horizontehorizonte.sallep.net/wp-content/uploads/2016/08/Horizonte12.pdf · Un beso y una flor....

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  • horizonte

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    it.

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    3

    ndicePresentacin.........................................................................................................................5

    Compartimos

    PreparandoelAodelapasininteriorylavidaespiritual.Hno.AlbertoGarcaArteaga......9

    Laaventuralasaliana.Hno.JavierAbad............................................................................13

    Estuvisteysiguesaqutandistintamente?Hno.CarmeloBueno......................................16

    Cuatrolibrosquemerecenlapena.Hno.EstebandeVega..................................................18

    Cosasqueimportandeverdad.Hno.JessGil.....................................................................20

    CIL2016.Hermanosdemedianaedad.Hno.JavierAbad.....................................................22

    "VivaJessennuestroscorazones"Hno.GuillermoMoreno................................................24

    Uneducadordebesaberysaberensear.Hno.JessGil.....................................................26

    Deconstruirparareconstruir.Hno.JosAntonioRevuelta................................................28

    HistoriasdemimesadeOeneg.GuentherBoelhoff...........................................................30

    Aterrizaje.Hno.AntonioLpez............................................................................................32

    ApropsitodelaPastoral.Hno.JosCarlosGarcaMoreno.................................................34

    Unsueodereforma.Hno.JorgeA.Sierra...........................................................................36

    Lageotermiaylacomunidad.Aplicacionesprcticas.GuentherBoelhoff.............................39

    Veranoymsverano.Hno.JessGil...................................................................................40

    Seglares.Hno.JosAntonioRevuelta...................................................................................41

    LaentraademiGijndelalma(I).Hno.PablodeBlas.......................................................42

    Unbesoyunaflor.Hno.PedroRo.......................................................................................47

    Chusquerasbujedanas.Hno.LuisVarela............................................................................49

    Rincndeespaol.Hno.JessSagredo................................................................................52

    Derelasalliana.Hno.MarianoValdizn..............................................................................53

    Vivimosjuntos

    CrnicadelaResidenciaLaSalledeValladolid.Hno.PedroMndez....................................59

    DesdeAstorga.Hno.FaustinoFernndez.............................................................................61

    AquBujedo.Hno.FranciscoTudanca..................................................................................63

    ExperienciasdiversasLaSalle-Burgos.Hno.JessGil.........................................................65

    BrevereseadeunaolasalianoenCantabria.Hno.JosCarlosGarcaMoreno.................68

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    CrnicadelacomunidaddeFerrol.Hno.PabloCastrillo.......................................................70

    CrnicadelacomunidaddeGijn.Hno.LuisdelosRos.......................................................72

    ComunidaddePastoralydeFormacin,enValladolid.Hno.TomsGonzlez......................73

    CrnicadelanuevacomunidaddeLaFelgueraodeLasCuencas.

    Hno.ManuelGutirrez...................................................................................................75

    ComunidaddeN.S.deLourdes.Hno.JosAntolnez.........................................................78

    ComunidaddePalencia.Hno.JosAntonioRevuelta............................................................82

    LaSalle-Managua,25aosdecorazn.Comisindelos25aos..........................................84

    LaSalle-Managua25aosdecorazn.Hno.TirsoVerdugo.............................................85

    CrnicadelacomunidaddeSantander.Hno.JosCarlosGarcaMoreno.............................87

    ComunidadPastoraldeGalicia.Hno.GermnBolado...........................................................89

    DesdeTami(Togo).Hno.VicenteBartolom.........................................................................90

    Nosesperan

    Hno.MelchorPeirotnCovaleda.Hno.AndrsCorcuera......................................................95

    Hno.AgustnMartnezBlanco.Hno.AndrsCorcuera...........................................................98

    Hno.MiguelRamosFernndez.Hno.AndrsCorcuera.......................................................100

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    5

    ueno, pues ya tenemos aqu otro nmero de Horizonte, listo para ser devorado. Y, como todos, lleno de cosas

    interesantes: reflexiones, experiencias, recuerdos, vivencias, ancdotas, reco-mendaciones, proyectos, fotos y todo lo que da de s la creatividad y la vida de un buen grupo de Hermanos y un Asociado (y que no falte).

    La verdad es que no hay ninguna lnea argumental ni ningn tema co-mn. La sugerencia de temas sobre los que escribir fue muy amplia y ambi-gua, y como viene siendo habitual apenas tenida en cuenta. Eso no es malo, ni mucho menos: supone que cada uno ha escrito sobre lo que le peda el cuerpo, expresndose con total libertad, no solo de tema, sino de enfoque y de expresin.

    Quiere esto decir que, como se apunta en muchas revistas (y es obvio), cada autor es el nico responsable de lo que expone y de cmo lo expone (incluso de sus tacos). Aqu no se ejerce ningn tipo de censura o limita-cin, sin que importe si el coordinador de la revista est ms o menos de acuerdo con lo publicado. Cada palo aguanta su vela.

    Una vez ms hay tambin una rica seccin de la vida de las comunidades, con comunicaciones mal llamadas crnicas en algn caso, porque son mucho ms que eso. No son un fro relato de lo sucedido, sino una comu-nicacin clida y fraterna de hechos vividos con intensidad. Actos que

    pueden parecer tan nimios y comunes como celebrar un cumpleaos o juntar-se en un da de retiro, son en realidad significativos: expresan una realidad ms profunda, que es la que les da origen y sentido.

    Estn presentes un buen puado de comunidades, pero falta otro buen grupo (incluidas las de Asociados, aqu sin representacin). Una vez que pre-gunt a un Hermano por qu no escri-ba algo sobre su comunidad, me dijo: Es que aqu nunca pasa nada! En varios casos ha bastado que un Her-mano cambiase de comunidad para que donde antes no pasaba nada, encuen-tre mucho que contar y otras en que, al marcharse el cronista habitual, ya nadie ve nada digno de contarse

    Y terminamos con la seccin habi-tual de evocacin a nuestros difuntos. En este caso, tres vidas muy diversas, dos de ellas con etapas en varios Dis-tritos. Vale la pena conservar y releer las homilas de sus funerales, como recuerdo y homenaje a su memoria.

    Aqu lo tienes. Pasa pgina y co-mienza a leer.

    B

    Tambindisponibleen:

    horizonte.sallep.net

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    Atodocolor.

    REVISTA DEL

    SECTOR VALLADOLID N M ER O

    Ao 20 16

    Presentacin

    Hermanos de las Escuelas

    Cristianas

    Distrito ARLEP

    Sector Valladolid

    Edicin: Secretara sectorial.

    Maquetacin: Hno. Jorge Sierra.

    Depsito legal: VA55-2011

    Imprime: Reprografa Mata

    Valladolid

    N. 12 Agosto 2016

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    horizonte 9

    Preparando el Ao de la pasin interior y vida espiritual

    Hno. Alberto Garca Arteaga

    omo sabis, en una de las propuestas aprobadas en el II Captulo de Distrito, nos proponamos dedicar el curso 2016-2017 a intensificar nues-

    tra vida de oracin y a profundizar en nuestro Espritu de fe y celo. El Hno. Jess Miguel, como Visitador, qued encargado de nombrar un equipo para preparar ese ao denominado Ao de la Pasin Interior y Vida Espiritual y de convocar al Distrito para vi-virlo en diversos foros.

    Cuando me llam el Hno. Jess Miguel para que formara parte de ese equipo, le puse mis reparos por-que nunca me he sentido idelogo o creador de orien-taciones; siempre me he sentido realizador de lo que

    otros piensan y me convence, siempre me ha gustado arrimar el hombro y poner en prctica proyectos que otros ha pergeado. Con todo, le dije que estaba dis-ponible y, con ms razn, siendo, adems, el nico Hermano de nuestro sector que haba estado en el Grupo 3 del Captulo y que haba participado, como una gracia especial, en el CIL sobre la nueva Regla.

    La experiencia ha valido la pena y me ha servido de formacin permanente. El Grupo estuvo consti-tuido por los Hermanos Pepe Sarasa, como presi-dente, Javier Lpez Guerra, como secretario, Juan Gonzlez Cabrerizo (Visitador auxiliar de Andalu-ca), Josep Mart, Luis Rubio, Arsenio Turigano, Isa-bel Soler y un servidor. Hemos tenido varias reunio-nes a lo largo del ao hasta entregar el resultado al Consejo de Distrito de mayo. Nos ha encantado aco-ger al Hno. Luis lvarez Llano, de la comunidad Pas-toral de Madrid, y hemos contado con la supervisin del Hno. Jess Miguel en todo momento.

    * * *

    No hemos de olvidar que esta propuesta 3.2 de nuestro Captulo distrital responde a la llamada que nos hizo el 45. Captulo General en su propuesta 2, y que nos dice: Que el perodo intercapitular se con-ciba como un tiempo de profunda revitalizacin, que se apoye en la memoria viva de los orgenes del Ins-tituto a la luz del Evangelio, y que ayude en la relec-tura creyente que renueva nuestra vida y nuestra misin como respuesta evanglica creble en la Igle-sia y en el mundo del siglo XXI.

    Las convicciones que habamos enunciado en el Captulo de Distrito nos sealaban el alcance de la propuesta y cmo responder a ella: Hoy, nuestro mundo precisa de testigos visibles y crebles, que anuncien la Buena Nueva del Reino de Dios y sean

    C

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    horizonte 10

    buscadores del Dios del Reino; la dimensin orante del Hermano; el peligro del activismo; una comuni-dad que acompae y sostenga; una "espiritualidad unificadora", y el valor del acompaamiento.

    Tambin nos proponamos tres claves para ahon-dar y renovar nuestra pasin interior y vida espiritual: La primera, fomentar la experiencia de Dios, vivida y entendida desde la comunidad, como apertura a la presencia y a la voluntad de Dios; la segunda, abrir-nos y potenciar una espiritualidad encarnada, unifi-cada (realismo mstico), que favorezca una lectura creyente de la realidad, y la tercera, la necesidad de lderes espirituales que acompaen procesos e itine-rarios de vida.

    Las pistas que el Grupo 3 del Captulo distrital present y se aprobaron en la asamblea capitular son las que debemos aprovechar para que esas claves pue-dan desarrollarse de manera eficiente

    El trabajo nos vino marcado por el esquema que tenamos de otros aos. En concreto, deberamos es-coger un lema para el ao, un icono que nos sirva de recuerdo, las pistas para disear nuestros proyectos personales y de comunidad, el material de formacin, los retiros anuales o mensuales, la formacin de los directores de comunidad, los esquemas para las reuniones comunitarias, etc.

    A) Se nos record que tenamos ya un lema: Mira ms all propuesto para la Comunidad Edu-cativa La Salle para este nuevo curso 2016-2017, en el que trabajaremos el valor de la trascendencia, de-finida como la apertura hacia la profundidad y ampli-tud de lo real que se abre ante nosotros. Educar para

    la trascendencia es educar una mirada distinta capaz de descubrir una dimensin diferente de la realidad. Descubrimos que hay sintona con la propuesta co-munitaria: No apagues el Espritu, tomada del consejo que san Pablo dirige a los cristianos de la co-munidad de Tesalnica: No apaguis el Espritu, tratando de personalizarlo. Nos invitamos a dejarnos guiar por el Espritu Santo, pues estamos convenci-dos, como dice la Declaracin, de que renovarse es-piritualmente es, en primer trmino, convencerse de nuevo de que solo el Espritu Santo puede rejuvenecer a los hombres y sus instituciones: no hay renovacin posible que no empiece por mejorar la oracin verda-dera, y que no implique un esfuerzo renovado en favor de la meditacin y contemplacin (3,2).

    El Espritu Santo es nuestro gua, el que nos acom-paa revelando el sentido de nuestra historia comuni-taria con sus aciertos y sus crisis. Es el que nos toca el corazn y nos ayuda a salir de nuestra zona de con-fort para reorientarnos hacia una entrega generosa en los campos de la misin y la comunidad. El Papa Francisco nos lo ha dicho con firmeza y pasin pas-toral en la Evangelii Gaudium: No hay ms libertad que la de dejarse guiar por el Espritu Santo, renun-ciando a calcular y controlar todo y permitir que l nos ilumine, nos gue, nos oriente, nos impulse para donde l quiera. l sabe lo que es necesario en todas las pocas y en todos los momentos. Esto significa ser misteriosamente fecundos! (n 280).

    El lema quedara as: Mira + all, no apagues el Espritu.

    B) En cuanto al icono, propusimos el de Vau-girard. Vivimos un tiempo nuevo que requiere de no-sotros respuestas nuevas, con la mirada puesta en el futuro Creemos que en todo proceso de convergen-cia, de reestructuracin, de nueva ubicacin, en to-dos los sentidos, lo importante no es tanto el cambio de estructuras, cuanto el cambio de corazones. Y este s es el cambio importante, relevante y significativo. Para ello, nos puede ayudar e inspirar el releer nuestro momento vital desde el icono (la experiencia) de Vau-girard: Experiencia profundamente religiosa que llev a La Salle y a los primeros Hermanos a redes-cubrir y consolidar el compromiso incondicional y ra-dical de llevar a cabo la obra de Dios en un momento de crisis y dificultad. Y, as, Vaugirard tiene que ser para nosotros ICONO de:

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    Comunidad de espiritualidad (del Espritu): Para descubrir, avivar y revitalizar nuestra experien-cia mstica, nuestra confianza en el Dios que nos llama y nos convoca.

    Comunidad de encuentro y comunin: Para re-forzar la comunidad como espacio de encuentro y de expresin de la fraternidad, signo vocacional y de la misin evangelizadora.

    Comunidad para la Misin: Abierta a la escucha de los nuevos retos y clamores de nuestro mundo.

    Hacer memoria de los orgenes y repasar el itine-rario del santo Fundador y los primeros Hermanos nos ayuda a descubrir lo esencial y autntico, la luz al final del tnel, la primavera-futuro de nuestro Dis-trito.

    Para recordarnos este icono, a cada comunidad se entregar una casita de barro de ambiente rural confeccionada por Alfonso, el artesano de Artifex, con el letrero en la puerta: Vaugirard. Tiene en la parte posterior una puerta para introducir en su inte-rior una velita o algunos granos de incienso que nos recuerden el calor del hogar y aquella experiencia de descanso y renovacin de los tiempos del Fundador.

    C) Para las Reuniones Comunitarias, creemos que el anlisis y estudio comunitario sobre la nueva Regla encaja de lleno en el espritu de este Ao de Pasin Interior y Vida Espiritual y, al mismo tiempo, responde a la invitacin que el Hermano Su-perior nos hace en la presentacin de la propia regla: Que esta Regla, resultado de nuestro discernimiento colectivo, sea un smbolo de la determinacin de vivir con alegra nuestra vocacin lasaliana con amor, que fortalezca la dimensin contemplativa de nuestra vida con pasin por Dios y por la humanidad y que ayude a valorar, an ms, el don de nuestra vida fraterna en comunidad. Por eso, proponemos que en este pr-ximo curso, se dedique una reunin comunitaria al

    mes para analizarla y estudiarla, captulo a captulo, dejando para el final los tres captulos dedicados al Gobierno (captulos 7, 8 y 9). De la programacin y elaboracin de los guiones para dichas reuniones se encargar el Grupo de preparacin de materiales, re-curriendo a Hermanos que hemos participado en el CIL sobre la Regla de noviembre de 2014.

    Tambin podramos aprovechar el libro que acaba de publicar el Hno. Antonio Botana para comentar al-gn captulo en otras reuniones comunitarias, ya que, con toda seguridad, el Hno. Antonio publicar tam-bin algn guin que nos oriente en la asimilacin y profundizacin de sus ideas. El libro se titula: Camino de oracin guiados por S. Juan Bautista de la Salle y nosotros lo vamos a proponer, sobre todo, para un da de retiro mensual al trimestre.

    D) Recibiremos en las comunidades materiales apropiados para tres retiros de fin de mes, que pueden coincidir con los tiempos litrgicos del Adviento, la Cuaresma y Pascua-Pentecosts. La temtica que se propone, como he indicado antes, se tomar del libro del Hno. Antonio Botana: Camino de oracin guia-dos por san Juan Bautista de La Salle, y recibiremos guiones con las pginas que hay que leer, las cuestio-nes que nos ayuden a reflexionar y compartir, as como los subsidios necesarios para la celebracin-oracin comunitaria.

    Como habis podido descubrir ya, el libro del Hno. Antonio se convertir para muchos en el libro de cabecera, pues nos viene de maravilla para este ao. Es un libro que no hace falta leerlo de manera seguida; se pueden saltar los captulos segn nos in-terese en la comunidad. Y seguro que nos ayudar a dar vida a nuestra oracin.

    Por supuesto que hay otros libros de lectura espi-ritual que nos vendra muy bien leer o releer a lo largo del ao. Por ejemplo: El amor entraable del Padre. Gua para una lectura comunitaria del Evangelio de Juan, Ed. EVD; Radiografa del silencio, Ed. Torre-mozas; La aventura apasionante de orar, del Hno. Emilio Mazariegos, etc.

    E) Este curso nos corresponde realizar retiros distritales. Tendrn un tema comn: Ao de la Pa-sin Interior y Vida Espiritual. Tres de ellos sern en silencio y uno de esos tres ser personalizado. El significado de retiro en silencio: El animador motiva el da, y el silencio se mantiene durante todo el da, incluido el desayuno, comida y cena. Y el significado de retiro personalizado: retiro en silencio, en el que,

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    horizonte 12

    adems, cada participante tiene entrevistas personales con el animador. Nos hacemos eco de la tendencia a renovar el estilo del retiro anual, optando por unos ejercicios espirituales ms contemplativos, organi-zar encuentros para educar en el silencio y experi-mentarlo, que aparece en la ponencia 3 del II Ca-ptulo de Distrito.

    F) Respondiendo a otra llamada del II Captulo de Distrito, que en su ponencia tercera nos habla de la importancia de los liderazgos espirituales, hemos propuesto para el prximo ao dos encuentros for-mativos para Directores/as de comunidad. Se trata de insistir en la formacin para el acompaamiento y la animacin comunitaria.

    El primero, para los das 23-25 de septiembre de 2016, que tenga como objetivo prioritario la forma-cin en torno al tema del liderazgo de la comunidad y del director en el acompaamiento de las personas. Lo animar Luis Alberto Gonzalo (Director de la Revista Vida Religiosa) y su equipo.

    El segundo, para el mes de julio de 2017, y entre sus objetivos se puede plantear la organizacin del curso y la elaboracin de los proyectos comunitarios desde la base de la programacin distrital. (Se sugie-ren los nombres de los Hermanos: Jorge Gallardo, l-varo Rodrguez Echeverra, Rafa Matascomo ani-madores).

    G) Como tenemos un Blog de espiritualidad podemos aprovechar para publicar, cada trimestre, vi-vencias de Hermanos, asociados y seglares que escri-ban una pgina sobre su experiencia de Dios (pasin interior, vida espiritual). Seran seis experiencias cada trimestre, una de cada Sector.

    Tambin en la pgina web distrital irn apare-ciendo, uno por mes, Clips vocacionales o de fe. Es decir, expresiones, en forma de chasquido, de experiencias y vivencias vocacionales o de fe que se presentarn en formato video. Los Hermanos ms j-venes (Arsenio Turigano y Javier Lpez Guerra) se responsabilizaron de llevar a cabo esta sugerencia tan interesante.

    H) Como nos interesa cuidar de manera especial la presentacin y motivacin de este Ao de la Pa-sin Interior y Vida Espiritual, hemos propuesto realizar un vdeo, de cinco minutos, que nos muestre: cul es el objetivo de este Ao, qu se pretende, cmo queremos vivirlo, y en el que aparezca la persona del Hermano Visitador convocndonos a su celebracin. Su contenido (el lema del ao y el icono, presentacin de las diversas actividades o sugerencias que se pro-ponen, algunas cuestiones que nos interpelen...) po-dra dar pie a una reunin comunitaria o de grupo al comienzo del curso. Los destinatarios preferentes se-ran los Hermanos y las comunidades lasalianas.

    * * *

    Como veis no nos ha faltado ilusin y esfuerzo para preparar este nuevo curso. En las sucesivas reuniones que hemos ido teniendo han surgido mu-chas ms ideas. Algunas fueron desechadas, otras se quedaron en el tintero y seguro que nos sorprendern a lo largo del curso. Las que han salido adelante bien maduritas seguro que dan su fruto. De todos de-pende! b

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    horizonte 13

    La aventura lasaliana Hno. Javier Abad

    ste es el ttulo que finalmente ha recibido un proyecto de investigacin que surgi a partir de la propuesta que se me hizo, desde el servi-

    cio de Comunicacin de la Casa Generalicia (en la per-sona del Hno. Jess Martn), a finales de enero, cuando llevaba unos pocos das en Roma, participando en el CIL. Bueno, ms bien fue a travs de un correo elec-trnico pero fue algo as:

    Oye, Javier. A ti que te gustan estas cosas por qu no nos ayudas a hacer para la pgina web una lnea del tiempo del Instituto que tuviera la vida de SJBDLS (momentos ms significativos), los Supe-riores y Captulos Generales y otros acontecimien-tos? Tcnicamente ya s cmo hacerlo. El contenido ya es otra historia.

    Y terminaba Jess:

    No te quiero meter en los, pero tu ayuda para esto me vendra muy bien....

    Desde luego, hay que reconocer la clarividencia y oportunidad de Jess al idear y proponer esta inicia-tiva; en lo que no acert tanto fue en la segunda parte de su mensaje, en eso de no quiero meterte en los, puesto que ambos sabamos que no iba a ser as Ms bien comenc a responder a la peticin, y poco a poco una cosa nos fue llevando a la otra, hasta que la time-line como dicen en ingls fue cobrando su morfo-loga actual.

    En definitiva, se trata de una lnea del tiempo que recoge los principales acontecimientos de la vida de nuestro Fundador y de la historia del Instituto. Gracias al sencillo programa web con el que est hecha, se pue-den recorrer todos ellos de manera cronolgica, o bien buscar momentos concretos, recorriendo con el ratn por la parte inferior de la pantalla. Se puede acceder a ella directamente desde la web del Instituto o desde la del Distrito Arlep o directaemnte en el enlace http://goo.gl/9Qv0IN.

    Y de esta forma, lo que comenz siendo una pe-quea resea de algunas fechas sealadas de nuestra historia se ha convertido en una herramienta que espe-remos sea til para el conocimiento de todos aquellos que deseen acercarse a la vida de Juan Bautista de La Salle y al devenir histrico del Instituto.

    El primer paso fue recoger los datos concernientes al Fundador. Y eso lo hicimos partiendo del calendario lasaliano que hay en la web lasalle.org y de otros mo-mentos recogidos en el librito Juan Bautista de La Salle, asociado para educar del H. Carlos Cantala-piedra. Por suerte, la mayora de esas fechas son bas-tante exactas y estaban contrastadas; en otras ocasio-nes hubo que confrontar los datos con la biografa cientfica del Fundador, principalmente la obra en cas-tellano del Hno. Saturnino; y en algn momento, la Cronologa lasaliana del Hno. Jos M. Valladolid.

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    14

    Compartimos Despus pasamos a incorporar las fechas del Insti-

    tuto. Lo ms normal era aadir todos los Captulos Ge-nerales con su fecha de inicio y de finalizacin y los Superiores Generales con el da exacto de su nombra-miento y del trmino de su mandato. Para ello acudi-mos a la historia de los Captulos Generales del Ins-tituto, publicada en la Casa Madre en 1904, aunque para encontrar las fechas de las asambleas del s. XX tuvimos que indagar en otras varias obras, y sobre todo al Boletn del Instituto. Una vez hecho eso vi-mos la conveniencia de aadir los lugares en que se celebraron y los nombres civiles de cada uno de los Superiores, para completar la informacin. Aqu nos result til la biografa La Salle, un santo y su obra, tambin del Hno. Jos M. Valladolid.

    Al tiempo, vimos tambin que debamos aadir las fechas relativas a los Hermanos santos y beatos (naci-miento, muerte, fechas de glorificacin), y las de aquellos que tienen abierta la causa de beatificacin (siempre que hayan sido ya declarados venerables). En los casos de los grupos de mrtires, para no ser dema-siado prolijos, se prescindi de las fechas de naci-miento de cada Hermano, pues eran muchas

    Otra serie de datos que fueron complicados de en-contrar fueron las fechas exactas de los distintos con-gresos y asambleas internacionales del Instituto y de Asociaciones, como las de antiguos alumnos, que co-menzaron a organizarse en la segunda mitad del s. XX. Y junto a ellos, sus carteles anunciadores o sus logoti-pos que pudimos hallar rebuscando en revistas como Despus o Intercom, que se encuentran en el archivo de la Casa General.

    Mientras se iban configurando todos estos datos, nos percatamos de que en la lnea del tiempo haba un desequilibrio entre las distintas etapas de la historia del Instituto: salvando las fechas relativas al periodo fun-dacional y las de los Captulos y mandatos de los Su-periores, la mayora de los acontecimientos pertene-can al s. XX. As que esto me llev a subsanar una laguna que tena pendiente desde hace tiempo, como era leer la historia de nuestra Congregacin. De modo que comenc a leer los cinco tomos de Historia del Instituto del Hno. Henri Bdel para sonsacar otros acontecimientos sin ser demasiado exhaustivos que merecieran la pena ser reseados; sobre todo en los pe-rodos de crisis debidos a factores externos, como la Revolucin francesa o la Ley Combes de 1904. Esta tarea todava no se ha terminado

    Casi ya al final de nuestra tarea se aadieron las lo-calizaciones de todas las Casas Madre del Instituto a lo largo del tiempo, y otras fechas curiosas o signifi-cativas, como los aos especiales que se han organi-zado a sugerencia de los Captulos, o las cartas escritas por los ltimos papas al conjunto de los Hermanos, o la visita de la madre Teresa de Calcuta a una de las sesiones del CIL

    Para dar ms rigor al proyecto, lo hemos contras-tado con algunos Hermanos participantes en el CIL, con algunos amantes de lo lasaliano de otros Distritos y con algunos Hermanos de la Casa Generalicia, espe-cialmente el Hno. Diego Muoz, del servicio de Inves-tigacin y Recursos lasalianos Gracias a ellos se han perfilado detalles, se han ajustado fechas y expresio-nes, e incluso se han discutido acontecimientos que no estaban claros del todo El mejor ejemplo de todo ello, sin ir ms lejos, fue determinar la fecha de funda-cin de nuestro Instituto, ante la que no se ponen de acuerdo ni siquiera los principales bigrafos de san Juan Bautista de La Salle

    Para ello se hizo necesario, adems, fijar por escrito los criterios utilizados en la elaboracin de la lnea, sa-biendo tambin que es una tarea inacabada en la que pueden tener cabida muchos otros datos Entre otros, se decidi que apareciesen solamente acontecimientos del Instituto en general, a nivel global, y no los perte-necientes a Distritos o Regiones en concreto.; que to-dos ellos fuesen verificables y definidos, pues es arriesgado poner interpretaciones que no tienen funda-mento en un hecho o fecha determinada; y tener una visin de conjunto que nos permita diferenciar lo his-trico de lo anecdtico, pues cuando se analizan los

  • Compartimos

    horizonte 15

    hechos ms recientes se corre el riesgo de pensar que tienen la misma relevancia que otros que s lo son

    Es cierto que hay muchos otros datos que, por esas razones y para no hacer una lnea excesivamente larga, se van a quedar fuera del proyecto (fechas de la llegada del Instituto a las diversas naciones, creacin y desa-paricin de los Distritos, fundacin de establecimien-tos e instituciones educativas o pastorales) y que, quizs, puedan ser materia de otra iniciativa ms ade-lante Ah queda la idea para alguien que se anime

    Finalmente, y de cara a su elaboracin final, afron-tamos la bsqueda de ilustraciones que fueran signifi-cativas en la vida lasaliana, ya fueran cuadros, fotogra-fas, dibujos, vidrieras o logotipos. En esta tarea hay que agradecer muy sinceramente la colaboracin de Fabio Parente, del Servicio de Comunicacin de la Casa Generalicia, que ha ido recopilando una nume-rosa iconografa sobre el Fundador. All donde se pudo, se aadieron fotos reales de lugares y personas; en otros casos fueron los cuadros de cada uno de los Superiores Generales o de la coleccin sobre Juan Bautista de La Salle elaborada por Gagliardi con mo-tivo de su canonizacin (editados en su gran mayora

    en la Iconografa lasaliana del H. Emile Rousset); se han recuperado tambin muchas ilustraciones apa-recidas en los Boletines de principios del s. XX, as como posters, carteles y logotipos de numerosos en-cuentros, congresos y asambleas; y se ha procurado aadir otras imgenes del Fundador que fueran menos habituales, para darlas a conocer. Tambin ha habido ocasiones las menos en las que no ha sido posible encontrar ninguna imagen que pudiera ser significa-tiva, por lo que la efemride se ha dejado vaca.

    En definitiva, hemos procurado elaborar un instru-mento de divulgacin ms que de investigacin se-rio y riguroso, sobre nuestra historia familiar, que permita conocer mejor a san Juan Bautista de La Salle y la obra por l creada a quienes pretendan acercarse al mundo lasaliano. Para ello se estn terminando en estos das las traducciones a los otros idiomas oficiales del Instituto, y pronto aparecern los enlaces en la web lasalle.org, con la posibilidad tambin de enlazarla desde otras webs que deseen incluirla en su men. Que disfrutis con ella.

    b

  • Compartimos

    horizonte 16

    Estuviste y sigues aqu tan distintamente?

    Hno. Carmelo Bueno

    a vida se llena del da a da mientras procesa en su memoria, no se sabe cmo, cuanto su-cede por aqu y un poco ms all. Y todo ocu-

    rre en esta vida y a su ritmo. Solo cuando uno se de-tiene y se sienta y se calla, aunque la vida pase, acepta que hay hechos y gentes que se quedan con uno. En-tonces es cuando la ausencia se hace presente en toda su alargada profundidad.

    Las lneas de estas pginas quieren ser esto que acabo de insinuar. Expresan el esfuerzo de sentarse con el atrevimiento de contemplar las races de un hombre que ya solo va a crecer en hondura y en silen-cio. Alguien tendr que escribir un libro o un puado de pginas, quin lo sabe, a modo de una biografa siempre disculpablemente mentirosa por no llegar a todo o por pasarse ms all de una lnea tolerable.

    Estoy hablando de Alejandro o con l. Ya no lo acierto a distinguir. S, Alejandro Prez Urroz, el na-varro que anduvo desde muy joven por tierras de Ca-talua para enrolarse pronto en estudios y trabajos por la capital de este inabarcable pas al que recorri de norte a sur y de este a oeste, Portugal incluido. Y, cu-riosidades de esta vida, fue a ponerle el punto final de sus das en el corazn de una isla del Mediterrneo mar de todos, Palma de Mallorca.

    Por si a alguien le sirve de algo, ahora o ms ade-lante, dejo escrito esto que pertenece a mi cosecha al-macenada ya en la troje de mis recuerdos.

    El da tres de mayo celebraba su cumpleaos y es-tas eran las palabras que le escrib entonces y l ley despacio: Felicidades. Muy buenas tardes, Alejan-dro. Tendra que haberte escrito por la maana, pero estuve de oficinas en Burgos. Sigo an de papeles. No es molesto, pero es lento. Ya se ve el final. Y regresar a Madrid. Cuando todo est acabado. Mi hermana se quedar con el piso. No he querido quedarme con l, porque tendra que andar cuidndolo y al fin debera venderlo porque ni yo ni nadie de los de La Salle es-tara interesado en tenerlo. As que mejor se queda ella con l y a m me deja una parte semejante de la herencia, que sin ser nada del otro mundo, compensa el valor del piso. En unos das queda ya firmada la herencia en el notario y comienza mi cuenta atrs para dejar esta ciudad.

    Espero que te sigan llegando los comentarios. Es-pero que sigas estando de retiro en retiro y de mirco-les en mircoles en Alborada. Creo que todo lo llevas bien y dejas impresiones buenas en la gente. Me pa-rece bien. Yo no deseo dejar de escribir esos comen-tarios y haga lo que haga, lo seguir completando. Quiero poner cada Evangelio en 52 apartados para que se pudiera leer cada Evangelio en las semanas de un ao completo. Ya ves que con Juan lo estoy ha-ciendo. As lo har ao a ao. Ah, y no me preocupa nada que nadie lo publique. Con que lo lean quienes lo quieran leer me basta y sobra.

    Bueno, que este correo era para felicitarte en este da del santo, que s que s te hace mucha ilusin. Di-gas lo que digas. Santo y cumpleaos. Y, entre tanto Alejandro del santoral, escogiste el que quisiste. Feli-cidades.

    Creo que hoy o ayer despedais a Olegario Pea. A m me ha llegado hoy la noticia. Ese s era una per-sona que se vesta de arriba abajo. Buena gente. Ca-bal... Si lo hubiera sabido con tiempo me hubiera he-cho el viaje de Burgos a Grin slo por estar ah cerca de su despedida.

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    CompartimosNo te quito ms tiempo de tu tesoro del tiempo. Un

    abrazo.

    Lo dir, aunque podra callrmelo. Este ltimo Alejandro, se olvid de l mismo y dej en mal lugar mis pensamientos que no contaban con una respuesta y que esta fuera tan inmediata? Al da siguiente, el cua-tro de mayo, antes de tomar el avin para su viaje a Palma, me dej este texto en la pantalla de mi ordena-dor y de mis retinas para siempre. Nunca lo investi-gar, pero es posible que este fuera uno de los ltimos escritos que teclearon las yemas de sus dedos. Y me deca l:

    Apreciado amigo Carmelo: Te contesto contento de que hayas arreglado las cosas. Paz y tranquilidad. La enfermera de Grin est en plena ebullicin. Te-nemos al Hermano Luis Mediavilla en puertas de de-jarnos. Es totalmente consciente de su grave enferme-dad. Estos casi dos aos de contactos y convivencia con los Hermanos mayores dan para mucha reflexin y mucha accin de gracias. En cuanto a tu trabajo, nimo.

    Te escribo antes de salir para Palma de Mallorca. Tengo un encuentro de tres o cuatro das con una pa-rroquia donde viven y trabajan los Hermanos de La Salle.

    Gracias por acordarte del tres de mayo. Tambin me han llamado Pablo Enrique y Encarnita. Gracias. Atentamente.

    Despus de esos tres o cuatro das, precisin de historiador tan tpica de Alejandro, recibo en la maana del domingo 8 de mayo y en palabras de Jess Miguel Zamora la noticia de su muerte. Lo que yo hice desde ese mismo momento, igual que lo que t hiciste nada ms saber la noticia, nos pertenece de manera tan signi-ficativa como los latidos de nuestro corazn o las deci-siones de nuestras neuronas cerebrales. Seguro que las preguntas se nos dispararon como una cascada que se desborda en el abismo. Y para tantas preguntas no era posible entonces buscar, encontrar o saber respuestas.

    En medio de tanta incredulidad humana frente a los mostrencos hechos de la vida se me encendi de nuevo aquella chispa que inspir la historia con la que anun-ci en el Diario de Burgos que la ausencia de mi madre comenzaba a estar presente de por vida. Y me dije que tambin la pequea o inmensa historia de Alejandro deba anunciarla en esta ciudad en la que an paseo,

    aunque sea ya por poco tiempo estable. Lo pens, lo decid, lo hice, y escrito qued ah el once de mayo y ahora tambin aqu:

    Permanece entre nosotros para siempre la ausen-cia de Alejandro Jos Prez Urroz (Hermano de La Salle). El pasado domingo 8 de mayo Alejandro nos dej y se fue con sus 67 aos bien cumplidos y con un puado de sueos que siempre sern sueos. Haba pasado en Palma de Mallorca unos das de sembra-dor, los cuatro ltimos de su vida. Sembraba palabras, entre otras cosas. Y lo haca con el cario de su gran corazn y la sabidura de una cabeza bien amueblada. Sembr sus palabras de la Palabra, se call y se dur-mi. Tena que regresar a Madrid, pero se march quin sabe dnde, sin hacer otro ruido que el de la respiracin que se corta.

    Haba nacido en Peralta (Navarra) el 26 de di-ciembre de 1948. Y era un hombre bueno. Buen amigo. Trabajador del estudio y labrador de la Escuela y de la Universidad. Y, como todos, con sus cosas. Nos dej toda la historia de su vida sembrada ahora en los re-cuerdos de quienes le conocimos. Y este quienes, sabemos que es inmenso, innumerable.

    Desde ahora, todos los recuerdos de Alejandro se nos irn despertando desde dentro de nosotros como se despiertan en primavera las hierbas con sus flores. Todas las hierbas, hasta las menos buenas.

    En la noche y en su cama, Alejandro se dio media vuelta y nos dej el silencio como su mejor mensaje. Todo lo que tena que decirnos ya nos lo haba dicho? Ya nos lo haba escrito? No lo sabr nunca. Pero s s que nos dejar investigar con paciencia en ese silencio suyo, como se investiga en el mensaje de una parbola del captulo trece del Evangelio de Mateo.

    Se fue sin acabar el curso en su Alborada, en su San Po X de Aravaca, en su tarea pastoral de Gri-n y en sus escritos de historias. Se fue el maestro sin acabar el programa y sin dejarnos su nota para nuestro expediente. Se ha ido? Permanece en el su-surro de sus recuerdos y en la presencia sonora de su silencio. Por qu? Porque as es la VIDA.

    Acabo, me callo y me pregunto: Ser posible y ser verdad, Alejandro, que tus recuerdos en nuestra memoria son y sern la tierra buena y frtil para las races profundas de tu nueva vida?

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    CompartimosCuatro libros que merecen la pena

    Hno. Esteban de Vega

    ntre las posibilidades que el coordinador de Horizonte nos ofreca para escribir algn ar-tculo en este nmero, apareca una que con-

    sista en la presentacin de algn libro que nos hubiera gustado, y me ha parecido una buena sugerencia, as que me acojo a ella para escribir una paginita o poco ms. Y en lugar de un libro, ofrezco cuatro, de un modo muy breve, de temticas y estilos diferentes. La lectura de los cuatro me ha merecido la pena y los re-comiendo con satisfaccin, aunque ya se sabe que en el gusto por los libros, como en todas las cosas de la vida, hay muchas diferencias. Me limito a hacer una presentacin muy sencilla de cada uno de ellos, acon-sejando su lectura. Ah va.

    1.- Educar en el asombro, Catherine L'ECUYER, Plataforma Editorial, Barcelona 2012, 184 pgs.

    Es un libro de pedagoga que se me ha hecho muy interesante. Sencillo, actual, de gran novedad en su planteamiento a la vez que rescata ideas y estilos que corresponden a la pedagoga de toda la vida, recupe-rando lo mejor, incluso, en una tradicin lasaliana. La tesis fundamental es que el nio pequeo es como una esponja, porque todo le asombra y sus ojos estn abier-tos a la vida de tal manera que todo lo quiere aprender. Pero parece que esa fiebre por el conocimiento se va perdiendo con el paso de los aos, y en parte es debido a que los adultos no lo hacemos bien. De ah que la autora d consejos muy sabios, prcticos e insistentes para mantener el asombro en el nio, evitar la sobreesti-mulacin y superar la tentacin de hacer que el nio aprenda demasiado deprisa, ocupe siempre su tiempo, asista a mu-chas clases, tenga muchos juguetes, maneje desde muy temprano la infor-mtica...

    El fin de la edu-cacin es el propio nio, no lo que pretendemos de l. Educar en el asombro "consiste en respetar su libertad

    interior, contando con el nio en el proceso educa-tivo, respetar sus ritmos, fomentar el silencio, el juego libre, res-petar las etapas de la infancia, ro-dear al nio de belleza, sin satu-rar los senti-dos...".

    Esto no signi-fica dejar que el nio haga lo que quiera, sino que es imprescindible ponerle lmites. Pero de lo que no cabe duda es que es necesario dedi-carle mucho tiempo. Actualmente, dado que los padres estn tan ocupados, se tiende a lo ms fcil, y lo ms fcil es transigir: que haga lo que quiera, coma lo que le gusta, vea mucho la tele, tenga cuanto desea... Todo eso contribuye precisamente a que pierda su capacidad de asombro, porque muchas veces le damos todo antes de que lo pida...

    2.- El camino hacia una vida lograda, Luis GON-ZLEZ-CARVAJAL SANTABRBARA, PPC, Madrid 2015, 263 pgs.

    Creo que todo lo que escribe Gonzlez-Carvajal merece la pena, porque es capaz, como pocos, de hacer fcil lo difcil y de hablar de mltiples temas haciendo siempre atractivo el contenido. Es el caso de este libro, que consiste en una serie de artculos que tratan de te-mas diversos, pero que, en su conjunto, sealan la di-reccin de lo que podra ser una vida lograda. Es, por tanto, un libro que tiene algo de filosofa, de teologa y de literatura espiritual. La obra se estructura en cua-tro grandes captulos, y cada uno expresa una dimen-sin de la vida lograda. En el primer captulo aparecen temas relacionados con la antropologa humana y reli-giosa, abordando las cuestiones ms candentes del ser

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    Compartimoshumano en la bsqueda de la trascendencia: la gran-deza y miseria del ser humano, el sentido de la vida, el dolor, el humanismo creyente y no creyente, el deseo de una vida que merezca la pena... El segundo captulo recoge artculos que se refieren a la respuesta que Dios va dando al ser humano. En l aparecen temas relacio-nados especialmente con la propuesta cristiana. Es el captulo ms "confesional", aunque con un lenguaje inclusivo: el proyecto del Reino, el seguimiento, las caractersticas de los seguidores de Jess, la vida eterna...

    En el tercer captulo se ampla el crculo, para ob-servar al ser humano en bsqueda, como en el captulo primero, pero una bsqueda que no siempre llega a Dios, o al menos no al Dios cristiano. En este captulo se presentan brevemente las propuestas de distintas re-ligiones (el judasmo, el islam, el hinduismo y el bu-dismo) y tambin se presenta la realidad de quienes huyen de Dios, o de quienes no encuentran, porque no quieren o porque no pueden, a Dios. Finalmente, en el cuarto captulo se plantea la vida lograda desde otro enfoque: la realidad social. La plenitud de la vida no

    se consigue slo a nivel individual, sino que exige tambin el com-promiso con la justicia, la paz, la lucha por los valores humanos, la realidad poltica... Los temas concretos que presenta son los del ma-gisterio de la Iglesia, la participacin en la vida pblica, el pluralismo, la realidad econmica...

    3.- Humildad y expe-riencia de Dios, Anselm GRN, Descle de Brouwer, Bilbao 2015, 81 pgs.

    De los cuatro libros que propongo, este es el libro ms especficamente espiritual. En l, este prolfico autor propone la humildad como condicin fundamen-tal para poder vivir la relacin con Dios. Se basa cons-tantemente en textos de monjes y de padres del de-sierto que consideraban la humildad como la puerta necesaria para encontrar a Dios. Hoy, dice Grn, se habla ms de la experiencia de Dios que de la humil-dad; antes, los orantes hablaban ms de la humildad para poder vivir esa experiencia.

    La segunda parte est dedicada a las vas para la humildad, y entre ellas habla de la necesidad de tra-bajarse a uno mismo; porque es cierto que ser hu-milde es un don, como el encuentro con el Seor; pero, a la vez, es algo que hay que traba-jar, aunque slo podemos dar fru-tos en este sentido si estamos ligados profundamente a Dios. Y las vas concretas son el trabajo, el bien decir del otro, el silen-cio... hasta el modo de vestir. La experiencia de Dios implica la a veces dolorosa experiencia del autocono-cimiento. As, hasta termina diciendo que la humildad es, en definitiva, la disposicin de la persona a permitir que Dios la desnude para encontrarse con l en el amor.

    4.- Ni el sexo ni la muerte, Andr COMPTE-SPON-VILLE, Ediciones Paids, Barcelona 2012, 363 pgs.

    El ltimo libro que propongo es especficamente de filosofa; pero Compte-Sponville es de los filsofos a quien se puede leer con gran placer, porque escribe de un modo sencillo y transparente, y los temas que toca estn en relacin con la tica y la vida, al alcance de todos. Es un filsofo que se confiesa ateo, aunque su atesmo est siempre abierto al dilogo con la postura creyente.

    En este libro, aunque la palabra no aparece en el ttulo, habla sobre todo del amor. Siguiendo a Kant, afirma que el amor es una virtud, no un deber ni un fruto de la voluntad. Es un sentimiento que no se puede imponer. Entonces, qu sentido tiene el mandamiento "Amars al prjimo como a ti mismo"? Para Kant, que era luterano, y casi pietista, este era un tema capital. Y a partir de este planteamiento discurren sus reflexio-nes, sumamente interesantes. A pesar de no ser cre-yente, en pocos autores he ledo de forma tan prove-chosa la clarificacin sobre las tres dimensiones del amor: el eros, la filia y el gape. Y, curiosamente, po-cos ensalzan como l esta ltima dimensin, la del gape, tan eminentemente cristiana.

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    Compartimos b

    Cosas que importan de verdad Hno. Jess Gil

    levar la misericordia a la periferia. Una de las caractersticas de los consagrados que ms relacin tienen con la misericordia de Dios es

    entender que el servicio desinteresado por los ltimos de la sociedad es la muestra de la grandeza de Dios, la misericordia. El Papa nos recuerda que la misericordia de Dios no es un signo de debilidad, sino precisamente la cualidad que muestra su omnipotencia. Tambin a los consagrados nos toca llevar esa grandeza de Dios a los hombres. Una de las tareas de este ao es que hagamos realidad que la misericordia de Dios no es solo un concepto bonito sino, concreto y real, del amor del Padre Bueno. Nosotros estamos llamados a lle-var por todo el mundo esa misericordia.

    No podemos olvidar que una de las grandes tareas del mundo de hoy es, precisamente, hacer real esa mi-rada de Dios hacia sus hijos, y esa mirada se prolonga. Cuando nos mira no deja de hacerlo y en esa imagen se debe ver reflejada la vida del buen cristiano, en su compromiso por la periferia.

    Justicia y misericordia. No podemos olvidar la re-lacin entre justicia y misericordia. La justicia es con-cebida como un abandonarse confiado a la voluntad de Dios. Desde aqu se pueden entender las palabras del Papa Francisco cuando seala que justicia y miseri-cordia son un solo momento que se desarrolla progre-sivamente hasta alcanzar su culmen en la plenitud del amor. El amor es la mxima suprema a la que debe con-ducir toda relacin. Llegados aqu no podemos olvidar que el espritu es el que da la vida y mueve al perdn y a la reconciliacin. No podemos comparar la justicia a la misericordia; tampoco son dos cosas tan distintas. La ley humana que habla de la readmisin del que delin-que, en definitiva, no es sino la actuacin de Dios hacia el pecador que le permite la posibilidad de que se exa-mine, se convierta y crea, gracias a su misericordia.

    Un ao de gracia es un ao de indulgencia en el que el cristiano se libera de todo residuo del pecado que pueda quedar para habilitarnos a ejercer las obras de caridad y crecer en el amor. No olvidemos que el amor y el pecado condicionan la vida de las personas; por ello siempre es mejor cuidar esa conversin en el amor para que se insista en el mundo de las relaciones, aten-tos los unos a los otros. Se trata de dejarnos sorprender

    por Dios en este ao de la misericordia, que abramos nuestros corazones a este camino al que se nos invita a peregrinar, pero de un modo especial a acompaar a las personas de nuestro tiempo para que encuentren tambin ellos el rostro de Jess. En Mara tenemos el mejor ejemplo de acogida, pues ella supo hacer reali-dad en su vida esa misericordia de Dios y supo hacer realidad en su vida esa misericordia de Dios pero, so-bre todo, supo llevarla a los dems desde el perdn

    La disponibilidad. Este trmino nos evoca la li-bertad y el agradecimiento. Esta es la situacin de una persona que est preparada para un fin. Cualidad de estar libre para ser usado en cualquier momento. Cuando Dios irrumpe en nuestra vida llamndonos al seguimiento, quiere hacernos participar de ese mismo espritu. Y sabiendo que nuestro ser proviene del Pa-dre y tiende hacia l, y llegar a reconocerlo. No esperar nada a cambio, condicin bsica para ser libres para los dems. Ser discpulos de Jess e ir aprendiendo con l la libertad de entregarse uno mismo estando dispo-nible para la paz, justicia, fraternidad, alegra y per-dn. Disponible para acoger la realidad tal cual es y vivirla segn las bienaventuranzas.

    El acompaamiento. Necesitamos acompaar y ser acompaados desde la escucha, la libertad y el di-logo. Qu gozo es encontrar algo que nos anima! Ese algo que no se queda en uno mismo sino que nos se-ala ms all y ms arriba. Y es que para el caminante la mejor flecha no es la que est grande y hermosa, en las vas principales sino la que, quiz cubierta de musgo y medio escondida, se encuentra en veredas y campos de pastizales. La flecha es punto de llegada

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    Compartimosmomentnea para ser punto de partida. Esta es la cul-tura del acompaamiento y el ser acompaados. Hay que estar dispuestos a todo lo bueno que nos presenta la vida moderna. Para vivir este acompaamiento hay que creer y querer que otro est a nuestro lado. Tenemos que leer mucho y escuchar mucho ms. Hay que dejarse lle-var por alguien con experiencia; que nos diga nuestros aciertos y tambin nuestros errores; y para llevar a cabo todo esto necesitamos gran dosis de humildad, buen cri-terio y sobre todo mucha fraternidad.

    Para tener vida, salir a la frontera. La frontera evidencia la ruptura con lo conocido y la apertura al extrao para que deje de serlo. No es tan claro que donde estamos, local e intelectualmente, transmitamos bien ese tono de gratuidad esencial de la vocacin. La frontera puede soltar lenguas adormecidas; vistas can-sadas o miopes y abrir corazones con insospechadas y creativas propuestas. Puede devolvernos la capacidad de amar. Todava quedan religiosos que necesitan que-rer ms a sus hermanos. No se conforman con no mo-lestar, o que no les molesten. Quedan personas que no se resignan con compensaciones, que teniendo que ver con la misin, la traicionan. Llmense stas: amista-des, medios, cargos, cuentas y cuentos Salir a la frontera interroga y remueve; cuestiona y resita esa infinidad de proyectos en los que habitualmente esta-mos inmersos. Nos despierta del sueo en el que he-mos podido convertir la misin. Nos devuelve aquella

    aorada vocacin de artesanos de cuidar el instante, la creacin, cada persona y cada encuentro. Nos conduce al sentido de la vida en gratuidad. Y llega a provocar decisiones tan arriesgadas y llamativas como convertir la palabra en hecho al estar dispuestos a perder y hacer camino con los ltimos, o pisar diariamente la calle. En la batalla por querer tener futuro, no es infre-cuente que las personas no tengan mucho tiempo para preparar el sentido de su vida o, incluso, que desde sus institutos y comunidades no se les proporcione ese es-pacio.

    Hay mucha gente que se toma en serio la misin y la llamada, y echa de menos mbitos de hermanos en los que, sin competir, se puede soar con la frontera, preparar juntos lo que es necesario para tan largo viaje y, sobre todo, para cuidadosamente dejar a otros esti-los de misin y de vida que no son nuestros. Somos un resto inspirado de edad avanzada para hacer caminos arriesgados, es verdad. Tambin lo es que en cada fa-milia queda quien puede hacerlos. Es cuestin de dia-logar y discernir. De ponernos manos a la obra. Hay que conocer la salida y favorecer el riesgo. Los que salen, deben saber que al lado de las inclemencias, en la inseguridad de la calle y de la noche, un buen grupo de hermanos con experiencia y corazn, dan gracias porque el reino se est haciendo en lo pequeo y es-condido de la entrega de un grupo de los suyos.

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    CompartimosCIL 2016 Hermanos de mediana edad

    Hno. Javier Abad

    a ltima edicin del CIL (Centro Internacional Lasaliano) hasta el momento, se ha desarro-llado en la Casa Generalicia de Roma desde el

    11 de enero hasta el 3 de abril de 2016, organizada por el Secretariado de Formacin del Instituto a instancias de lo sealado en la Circular 470. Esta sesin se ha desarrollado bajo el ttulo Renovacin y crecimiento personal y ha estado destinada a Hermanos en la mitad de la vida, entre los 40 y 50 aos de edad. En total hemos participado 35 Hermanos pertenecientes a 19 Distritos de cuatro de las Regiones lasalianas (Ar-gentina-Paraguay, Per-Bolivia, Norandino, Bogot, Mxico Norte, Antillas-Mxico Sur, Lwanga, Congo-Kinshasa, Golfo de Benn, frica Central, frica del Oeste, Antananarivo, Colombo, LEAD, ANZPPNG, Oriente Prximo, Centro Europa, Francia y Arlep) y a las Delegaciones de India y Ruanda. Del Distrito Ar-lep fuimos seis Hermanos en total.

    Los objetivos en esta ocasin han sido tres, simila-res a los de otras sesiones celebradas en el pasado: 1) ofrecer una oportunidad de renovacin en reas de desarrollo humano, espiritualidad y vida lasaliana; 2) formar comunidad, compartiendo experiencias per-sonales y culturales; y 3) ofrecer nuevas perspectivas mediante el contenido relacionado con nuestra vida como Hermanos. Por ello, el programa ha estado des-tinado principalmente a Hermanos de mediana edad (aunque diez de los participantes superaban los 50 aos) y las temticas programadas se han centrado en aspectos que facilitan esa renovacin personal. De este modo, los mdulos de trabajo han sido: Estructura hu-mana y desarrollo; Cristologa, Eclesiologa; Liturgia y oracin; Signos de los tiempos, Vida Religiosa ac-tual; Liderazgo y vida comunitaria; Afectividad y Vida Religiosa; Espiritualidad lasaliana y oracin; y de manera especial por su desarrollo la Regla de 2015. Se han completado con numerosos tiempos de trabajo personal, por las tardes, y de compartir en gru-pos lingsticos.

    La mayora de los temas han sido impartidos por el Equipo del CIL, formado por los HH. Paulo Dullius, Vicent Pelletier y Jos Ricardo Moreno, pero tambin

    han colaborado diversos Hermanos de la Casa Gene-ralicia (HH. Louis de Thomasis, Jess Rubio, Diego Muoz, Felicien Bora), del Consejo General (HH. Ro-bert Schieler, Jorge Gallardo, Aidan Kilty, Rafael Ma-tas, Gustavo Ramrez), de otras comunidades (Hno. Bruno Alpago) o de fuera de nuestro Instituto, como el P. Miguel ngel Garca, sj; o la Hna. Emmanuela Viviano, pddm.

    Adems, y para conocer mejor la realidad actual del Instituto, a las sesiones de trabajo de la maana se han aadido algunas tardes la presentacin de los dis-tintos servicios y secretariados que radican en la Casa Generalicia por parte de sus responsables. De este modo hemos conocido las tareas del Secretario, Ec-nomo, Procurador y Postulador Generales; la organi-zacin de la Casa Generalicia; los afanes del servicio de Comunicacin y del secretariado de Formacin; las labores del secretariado de Investigacin y Recursos Lasalianos; la organizacin del secretariado de Solida-ridad y Desarrollo y los proyectos de SECOLI Todo ello ha permitido obtener una visin de conjunto de la tarea que se desarrolla en el centro del Instituto.

    Otro de los aspectos que vale la pena destacar es la estrecha relacin y cercana que ha habido con los Her-manos del Consejo General. Y no solamente por haber coincidido el desarrollo del CIL con la sesin plenaria del Consejo del mes de febrero, sino tambin por los diversos encuentros que ha habido con los consejeros, que han presentado la realidad de cada una de las Re-giones lasalianas con sus luces y sus sombras as como los proyectos que tienen entre manos. Tambin fue interesante una reunin y convivencia (social)

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    Compartimoscon el Consejo en pleno, que sirvi para establecer un dilogo entre todos y conocer mejor las inquietudes de ambos grupos.

    Al igual que en otras ocasiones, el grupo se ha es-forzado por formar comunidad trabajando aspectos importantes que han ayudado a crecer en pertenencia y desarrollar un sentido fraterno, superando las dife-rencias culturales o lingsticas. Hemos tenido una vida de oracin propia como grupo, con la oracin de la maana y la Eucarista por la tarde en la capilla del CIL, en las tres lenguas oficiales con las que se fun-ciona; hemos compartido con la Comunidad Central de la casa las comidas y diversos momentos de convi-vencia y encuentro, en torno al caf o a la mesa; hemos estrenado los nuevos locales del CIL (situados en la antigua biblioteca), que nos han permitido disfrutar de amplias salas de reunin y encuentro; y hemos apro-vechado algunos tiempos libres para conocer y descu-brir algunos de los muchos secretos de la Ciudad Eterna que nos acoge, con diversas salidas por Roma y algunas localidades de los alrededores.

    Podemos destacar tambin la peregrinacin reali-zada el 27 de febrero a Ass, donde nos impregnamos del espritu de franciscano de la ciudad, o la participa-cin en diversas celebraciones en el Vaticano, aprove-chando el Jubileo de la Vida Consagrada (el 2 de fe-brero), la audiencia general del 23 de marzo, o algunas de las liturgias de la Semana Santa.

    La ltima semana del programa, ya en tiempo pas-cual, la dedicamos a realizar la sntesis de todo lo aprendido y a unos das de retiro personal, en la propia Casa Generalicia. Por motivos organizativos y de vi-sados diplomticos, en esta ocasin no pudimos reali-zar la habitual peregrinacin a Francia, para conocer los lugares lasalianos ms emblemticos.

    Personalmente puedo valorar este CIL como una interesante experiencia, que ha supuesto para m un triple regalo:

    1) Vivir una experiencia internacional y de Insti-tuto, con la riqueza que eso aporta. He tenido la suerte de conocer a numerosos Hermanos de todo el mundo, de mi misma edad, que tienen similares inquietudes a las mas y que han vivido procesos y situaciones pare-cidas a las que me va tocando experimentar. Hemos podido compartir y dialogar; convivir y celebrar. Y eso siempre es un don.

    Y adems, he tenido la oportunidad de vivirlo en el centro del Instituto, conociendo y compartiendo con muchos de los Hermanos responsables de los distintos servicios y secretariados de la Congregacin; y cerca de las reliquias de nuestro santo Fundador y de muchos de los recuerdos que nos traen su memoria, en el san-tuario, en el archivo, en la iconografa

    2) Disponer de diversos momentos fuertes de en-cuentro, reflexin y sntesis, que me han ayudado a descubrir nuevos aspectos de mi vocacin como Her-mano y a tomar impulso para las nuevas tareas que me toque desempear en el futuro.

    Cierto es que como suele suceder en muchas oca-siones, los contenidos recibidos tenan mejor pinta sobre el papel que lo que luego han sido en la realidad, y que (en opinin de los que hemos participado) se hace necesario cambiar la metodologa de muchos de los mdulos recibidos, pero todos sabemos que, en este tipo de formacin, al final vale ms la pena lo vi-vido y compartido que lo escuchado en s, y que cada uno se lleva en la cabeza y en el corazn aquello que haya profundizado con lecturas y comentarios en el tiempo personal de que hemos dispuesto.

    3) Profundizar un poco ms en la gnesis y elabo-racin de la nueva Regla. De todos los mdulos trata-dos, ha sido al que ms tiempo se le ha dedicado y el que ms nos ha gustado. Nos hemos podido detener en cada uno de los captulos y disfrutar del saber de nu-merosos Hermanos que nos han aportado nuevos pun-tos de vista. El CIL me ha permitido analizar el nuevo texto, compararlo con el anterior, ver qu me dice en mi contexto vital y descubrir matices que a primera vista me haban pasado desapercibidos.

    Es lo que se me ocurre en estos momentos. Quizs todo ello no sea nuevo para quienes participaron en el pasado en experiencias similares Para m, al menos, ha sido una estupenda vivencia, de las que se guardan en el corazn durante mucho tiempo. b

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    Viva Jess en nuestros corazones Hno. Guillermo Moreno

    os lasalianos repetimos todos los das Viva Je-ss en nuestros corazones. Por siempre. Tal vez, de tanto repetirlo, no hemos pensado en el

    significado profundo de esta jaculatoria lasaliana. Creo que nos habla de afecto, de intimidad con el Seor Je-ss, de una espiritualidad humanizadora y de encarna-cin. No hay vida espiritual verdadera que no pase por el corazn, por la afectividad, por la intimidad de la per-sona. Pero qu entendemos por intimidad?

    Hablar de la intimidad y del mundo afectivo nos cuesta un poco. En las ltimas dcadas nos hemos preocupado por dar razones de nuestra fe, de formar-nos teolgicamente, de construir un pensamiento cr-tico y autnomo; pero muchas veces hemos olvidado el corazn, el cuerpo, la sexualidad como canales de relacin personal y sobre todo espiritual.

    Desde una visin posmoderna, que es la que tienen los jvenes y algunos de nosotros, lo que se experi-menta es lo que cuenta y las ideas y razones, por muy buenas que sean, estn a la baja. No es que ahora no importe la razn, la palabra, el pensamiento ms bien ahora se entra en comunin con las personas cuando se va a su centro vital, cuando se comparte desde la experiencia profunda vivida en autenticidad y las palabras ganan fuerza en ese contexto.

    Los jvenes no nos quieren perfectos, aceptan bien nuestras limitaciones; lo que hoy rechina a los jvenes es que, a veces, no seamos autnticos ni verdaderos, que seamos artificiales y formales. Ellos no se hacen muchos problemas con nuestras edades, nuestras ro-pas, nuestras costumbres, nuestras manas lo que les

    provoca rechazo es la falta de humanidad, la artificia-lidad, el hipercriticismo, la desesperanza o la infelici-dad que a veces transmitimos.

    Por eso tenemos que ganar en relaciones de intimi-dad y en humanidad. Si la verdadera y profunda hu-manidad nos viene de Cristo, el camino ser el de la intimidad con l. Un camino de acercamiento, de aba-jamiento, de desnudarnos, de dejar la hornacina de al-tar donde nos gusta estar, de romper autoimgenes y orgullos personales, un camino de humanizacin. Una escalera de descenso hacia la humildad y no una esca-lera de subida hacia la perfeccin.

    En este camino de intimidad con el Seor creo que tenemos que recuperar el eros, como nos deca Bene-dicto XVI en su encclica Dios es amor. Que nuestro amor no sea fro y calculado, marcado por un servicio impecable pero que no contagia pasin. Sabemos bien cuando algo nos apasiona, cuando nos tocan en las en-traas y se nos enciende la mirada. Sentimos en la piel cuando eros y gape van de la mano. Por eso, no de-beramos cultivar una relacin ms eros con el Seor? Me imagino que esta pregunta suena un poco extraa y provocadora pero creo que nos la tenemos que hacer sin prejuicios.

    Se abre aqu un campo interesante, el de la comu-nin entre sexualidad y espiritualidad, nico camino para entender una vida consagrada clibe. Avanzar por esta senda no slo nos hace ms humanos sino que da ms sentido a nuestra vida como religiosos Hermanos y enriquece el horizonte afectivo tambin de los casa-dos o solteros.

    Deca Walter Schubart: lo religioso y lo sexual son las dos fuerzas vitales ms intensas. Quien hace de ellas enemigos irreconciliables est desgarrando el corazn humano. Si no se consigue establecer una re-lacin nueva, cercana y feliz entre religin y erotismo, reconciliando la dignidad humana con la sexualidad, no se producir el renacimiento de la religin, en el que hoy muchos confan y el que tanto esperan. All donde eros y religin se excluyen mutuamente, el eros se hace vulgar y la religin glida.

    En el cristianismo, las corrientes msticas han puesto de relieve la gran importancia que el eros y la sexualidad pueden tener de cara a una relacin viva

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    Compartimoscon Dios. Entienden la sexualidad como una fuerza que nos saca de nosotros mismos y nos insta a entre-garnos, a olvidarnos, a fundirnos con otra persona, a transcendernos incluso hasta Dios. La sexualidad puede ser una fuente de vitalidad, creatividad, un ca-mino espiritual (Anselm Grn).

    En la tradicin de la Iglesia, siempre se ha usado el cuerpo para expresar lo que el ser humano llevaba en el alma y tambin la misma relacin con Dios. Gestos corporales, danza, besos, abrazos, caricias, tocar Por qu no repensar nuestra manera de expresar y permitirnos encontrar nuestras formas peculiares de entrar en contacto con nosotros y con Dios?

    Cmo entusiasmar en las aulas y en la pastoral si no vivo con entusiasmo lo que transmito? Cmo evan-gelizaremos si no contagiamos con pasin que el Seor es el Amor de nuestras vidas? Pero queremos amar a Dios y dejarnos amar por l? Cuesta mucho ser barro en sus manos de Padre, cuesta mucho bajar de nuestro pedestal y reconocer que slo l nos puede salvar.

    Me gustara terminar con unas palabras del Colo-quio amoroso de Santa Teresa:

    Si el amor que me tenis, Dios mo, es como el que os tengo, Decidme: en qu me detengo? O Vos, en qu os detenis?

    Alma, qu quieres de m? Dios mo, no ms que verte. Y qu temes ms de ti? Lo que ms temo es perderte.

    Un alma en Dios escondida qu tiene que desear, sino amar y ms amar, y en amor toda escondida tornarte de nuevo a amar?

    Un amor que ocupe os pido, Dios mo, mi alma os tenga, para hacer un dulce nido adonde ms la convenga.

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    CompartimosUn educador debe saber y saber ensear

    Hno. Jess Gil

    prender a convivir

    Existe preocupacin por la conducta mo-ral y social de muchos adolescentes y jve-

    nes. Tambin el malestar entre los educadores sobre los problemas de disciplina y falta de responsabilidad. Buena parte de la sociedad est preocupada por la ca-rencia de determinados valores. Los jvenes que tene-mos aman el lujo, tienen modales que dejan algo que desear y no les gusta la autoridad. Los muchachos ahora son los tiranos y no los siervos del hogar. No es posible educar correctamente sin poner lmites. El es-tilo educativo familiar posee una gran importancia en la formacin de la personalidad moral y social. Qu podemos hacer para mejorar la educacin que ofrece-mos a nuestros alumnos?

    Vivimos en una sociedad permisiva en la que las personas, cada una a su estilo, reclaman sus derechos, y somos tardos en reconocer nuestras obligaciones. Hay que ensear a vivir y a vivir en sociedad, de un modo constructivo desde el inicio de la vida. El valor de la libertad, de la igualdad, de un modo constructivo desde el inicio de la vida. El valor de la libertad, de la igualdad, de la solidaridad, del respeto y del dilogo. Lo que importa es ir comprendiendo lo que entende-mos por estos valores, qu significado tienen y cmo los aplicamos en nuestra vida diaria

    Decisin, asumiendo el riesgo de equivocaciones pero contando con un equipo de colaboradores eficaz que ayude a evitarlas. Son dueos del tiempo quienes lo administran adecuada, voluntaria y consciente-mente. Introducir cambios en la gestin en del tiempo

    exige la reeducacin de estilos y costumbres que da-mos los buenos.

    Ahora algunos consejos que nos pueden ayudar a utilizar mejor nuestro tiempo:

    Reflexionar: examinar y mejorar las costumbres de cada uno, fijando metas y lneas a seguir.

    Planificar: decidir lo ms importante y a lo que se va a dedicar el tiempo inmediato.

    Crear, buscar recursos y formas nuevas de hacer las cosas.

    Decidir, tomar decisiones, incluso arriesgadas, por innovadoras.

    Delegar, aprovechar la colaboracin de otros, dis-tribuyendo tareas y responsabilidades.

    Disfrutar, vivir en armona y dando transcenden-cia a lo ms necesario e importante.

    Con ligeros cambios en nuestros hbitos cotidianos podramos rebaar muchos minutos al da. Hay que aprender a administrar el tiempo. Que no nos falte nada, pero tambin que no nos sobre nada. No es po-sible educar correctamente sin poner lmites a los pro-pios deseos y conductas, sin ensear a renunciar a los propios intereses a favor de otras personas, sin apren-der a ponerse en lugar de los dems para comprender sus necesidades y sentimientos. Los derechos consti-tuyen slo una de las dos caras de esa moneda que tiene su contrapartida en las obligaciones y responsa-bilidades que contraemos con los dems. La familia es la primera escuela de valores en la que los padres

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    Compartimostransmiten a sus hijos las actitudes, los principios y conductas que integran a una buena persona. Este pro-ceso educativo nos ensear a vivir en sociedad de un modo constructivo y empezando desde los primeros aos de vida. El mtodo educativo ms eficaz para transmitir valores es el ejemplo.

    La felicidad es contagiosa

    No se sabe bien cmo se ensea la felicidad; solo se sabe que es contagiosa. Se confirma que relacio-narse con personas felices mejora el nivel de la propia felicidad. Cada persona feliz imparte en su entorno alegra, felicidad y fiesta. Ests satisfecho con la vida que llevas? Qu debe hacer una persona para ser fe-liz? Ser feliz es estar en paz consigo mismo y con los dems y sentirse con fuerzas para afrontarlo todo. Vi-vir alegre y contento con lo que uno tiene, disfrutando de la vida diaria. Luchar por alcanzar lo que uno se propone. Amar y ser amado. El amor, la verdadera amistad y la buena armona deben ser asunto personal. La felicidad es algo que escasea, es imposible conse-guirla plena y ms difcil alcanzarla. En realidad, cada uno tiene que encontrar su propio camino hacia la fe-licidad.

    Unas ideas que nos pueden ayudar: Acptate, s t mismo y mantn la armona contigo y con los

    dems. Ama y recibe el cario de los que te rodean. Lucha por alcanzar tus metas. Tmate la vida con hu-mor y valora lo que tienes. S bueno, compasivo, ge-neroso y solidario con los dems. Cultiva la verdadera amistad. Evita cuanto pueda perjudicarte y no hagas un problema de las pequeas cosas. No lo olvides: la felicidad es contagiosa. S feliz y multiplcala. Y todos saldremos ganando; creando un mundo cada vez ms alegre, en paz y feliz.

    Los valores son importantes

    Con frecuencia hablamos de valores, proponemos valores, mostramos valores, reflexionamos sobre va-lores, pero no los enseamos, porque no los vivimos, porque no nos comprometemos a encarnarlos en nues-tros alumnos. Maestros y padres deben plantearse, con humildad y con responsabilidad, ir siendo modelos de vida para los alumnos e hijos. Slo podr ensear va-lores el que se esfuerza por enserselos a s mismo, el que lucha por levantarse en sus debilidades y se compromete da tras da a ser mejor. En una cultura donde los adolescentes y jvenes son bombardeados con propuestas de modelos huecos, narcisistas y va-nos, donde la plenitud se degrada a mero consumir y aparentar. Necesitamos transformar los actuales cen-tros educativos, si queremos incidir en la formacin de los alumnos. Los centros educativos deben concebirse como espacios para practicar, vivir y desarrollar los valores que se consideran esenciales para los alumnos.

    Comunidades educativas que rompen las absurdas barreras entre la escuela, la familia y la sociedad en las que se aprende lo que se vive. Hay que fomentar la iniciativa, tolerar las discrepancias y hacerse solida-rios y al servicio de los otros. Educar a los alumnos en los valores implica que cada maestro y profesor en-tiende y asume que no es slo docente de una determi-nada rea o materia, sino que es maestro de huma-nismo, que su funcin va mucho ms all de transmitir conocimientos. Educar, una vez ms, es formar per-sonas, modelar corazones, abrir horizontes y caminos de vida plena y estimular con el ejemplo y la palabra.

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    Deconstruir para reconstruir Hno. Jos Antonio Revuelta

    olo unos apuntes escuetos, resumidos, hiper-sintetizados... para abrir boca.

    Sin complicarnos demasiado la existencia. Nada ms que observarnos y observar: nosotros cam-biamos en todos los sistemas biolgicos y niveles de personalidad. Sin prisas, pero sin pausas. Lo/los dems cambian a su vez. La evolucin es el fundamento de la vida. Lo que no evoluciona, muere. Imitemos la sabi-dura de la naturaleza. La historia es el proceso de esa marcha evolutiva. Tambin la Historia de la Salva-cin, pues solamente existe una Historia.

    Ahora bien, si nada te incomoda, si crees que todo va correctamente, si no te interesa cambiar nada, mejor que no leas esto y contines en tu tranquila rutina.

    "Deconstruir" (el diccionario de la RAE no nos permite decir "desconstruir") no es destruir, sino revi-sar, analizar, desmontar a veces, cuestionar para bus-car y encontrar nuevas frmulas, que tampoco sern eternas. El mismo diccionario de la RAE define de-construir como: Deshacer analticamente los elemen-tos que constituyen una estructura conceptual.

    Los dos campos a los que nos asomamos hoy, lle-van milenios con nosotros. As que tardarn varias ge-neraciones en deconstruirse. Y ms, en recons-truirse. No hay otra salida. "Lo de ahora" no tiene fu-turo. Habr que sopesar y matizar mucho todo.

    En un articulito anterior no recuerdo si en Hori-zonte o en Distrito ya sealbamos que Karl Jasper determina como tiempo-eje de la historia de la Hu-manidad hacia el ao 500 antes de Jesucristo, siglo para arriba o siglo para abajo. Lo demuestra. Hoy se admite en el mundo de la cultura. El anterior tiempo-eje habra que buscarlo en el Neoltico. Y el posterior, lo estamos viviendo ahora mismo. No nos extraemos, pues, de los radicales cambios que alentamos.

    De la religin a la espiritualidad

    S, ya conocemos que las religiones no apoyan los cambios. No les conviene. Sin embargo, los cambios continan, la evolucin avanza como a pin fijo.

    Aunque el cuestionamiento a la religin empez con la Ilustracin, desde la segunda mitad del siglo XX la persona se ha ido sintiendo ms autnoma la Hu-manidad ha ido madurando. Las religiones son, por definicin, heternomas = otros deciden desde fuera de m. Esto repugna a la autonoma de la persona ho-dierna.

    Las grandes religiones y su estructura nacieron para cohesionar y hacer viables las sociedades agrarias que se establecan en el Neoltico. Los nmadas caza-dores y recolectores iniciaban sus asentamientos junto a sus tierras cultivadas. Es as que esos tipos de socie-dades agrarias estn llegando a su fin, luego (y al mismo ritmo) las grandes religiones tambin estn muriendo. El problema es que la gran sabidura de las tradiciones religiosas milenarias habla con una lengua muerta a hombres que ya no existen.

    La experiencia religiosa o espiritual consiste y re-vela una capacidad de percepcin y relacin con esa realidad indefinible que se ha llamado lo sagrado, el misterio, el absoluto.... Admitimos que la persona se inclina por naturaleza a lo religioso/espiritual.

    No obstante, es importante recalcar la distincin entre religin y espiritualidad: tcnicamente ha-blando, religin hace referencia a la dimensin

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    Compartimosinstitucional de las religiones, a sus dogmas, prcti-cas, organizaciones... mientras que espiritualidad o vida espiritual o experiencia espiritual se refiere a esa vivencia religiosa ntima que acompaa a toda per-sona, de una manera u otra, y que puede darse tanto dentro como fuera de las religiones. (Esto ltimo lo reitera el Papa Francisco).

    Etimolgicamente, el trmino espiritualidad no est bien elegido; se sigue con l porque es ya una pa-labra consagrada. Teniendo en cuenta que espirituali-dad es la dimensin profunda del ser humano, su vi-vencia de sentido, su experiencia entraable de la realidad, su calidad de honda humanizacin. Antes de las religiones hubo espiritualidad. Actualmente deja-mos la religin y "pasamos" a la espiritualidad.

    Hoy, las religiones no son comprensibles, no se adaptan al perfil del hombre nuevo. El lenguaje reli-gioso/espiritual es simblico, metafrico, potico. Nuestros antepasados interpretaron los smbolos reli-giosos literalmente, como descripciones. Somos la pri-mera generacin que est viviendo este cambio episte-molgico cultural: de lo literal a lo metafrico.

    El cambio, la evolucin, la vida contina. No po-demos esperar pasivamente, sino tomar conciencia de la peculiar epistemologa religiosa; saber que nuestro discurso religioso no describe la realidad, y plantearse la necesidad de renovarlo.

    De la Iglesia-institucin al Jesuanismo (Cristia-nismo)

    Al suave, al suave dicen los centroamericanos. O menos lobos, Caperucita.

    Lo que vamos pretendiendo es deconstruir (en el sentido que expresbamos al inicio) la institucin en la que se ha convertido el cristianismo. Porque parece que Jess de Nazaret no pens fundar una nueva insti-tucin religiosa, con las caractersticas propias de cualquier religin. Sino la superacin del judasmo y de todas las religiones.

    Lo suyo fue un movimiento (El movimiento de Je-ss), una espiritualidad. En el siglo II, los paganos to-dava consideraban ateos a los cristianos, porque no tenan religin. Pronto el evangelio sera contrapesado por la religin.

    Con alguna frecuencia se ha comentado que los cuatro primeros grandes concilios ecumnicos [Nicea (325), I Constantinopla (381), feso (431) y Calcedo-nia (451)] sustituyeron en la iglesia cristiana a los cua-tro evangelios. Hoy, afortunadamente y despus de si-glos, recuperamos los evangelios, pero el constructo teolgico cristolgico que en cierto sentido los susti-tuy, sigue ocupando el centro del cristianismo, como un enclave que se resiste a su estudio y reinterpreta-cin o reformulacin.

    Esta pieza esencial e intocable del cristianismo es la que est crujiendo, presionada por la nueva presen-cia del pluralismo religioso, por la transformacin de las perspectivas teolgicas, por las nuevas cosmovi-siones del sentido religioso, por el dilogo interreli-gioso, etc.

    En el mensaje y vida de Jess de Nazaret, Dios es siempre el "Dios del Reino", y el Reino es siempre el "Reino de Dios", de modo que teocentrismo y reino-centrismo se implican mutuamente. Es la sola realidad dual que predic, vivi y pretendi Jess: comunicar-nos cmo es Dios-Padre-Madre y su Proyecto o Plan del Reino. Nada ms.

    Entonces empecemos por deconstruir todo ese constructo de creencias, prcticas, ritos... para partir de nuevo (directamente) de Jess de Nazaret, del Evan-gelio tan sencillo y nuclear, tan humano. Y vayamos reconstruyndolo paso a paso, para no quedarnos cori-tos. Con el mundo actual en una mano y Jess en la otra. "Profundizar en lo humano, para ascender a lo di-vino. El resto es magia".

    Naturalmente que el cambio es ingente. Nos tiembla el pulso con solo pensarlo. Menos mal que el papa Francisco como quien no quiere la cosa ya ha comenzado por la mandorla del Evangelio, dejando en penumbra el resto. Y es que unas minoras de clrigos, bastantes religiosos, comunidades laicas y telogos de distintos continentes se muestran convencidos de que ese es el camino. Pero "no se gan Zamora en una hora" apunta el refrn. Qu diremos de esta aventura en la que peregrinamos por ms de 15 siglos!? ...

    Por hoy vale.

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    CompartimosHistorias de mi mesa de OENEG

    Guenther Boelhoff

    uin me llevar al cole ahora?

    Me llamo Miralda y tengo 7 aos. Mis padres estn separados desde que nac. Durante un tiempo viv con mam

    en su pueblo de Brasil, pero al empezar la Primaria decidi regresar. Ella ya no tena papeles porque pas mucho tiempo fuera de Espaa, le dijeron los de la Oficina de Extranjera. As que yo le d la residencia (o eso me explic pap).

    S que mis padres estn peleados por mi. Los dos me quieren y a los dos quiero. Cuando vivamos en Brasil echaba de menos a pap y creo que eso y el miedo que le daba a mam cada vez que yo iba a la escuela en la favela nos hicieron volver a Valladolid.

    Una vez aqu, como te contaba, a mi madre le die-ron una Autorizacin para residir durante un ao por arraigo familiar. Pero ayer le denegaron la renova-cin porque no ha trabajado lo suficiente. Me angus-tia su cara de preocupacin ante la certeza de conver-tirse en ilegal, como dice mi abuela.

    En la Delegacin del Gobierno no saben que mi mam busca empleo todos los das; que cada da me lleva al colegio a las nueve; que una tarde a la semana la pasa conmigo jugando y ayudndome en los debe-res; que es difcil encontrar un trabajo que le permita compatibilizar ser madre y trabajadora no cualifi-cada. Mi madre limpia casas por horas y todo lo que gana es para tener una habitacin donde dormir, y donde yo puedo ir cuando estoy con ella. Mi mam es la mejor.

    Se que est preocupada porque hoy al dejarme en el Cole me ha besado de manera diferente, con lgri-mas en los ojos. Me gustara que mi profe me ayudara a responder esta pregunta: si yo quiero vivir con mi madre y tambin con mi padre, pero Brasil est tan lejos hay alguna ley que me proteja? Hay alguna ley que permita a mi madre seguir llevndome al co-legio?.

    Miralda es una de esos menores con nacionalidad espaola cuyos padres son extranjeros que acceden a la residencia legal por tener hijos espaoles de origen menores de edad. La normativa les exige, una vez transcurrido el ao de residencia, acreditar la continui-dad de una relacin laboral o que tengan un contrato de empleo en vigor y hayan cotizado un mnimo de tiempo a la Seguridad Social.

    En la prctica administrativa, Miralda, menor espa-ola, puede verse privada de su madre, pues la irregu-laridad sobrevenida de sta, en derecho, la obliga a abandonar el territorio nacional. En un tiempo de pre-cariedad e inestabilidad laboral, se debera contemplar con menos rigor estas situaciones tan cotidianas en el mundo real

    Antes de juzgarme, ponte mis zapatos

    Jos (nombre ficticio) tiene 22 aos, una pareja y un nio de dos meses. El embarazo fue inesperado pero deseado porque es muy niero. La aventura de ser pa-dres primerizos y tan jvenes les impuls a emanciparse de sus familias de origen. A dnde ir? apenas un tra-bajito de repartidor no da para tres. As que por medio del amigo de un amigo de un conocido contactaron con un individuo que les abri la puerta de una casa en un barrio okupa de la ciudad. A cambio, una seal de 20 euros para la llave y el DNI de los dos para hacer un contrato, y poco ms.

    Pero ese poco ms empez a consistir en contra-tar crditos personales en financieras; compras de te-lfonos y tabletas de alta gama en grandes almacenes, contratacin de lneas telefnicas mviles incluso un coche. Os sorprendera lo fcil que es hacer estas

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    Compartimosoperaciones: falsificar una nmina, tener algn con-tacto en la tienda que no ponga pegas a lo que se le presenta como garanta de solvencia

    Un da Jos ya no puede ms y se resiste a volver a comprar un IPhone 5 y, sin embargo, entra en Ca-rrefour y lo hace convencido por la pistola con la que se le apunta por la espalda. Sale de la tienda con la decisin de no volver a hacerlo.

    Jos y su pareja, con un nio ya de 8 meses vuelven a casa de una de las abuelas. Acude a PROCOMAR para buscar empleo y a los pocos das comienza a tra-bajar como montador de una contrata de Telefnica. Pero cuando cree que ha salido de la pesadilla le llega una citacin para un acto de conciliacin civil por una deuda por impago de la lnea contratada con Voda-fone... Os cuento que el consumo de esa lnea es de un telfono que probablemente ha sido usado para delin-quir (pero esa es otra historia).

    Acuden a hablar conmigo y desahogan toda su an-gustia. Hablo con un contacto de polica que me con-firma que se trata de un tema muy gordo y que Polica est detrs de la banda.

    A esta historia le quedan, por desgracia, muchos captulos que hoy an no se pueden contar. Solo quiero detenerme en la mirada de Jos a su pequeo: la mi-rada de un padre que, a pesar de haber hecho cosas que no estn bien, contempla con todo el amor protector del mundo a su criatura inspirndome que algo as debe ser lo que Jess deca a sus discpulos Si voso-tros, que sois malos, sabis dar cosas buenas a vues-tros hijos, cunto ms vuestro Padre celestial.

    El pequeazo tiene ahora un ao. Jos se ha sepa-rado y va asumiendo la ruptura. Sigue trabajando y cada vez que abre el buzn de su casa le tiembla el pulso por si aparece una citacin judicial.

    He trabajado durante 17 aos con personas que han cometido delitos, algunos muy feos, otros por pura ne-cesidad, algunos por falta de una estructura de valores que les confronte Pero la historia de Jos me tiene muy cogido y me confirma aquello de que antes de juzgar a alguien conviene ponerse en sus zapatos.

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  • Compartimos

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    Aterrizaje Hno. Antonio Lpez

    o lgico sera que estuviera un buen tiempo en silencio, al menos mientras dura el aterrizaje (as se titula un librito que nos dan a los reli-

    giosos cuando llegamos a Hait, en el que nos cuentan ligeramente lo que vamos a encontrar), pero el Hno. Director de la comunidad, Pedro Ro, a la que llegu a mediados de abril, me invit el otro da a escribir para Horizonte y pens que era una buena manera de daros a todos las gracias por vuestra calurosa acogida y de contar mis sueos para esta nueva etapa de mi vida.

    As pues, muchas gracias a todos. Estoy en casa, me hacis sentir en casa, y espero poder vivir con vo-sotros este tesoro de la fraternidad, y trabajar y servir a los nios, jvenes y adultos que el Seor nos enco-mienda, sobre todo a los pobresGracias!!!

    Cuando recib los documentos del 45. captulo ge-neral, el ltimo que hemos tenido, y me encontr con el nmero 3.27, me llen de alegra. Pens que haba merecido la pena el Captulo y que, ahora s, bamos a dar el paso que nos faltaba, como personas y como institucin, ir ms all de la frontera. Por fin, des-pus de mi camino con los Hermanos, encuentro un captulo que no se pregunta quin son los pobres (1966)? O que nos invita a la pobreza voluntaria (1986) o que busca, tmidamente, 100 hermanos para hacer algo por los pobres (1993) Este nos toca a to-dos: durante los prximos siete aos, cada Hermano incluir en su proyecto personal anual, algn compro-miso concreto, en discernimiento con la comunidad, relacionado con la metfora de la frontera y, luego sigue, cada comunidad y despus cada Dis-trito estudiar la posibilidad de abrir UNA NUEVA OBRA, en donde Hermanos y/o Asociados seglares res-pondan a alguna de las fronteras anteriormente enu-meradas...

    Como estoy aterrizando, an no me he podido em-papar de todas las posibilidades que la frontera nos ofrece, pero oigo voces por todos los lados refugia-dos, desplazados de guerra, emigrantes, nios abando-nados, pobreza heredada (ltimo informe de Critas y la fundacin Foessa ocho de cada diez nios pobres hoy, en Espaa, seran personas pobres maana)

    Y la voz de nuestro Pastor en este ao de la miseri-cordia es clara: Por eso, ante la proximidad del Jubi-leo de la Misericordia, dirijo una llamada a las parro-quias, a las comunidades religiosas, a los monasterios y a los santuarios de toda Europa para que expresen la concretizacin del Evangelio y acojan a una familia de prfugos. Un gesto concreto como preparacin al ao de la Misericordia (alocucin del papa Francisco el domingo 6 de septiembre de 2015, al terminar el ngelus).

    Hermanos, tenemos muchos espacios vacios que, por poltica, prudencia, economa, o por lo que sea, no se han ocupado pero todas esas cosas estn un poco lejos del Evangelio el Papa nos empuja. Que no tengan miedo nuestros superiores de empujarnos y de dirigir nuestros pasos hacia ellos! Hagamos lo evang-licamente correcto y no lo poltica o econmicamente correcto.

    El ao 2014 fui destinado a Puerto Prncipe, a la comunidad de Cazeau (en francs) o Kazo (en hai-tiano. Es mucho ms fcil, se lee como suena). Kazo es el barrio donde se empez a hacer el nuevo colegio

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    Compartimosque el Consejo General propuso despus del terremoto de 2010, para atender a los damnificados por el terre-moto y, como el trabajo para el que me destinaron encargado de construcciones no se llev a cabo, me pude dedicar, mucho tiempo, a visitar el nuevo Puerto Prncipe. Un barrio que llaman Canaan, a la entrada o salida de la ciudad, segn se mire, donde ha