filosofa y Letras Universidad Nacional Autnoma de Mxico

Arte poltico y revolucin

Tras un enfrentamiento con el texto de Walter Benjamin La obra de arte en la poca de sureproductibilidad tcnica lo ms sensato es salir lleno de dudas, no importa cuntas veces nos acerquemos a estas tesis sobre la obra de arte en la cultura de masas, siempre surgen dudas de muchos tipos y especie, preguntas que se dirigen crticamente al origen de ese optimismo latente que tanto han rechazado incluso lectores como Theodor Adorno, o bien, dudas sobre cul es el sentido de la revolucin que ah se dibuja, pues en ocasiones parece que su direccin tiende hacia una militancia peculiar, extraa, plena de matices msticos y otras hacia una redencin mesinicoutpica de la historia mediante la esttica convertida en un dispositivo de guerra contra el totalitarismo en sus distintas facetas. Si acaso la revolucin por la que apuesta Benjamin se define en cualquiera de estas lecturas que son un par entre muchas ms, tambin podramos preguntar: y qu tipo de revoluciones son realmente stas, son de verdad esa revolucin proletaria que redime la cultura de masas de su yugo capitalista y que tanto han esperado ciertos defensores del socialismo, o qu cosa1

es esta, que nos suena tan lejana de las apuestas de la tradicin marxista en la que Benjamin pretende inscribir su revolucin? Otra cuestin relevante sera cul es la pertinencia de enlazar de manera tan estrecha a la esttica y a la poltica en el emplazamiento brutal del capitalismo tardo en el horizonte global de nuestros tiempos. Hago nfasis en la ltima pregunta, porque este libro de Benjamin, lo queramos o no, ha sido definitorio para la teora de la obra de arte en la segunda mitad del siglo XX, quiz no tanto por decirnos de manera contundente qu es la obra de arte sino por sealar con agudeza que es eso que la obra de arte ya no es pero puede ser. La influencia que el ensayo sobre la obra de arte de Benjamin ha tenido en la teora y la crtica del arte, as como en la produccin del arte mismo, es fundamental para comprender el fenmeno cultural que aqu tratamos, y esto es lo que sostendr: que la revolucin a la que nos invita Benjamin es una apropiacin y un reordenamiento de aquello que en las vanguardias comprendieron como arte poltico, donde el arte es la lanza a romper en favor de la revolucin de la cultura de masas. Mi inters por esta cuestin de lo peculiar en el maridaje entre lo poltico y lo esttico en la apuesta de Benjamin, radica en que creo que precisamente aqu se juega todo lo que este texto tiene de revolucionario en s mismo. Ahora bien, de qu se trata?, arte y poltica en estrecha relacin, es eso lo revolucionario?, podran preguntarnos a nosotros o a Benjamin, no regresamos con ello al momento originario de la esttica, no era ya poltica la obra de arte en Grecia? No hubo acaso arte poltico-religioso en el Medioevo? No estaban comprometidos metafsicamente en el proyecto megalmano de la esttica hegeliana y hasta en el Romanticismo? Qu tiene, entonces, de revolucionario unirlos de nuevo en el proyecto de Benjamin?, Cul es el objetivo de su revolucin aterrizada en este tenso terreno entre lo esttico y lo poltico? Pues bien, primero que nada habra que salvar las circunstancias, toda revolucin depende del contexto que hay que transformar y slo2

por ello lo de Benjamin es cosa distinta que lo del arte en la polis griega y el sinfn de ejemplos que sobrevengan. Es ms, justo por ello no vale la pena hacer aqu una revisin de la historia de esta relacin, y no es que no sea importante, es que no tiene una relevancia fundamental para lo que aqu nos ocupa, que es propiamente la obra de arte en la poca de su reproductibilidad tcnica. En todo caso, lo podramos resumir en aquello que dice Benjamin, que (...) Entre las funciones sociales del arte, la ms importante es la de establecer un equilibrio entre el hombre y el sistema de aparatos 1. Bien podramos agregar a las palabras de Benjamin que adems de una funcin social, es una funcin histrica del arte el dar las condiciones para que el hombre no sea consumido por el modo de produccin al que est arrojado, y que aqu, en el terreno esttico, est tambin su fuerza para abrir nuevas relaciones con la realidad, en la que sta no se comporte ya siempre como un depredador que somete y violenta la vida. Si esta es la funcin social del arte, servir como intermediario entre el hombre y el sistema de aparatos, sin duda aqu radica su politicidad, siguiendo a Susan Buck-Morss, nos preguntamos ya: Qu es arte poltico? En su ensayo homnimo a esta pregunta, Buck-Morss se ocupa de las relaciones peligrosas que pueden darse entre ambas cosas, el contexto es imprescindible, insistimos, y tambin el de este ensayo de Buck-Morss. Dicho ensayo fue publicado, ledo ante un pblico, en la edicin de 1997 del Insite. Y qu es el Insite? Segn reza la definicin propia de los organizadores, el Insite es un proyecto binacional, organizado por el Centro Cultural Tijuana y el Instituto Nacional de Bellas Artes del Conaculta, con el apoyo de 27 instituciones de cultura, arte y educacin de Mxico y Estados Unidos, ONG, empresas y fundaciones diversas, enfocado en promover la investigacin artstica hacia la activacin del espacio urbano en la regin fronteriza Tijuana-San Diego. El proyecto se sustenta en un periodo de residencias peridicas de los artistas1

Walter Benjamin, La obra de arte en la poca de su reproductibilidad tcnica, traduccin de Andrs E. 3

Weiket, Ediciones taca, Mxico, D.F. p. 84.

en el rea, mismo que, despus de dos aos, culmina con la insercin de obras en espacios de dominio pblico en ambas ciudades. Participan artistas de diversos pases de Amrica, cuyos proyectos aluden al tema de la frontera. Incluye el desarrollo de proyectos de arte contemporneo, instalaciones, performances, espectculos y proyecciones de cine, as como cursos y ciclos de conferencias. En un evento como ste, cuyo tema es la crisis poltica fronteriza y donde se rene la crtica de arte, la crtica filosfica, la crtica artstica, etctera, finalmente resuena la importancia de cuestiones como qu es arte poltico?, ante una pregunta tan fundamental que puede emerger tan fcilmente de cualquier lugar del panorama cultural del siglo XIX, en especial del arte del siglo XX y obviamente tambin del XXI no podemos evitar pensar, de quin la ha tomado Buck-Morss, de Benjamin solamente, de Adorno, de Marx, de Hegel, de su ambiente cultural, de una mirada con una sola basta, nos parece al mundo derrumbndose pero tambin gozando estticamente de esta destruccin a travs de su exposicin mediatica en las teletecnologas2? Es evidente que quiz esto sea lo menos importante, pues no se trata de quin hace la pregunta porque la cuestin es de suyo pblica. Ser que tienen mayor relevancia los dos conceptos que se entraan aqu?: y por tanto hay que pensar primero qu es arte?, y, qu es poltico? Por separado? Seguramente, no. Pues no hay una respuesta sino una multiplicidad de ellas para cada una, pero la imposibilidad de responderlas no nos exime del anlisis de su relacin en nuestro momento cultural. De acuerdo con Buck-Morss, lo fundamental en el arte poltico es el contexto en el que se inserta el discurso que funciona como dispositivo revolucionario o bien como otra cosa distinta al regimen de lo que ah est legitimado. No puede haber un arte que se pretenda poltico sin un contexto ante el cual se presente de manera crtica, cuestionando las imposiciones violentas que ah se den. En este texto breve, no es mayor a2

Cf. Jaques Derrida, Ecografas de la televisin, trad. M. Horacio Ramrez, Editorial Eudoln, Buenos Aires, 4

1998.

una docena de cuartillas, Buck-Morss se pregunta por el alcance poltico de la memoria de la historia del arte. Cmo puede pensarse el arte poltico en trminos de algo que no se agote en la historia del arte. Un arte que no pueda ser reducido a una categora por el simple hecho de que cuando ha emergido algo ha cambiado, por mnimo que sea en el lugar y en el tiempo en que apareci. No se trata del aura, se trata del shock, ese que es posibilitado tambin por la obra de arte reproducida, disuelta en sus miles de copias. O quiz tambin en la obra de arte nica, pero cuya exposicin es masiva, circunscrita en un espacio y un tiempo en el que ella misma habla con el entorno. En el caso de las propuestas artsticas que se han dado lugar gracias al Insite, que slo es un ejemplo entre realmente miles no han sido pocas las propuestas que se emplazan a su contexto, que no pueden ser ledas con la profundidad de su denuncia, de violencia o de belleza, sin saber en concreto a qu responden, porque aqu, en el terreno del arte poltico, justo se tiende a sacrificar la autonoma de lo esttico en aras del dilogo y el enfrentamiento. De ah la importancia del aqu y el ahora, del espacio y el tiempo que no se ofrecen como originarios sino como algo profano. Con aires de revolucin mesinica, ms que de otra cosa. Pero antes de entrar de lleno a la lectura de Buck-Morss sobre la revolucin mesinica de Benjamin, reparemos en lo que l mismo aporta en este asunto del arte liado y aliado con la poltica. Walter Benjamin tiene una suerte de muletilla que vuelve sobre la frase la tarea ms importante del arte, la funcin ms importante del arte, etc., con lo que no slo avisa que para l el arte es un saber hacer de carcter tcnico y funcional (sin que eso demerite del todo su condicin espiritual), pues el arte sirve para algo, sirve para alguien o simplemente sirve a los propsitos de alguien. Por ello ubica dicho funcionamiento en terrenos sociales o bien en terrenos epistmicos, pero finalmente todo se puede concretar en su funcionamiento, y tal funcin siempre adquiere una connotacin politizada, aunque sea en dos modos antagnicos, tanto en el momento en que5

Benjamin escribi el texto, y aunque la moneda sobre el triunfo del socialismo o del capitalismo ya