Editorial-El-Espectador-Las-reinas-del-fútbol.pdf

download Editorial-El-Espectador-Las-reinas-del-fútbol.pdf

of 1

Transcript of Editorial-El-Espectador-Las-reinas-del-fútbol.pdf

  • 8/17/2019 Editorial-El-Espectador-Las-reinas-del-fútbol.pdf

    1/1

    EL ESPECTADOR

     EDITORIAL10 JUL 2015 - 10:34 PM

    Las reinas del fútbol Parecía irreal. Con apenas cinco minutos jugados en la final del Mundial de Fútbol femenino, hace una semana,Estados Unidos ya ganaba por dos goles. Al terminar, el marcador contó la historia de un cinco a dos contra un

    equipo japonés que nunca tuvo oportunidad.

    De los siete mundiales que se han celebrado, las estadounidenses han ganado tres. Su posicióncomo reinas del fútbol es indiscutible. Pero al preguntarse por qué dominan con tanta facilidad seabren las puertas de una historia de discriminación y desinterés.

    Primero hablemos de lo positivo. Estados Unidos es, de lejos, el país que más impulso les ha dadoa sus mujeres futbolistas. De hecho, lideró la coalición que llevó a la realización del primer Mundialde Fútbol femenino en 1991. Tiene una liga profesional —algo que parece obvio, pero que la granmayoría de países no tiene— y además ha construido una red de apoyo a futbolistas que arrancadesde el colegio y las acompaña hasta el nivel profesional. Alex Morgan y Abby Wambach, las dosdelanteras estrella de su selección profesional, son los rostros de campañas publicitarias en todo elpaís y gozan de la fama habitual de cualquier deportista con su nivel de talento. La pasada final del

    Mundial fue vista por 25 millones de personas en televisión, audiencia similar a la que tienen la seriemundial de béisbol o las finales de la NHL (liga de hockey). El fútbol femenino es un evento nacionalen Estados Unidos. No en vano la mitad de las futbolistas registradas en la FIFA son del país delnorte.

    Sin embargo, hasta ahí llegan las buenas noticias. Según esos mismos datos de la FIFA, a nivelmundial sólo el 12% de los jugadores de fútbol profesional son mujeres. Los motivos son muchos,pero todos tienen las huellas de la discriminación. Hay quienes dicen que el problema es que a lasmujeres no les interesa jugar fútbol y que el apoyo de los medios y las grandes marcas no estáporque no es rentable: a nadie le apasiona el fútbol de mujeres, dicen. Pero se equivocan. En realidadcreemos que las raíces del problema son mucho más complejas y están más ligadas a una historiade prejuicios y puertas cerradas.

    En Alemania, por ejemplo, el fútbol de mujeres estuvo prohibido de 1955 a 1970. Inglaterra, cuna deldeporte, prohibió que las mujeres jugaran en estadios profesionales desde 1921 hasta 1971. En el71 sólo había tres selecciones nacionales. Antes de la prohibición, el fútbol femenino era capaz dellenar estadios, pero la actividad no iba acorde a los estereotipos de género.

    Estos prejuicios, por cierto, aún se mantienen: en 2004, ayer no más, Joseph Blatter, el cuestionadopresidente de la FIFA, dijo que el fútbol femenino sería más visto si las mujeres aprovechasen subelleza utilizando uniformes más sugestivos. Comentarios del mismo tenor se escucharon de lamayoría de narradores y comentaristas durante las transmisiones de este Mundial.

    Colombia es un ejemplo claro de lo que sucede. Varias de nuestras deportistas se han quejado dela falta de respaldo por parte de los medios y los patrocinadores. Les toca mendigar apoyo. Una jugadora de la selección femenina sólo gana el 1% de lo que gana un hombre en la selecciónmasculina. Aun así, nuestra selección, que ocupa el puesto 28 en el ranquin mundial, tuvo resultados

    históricos en la pasada Copa del Mundo y llegó hasta octavos de final. Perdió con honor ante EstadosUnidos, que sí invierte en sus mujeres. Nada que hacer, por ahora. Urge comenzar a tomar en serioa las mujeres futbolistas. ¿Por qué no?  

    http://www.elespectador.com/search/site/Editorialhttp://www.elespectador.com/search/site/Editorialhttp://www.elespectador.com/search/site/Editorial