LA MANDRÁGORA nº 2 Año 9 #89

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Pág. 1 I. E. S. León Felipe – Benavente Año IX ~ Nº 2 ( Enero-Marzo 2009 ) [ #89 ] http://centros5.pntic.mec.es/ies.leon.felipe2/mandrago/index.html ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ lamandragora @g mail.com ~~~~~~~~~~~~~~~~ Revista de información, debate y creatividad ~~~~~~~~~~~~~ L a M a n d r ag o r a del El sueño de la razón produce monstruos
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Revista del IES León Felipe de Benavente (Zamora)

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  • Pg. 1I. E. S. Len Felipe Benavente

    Ao IX ~ N 2 (Enero-Marzo 2009) [#89]http://centros5.pntic.mec.es/ies.leon.felipe2/mandrago/index.html

    ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ [email protected]

    ~~~~~~~~~~~~~~~~ Revista de informacin, debate y creatividad ~~~~~~~~~~~~~

    La Mandragoradel

    El sueo de la razn produce monstruos

  • La Mandr agora Ao IX ~ N 2 ~ Ene ro-Marzo , 2009 [ # 8 9 ]I. E

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    I. E. S. Len Felipe Benavente

    Pg.1 ~ PORTADA

    Piratas del Caribe, por Cristian Veledo (2 ESO)

    2, 3, 4, 5 ~ DIBUJO, RELATO Y FOTOSPiratas del Caribe, por Cristian Veledo / El libro som-

    bro, por Roberto Salsn / Fotos

    6, 7 ~ FRANCS Y CARTAJosiane no se aburre en Miranda, por Josiane Bardin

    / Carta de agradecimiento del IES Len Felipe al profesor ngel Cerdera, por Manuel Guilln

    8, 9, 10, 11 ~ LIBROS, RELATOS, DIBUJOS...+Libros = +Libres / Cuando los sueos se hacen reali-

    dad (Cap. 2), por Adrin Pelez / Quiero acercarme al mar, por Sarai Llamas / Dibujos de Soraya Pedre-ro y Noelia Gonzlez / Poesa, por Gloria Fuertes

    12 y 13 ~ HUMOR, ENSAYO, FOTOSLes Luthiers / Existe la libertad?, por ngel Villa / Fotos

    14 y 15 ~ DOCUMENTO, MUJERESContrato de maestra 1923 / Mujeres, por Manuel Vilas,

    Mximo Pelayo y Carmen Cadierno

    16, 17, 18, 19 ~ RELATO Y FTBOL-SALASueos cumplidos (La leyenda de los Ithilionn), por Sora-

    ya Pedrero / Primer campeonato de ftbol-sala 'Len Felipe' para el primer ciclo de la ESO, por Jos M Prieto

    20 y 21 ~ BOTNICA OCULTA Y DIBUJOBotnica oculta / Dibujo, por Julia Mielgo Snchez

    22, 23, 24, 25 ~ ENTREVISTAS, CRNICAS...Fernando Pessoa / Entrevista a Modesto Valds, por

    Marcos Garca y Marcos Migulez / Crnicas desde frica y Amrica, por Marcos Ferreiro y Paco Marbn

    26, 27, 28, 29 ~ ENTREVISTASEntrevistas a gente del teatro, por Laura Fdez., Ester Rodero,

    Beatriz Rabanales, Marcos Garca, Alex Conde...

    30, 31 ~ TEATRO, ACTIVIDADESCarta de Concha Gmez (actrriz y directora de teatro) /

    Adivinanzas, por Marcos Garca / Plantando ajos y Conociendo la Geologa, por Chema Prieto

    32, 33, 34, 35 ~ MSICA, ENSAYO, WEBS...Con la msica a todas partes, por Goyo Dez / Impor-

    tancia de la Historia, por Esther Fraile / El racismo, por Arantza Salsn / Con un [email protected] de Webquests, por Luis Carlos Nuevo / Dibujos por Beatriz Rabanales y Cristian Veledo

    36 y 37 ~ MSICA, FOTOSGoodbye 'Hellacopters'... Hello 'Cool Circus', por Fernan-

    do Cid / Heavy Metal 2009, por Ivn Garca

    38 y 39~ FOTOS VIEJAS, AGENDAFotos viejas del 'Len Felipe' / Agenda de actividades

    extraescolares, por M Eugenia Prez

    40 ~ CONTRAPORTADADragon Tattoo, por Sarai Llamas / El-del-fin

    Las opiniones publicadas en La Mandrgora son exclusivamente de sus respectivos autores

    REVISTA LA MANDRGORA DEL LEN FELIPE

    DIRECCIN y MAQUETACIN: Salustiano Fernndez

    REDACC IN/COLABORADORES : Josiane Bardin, Patricia Cabero, ngel Cerdera, Fernando Cid, Alejandro Conde, Patricia Coomonte, Laura Fernndez Ariza, Maxi Fernndez, Esther Fraile, Ivn Garca, Marcos Garca Celestino, Noelia Gonzlez, Manuel Guilln de la Nava, Sarai Llamas, Toms-Nstor Martnez, Julia Mielgo Snchez, Pilar Mielgo Snchez, Marcos Migulez, Carmen Muoz, Luis Carlos Nuevo, Soraya Pedrero, Adrin Pelez, M Eugenia Prez, Beatriz Rabanales, Ester Rodero, Arantza Salsn, Roberto Salsn, ngel M Villa, Cristian Veledo,...

    IMPRIME: Grficas CUBICHI - BenaventeEDITA: I.E.S. Len Felipe - Avda. Federico Silva, 46 49600 BENAVENTE (Zamora)

    Depsito Legal: ZA - n 97 - Ao 2007ISSN: 1888-1777

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    Hecho por Cristian Veledo (2 ESO)

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    DIBUJO

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    Escribid un relato en el que el terror aparezca relacio-nado con algo cotidiano. As que me dije: Qu mejor que escribir sobre lo que ya est escrito me refiero a los libros, a un libro...

    Es verdad que hay libros llenos de historias que hacen volar nuestra imaginacin hacia sitios agrada-bles y felices, pero no me refiero ahora al contenido de los libros, sino a la incertidumbre que nos crean simplemente al verlos ah, solos encima de una mesa o aban-donados en un banco de la calle, entonces nos preguntamos: de qu tratarn?, quin ser su au-tor?, quin su propietario? Pre-guntas que a cualquier persona medianamente curiosa le hacen correr a leer la parte de atrs del libro o a mirar en la primera pgina para tatar de calmar esas incerti-dumbres. Hablbamos en clase de escritores como Edgar Allan Poe (considerado el padre del cuento de terror) o de Herman Melville (autor de Moby Dick, la malvada ballena), autores "de miedo", pero es que ni los cuentos de la infan-cia se escapan a esta nocin. Un ejemplo de ello es el cuento de "Caperucita Roja", donde el terror est encarnado en el lobo, o mu-chos otros cuentos en los que apa-

    recen brujas y monstruos. Hasta en el mismo "Ingenioso Hidalgo don Quijote de la Mancha", el pro-tagonista se vuelve loco de tanto leer libros y creerse lo que en ellos est escrito, lo que me lleva a pre-guntarme, qu intenta con esto don Miguel de Cervantes?, que dejemos de leer libros por temor a que corramos la misma suerte? Se sabe que pretenda que la gente no leyera ms libros de caballeras, metiendo 'miedo' con que podan contagiar cierta locura; as asusta-ba a los aficionados a dichos des-cabellados libros.

    Ya contaba Carlos Ruiz Zafn, en La sombra del viento, la historia de un hombre que por el cumpleaos de su hijo lo lleva a una bibliote-ca cerrada a la que llama "el ce-menterio de los libros olvidados", donde el chico coge el libro que da ttulo a la obra. Un cementerio... qu hay ms terrorfico que all donde "descansan" los muertos?

    Si personificramos un libro ten-dramos miedo de que "un simple libro", un montn de papeles con pastas, supiera ms que nosotros, pero eso slo comportndonos de forma irracional, es decir, dotan-do de vida al papel y a la tinta, aunque es verdad que un libro te

    El libro sombropor Roberto Salsn (2 Bachillerato)

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    puede ensear, y ms que muchas personas. En este prrafo he intro-ducido otro elemento que nos pro-duce terror, y es el no saber, pero no hablemos de esto, pues quin sabe dnde llegaramos? Imagine-mos un libro encima de una mesa en una habitacin vaca, con poca luz. Dara miedo, no?

    Son ejemplos de cmo un libro, cualquier libro, tanto en su forma fsica como en su contenido textual, pueden causarnos turbacin, confu-sin, miedo.

    Al principio dije que iba a hablar de libros que causan terror o miedo, quiero acabar causndoos temor con estas lneas. Estis a tiempo de dejarlo aqu! Porque ahora cuan-do veis un libro fuera de su lugar o solitario en una habitacin con poca luz, recordaris este texto y os dar uno de esos pequeos escalofros que recorren todo el cuerpo cuan-do el espanto acecha. Os lo adver-t, ya es demasiado tarde! Habis concluido este prrafo y con ello este breve relato que os perseguir siempre.

    Lo admito, no tengo el don de cau-sar terror slo con las palabras como los grandes escritores que he nombrado, pero al menos lo he intentado.

    (foto del fondo: Salustiano)

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    FOTOS Y RELATO

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    JOSIANE BARDIN-profesora de francs-

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    Una muy buena noticia: Josiane no se aburre en Miranda

    Trs bonne nouvelle: Jo

    siane ne s'ennuie pas Miranda

    Captulo 1: Josiane fait de l'alpinisme Josiane practica el montaismoEl sbado subi (Josiane) el monte Toloo, 1271 m. de altitud y 5 horas de "paseo", con un grupo de montaismo y pudo admirar un paisaje increble: una extensa llanura con meandros, picos, un monasterio en ruinas en la cima con pozos de hielo, un buen almuerzo con queso, embutidos, vino y aguardiente... y se me olvid la cmara de fotos. Samedi, elle est monte (Josiane) en haut du Mont Toloo, 1272 mtres d'altitude et 5 heures de "promenade", avec un groupe de randonneurs; de l elle put admirer un paysage incroyable: une plaine tendue avec des mandres, des pics rocheux, un monastre au sommet de l'ascencion avec des puits de glace, un bon casse-crote avec du fromage, de la charcu-terie, du vin et de l'eau de vie...et j'ai oubli l'appareil photo. El domingo, Josiane particip a una marcha (4 horas) que reuna a los tres grupos de montaismo de Miranda: una ascensin de unos 900 metros, muy, pero que muy empinado el monte "el pico de los rayos". Lleg como una campeona para probar el almuerzo en la pea "Los chachis" (abajo del monte, en el bosque, hay 75 peas con una organizacin increble). Tortilla, embu-tidos, empanada, vino... Dimanche, Josiane a participe une autre marche (4 heures) qui runissait les trois groupes de randonne de Miranda: une monte de 900 mtres et une montagne trs, mais vraiment trs pentue, "Le mont des clairs". Elle est arrive comme une championne pour s'asseoir devant le casse-crote organis par la pea "los Chachis" ( en bas de la montagne, dans la fort, il y a 75 peas avec une organisation incroyable). Omelette espagnole, charcuterie, gteau de thon, vin. Lo mejor... Josiane gan una copa Le meilleur de la journe... Josiane a gagn une coupe Continuar "Proezas de Josiane en Miranda" suivre "Les aventures de Josiane Miranda"

    Captulo 2: Josiane apprend cuisiner Josiane aprende a cocinar Ya s que todos esperabais el segundo captulo de las aventuras de Josiane en Miranda. Ya lo tenis. Josiane ha preparado exce-lentes buuelos de bacalao y un solomillo absolutamente delicioso. En el libro "Josiane aprende a cocinar" podris encontrar la receta. Est en venta en todas las buenas libreras. Si tenis alguna duda o sugerencia, me podis mandar un mensaje o llamarme. De momento no os puedo invitar a todos para degustar esos autnticos manjares, pero en cuanto me compre la casa nueva, en Cdiz, al lado del mar y con patio, cumplo con el compromiso... dentro de 3 aos, ya sabis, para el prximo concurso de traslados. Je sais que vous tiez trs impatients et que vous attendiez la suite des aventures de Josiane Miranda. Eh bien, voil, c'est fait. Josiane a pr-par des beignets de morue, excellents, et un Chteaubriand absolument savoureux. Dans le livre "Josiane fait de la cuisine" vous pourrez consulter la recette. Cet ouvrage est en vente dans toutes les librairies dignes de ce nom. Si vous avez des questions ou des suggestions, vous pouvez m'envoyer un message ou me tlphoner. Pour l'instant, je ne peux pas vous inviter tous afin de dguster ces authen-tiques dlices, mais ds que je m'achte la nouvelle maison, Cadix, au bord de la mer et avec un patio, je tiens parole... tous le monde recevra son carton d'invitation, dans 3 ans, au prochain concours.

    JOSIANE

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    GRACIAS, NGEL

    Para NGEL ERDERAprofesor de dibujo

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    ngel Cerdera (derecha) habla con Ana Beln (pro-fesora de Biologa) y Guillermo (profesor de Matem-ticas) delante de una de sus obras. Exposicin titulada "Una crnica de la decadencia" realizada por ngel Cer-dera en la oficina principal de CajaEspaa en Benavente, abril de 2005.

    Foto: Salustiano

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  • I. E. S

    . Len Felipe Benavente

    Ao IX ~ N 2 ~ Ene ro-Marzo , 2009 [ # 8 9 ] La Mandr agora

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    Justamente vi a... Morange, antiguo compaero, "de una poca en la que la guerra no distingua entre personas; de aquellos das en los que la libertad era algo guardado slo para privilegiados; en los que cada palabra relacionada con libertad era arrebatada a latigazos; de aquellos momentos en los que, ya fuera en el frente, luchando, o escondido en algn lugar, lo nico que queras era que todo acabase; momentos en los que soabas con reunirte con tu familia en un clido y acogedor abrazo, que bien podra durar eternamente"

    Por desgracia, yo no tuve esa suerte.

    Charlamos durante un rato. Me habl de innumerables

    temas, de algu-no de los cuales acab perdiendo el hilo.

    Tras des-pedirnos, fui a casa, en la que estuve largo tiempo, tendi-do en el sof, dando vueltas a diversos pensamientos: si la vida es un sueo, por

    qu parece una pesadilla; asimismo,

    ser la vida una pesadilla?; somos parte del sueo de otra persona, sus personajes secundarios?

    Todo esto se ve interrumpido cuando oigo algo en el pasillo. Son dos jvenes rindose. Por qu la gente cree que es feliz?, y por qu la gente cree que vive? Como dijo Pa-pini: "casi todo el mundo cree que vive pero slo hay momentos de plenitud, y aquellos que no lo sepan, e insistan en querer vivir para siem-pre, quedarn condenados al mun-do del gris y repetitivo andar de la cotidianeidad". Pero, entonces, por qu eran felices esos jvenes? Acaso vivir engaado es vivir feliz?

    O puede que la vida sea un sueo, y en el sueo somos felices, pero entonces qu pasa con la gente infeliz, acaso no tienen vida?, son personajes sin importancia? Todo el mundo tiene momentos felices y eso es lo que forma la verdadera vida... Mientras estos pensamientos pasaban por mi cabeza, contrarrestndose, luchando unos con otros, deduje que, como dije al principio, no sabemos nada y, por desgracia, nunca lo sabremos, o puede que s, pues yo como los dems, no s nada.

    Sabis, a veces me he parado a pensar si de verdad hay alguien ms all de la Tierra con el que a lo mejor soamos y el que tal vez, slo tal vez, tambin suee con nosotros.

    En aquel momento mir al cielo y me dije a m mismo: -Y si hay otro ser pensando en esto en este momento? Al fin y al cabo nada es completamente imposible.

    Pens que tal vez en sus planetas no haya guerras, hambre y pobre-za, o a lo mejor s; en todo caso si consiguiramos contactar con ellos podramos ayudarnos mutuamente.

    Medit sobre este tema hasta que mis prpados empezaron a caerse; empezaba a tener sueo y me fui a la cama.

    Al da siguiente me di cuenta de que haba tenido el mismo sueo de noches atrs, en el que una chica, rubia y de tez morena, me daba la mano; yo se la iba a coger cuando de repente se desvaneci.

    Me levant y mir a mi alrededor; era un paisaje desconocido. Sal del callejn en el que estaba y observ una gran plaza; todo estaba hecho de piedra, y en medio, una fuente de la cual manaba agua fresca. Me

    dirig hacia ella para beber, cuando me vi reflejado en ella; no pude evitar llevarme las manos a la cara y observar en el reflejo que no era el mismo; tena la tez suave al tacto, blanca y sin barba y un pelo ms largo de lo que yo recordaba. En ese momento la chica a la que haba intentado dar la mano apareci tras de m y, susu-rrndome, me dijo

    De repente me despert y fui al bao, donde estoy ahora. No puedo evitar pensar si los sueos son algo cotidiano en nuestra vida, o tal vez, slo tal vez, son vnculos.

    (continuar)

    CUANDO LOS SUEOS SE HACEN REALIDADpor Adrin Pelez (2 ESO)

    CREACIN LITERARIA

    CAPTULO 2

    Dibujo hecho por Soraya Pedrero (2 Bachillerato)

  • La Mandr agora Ao IX ~ N 2 ~ Ene ro-Marzo , 2009 [ # 8 9 ]I. E

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    Quiero acercarme un da de estos a algn mar, analizar las olas (una a una), contarle a un capitn por qu te fuiste un da de tormenta y robarle a las gaviotas su compra.

    Quiero que pase de una vez esta dis-tancia innecesaria y triste y que me es-cribas una carta con arena dentro.

    Explcame cmo es tu nuevo hogar y dime si hay rboles con hojas de colo-res, si hay fbricas de nubes y neveras, si hay tocadiscos, y pjaros azules y tranvas llenos, si hay fuegos de artifi-cio y funerarias.

    Aqu no quedan p-jaros, ni lluvias, ni ascensores.

    Todos se fueron tras el da y la costum-bre, por el rincn del sol, resbalndose entre los naranjos.

    Y ahora, mientras paso la bayeta a la memoria, me en-cuentro con el re-cuerdo de tu mira-da triste, de koala, donde tantas veces pude advertir un par de sueos sin hervir, miles de preguntas, la emocin de una fraccin de mar y el polvo que nos queda entre los dedos despus de trocear las mariposas.

    Dime que un da de stos volvers con el deseo lleno de magno-lias, que dormiremos con la luna como nico testigo y cazare-mos sueos y robaremos todas las bombillas de tu casa.

    Dime que al acunar el sueo entre los ojos lloraste de verdad como lo hara un nio sin juguetes.

    Que al derribar la puerta de esta carta, derramars suspiros y preguntas sin que nadie lo sepa.

    Despus, con la imaginacin, ire-mos juntos a la calle para seguir a las hormigas rojas y destruir sus cr-teres de arena.

    Slo te pido eso y una porcin de fro y de nostalgia para pasar las tar-des del domingo.

    Yo, mientras tanto, esperar sentada en cualquier parte, con las sandalias llenas de sorpresas y la mirada puesta en los anuncios.

    No tardes, por fa-vor, que el tiempo ya no espera. Que quiero reunir tus letras perfumadas. Elegirlas con pin-zas como insectos azules. Que quie-ro que me cuen-tes cmo puedo odiarte.

    Quiero acercarme un da de stos hasta el mar. Y escribir en tu es-palda una caricia. Y xerografiar un

    beso en tu mejilla. Y tumbarme a tu lado. Y soar en abierto. Y anotar tu destino. Y contar hasta siete. Y entregarme a tus ma-nos. Y a tus miedos. Y a tus labios. Y a tus cartas.

    Quiero acercarme al Mar

    Texto de Sarai LLamas Fernndez (ex-alumna del Len Felipe)

    Dibujo de Noelia Gonzlez Olmos (1 ESO)

    Carta de amor y desamor

    CREA

    CIN

    LITE

    RARI

    A Y DI

    BUJO

    Ayumi Hamasaki

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    GLORIA FUERTESGloria Fuertes (Madrid, 1917-1998), nace en el madrileo barrio de Lavapis en el seno de una familia humilde. En 1939 aparece como redactora de la Revista Infantil "Maravi-llas", donde publicaba semanalmente cuentos, historietas y poesa para nios. En 1950: publica "Isla Ignorada", su primer poemario. En 1966, premio "Lazarillo" con "Cangura para todo". En1968: Le conceden el Diploma de Honor del Premio Internacional Andersen para Literatura Infantil. A mediados de los aos 70 colabora activamente en diversos pro-gramas infantiles de TVE, siendo "Un globo, dos globos, tres globos" y "La cometa blanca" los que la convierten definitivamente en la poeta de los nios. Fallece el 27 de noviembre de 1998 en Madrid.

    ISLA IGNORADASoy como esa isla que ignoradalate acunada por rboles jugosos-en el centro de un marque no me entiende,rodeada de NADA,sola solo-.Hay aves en mi isla relucientesy pintadas por ngeles pintores,hay fieras que me miran dulcemente,y venenosas flores.Hay arroyos poetasy voces interioresde volcanes dormidos.

    Quiz haya algn tesoromuy dentro de mi entraa.Quin sabe si yo tengodiamante en mi montaa,o tan slo un pequeo pedazo de carbn!Los rboles del bosque de mi islasois vosotros, mis versos.Qu bien sonis a vecessi el gran msico vientoos toca cuando viene del mar que me rodea.

    A esta isla que soy, si alguien llega,que se encuentre con algo es mi deseo-manantiales de versos encendidosy cascadas de paz es lo que tengo-.Un nombre que me sube por el almay no quiere que llore mis secretos;Y soy tierra feliz -que tengo el artede ser dichosa y pobre al mismo tiempo-.

    Para m es un placer ser ignorada,isla ignorada del ocano eterno.En el centro del mundo sin un libro,S TODO, porque vino un misioneroy me dej una Cruz para la vida-para la muerte me dej un misterio-.

    (De Isla Ignorada, Ediciones Torremozas, 1999)

    LOS PJAROS NO TIENEN DIENTES

    Los pjaros no tienen dientes,Con el pico se apaan.Los pjaros pescan pecesSin red ni caa.Los pjaros, como los ngeles,Tienen alas.Los pjaros son artistasCuando cantan.Los pjaros colorean el airePor la maana.Por la nocheSon msicos dormidosEn las ramas.Da pena ver a un pjaro en la jaula.

    ESCRIBOEscribo sin modeloA lo que salga,Escribo de memoria De repente,Escribo sobre m, Sobre la gente,Como un trgico juegoSin cartas solitario,Barajo los colores, Los amores,Las urbanas personasLas violentas palabrasY en vez de echarme al odioO a la calle,Escribo a lo que salga.

    (De Historia de Gloria, Ctedra).

    NIOS DE SOMALIAYo comoT comesl comeNosotros comemosVosotros comisEllos no!

    (De Mujer de verso en pecho, Ctedra, 1996).

    EL DENTISTA EN LA SELVAPor la maanaEl dentista de la selvatrabaj intensamentecon un feroche cliente.

    Era el rey de la jungla,era un len imponente,con colmillos careadosy que le faltaba un diente.

    Por la tardeY dijo el doctor dentistaa su enfermera reciente:-pon el cartel en la choza,no recibo ms pacientes,ha venido un cocodriloque tiene ms de cien dientes.

    }}GloriaFuertes

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    LES LUTHIERS

    Les Luthiers es el nombre artstico de un grupo de msica de humor compuesto ori-ginalmente por cuatro, luego siete, luego 6 y en la actualidad cinco miembros de nacionalidad argentina, que comenzaron

    a principios de los 1960 en la ciudad de Buenos Aires. Se caracterizan por ser m-sicos profesionales y por expresar un hu-mor fresco, elegante y sutil. Tienen a gala el hacer rer con la msica pero no de la

    msica, con instrumentos informales crea-dos por ellos mismos a base de materiales de la vida cotidiana; de ah su nombre: Les Luthiers, que significa en francs, cons-tructores de instrumentos musicales.

    Frases inolvidablesTodo tiempo pasado... fue anterior.

    Tener la conciencia limpia es sntoma de mala memoria.

    Pez que lucha contra la corriente, muere electrocutado.

    Los honestos son inadaptados sociales.

    El que nace pobre y feo, tiene grandes posibilidades de que al crecer... se le desarrollen ambas condiciones.

    No soy un completo intil... Por lo menos sirvo de mal ejemplo.

    Si no eres parte de la solucin... eres parte del problema.

    Errar es humano... pero echarle la culpa a otro, es ms humano todava.

    Lo importante no es saber, sino tener el telfono del que sabe.

    Yo no sufro de locura... la disfruto a cada minuto.

    La inteligencia me persigue, pero yo soy ms rpido.

    Hay un mundo mejor, pero es carsimo.

    La mujer que no tiene suerte con los hombres... no sabe la suerte que tiene.

    La pereza es la madre de todos los vicios y como madre... hay que respetarla.

    No te tomes la vida en serio, al fin y al cabo no saldrs vivo de ella.

    Felices los que nada esperan, porque nunca sern defraudados.

    Cello legero

    Bass-pipe a vara

    Shoephone o zapatfono

    Gom-Horn da testa

    Gaita de cmara

    Contrachitarrone da gamba

    UN-EN

    -CAN-

    TO-CO

    N-HU

    -MOR

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    S existe, pero siempre cae ante el destino. Quiz sea una palabra que no posee un significado real, pero el hombre en su orgullo se lo ha dado. En castellano la RAE lo define como la facultad natural que tiene el hombre de obrar de una manera o de otra, y de no obrar, por lo que es responsable de sus actos". En su segunda acepcin aparece como el estado o con-dicin de quien no es esclavo o preso. Pero, esclavo de quin? De la sociedad o de s mismo?

    En ocasiones nos llegamos a creer dioses. Nos lo pasamos muy bien; pensamos y hacemos lo que queremos. Impolutos tanto mental como fsicamente se podra decir. Nada nos afecta; somos libres !

    Pero, dando por hecho que existe la libertad, cmo es?, total o parcial?, definitiva o temporal?

    Estamos limitados y condicionados por todo lo que nos rodea (el sitio en el que estamos, la sociedad, lo que nos ha sucedido an-teriormente...), sin embargo el futuro no lo conocemos. Nuestra libertad no es ni pasado, ni presente ni futuro. Somos esclavos de nuestro pasado, de lo que hemos dicho o hecho. El presente no existe ya que al fin y al cabo todo lo que vemos es pasado y el futuro no depende exclusivamente de nosotros; hacemos planes que a veces salen bien y casi siempre mal.

    Pero es bonito creerse libres. Ya lo dijo Azaa: La libertad no hace felices a los hombres; los hace sencillamente hombres. Se podra decir que la libertad es, en cierto sentido, el vehculo en el que viaja el ser humano alterando el de los dems.

    Nos podemos llegar a asustar de la libertad ya que luchar por y para ella implica unas consecuencias instantneas, para bien o para mal. Todos nacemos y mantenemos esta facultad. Incluso los tteres que son manipulados por otras personas; slo los que sa-ben valorarla odian a la persona que la quita como dira la clebre cita.

    No nos podemos olvidar tampoco del otro personaje. La mala suerte, el o los dioses para los que crean, o el destino. Aquel que cuando nos creemos superiores a l se encarga de poner las cosas en su sitio; poco a poco o de golpe sacndose un as de la manga para que seamos conscientes de su presencia. El que manda es l.

    Por tanto, el destino, o como se quiera llamar, est ah y lo que nos preocupa no es tanto lo que nos espera, sino no conocer-lo. Nos maneja y nos hace sufrir mientras la libertad, como un boxeador viejo y exhausto, se acerca poco a poco a las cuerdas del cuadriltero hasta que tira definitivamente la toalla, incluso cuando an le queda mucha fuerza. La libertad nos permite hacer lo que queramos y ser felices al hacerlo. A pesar de todo y como dira Bob Marley: Hay que seguir adelante, sin olvidar nuestra historia ni nuestro destino.

    NGEL VILLA FUERTES

    1 D - Bach. Filosofa.

    Existe la libertad?

    Modesto Valds, profesor de Ciencias Sociales

    Pilar Mielgo Snchez, ex-alumna del 'Len Felipe' y hoy estudiante de Bellas Artes.

    ENSAYO Y FOTOS

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    TO YA NO SE HACEN CONTRATOS COMO LOS DE ANTES... POR SUERTELa profesora Carmen Muoz nos enva el siguiente documento histrico: el contrato de trabajo que en los aos 20 del siglo dem se les haca a las esforzadas maestras, esas que dedicaron su vida a desasnar muchachos y muchachas en un pas en el que era habitual decir "pasas ms hambre que un maestro de escuela". Por lo que leemos en el documento, las maestras,

    adems de hambre, deban pasar tambin otras miserias. Leamos.

    La actitud de sumisin y amorosa complacencia de la maestra responde, cuando menos, a una necesidad social: evitar crticas, ser aceptada en el pueblo, sentir-se querida. La maestra representa, desde su condicin femenina, una funcin de autoridad subordinada que le convierte en centro de crticas y miradas. Sufre un control doble derivado de dos condiciones: ser profesional y ser mujer, ya que, en el espacio cerrado que representa el ncleo rural, ella es el centro de las miradas.- SONSOLES SAN ROMN, Gnero y construccin de identidad profesional

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    No las ves que estn agotadas, que no se tienen en pie, que son ellas las que sostienen cualquier ciudad, todas las ciudades. Con el matrimo-nio, con la maternidad, con la viudedad, con los golpes, ellas cargan con este mundo, con este sbado por la noche donde ren un poco frente a un vaso de vino blanco y unas olivas. Cargan con maridos infumables, con novios intrata-bles, con padres en coma, con hijos suspendidos. Fuman ms que los hombres. Tienen cnceres de pulmn, enferman, y tienen que estar guapas. Se ponen cremas, son una tirana las cremas. Perfumes y medias y bragas finas y peinados y maquillajes y zapatos que torturan. Pero envejecen. No dejan las mujeres tras de s nada, hijos, como mucho, hijos que no se acuerdan de sus madres. Nadie se acuerda de las mujeres. La verdad es que no sabemos nada de ellas. Las veo a veces en las calles, en las tiendas, sonriendo. Esperan a sus hijos a la salida del colegio. Trabajan en todas partes. Amas de casa encerradas en cocinas que dan a patios de luces. Sonren las mujeres, como si la vida fuese buena. En muchos pases las lapidan. En otros las violan. En el nuestro las maltratan hasta morir. Trabajan fuera de casa, y trabajan en casa, y trabajan en las pescaderas o en las fbricas o en las panaderas o en los bares o en los bingos. No sabemos en qu piensan cuando mueren a manos de los hombres.

    Texto: Manuel Vilas. Del libro Resurreccin (Visor, 2005, XV Premio Interna-cional de Poesa Jaime Gil de Biedma)Fotografa: Mximo Pelayo (1917-1987) fotgrafo nacido en Muelas del Pan (Zamora).- Seleccin de texto y foto: Concha Pelayo

    MUJERES MUJERES

    Hecho por Carmen Cadierno (2 ESO)

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    l sol se alz imponente tras las colinas dando lugar a un nuevo da, que

    a diferencia de los dems, ama-neca demasiado calmado para ser primavera. Ni la brisa matuti-na acariciaba las verdes prade-ras, ni el agua bajaba revoltosa por el ro. Sin duda era la calma que preceda a la tempestad.

    Sin saber cmo, unas nubes tan oscuras que ni el rayo de luz ms potente las podra atravesar, cubrieron el poblado de Thari-nass, devolvindolo a la noche.

    La gente sali de sus casas in-trigada, para averiguar lo que ocurra. Demasiado silencio, de-masiada oscuridad, pero nadie saba lo que pasaba.

    En lo alto de las colinas, un resplandor anaranjado que des-cenda velozmente hacia el po-blado, capt la atencin de los aldeanos. Era fuego. Fuego pro-vocado por unos extraos caba-llos negros de cuyas crines, cola y cascos emanaban fuego. A lo-mos de stos, jinetes vestidos completamente de negro, desen-vainaban sus armas dispuestos a asaltar el poblado. Decenas y decenas de ellos descendan por las colinas arrasando todo lo que encontraban a su paso.

    La gente de Tharinass corra desesperada de un lado a otro, sin saber qu hacer. No tenan ni armas ni experiencia en la bata-lla, pero aun as, luchaban hasta la muerte por salvar a sus fami-lias. Uno tras otro, los aldeanos caan como moscas bajo las es-padas de sus enemigos, que sin piedad rebanaban cabezas y atravesaban corazones.

    Las mujeres y los nios se es-condan donde podan, aunque no les serva de mucho. El establo, donde se ocult la mayora, no tard mucho en incendiarse, quemando vivos a todos los que se hallaban en su interior. Aun-que no sufrieron mejor suerte los que se escondieron en sus casas, pues los tejados de paja propa-gaban rpidamente el fuego, mientras sus inquilinos eran abrasados vivos por las llamas.

    Los que decidan escapar no tardaban en ser alcanzados por las hachas que tras dibujar crcu-

    los en el aire, acababan clavadas en sus cuerpos. Era intil huir, la muerte acompaaba a aquellos hombres que estaban dispuestos a acabar con todo, sin piedad por nada ni nadie.

    El relinchar de los caballos se mezclaba con los gritos de horror de las gentes de Tharinass, que nada podan hacer contra las fauces de la muerte. El caos y el miedo reinaban en el corazn de los habitantes de la aldea.

    Un campesino se arrodill an-te uno de los jinetes pidiendo piedad por su mujer y su hija, que ocultas tras l observaban con miedo la escena. El caballero de negro, cuya figura delataba que no era ms que un mucha-cho, alz su espada, dejando al descubierto un filo que reluca con el reflejo del fuego.

    El campesino agach la cabe-za temiendo por su suerte. Lo ltimo que escuch fue el filo del arma cortando el viento y su ca-beza. La hija, de seis aos, solt la mano de su madre y se arrodi-ll junto al cuerpo de su padre con lgrimas en los ojos. El jinete alz su espada de nuevo para acabar tambin con la nia, cuando la madre se interpuso en la trayectoria del arma, que la atraves de lado a lado. La chi-quilla qued petrificada ante la muerte de sus padres, hasta que el relinchar del caballo del asesi-no la hizo reaccionar. Ech a co-rrer entre el fuego, intentando que el caballero oscuro la perdie-ra de vista, y ocultndose bajo un carro lo consigui, aunque no por mucho tiempo. El jinete emergi de entre las llamas con su espada an empuada, buscando a la nia entre las columnas de humo y fuego. El extrao caballo se par ante el carro. La nia ape-nas poda respirar entre el miedo a ser descubierta y el humo. Des-de su escondite poda ver cmo los cascos del animal emanaban fuego, el mismo fuego que haba hecho arder las colinas. De los orificios nasales del caballo sala humo que iba a parar a la cara de la muchacha que no se mova ni una pizca para no hacer ruido. El jinete alz su espada, y de un solo golpe parti en dos el carro.

    La nia se puso en pie y mir de frente al enemigo, despus desvi la mirada hacia el torso del hom-bre, donde el dibujo en rojo de una espiral de cuatro puntas atrajo su atencin. El hombre slo se fij en el colgante en forma de dragn que llevaba la joven.

    El caballero oscuro alz una vez ms la espada, y cuando la dej caer sobre su vctima fue a chocar contra el arma de un nuevo jinete que haba aparecido tras la nia. Este nuevo caballero, vestido de blanco, con el dibujo en azul de una triqueta al torso, iba montado en un caballo similar al de los jinetes negros, salvo que el fuego de los cascos, la cola, y las crines en vez de ser anaranjado y clido, era azul y fro. Y el caballo no era negro, sino blanco. Los filos de las dos armas chocaron, produciendo chis-pas. Se separaron y nuevamente volvieron a chocar, haciendo saltar ms chispas an.

    Mientras los dos caballeros se batan en duelo, la nia vea cmo el resto de los hombres oscuros se iban acercando, tras haber acabado con todo el poblado. El jinete blan-co, dndose cuenta de ello y apro-vechando un mal golpe del adver-sario, lanz una ltima estocada ms fuerte que las anteriores, y derrib a su oponente con un golpe en el costado. Sin perder tiempo subi a la nia a lomos de su caba-llo y sacudi las riendas. Cuando el caballo gir para emprender la huda, la nia perdi el colgante.

    El animal galopaba a toda prisa hacia el bosque mientras los jinetes negros les perseguan. El caballero blanco agit sus riendas para que el animal fuese ms rpido y logr adentrarse en el bosque, donde un hechizo les protegi de los jinetes negros, que no pudieron seguirles. Entre la neblina y los rboles logra-ron desaparecer.

    El muchacho de negro se levan-t con esfuerzo, puso una mano ensangrentada en el costado y re-cogi del suelo el colgante que perdi la nia. Lo envolvi con su puo fuertemente mirando hacia el bosque, donde una pequea luz azulada se alejaba rpidamente y luego pens: volveremos a encon-trarnos.

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    Sueos Cumplidos La leyenda de los Ithilionn

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    por Soraya Pedrero San Miguel

    (2 de Bachillerato)

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    Captulo 1El ataque a Tharinass

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    l sol se alz imponente tras las colinas dando lugar a un nuevo da, que

    a diferencia de los dems, ama-neca demasiado calmado para ser primavera. Ni la brisa matuti-na acariciaba las verdes prade-ras, ni el agua bajaba revoltosa por el ro. Sin duda era la calma que preceda a la tempestad.

    Sin saber cmo, unas nubes tan oscuras que ni el rayo de luz ms potente las podra atravesar, cubrieron el poblado de Thari-nass, devolvindolo a la noche.

    La gente sali de sus casas in-trigada, para averiguar lo que ocurra. Demasiado silencio, de-masiada oscuridad, pero nadie saba lo que pasaba.

    En lo alto de las colinas, un resplandor anaranjado que des-cenda velozmente hacia el po-blado, capt la atencin de los aldeanos. Era fuego. Fuego pro-vocado por unos extraos caba-llos negros de cuyas crines, cola y cascos emanaban fuego. A lo-mos de stos, jinetes vestidos completamente de negro, desen-vainaban sus armas dispuestos a asaltar el poblado. Decenas y decenas de ellos descendan por las colinas arrasando todo lo que encontraban a su paso.

    La gente de Tharinass corra desesperada de un lado a otro, sin saber qu hacer. No tenan ni armas ni experiencia en la bata-lla, pero aun as, luchaban hasta la muerte por salvar a sus fami-lias. Uno tras otro, los aldeanos caan como moscas bajo las es-padas de sus enemigos, que sin piedad rebanaban cabezas y atravesaban corazones.

    Las mujeres y los nios se es-condan donde podan, aunque no les serva de mucho. El establo, donde se ocult la mayora, no tard mucho en incendiarse, quemando vivos a todos los que se hallaban en su interior. Aun-que no sufrieron mejor suerte los que se escondieron en sus casas, pues los tejados de paja propa-gaban rpidamente el fuego, mientras sus inquilinos eran abrasados vivos por las llamas.

    Los que decidan escapar no tardaban en ser alcanzados por las hachas que tras dibujar crcu-

    los en el aire, acababan clavadas en sus cuerpos. Era intil huir, la muerte acompaaba a aquellos hombres que estaban dispuestos a acabar con todo, sin piedad por nada ni nadie.

    El relinchar de los caballos se mezclaba con los gritos de horror de las gentes de Tharinass, que nada podan hacer contra las fauces de la muerte. El caos y el miedo reinaban en el corazn de los habitantes de la aldea.

    Un campesino se arrodill an-te uno de los jinetes pidiendo piedad por su mujer y su hija, que ocultas tras l observaban con miedo la escena. El caballero de negro, cuya figura delataba que no era ms que un mucha-cho, alz su espada, dejando al descubierto un filo que reluca con el reflejo del fuego.

    El campesino agach la cabe-za temiendo por su suerte. Lo ltimo que escuch fue el filo del arma cortando el viento y su ca-beza. La hija, de seis aos, solt la mano de su madre y se arrodi-ll junto al cuerpo de su padre con lgrimas en los ojos. El jinete alz su espada de nuevo para acabar tambin con la nia, cuando la madre se interpuso en la trayectoria del arma, que la atraves de lado a lado. La chi-quilla qued petrificada ante la muerte de sus padres, hasta que el relinchar del caballo del asesi-no la hizo reaccionar. Ech a co-rrer entre el fuego, intentando que el caballero oscuro la perdie-ra de vista, y ocultndose bajo un carro lo consigui, aunque no por mucho tiempo. El jinete emergi de entre las llamas con su espada an empuada, buscando a la nia entre las columnas de humo y fuego. El extrao caballo se par ante el carro. La nia ape-nas poda respirar entre el miedo a ser descubierta y el humo. Des-de su escondite poda ver cmo los cascos del animal emanaban fuego, el mismo fuego que haba hecho arder las colinas. De los orificios nasales del caballo sala humo que iba a parar a la cara de la muchacha que no se mova ni una pizca para no hacer ruido. El jinete alz su espada, y de un solo golpe parti en dos el carro.

    La nia se puso en pie y mir de frente al enemigo, despus desvi la mirada hacia el torso del hom-bre, donde el dibujo en rojo de una espiral de cuatro puntas atrajo su atencin. El hombre slo se fij en el colgante en forma de dragn que llevaba la joven.

    El caballero oscuro alz una vez ms la espada, y cuando la dej caer sobre su vctima fue a chocar contra el arma de un nuevo jinete que haba aparecido tras la nia. Este nuevo caballero, vestido de blanco, con el dibujo en azul de una triqueta al torso, iba montado en un caballo similar al de los jinetes negros, salvo que el fuego de los cascos, la cola, y las crines en vez de ser anaranjado y clido, era azul y fro. Y el caballo no era negro, sino blanco. Los filos de las dos armas chocaron, produciendo chis-pas. Se separaron y nuevamente volvieron a chocar, haciendo saltar ms chispas an.

    Mientras los dos caballeros se batan en duelo, la nia vea cmo el resto de los hombres oscuros se iban acercando, tras haber acabado con todo el poblado. El jinete blan-co, dndose cuenta de ello y apro-vechando un mal golpe del adver-sario, lanz una ltima estocada ms fuerte que las anteriores, y derrib a su oponente con un golpe en el costado. Sin perder tiempo subi a la nia a lomos de su caba-llo y sacudi las riendas. Cuando el caballo gir para emprender la huda, la nia perdi el colgante.

    El animal galopaba a toda prisa hacia el bosque mientras los jinetes negros les perseguan. El caballero blanco agit sus riendas para que el animal fuese ms rpido y logr adentrarse en el bosque, donde un hechizo les protegi de los jinetes negros, que no pudieron seguirles. Entre la neblina y los rboles logra-ron desaparecer.

    El muchacho de negro se levan-t con esfuerzo, puso una mano ensangrentada en el costado y re-cogi del suelo el colgante que perdi la nia. Lo envolvi con su puo fuertemente mirando hacia el bosque, donde una pequea luz azulada se alejaba rpidamente y luego pens: volveremos a encon-trarnos.

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    Captulo 2 Recuerdos

    na espiral de cuatro pun-tas envuelta en fuego cruz por su mente,

    cuando el sonido de su propio nombre la hizo reaccionar. -Keira, a tu izquierda! -grit Limuar lanzando su espada contra la pared de enfrente para bloquear la trampa que lanzaba cuchillos- En qu de-monios estabas pensando? Esos cuchillos podran haberte ma-tado. -Lo siento, Limuar, no volver a suceder respondi arrepenti-da. El hombre se acerc a la zona de entrenamiento, y orden a la joven que se apartara. Luego retir su espada de la pared y se ech a un lado justo a tiem-po de que los cuchillos no le atravesaran. -Has vuelto a recordar esa ima-gen, verdad? -ella asinti sin decir nada y Limuar sigui hablando mientras envainaba su espada pens que ya hab-as logrado encerrarla en tus recuerdos. -Eso mismo haba pensado yo. Lo que no s es por qu ha ve-nido a mi mente en este instan-te. Limuar se supona el porqu, pero en lugar de decirle nada, se limit a encogerse de hom-bros. Keira envain su propia espa-da y se dirigi hacia el monje que le tendi una capa negra. Se la puso cubrindose la cabe-za con la capucha. Una vez que Limuar se hubo colocado su propia capa, salie-ron de la sala donde solan en-trenar, para dirigirse hacia la biblioteca. Mientras cruzaban el patio sur, que comunicaba la sala que haban habilitado para sus en-trenamientos, con el resto del monasterio, Keira recordaba el da que haba llegado all, a Nervah, que ese era el nombre del monasterio. Recordaba el fuego de las colinas, y cmo aquellos caba-lleros haban atacado la aldea de Tharinass, y en especial a aquel jinete que haba asesina-do a sus padres y que intent lo mismo con ella. Pero para su suerte, justo en el ltimo ins-tante, haba aparecido de la nada aquel caballero blanco y la haba salvado de una muerte segura.

    Lo siguiente que recordaba, era que se encontraba aqu, en Ner-vah, recuperndose en una cama. Mientras cruzaban el patio, co-menz a llover, y el monje, que caminaba delante de ella, le deca que se apresurase. Una vez cru-zado el patio sur, llegaron hasta un largo pasillo, con puertas a ambos lados, que iba a desembo-car a una gran biblioteca, donde los monjes solan pasar varias horas al da consultando viejos libros mugrientos, pero llenos de sabidura. La nica luz que iba iluminando su travesa por el largo pasillo, era la de las antorchas que col-gaban de las paredes. Keira haba pasado sus ltimos diez aos entre las paredes de ese monasterio. Haba sido su casa desde aquel misterioso da en que lleg, y el monje Limuar se haba ocupado de ella y de su educacin en todo momento. Le haba enseado a leer y a escri-bir, a entender el Yadeka, el anti-guo lenguaje de Yadira, en que estaban escritos la mayora de los libros de la biblioteca; la haba enseado a luchar, aunque no saba dnde un monje haba podido aprender tantos tipos de lucha, ni a manejar la espada como lo haca l; y lo ms impor-tante de todo, la haba tratado como a una hija. Ya haban llegado a la gran bi-blioteca, en la que, para sorpresa de Keira, no haba nadie, por lo que se quitaron las capuchas. Limuar se acerc a una estantera y cogi un libro del estante ms alto, despus se dirigieron hacia una de las muchas mesas que haba en la sala y tomaron asien-to. El monje puso el libro sobre la mesa y lo situ ante Keira. La joven lo observ fascinada duran-te unos instantes. No era como el resto de los libros que haba en la sala y ella nunca lo haba visto antes. El libro era muy antiguo, pero se encontraba en muy bue-nas condiciones. Las tapas eran totalmente negras, salvo por un extrao smbolo grabado en pla-teado en la portada. -Sabes qu es esto? -pregunt Limuar sealando el smbolo de la tapa. -Es parecido a los que usaban para representar a los antiguos dioses la mano de la muchacha acarici el grabado del libro mientras lo observaba con dete-nimiento, pero no recuerdo

    haber visto ste nunca antes. A qu dios representa? -No representa exactamente a un dios explic el monje, ms bien sus secretos. La joven se le qued mirando sin entender. -Este smbolo comenz a decir Li-muar es el que utilizaron los anti-guos dioses elementales para ocultar los Arcanthus. -Sus secretos -susurr Keira. Ahora lo haba comprendido. Cuando el dios del sol, Omega, quiso hacerse con todo el poder, Alpha logr rescatar el poder de los dioses elementales y esconderlo en los Ar-canthus, las piedras sagradas capa-ces de encerrar ese poder, para que cuando hubieran pasado los mil aos que ordenaba la profeca, el mal que una vez haba cegado a Omega, no lograra hacerse con ese poder. -Esos Arcanthus fueron escondidos muy bien sigui explicando Limuar- para que cuando se cumpliera la pro-feca, el mal no pudiera encontrarlos. -Y para que slo los elegidos lograran encontrarlos, los escondieron bajo este smbolo -termin diciendo Keira. -Eso es -asinti el monje -. Ahora la profeca debe cumplirse, y t debes guardar esto -cogi el libro y se lo entreg. -Por qu he de guardarlo yo? -se pregunt la joven extraada. Limuar la mir a los ojos y le dijo: -Porque t eres una de los elegidos.

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    CONTINUAR

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    RTE 1er CAMPEONATO DE FTBOL-SALA "LEN FELIPE"

    PARA EL PRIMER CICLO DE LA E.S.O.

    Comenzamos este curso 0809 con el primer torneo de ftbol-sala para primer ci-clo de la ESO, que se desarrollar durante los recreos de media maana.

    Es una actividad que ha sido muy bien recibida por los alumnos y en la que ellos han puesto mucho inters. Han formado sus equipos, con capitn, portero y jugadores de campo... y se han comprometido a cumplir las normas que rigen este deporte.

    Tenemos que agradecer la colaboracin de cuatro rbitros: Alejandro, Viti, Adrin y Hctor que dirigirn los partidos y sern los encargados de entregar el acta del mismo.

    Se han apuntado 8 equipos, prc-ticamente uno por grupo, y competirn en-tre ellos, con partidos de ida y vuelta en la primera fase, lo que har que cada equipo juegue 14 partidos durante la misma. Pos-teriormente habr cruces entre ellos hasta llegar a la final, para lo cual se habrn dis-putado unos 55 partidos.

    Cada semana habr previsiblemente cua-tro partidos, uno cada recreo y quedar un da libre para posibles incidencias. Todos los equipos jugarn un partido semanal con las condiciones que hemos dispuesto con los capitanes, rbitros y el comit de compe-ticin.

    Al finalizar la semana se publicar en el tabln de anunicos la clasificacin, los amo-nestados o sancionados con posteriores par-

    tidos y la siguiente semana de competicin, la cual se ajustar a posibles excursiones, exmenes, charlas... Desde este foro, el comit de competicin hace un llamamien-to a todos los profesores que necesiten el recreo para alguna actividad lo comuniquen lo antes posible para posibles cambios en el calendario. Gracias.

    En posteriores nmeros publicaremos todo lo acontecido en el campo de juego, as como clasificaciones, incidencias...

    JOS MARA PRIETO (profesor de Ciencias Naturales)

    CHRISTIAN FERNNDEZ SEIJAS (CAPITN)DANIEL FRANCO GANGOSO (PORTERO)JAVIER RUBIO MIGUEL JULIO JAVIER DEL POZO GANGOSO CHRISTIAN MORILLO LOSADA SCAR UGIDOS MATILLA NGEL MIAMBRES PREZ RUBN DEZ SNCHEZ SANTIAGO HUERGA BARTOLOM JAVIER CHIMENO RODRGUEZ

    JAVIER ZANFAO RODRGUEZ (CAPITN)EDUARDO DAVID GARCA GUSANO (PORTERO)IONEL RUS JAVIER RODRGUEZ LVAREZ CARLOS LVAREZ CARBAYO SAMUEL RODRGUEZ GRANDE JOS ANTONIO JIMNEZ JIMNEZ JOS NGEL RODRGUEZ MARTNEZ

    Acto de presentacin de rbitros y capitanes

    Rosa Barreada, jefa de estudios y alma mter de la competicin, reali-za el saque de honor que inaugura la temporada 2008-09.

    LOS COMETAS (1 A) LOS REALES (1 B)

    Joan

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    DEPORTE

    ALEJANDRO DELGADO SEIJAS (CAPITN)HCTOR RABADN COOMONTE (PORTERO)JAVIER SNCHEZ ORTIZ STFANO PRIETO FERNNDEZ JOS ANTONIO GARCA FONTANA SERGEY SHIBILEV MITEV SCAR SANTOS MADRID JAVIER GARCA HUERGA VCTOR FELIZ GONZLEZ ROBERTO JEZ VAQUERO

    RAL RODRGUEZ GARCA (CAPITN Y PORTERO)ROBERTO POSADA FRANCO LVARO VILA HERNNDEZ CRISTIAN VELEDO MIELGO SCAR ALONSO PREZ JOS MARA CID GARCA JOS ANTONIO JIMNEZ GONZLEZ

    NGEL SNCHEZ CADIERNO (CAPITN)RICARCO VEGA DOMNGUEZ (PORTERO)FERNANDO GULLN VEGA DANIEL SALVADOR DE LA CRUZ ADRIN GALLEGO VARA ESA FERNNDEZ GALENDE JOS MANUEL CARTAGENA CORRAL

    LVARO FRAILE MOREIRA (CAPITN)BORJA FERNNDEZ ITURBE (PORTERO)ALEJANDRO FERNNDEZ SEIJAS LVARO LOBATO MATAS DIEGO ESTEBAN LENA RUBN CHANA PERAL MANUEL DE LA HUERGA VZQUEZ JAIME DONADO RODRGUEZ ANTONIO GARCA ALCNTARA VASSILE MANDARIN SANDULESKU

    SAMUEL SALVATIERRA HUERGA (CAPITN)MARCO FABIN PAREDES (PORTERO)RAL GUTIRREZ FERNNDEZ JUGEN VECINO MARTNEZ JESS ALONSO FIDALGO IVN VILAS RODRGUEZ RODRIGO MARTN FRAILE

    JUAN CARLOS MUOZ PREZ (CAPITN)VCTOR HERNNDEZ SALAGRE (PORTERO)DANIEL PASCUAL COLINAS JOS MANUEL RODRGUEZ COOMONTE GEORGI YORDANOV GORANOV IKE VEGA DOMNGUEZ ALEJANDRO FELIZ HUERGA DANIEL MUIZ RODRIGUEZ

    LOS DEL C (1 C) LOS DINMICOS (1 D)

    LOS METAL MEN (2 A)

    LOS COGOLLITOS (2 B) LOS BULLDOGS (2 C)

    LOS HOMBRES DE XAMU (2 A)

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    Todas las supersticiones sobre la mandrgora llegaron a Europa a travs de Oriente, unas con la magia rabe, otras con la juda, y muchas ms con la China, porque en este pas la mandr-gora adquiri y todava tiene incontables virtu-

    des sobrenaturales.

    Los poseedores de una raz de mandrgora poco

    menos se convertan en dioses y como tales se

    consideraban excelentes amantes, invencibles en la guerra, capaces de descubrir tesoros ocultos, inmortales, con el poder de fecundar a las muje-res slo con mirarlas, de doblegar la voluntad de las ms hermosas damas: colocando la raz de la

    mandrgora debajo de los Evangelios, despus de decir misa, se conseguan los favores de la dama deseada.

    En la pennsula Ibrica la mandrgora, como en el resto de occidente y oriente, goz de grandes beneficios mgicos. Segn la leyenda, los tenti-rujos, o diablillos tentadores de Cantabria, es-pritus inocorpreos que habitaban los bosques, utilizaban raz de mandrgora para conseguir los

    favores de las jvenes del lugar.

    La referencia ms antigua que figura sobre la bo-tnica oculta de la mandrgora se encuentra en

    el Gnesis (XXX, 14-16), donde se lee: "Rubn, al tiempo de la siega de los trigos, recorri los campos y encontr mandrgoras, y se las trajo a su madre La. Y Raquel dijo a La: 'Dame, por fa-vor, las mandrgoras de tu hijo'. Y ella contest: 'Te parece poco haberme quitado a mi marido, que me quieres quitar tambin las mandrgoras

    de mi hijo'. Entonces Raquel dijo: 'Pues bien, que Jacob duerma contigo esta noche a cambio de las

    mandrgoras de tu hijo'. A la tarde, cuando Ja-cob regres del campo, sali La a su encuentro y le dijo: 'Tienes que dormir conmigo porque te he alquilado por las mandrgoras de mi hijo'. La

    le dio a Raquel las mandrgoras y aquella misma noche concibi de Jacob su quinto hijo".

    Los hebreos llamaron a la mandrgora jabora y

    le atribuan tambin virtudes mgicas, principal-mente para concebir hijos. En contrapartida, los rabes despreciaron a la mandrgora por tenerla

    como una planta peligrosa.

    La mandrgora se consider en todos los tiem-

    pos un excelente condensador de energas cs-

    micas. Nicols Maquiavelo (1469-1527), escri-tor y estadista italiano, dio el nombre de esta palanta a una de sus comedias, La Mandrgora (1520), donde recomendaba el uso de la planta para hacer fecunda a la mujer estril. Esta mis-

    ma idea aparece en una comedia griega de Alexis

    (372 a.C. - 270 a. C.), uno de los principales representantes de la "comedia media" ateniense, titulada Mandragorixmene, que alude al poder fecundante del jugo de la planta.

    William Shakespeare, en Romeo y Julieta, hace referencia al grito espeluznante de la mandrgo-

    ra al ser arrancada. El poder atribuido a la man-

    drgora fue tal que hubo autores que asimilaron

    el rbol del paraso, el rbol del bien y del mal, con la mandrgora.

    Los brujos chinos empleaban la mandrgora o

    ginseng para producir la locura y causar terribles

    sufrimientos. En el medievo europeo la mandr-

    gora form parte de un ungento de brujas que

    les permita volar a los aquelarres. Sobre este

    cmulo de atributos se han escrito ros de tinta .

    Camilo Jos Cela, premio nacional de literatura en 1984 y premio Nobel de literatura en 1989, en su Diccionario del erotismo, tambin se ocupa de esta planta y dice: "Fue considerada como muy eficaz afrodisiaco, creencia a la que contribuy el hecho de que los mejores ejemplares se diesen

    al pie de los patbulos y de forma que su semilla

    se nutra con el semen de los ahorcados, quie-nes, segn es sabido, en sus ltimos momentos entran en ereccin y eyaculan el semen... Todos estos fantsticos riesgos hacan que la raz de

    la mandrgora alcanzara altsimos precios y que

    sus virtudes afrodisacas, puramente pretendi-das, claro est, fueran muy apreciadas".

    Sobre la forma de recolectar la mandrgora y al-

    guna de sus virtudes, Plinio el Viejo (siglo I), en su Naturalis Historia, que dedic a Tito en el ao ao 37, escribe: "Quienes recolectan la mandr-gora procuran que el viento no les venga de cara

    y, con una espada, describen tres crculos

    BOTNICA OCULTABO

    TNI

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    en torno a ella antes de arrancarla, lo cual reali-zan mirando a poniente... La violencia de su per-

    fume aturde incluso a quienes estn acostumbra-

    dos a olerlo y una dosis demasiado fuerte mata.

    A una dosis variable, segn el vigor de quien va a hacer uso de ella, es soporfera. La dosis media es un ciato. La administran contra las serpien-

    tes".(Diccionario de Plantas Curativas de la Pennsula Ibrica)

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    Hecho por Julia Mielgo Snchez (2 ESO)

    Mandrgoras

    BOTNICA Y DIBUJO

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    O RETRATO POSSVEL DE FERNANDO PESSOA:Era um homem magro, com uma figura esguia e franzina, media 1,73 m de altura. Tinha o tronco meio corcovado. O trax era pouco desenvolvido, bastante metido para dentro, apesar da ginstica sueca que praticava. As pernas eram altas, no muito musculadas e as mos delgadas e pouco expressivas. Um andar desconjuntado e o passo rpido, embora irregular, identificavam a sua presena distncia.

    Vestia habitualmente fatos de tons escuros, cinzentos, pretos ou azuis, s vezes curtos. Usava tambm chapu, vulgarmente amachu-cado, e um pouco tombado para o lado direito.

    O rosto era comprido e seco. Por detrs de uns pequenos culos redondos, com lentes grossas, muitas vezes embaciadas, escondiam-se uns olhos castanhos mopes. O seu olhar quando se fixava em algum era atento e observador, s vezes mesmo misterioso. A boca era muito pequena, de lbios finos, e quase sempre semicerrados. Usava um bigode americana que lhe conferia um charme es-pecial. Quando falava durante algum tempo e esforava as cordas vocais, um dos seus pontos sensveis, o timbre de voz alterava-se, tornando-se mais agudo e um pouco monocr-dico. A modulao da passagem de um tom para o outro acabava por reduzir o seu volume vocal natural e o som ento emitido ficava mais baixo e um pouco gutural, tornando-se menos audvel.

    Nos ltimos dez anos de vida, talvez provocado pelo fumo dos oi-tenta cigarros dirios, adquiriu um pigarrear caracterstico, seguido de uma tosse seca.

    Embora no muito dado ao riso, Fernando Pessoa tinha uma certa ironia e algum humor, sobretudo se estava bem disposto, o que acontecia algumas vezes quando os amigos mais prximos o desafia-vam para jantares. Curiosamente libertava-se ento da sua timidez e gesticulava de um modo mecnico e repetitivo, deixando escapar um riso nervoso, s vezes irritante.

    Apesar de conviver com os amigos, no fundo nunca deixou de ser um homem neurastnico, solitrio e reservado, pouco dado a conversar com estranhos. No final da sua vida, a melancolia e uma exagera-da angstia existencial predominavam. Da a tendncia para se isolar dos mais prximos e dos prprios familiares. O seu temperamento ansioso foi interpretado por alguns dos seus bigrafos como uma personalidade do tipo emotivo no activa. No fundo, era um tmido introvertido, dado a fortes instabilidades de sentimentos e de emoes.

    Dotado de um carcter bastante complexo, era, apesar de tudo, um homem simples com uma grande inteligncia e de uma extrema sensibilidade... era reservado e no gostava falar de si nem dos seus problemas, protegen-

    do o mais possvel a sua privacidade. Terrivelmente supersticioso, tinha momentos em que se comportava de uma forma enigmtica e misteriosa, a que decerto no seria alheia a sua velha atraco pelo oculto, o esotrico e a prpria relao metafsica que tinha com a vida.

    (Fuente: Casa Fernando Pessoa)

    FERNANDO PESSOA-poeta portugus-

    GATO QUE BRINCAS NA RUA(1931)

    Gato que brincas na ruaComo se fosse na cama,Invejo a sorte que tuaPorque nem sorte se chama.

    Bom servo das leis fataisQue regem pedras e gentes,Tu tens instintos geraisE sentes s o que sentes.

    s feliz porque s assim,Todo o nada que s teu.Eu vejo-me e estou sem mim,Conheo-me e no sou eu.

    GATO QUE JUEGAS EN LA CALLE(1931)

    Gato que juegas en la calleComo si fuera en la cama,Envidio la suerte que es tuyaPorque ni suerte se llama.

    Buen siervo de las leyes fatalesQue rigen piedras y gentes,Que tienes instintos generalesY sientes slo lo que sientes.

    Eres feliz porque eres as,Todo lo nada que eres es tuyo.Yo me veo y estoy sin m,Me conozco y no soy yo.

    Teus olhos entristecem.Nem ouves o que digo.

    Dormem, sonham, esquecem... No me ouves, e prossigo.

    Dib

    ujo

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    (Profesor de Ciencias Sociales del I.E.S. 'Len Felipe')

    Modesto, cuntanos una ancdota de tu vida, en la que resolvieras con xito una situacin problemtica.Hace varios aos, marchando con unos 50 alumnos por el can del Forcadura -desde la Laguna de los Peces hasta Vigo de Sanabria-, un alumno poco habituado al senderismo tropez y se cay al suelo, quejndose con amargura, ms por el can-sancio acumulado que por el golpe recibido. Al acercarnos para animarle a continuar, nos dijo con el semblante muy serio: "No podra venir el helicptero?" Atendimos su peticin, llamamos al de 'San Fernando', quien nos llev a todos hasta Vigo, donde nos esperaba el autocar.

    Qu hizo que te decidieras por la ca-rrera de magisterio?De todos los trabajos que yo conoca enton-ces, pensaba que ensear era de los ms in-teresantes, as que decid prepararme para ello, y aqu seguimos.

    Qu opinin nos puedes dar acerca del vandalismo adolescente?Creo que la mayora de los adolescentes sois educados y responsables, es una mi-nora la que acta desordenadamente. Las causas son varias y complejas, pero en ge-neral obedecen a un modelo familiar-social proteccionista y permisivo, que resalta los derechos, relega los deberes y no regula ni sanciona determinados comportamientos.

    Cmo ha sido hasta ahora la relacin con tus compaeros de trabajo?Estupenda, he tenido el privilegio de tener muy buenos compaeros durante toda mi vida profesional, y algunos son excelentes amigos.

    Cuntos aos llevas en el I.E.S. LEN FELIPE y cul es tu opinin respecto al Instituto?Este curso es el 9 aqu. Mi opinin es muy positiva, percibo un ambiente agradable en el centro y una buena relacin entre todos, lo que favorece el clima de trabajo.

    Cmo ha sido el rendimiento general

    de tus alumnos, desde que llegaste a este Instituto hasta ahora?Han mejorado la educacin y el rendimien-to, pero como bien sabis, sigue habiendo alumnos que no se implican lo suficiente, aunque creo que poco a poco lo harn con la ayuda de todos.

    Cundo empez tu inters por la na-turaleza y por la vida sana?Desde siempre mi tiempo de ocio ha esta-do vinculado a ambas, salgo a la montaa siempre que puedo, practico la natacin asiduamente y monto en bicicleta todos los das.

    Sabemos que diariamente usas la bici-cleta como medio de transporte, qu consejo nos daras para luchar contra la contaminacin a travs de la bicicle-ta u otro medio de transporte que no contamine?Es necesario mejorar la calidad de vida de nuestras ciudades. Si se facilitan los despla-zamientos a pie o en bicicleta, se reducir la contaminacin acstica y medioambiental y disfrutaremos de ciudades ms limpias y saludables.

    Un "consejo" que des a tus alumnos con frecuencia.Cuanto ms estudiis ahora, mejor viviris maana.

    Qu excursin has realizado ltima-mente?

    El da 27 de septiembre, doce amigos de la bici hicimos una marcha desde Puebla de Sanabria hasta Bragana (Portugal); fui-mos por Rihonor de Castilla y regresamos por Calabor; al llegar de vuelta a Puebla nos premiamos con un relajante bao en el Lago, fue una jornada estupenda.

    Cul ha sido la experiencia ms grati-ficante durante tu vida como maestro?Ha habido varias. Me produjeron especial alegra, entre otros, el Premio Nacional de Educacin Fsica en 1974, concedido por el trabajo realizado aquellos aos en el Cole-gio "Los Salados", tambin los premios com-partidos con distintos grupos de alumnos en Educacin Vial en varios certmenes, y el Premio Nacional "Giner de los Ros" a la Innovacin Educativa de 1994 en Ciencias Sociales, compartido con otros compaeros de Benavente, pero sin duda la mayor satis-faccin, la ms gratificante es la que emana del trabajo cotidiano, cuando se puede de-sarrollar bien y los alumnos progresan.

    Seguro que sera mejor para la circula-cin de todos, si hubiera carriles para las bicicletas, cmo intentaras con-vencer al Ayuntamiento para que los pusieran urgentemente en Benavente?Cada da somos ms los amantes de la vida sana, la instalacin de carriles-bici en Be-navente fomentar la aficin y mejorar la seguridad vial. Son buenas razones para que el carril-bici se haga realidad.

    Qu asignatura prefieres impartir, Geografa o Historia?Me gusta impartir las dos.

    Qu cambiaras de este Instituto? Cambiara la actitud de algunos alumnos, la del "no hacer" por la de "hacer, slo eso.

    En qu centros has estado antes del Len Felipe? La mayor parte de mi vida profesional transcurri en el colegio comarcal Los Sa-lados de Benavente, all estuve 27 aos.

    Muchas gracias, Modesto.Gracias a vosotros, y a todos los que hacis posible que La Mandrgora siga viva.

    Realizada por:Marcos Garca Celestino y Marcos Migulez Prez de 2 B de la E.S.O.

    Modesto Valds Cabezas

    ENTREVISTA

    Marcel Duchamp, Rueda de bicicleta, 1913

  • La Mandr agora Ao IX ~ N 2 ~ Ene ro-Marzo , 2009 [ # 8 9 ]I. E

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    I. E. S. Len Felipe Benavente

    Darfur (Sudn) 4 de agosto de 2008.-

    El sbado pasado al-guien nos debi echar mal de ojo. Primero cay sobre Tawila la madre de todas las tormen-tas. El viento, el agua y la arena destrozaron la mitad de nuestro hospital, tumban-do techumbres, tiendas y va-llas. Horas despus, ya pasa-da la medianoche, cuando la calma volva al pueblo, cua-tro hombres armados entra-ron en nuestra casa, golpea-ron a un guarda y asaltaron la caja fuerte. Tocaba pagar los salarios del personal na-cional, con lo que pillaron un buen pellizco. Tambin se llevaron un telfono satli-te, un mvil, una linterna y un destornillador. Qu triste, asaltar una casa para robar un destornillador y una lin-terna. A punto estuvieron de llevarse tambin los zapatos de Carlos, el logista, pero tras probrselos los dejaron tirados por el suelo. Les que-daran pequeos, o no seran suficientemente chulos, a saber.

    El golpe transcurri en-

    tre susurros y no me enter de nada, con mi empanada habitual. Hubo un momento en el que llegu a desper-tarme con las voces, pero no le di importancia y volv a dormir tan ricamente. Me despertaron en cuanto los atracadores abandonaron la casa, cerca de las dos de la maana. Todos los expa-triados estaban bien, pero el guarda haba desaparecido y sabamos que estaba herido. Nos pusimos a buscarlo fre-nticamente, y mientras, en paralelo, organizbamos la evacuacin del personal que no es de Tawila. Estuve has-ta el alba pegado al telfo-no: llamando a mi jefa, a los comandantes de todas las facciones pro y an-tigubernamenta-les, a los cascos azules, a nues-tro personal de los campos de d e s p l a z a d o s , a la familia del desaparecido...

    Durante dos largas horas no hubo noticias del guarda. Tampoco en su casa saban nada. Finalmente apareci, sano y salvo. Todos respira-mos. Result que, en cuanto se fueron los atracadores, salt el muro posterior de la casa y se fue corriendo a la base de los cascos azules, a dos kilmetros de nuestra vi-vienda, en busca de ayuda. All intent explicarles lo que estaba pasando y traerlos consigo, infructuosamente. Le atendieron de un corte en la oreja y le mandaron para su casa. Finalmente nos vi-sitaron la maana siguiente, para comprobar la veracidad del relato y reportar a sus superiores. Bsicamente, una visita de cortesa.

    El amanecer del da si-

    guiente es desolador. Poco a poco la noticia del atraco se ha ido extendiendo por todo el pueblo, y nuestro personal se va congregando en torno a la oficina en un ambiente de velatorio. Los destrozos de la tormenta hacen la escena ms lgubre, con el mstil partido y la bandera de MSF en el suelo, embarrada y ra-da. Muy alegrico. Cornudos y apaleados, vaya. No man-d mis naves a luchar contra los elementos...

    Una vez reunidos to-dos, toca comunicar la sus-pensin de actividades y la evacuacin subsiguiente. Es una decisin que deja a casi 40.000 personas sin asisten-cia mdica. Una decisin que

    cuesta vidas. Y que implica que el futu-ro laboral de ms de cien trabajadores locales quede pendiendo de un hilo. Pero no queda ms remedio. Hay un umbral de riesgo que no

    debemos tras-pasar: ni asumir para noso-tros mismos ni imponrselo a nadie. As como tenemos un compromiso con la pobla-cin a la que atendemos, te-nemos una responsabilidad an mayor hacia nuestros equipos. No pueden trabajar si no tienen unas mnimas garantas de seguridad y de respeto a la labor humanita-ria por parte de los diferen-tes actores armados, y ahora no se cumple ese mnimo.

    En cuestin de horas damos altas forzosas a los pacientes ingresados, vacia-mos el hospital, cerramos el chiringuito y evacuamos a 24 personas los no oriundos de Tawila. De los forneos,

    permanecemos en Tawila dos expatriados, Carlos y yo, acompaados de un traduc-tor y un mdico local. Nos quedamos para investigar quin est detrs de estos ataques y cmo poder evi-tarlos, o al menos cmo dis-minuir su probabilidad y su impacto. Es el cuarto que su-frimos en menos de un ao, y est claro que no podemos seguir as.

    En los primeros das tras el asalto mantenemos infini-tas reuniones, y van dando sus frutos. Poco a poco va-mos obteniendo informacin, datos, nombres... el puzzle va encajando, y estoy razo-nablemente optimista. Pero el jueves por la maana nos llega una noticia letal: esa madrugada tambin han asaltado al equipo de Shan-gil Tobaya. Es otro proyecto de MSF gemelo al nuestro, en un campo de desplazados a 80 kilmetros al sureste de Tawila, que atiende a otras treinta y tantas mil perso-nas. Un golpe ejecutado en las mismas circunstancias, con el mismo modus ope-randi. Probablemente, los mismos bandidos. Probable-mente, con la complicidad o al menos la permisividad de alguna de las facciones ar-madas de la zona. Es la gota que colma el vaso. Ese mis-mo da evacuamos totalmen-te los dos proyectos. Cierre total de actividades. Todo el mundo fuera.

    Este lunes vuelo a Jar-tum, donde nos reunimos a discutir sobre el futuro de nuestras operaciones en Darfur y posibles estrate-gias. No pierdo la esperanza de regresar a Tawila, pero no a cualquier precio. Algo tiene que cambiar primero. Aque-llos que pueden provocar el cambio, las autoridades mili-tares de los distintos bandos saben que el futuro de ms de 70.000 personas est en sus manos. Aunque a ms de uno poco le importe. Nuestro reto en los prximos das es conseguir que les salga ms cara nuestra ausencia que nuestra presencia. Que tam-bin a ellos les duela. Vere-mos si lo logramos.

    (publicado en elmundo.es/blogs)

    Marcos FerreiroMarcos ha sido Nuestro hombre en frica duran-te los ltimos tres cursos. Es ingeniero aeronutico y lleva aos trabajando en una ONG. Suyas han sido las 'crnicas' que hemos ido publicando en La Mandrgora gracias a la mediacin de Domingo Ro-drguez Ayerbe, ex-alumno del Len Felipe y amigo suyo, a quien se las escribe como correos electrnicos. Ahora se las publican en diarios de tirada nacional. La que vas a leer aqu es una de ellas. Su relato es tan vivo que nos muestra como con una lupa de aumento la cruda realidad de frica y el difcil camino de la solidaridad en ese inmenso continente.

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    Qu le movi a irse a Bolivia?

    Es una historia curiosa porque un joven iba a dar un curso y no pudo ir a don-de quera, tuvo que ir a otro sitio y al volver me dijo que haba encontrado un sitio ideal para m. Se me ocurri ir a probar durante tres me-ses y ah estoy desde hace casi cuatro aos. Ya me han

    hecho sacerdote y estoy de-seando volver.

    Antes de ir crees que un boliviano es un nmero, pero al ir te das cuenta de que son personas como nosotros que conservan muchos ms valores.

    Tambin porque no hay derecho a que unos se estn muriendo de hambre y otros tengamos que ir al mdico

    porque nos sube el colesterol de tanto comer. La gente de all son como nosotros, pero que han tenido la mala suerte de nacer en un pas muy pobre y hay que pensar que Dios quiere que tra-bajemos unos por otros.

    Cmo es, desde su pun-to de vista, la situacin poltico-social de Bolivia?

    La situacin en estos momentos es muy dura por-que tenamos esperanzas con el cambio de gobierno. Pero el poder corrompe y se les ha subido a la cabe-za y ahora estamos a punto de entrar en una dictadura. De un pas que viva, ms o menos, en paz, a un pas en-frentado con muertes alenta-das por un bando y por otro desde que subi Evo Morales al poder. Aunque creo que nos entenderemos porque slo hay dos enemigos: la miseria y la injusticia.

    Se arrepinti alguna vez de ir?

    No, en absoluto. Yo es-toy ah por ser sacerdote y la felicidad se siente al ser persona y al haber un ser supremo que suea con un mundo feliz. Soy feliz reci-biendo ms de lo que doy.

    Nos puede contar algu-na ancdota?

    Uno de los muchachos me dijo Creo en eso del Evangelio del ciento por uno porque usted ha dejado tres hijos en Espaa y aqu le he-mos salido trescientos. La verdad es que aprendes mu-chas cosas de ellos.

    Cmo es su visin del primer mundo?

    Aqu por la calle no hay sonrisas y all al verme los ni-os me saludan siempre con una sonrisa. Esto no quiere decir que la pobreza d la fe-licidad, pero la riqueza tam-poco. Aqu compramos una cosa muy nueva y a los dos meses no nos produce satis-faccin. En el primer mundo estamos ro-bando los recursos y, por tanto, somos responsables de que el mundo est as. Hay cosas mucho ms importantes que tener, tener y tener. La gente de all no se frustra por no vestir una determinada marca comercial.

    Qu proyectos tienen por realizar?

    Ahora, aparte de la es-cuela y asistencia a los en-fermos, una formacin en catorce comunidades para

    ensearles a cultivar huer-tos. Tambin un comedor pblico para que la gente tenga una comida equilibra-da, adems de una guarde-ra infantil. Y un sueo ms ambicioso es la construccin de un instituto de formacin profesional acelerada de un ao en informtica, albai-lera, fontanera, carpintera y electricidad ya que la ma-yora de la gente que saba hacerlo ha emigrado.

    De dnde obtienen los fondos?

    Hay organizaciones que nos ayudan, como Solidarios de Castilla y Len, que ade-ms cuenta con una seccin de voluntariado del que se puede formar parte si les en-seas tu proyecto y conside-ran que merece la pena, nos ayudan en el apadrinamiento de nios para proporcionar-les comedor, colegio, ropa, material escolar y asistencia sanitaria por 18 euros. Tam-bin con proyectos de otras organizaciones que trabajan para que el mundo sea ms justo.

    Por ltimo, qu pode-mos hacer nosotros?

    Concienciarnos de que el mundo as va hacia la ca-tstrofe porque all cada vez hay ms gente que va des-pertando y dndose cuenta de que esto no es justo. Ya es hora de que les paguemos los productos a su justo pre-cio y no como ahora que no les llega prcticamente nada del valor que aqu se les da. Actualmente, hay riqueza suficiente para que todos vi-vamos bien. Si lo miras des-de el punto de vista creyente somos hermanos, y si t no lo eres, miembros de una co-munidad nica.

    entrevista realizada por

    ngel Villa -1 de bachillerato- y Alex Conde -4 de ESO-

    en Benavente, diciembre de 2008

    FOTOS de Mnica Posada (ex-alumna del Len Felipe)

    paco marbn(prroco en Bolivia)

    Paco Marbn es un benaventano que de la noche a la ma-ana decidi dejar de ser 'pacorro' para convertirse en 'prroco'. Eso fue el ao pasado. Aos antes se haba ido a Bolivia, por qu?, para qu? De eso va la entrevista que ngel Villa y Alex Conde le hicieron en su casa de Be-navente a principios de diciembre, aprovechando que es-tuvo por aqu unos das antes de volverse a Sudamrica.

    ENTREVISTA

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    I. E. S. Len Felipe Benavente

    La cuarta repre-

    sentacin del Cer-tamen tuvo lugar el

    domingo 12 de octubre, con El Pendn Coronado de

    Concha Gmez, quien ade-ms es actriz y directora del grupo que la puso en escena, la Compaa Teatro Estable de Legans. La obra: una sicalptica comedia en verso que los actores apuntalaron con buen hacer. La inter-pretacin de Concha Gmez magistral discurra sobre un texto creado por ella mis-ma que combina el formato potico clsico del siglo de oro espaol con abundantes expresiones de hoy. Incon-gruente combinacin lxica

    muy expresiva.- (S.F.)

    ENTREVISTA a: Juan F. Muoz (actor) Concha

    Gmez (directora y actriz) y Javier Lpez (actor)

    Qu os ha parecido el pblico de Benavente? Habis conectado con l? Creis que ha entendido la obra?S que nos ha gustado el pblico. Es un pblico muy acogedor y clido. La gente estaba muy atenta y es muy respetuosa. Cogan todos los finales de rima.

    Cuntos aos de vida tiene el grupo?Ocho aos y entrando en el noveno.

    Cuntos miembros forman el grupo?Somos 21 en total. Actuando somos trece ms dos tcnicos. Las dems personas estn metidas en otros proyectos del gru-po.

    Por qu elegisteis esta obra? Cunto tiempo os ha lle-vado prepararla?La elegimos porque es una creacin de nuestra directora, al leerla nos gust mucho. En prepararla hemos tardado tanto como en un parto, nueve meses, a dos ensayos por semana de una hora y media de duracin. Luego dedicamos casi un da a hacer los ensayos generales.

    Drama o comedia?A nosotros nos gusta tocar todos los palitos. Hemos repre-sentado obras como La camisa de Lauro Olmo, que refleja la historia de Espaa en los aos 60. Tambin hemos hecho algo de Shakespeare. A m (dice la directora) me gusta dar a conocer particularmente autores espaoles. Hemos montado "Los figurantes" de Jos Sanchs Sinisterra; despus esta que habis visto hoy; y ahora estamos preparando otra titulada Para siempre de Sebastin Junyent. Estas tres ltimas son para que acten todos los actores del grupo.

    Creis que el teatro est en crisis?S, desde los griegos... No, el teatro que est en crisis es el comercial. Certmenes como este de Benavente certifican que el teatro no est en crisis.

    Para qu sirve el teatro?-Para quitar la timidez y pasar un buen rato (dice Juan).-Es una vlvula de escape para romper con la monotona. Es como respirar aire fresco.