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! I i !I 11I , 32 INTRODUCCIN de las adversidades que su supervivencia implica: apesar de todos los pesares. Y el inters que despierta en quien lo observa detenida-mente no puede revelar sino la vigencia ycapacidad de innovacin que, como pieza nica aparentemente inmovil, an conserva. Negar-lo sera, por decir lo menos, pecar por ignorancia, cuando no por falta de sensibilidad. El Partido de la Revolucin es, sin duda alguna, par-te de la sociedad mexicana.

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IIl. EL PARTIDO DE LA UNIDAD NACIONAL (1938-1945) PEDROSALMERN SANGINS UNIDAD NACIONAL Y CONCILIACIN DE CLASES Es CASIun lugar comn afirmar que el ascenso al poder del general Manuel vila Camacho marc un giro definitivo ala derecha en la vidapolticadeMxicoyenlaconstruccindelsistemapoltico mexicano.Quienes piensan esto ven en elcardenismo (y concreta-mente en 1938) la cspide del proceso revolucionario, y en el rgimen siguiente, una traicin alproyecto de la Revolucin o,cuando me-nos, un proceso de rectificacin. As,por ejemplo, Jess Silva Her-zog,ensuestudiosobrelareformaagraria,dicequeduranteel gobierno de vila Ca macho se "redujo considerablemente el nmero de hectreas distribuidas entre los campesinos, as como tambin el nmero de familias beneficiadas", y tras hacer una somera compa-racin de las estadsticas del reparto agrario durante ambos regme-nes,aade: Sea de ello lo que fuere, la comparacin anterior ratifica nuestro juicio en el sentido de que fue en elperiodo cardenista, y precisamente en el ao de1938, cuando la RevolucinMexicana llegasuplenitud.Despus comenz su descenso como resultado de un lgico desarrollo histrico, ajeno ala voluntad de los personajes que entonces se movan y despus se han movido en elescenario poltico de la nacin.] Por suparte,DanielCosoVillegas,entrevistadopor Enrique Krauze, dijo: Mi decepcin lleg, no en elperiodo de Crdenas, sino en la sucesin de Crdenas. Cuando yo me di cuenta que Crdenas apoyaba a vila Cama-IJess Silva Herzog, El agrarismo mexicano ylarefonlla agraria,op. cir.,p. 452. 150 EL PARTIDO DE LA UNIDAD NACIONAL151 cho, que era indiscutiblemente de temperamento y de tendencia conser-vadora, supe que la Revolucin mexicana iba adar vuelta [ ... ] Crdenas poda haber inventado aun hombre que hubiera proseguido su obra, no frenado.PeroelgirohaciavilaCa machorepresentuncambiode rumbo.2 Sin embargo, como de costumbre, las cosas son ms complicadas: en1978 Luis Medina -como veremos detenidamente ms adelan-te- matiz cuidadosamente esa versin, llamando al rumbo poltico del sexenio "la conciliacin rectificadora", y advirtiendo que las cir-cunstancias nacionales e internacionales obligaron al grupo gober-nante a dar ese presunto golpe de timn.3 Hay, adems, un elemento deprimera importancia que hay que tomar encuenta:elgiro ala derecha, si lo hubo, se dio ya durante el mandato de Crdenas.4 Si creemos que en ambos casos se trataba de construir un Estado fuerte,capaz de impulsar eldesarrollo del capitalismo sin soslayar un marco mnimo de justicia social, no hay duda de que el cambio fue mucho ms de forma que de fondo,ysi fueun cambio de formas, fue porque durante el sexenio de vila Camacho, el sistema poltico adquiri sus caractersticas ms definidas y duraderas, construidas sobre los avances alcanzados durante el periodo anterior (1917 -1940). La transformacin formal del partido Como vimos en el captulo anterior, hacia finales de 1937 la estruc-tura real del partido haba dejado de corresponder con su estructura formal.Las nuevas funciones del partido como organizador de ma-sas ysus lazos con las dosgrandescentrales(laConfederacin de Trabajadores de Mxico, CTM;y la Confederacin Nacional Campe-sina, CNC,que se constituira formalmente hasta agosto de 1938, pero cuyas ligas estatales ya estaban funcionando en su mayora), no se con'espondan ya con la anatoma y la fisiologa del partido: tal como estaba, no pareca tener la fuerza necesaria para contrarrestar la de 2Enrique Krauze, l presidencia imperial,Mxico, Tusquets Editores, 1997, p. 33. 3LuisMedina,Delcardenisllzo al l'ilacal1lachisllzo(Historia de laRevolucin Mexicana18), Mxico, El Colegio de Mxico 1978. 4Crdova, La polfrica demasas del cardenislllo, op. cit.,p. 76. 152EL PARTIDO DE LAUNIDAD NACIONAL la creciente oposicin, ni la posibilidad real de dirigir a las organiza-ciones de masas. En esa situacin, los cardenistas vieron en la transformacin de la estructura y funcionamiento del partido la posibilidad de fortalecer-lo y convertirlo, de una vez por todas, en el instrumento poltico de organizacin de las masas y canalizacin de sus demandas, apoyo al gobierno y aparato poltico-ideolgico del grupo en el poder. s As, tras largas negociaciones y acuerdos con los lderes del parti-do, los de la CTMy la CNC,ysus principales colaboradores, el18de diciembre el presidente Crdenas pronunci un manifiesto ala na-cin que, sin distinguirse por su claridad, daba el banderazo de salida alos trabajos para la transformacin del partido,de modo que los sectores sociales que gracias alas reformas revolucionarias haban alcanzado "vida fecunda, personalidad definida y tal afinidad con la doctrina de nuestra lucha" (concretamente convocaba "a los campe-sinos, a los obreros manuales, a los empleados pblicos y a los miem-bros del Ejrcito nacional") pudieran ser efectivamente incorpora-dos al partido.6 La clase poltica ylos dirigentes de las organizaciones de masas expresaron, en general, su satisfaccin por la convocatoria, lo que no quiere decir que existiera un consenso general. En elSenado de la Repblica, algunos legisladores manifestaron su preocupacin ante laperspectivadeque elnuevo partido fuerauna calca delFrente Popular, lo que quera decir que incorporara alos comunistas; sin embargo, la desconfianza se esfum cuando el senador Ernesto Soto Reyes, vocero reconocido de la izquierda oficial, declar en la tribu-na que los comunistas no seran admitidos en elpartido (22de di-ciembre).7 Mayor oposicin se registr en el seno de la CTM,cuando algunos destacados dirigentes de la central obrera (como Celestino Gasea de Guanajuato yVidalDazMuozdeVeracruz)semanifestaron en contra de la incorporacin de sta al partido, considerando que ese s Garrido, El partido de laRevolucin institucionalizada, op.cit.,p. 236. 6"Manifiesto de! presidente de la Repblica sobre la transformacin del Partido Nacional Revolucionario", en El Nacional,19 de diciembre de 1937. Vase tambin Historia docwnental... , op. cit.,vol.3, pp. 371-374. 7Garrido, El parrido delaRevolucin institucionalizada,op.cit.,pp.237-238,e Historia documental...,op. cit.,vol.3, pp. 377-378. ! j l 1 1 1 j I ! ! ,j EL PARTIDO DE LAUNIDAD NACIONAL153 acto sometera definitivamente alossindicatosal aparato estatal. Sin embargo, Vicente Lombardo Toledano yFidel Velzquez,que apoyaron decididamente la composicin sectorial del nuevo partido y la inclusin de la CTMcomo pilar fundamentaldel sector obrero, lograron convencer ala mayora de los consejeros nacionales de la central, reunidos en Consejo Extraordinario el 7 de enero de 1938, e hicieron aprobar un dictamen por el que la CTMse declaraba por su inclusin en el Partido de la Revolucin, en el que la central conser-vara "su autonoma y su libertad de accin pra el cumplimiento de sus fines especficos". En consecuencia, el Consejo Nacional autori-zaba al Comit Nacional a preparar su incorporacin y ahacer valer la voz de la central obrera en los trabajos de construccin del nuevo partido.8 La parte ms controvertida del proyecto de transformacin fue la de la inclusin de los militares. La idea deCrdenas era muy clara: si se trataba de fortalecer al Estado consolidando al partido, haba que contar con los militares.No se trataba de meter alos militares en lapoltica(stos,demucho tiempo atrs,ya estaban adentro), sino de reducir su influencia a un solo voto, y al mismo tiempo, crear dentro del partido un contrapeso real y efectivo al poderoso sector obrero. Y aunque la mayor parte de los jefes con mando de tropas apoyaron la idea del presidente, muchos se opusieron, yelgeneral Manuel vilaCamacho (subsecretario encargado deldespacho de Guerra y Marina, y secretario de la Defensa Nacional desde e131de di-ciembrede1937)recogisusopinionesydeclarqueelEjrcito deba limitarse a la defensa nacional, y que en vez de un sector militar de masas podra constituirse "un cuerpo que tuviese ciertas funcio-nesde consulta".Entonces,Crdenas y vilaCamacho trabajaron en la redefinicin del sector militar, resolviendo que los soldados y oficiales del Ejrcito podan integrarse al cuarto sector del partido a ttulo personal y en su calidad de ciudadanos, y que el Ejrcito como institucin se mantendra al margen de la poltica activa.9 8Historiadocwl1enlal...,op.cit.,vol.3, pp. 378-379. 9 Garrido, El partido de la Revolucin institucionalizada, op. cit.,pp. 242-245. Las negociacionesenelsenodelejrcitofueronlasquesellevaronmstiempo.El informe acerca de la participacin de los militares en e!partido, redactado por vila Camacho de acuerdo conCrdenas, se dio aconocer hasta el3demarzo de1938, mes ymedio despusdelapublicacin delaconvocatoria para constituir elPRM. 1\1 ientras tanto, los generales cardenistas Heriberto Jara y Juan Jos Ros, apoyados 154 EL PARTIDO DE LAUNIDAD NACIONAL Mientras tanto, haba empezado a funcionar la comisin encarga-da de preparar los documentos bsicos del nuevo partido. La comi-sin estaba presidida por Luis 1.Rodrguez, ex secretario particular de Crdenas, y la integraban Esteban Garca de Alba, secretario ge-neral del Comit Ejecutivo Nacional (CEN) del Partido Nacional Re-volucionario(PNR),en representacindelsector popular;Alfonso Snchez Madariaga del sector obrero; Len Garca del sector cam-pesino; yelgeneral Edmundo M.Snchez Cano del sector militar. La comisin trabaj con las propuestas presentadas por Crdenas y por la CTM(cuya participacin en la redaccin de los documentos fue fundamental,recurdesequeen esemomento era,con mucho,la mayory ms slida y combativa organizacin de masas), y escuch alos diversos grupos que lehic