Moliere El Enfermo Imaginario

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EL ENFERMO IMAGINARIO Molire

PERSONAJES ARGAN, enfermo imaginario BELINA, segunda esposa de Argan ANGLICA, hija de Argan, enamorada de Cleante LUISITA, hija segunda de Argan y hermana de Anglica BERALDO, hermano de Argan CLEANTE, enamorado de Anglica SEOR DIAFOIRUS, mdico TOMS DIAFOIRUS, su hijo y pretendiente de Anglica SEOR PURGON, mdico de Argan SEOR FLEURANT, boticario de Argan SEOR BONNEFOY, notario ANTOITA, sirvienta de Argan La accin se desarrolla en Pars. ACTO PRIMERO ESCENA PRIMERA ARGAN ARGAN. (Solo en la habitacin, sentado ante una mesa, repasa las cuentas de su boticario, valindose de fichas; y, hablando consigo mismo, canturrea los dilogos siguientes: Tres y dos hacen cinco, y cinco, hacen diez, y diez, hacen veinte. Tres y dos hacen cinco. "Adems, del da veinticuatro, una pequea ayuda insinuante, preparadora y suavizadora, para ablandar, humedecer y refrescar las entraas del seor." Lo que me agrada del seor Fleurant, mi boticario, es que sus cuentas son siempre muy educadas. "Las entraas del seor; treinta sueldos." S, pero, amigo Fleurant, no basta ser educado, hay que ser tambin razonable y no despellejar a los enfermos. Treinta sueldos por una lavativa! Ya sabis que gozis de mi sincero afecto. Pero en otras cuentas me las habis puesto a veinte sueldos nada ms, y veinte sueldos, en la jerga de boticario, significa diez sueldos; por tanto, diez sueldos. Ms, del mismo da, una buena ayuda detersva, compuesta de diacatolicn doble, ruibardo, miel rosada y otros, segn receta, para refrescar, lavar y limpiar el hipogastrio del seor; veinte sueldos."Con vuestra licencia, pondremos diez sueldos. "Ms, del mismo da por la noche, un julepe heptico, soporfero y somnfero, compuesto para hacer dormir al seor; treinta y cinco sueldos." De ste no tengo por qu quejarme, pues me hizo dormir de veras. Diez, quince, diecisis y diecisiete sueldos; seis dine ros. "Ms, del da veinticinco, una buena medicina purgante y tonificante, compuesta de casia fresca con sen levantino y otros, ordenada por el seor Purgn, para expulsar y evacuar la bilis del seor; cuatro libras." Ah, seor Fleurant!, esto es una burla; hay que vivir con los enfermos. El seor Purgn no os ha ordenado que pusierais cuatro francos. Poned, poned, tres libras, si os parece bien. Veinte; y treinta sueldos. "Ms, del mismo da, una pocin anodina y astringente para dar reposo al seor; treinta sueldos."Bien; diez y quince sueldos. "Ms, del da veintisis, una ayuda carminativa, para evacuar los gases del seor; treinta sueldos." Diez sueldos, seor Fleurant. "Ms la ayuda del seor repetida por la noche, como antes; treinta sueldos." Seor Fleurant, diez sueldos. "Ms, del da veintisiete, una buena medicina compuesta ex profeso para evacuar y sacar del cuerpo los malos humores del seor; tres libras." Bien, veinte y treinta sueldos. Me agrada que seis razonable. "Ms, del da veintiocho, una toma de suero clarificado y dulcificado para suavizar, ablandar, atemperar y refrescar la sangre del seor; veinte sueldos." Bien, diez sueldos. "Ms una pocin cordial y preservativa, compuesta por doce granos de bezoar, jarabes de limn y de granada y otros, segn la receta; cinco libras." Ah, seor Fleurant!, vayamos despacio, despacio, por favor; si las gastis as, nadie querr estar enfermo; contentaos con cuatro francos. Veinte y cuarenta sueldos. Tres y dos hacen cinco, y cinco, hacen diez, y diez, hacen veinte. Sesenta y tres libras, cuatro sueldos, seis dineros. De manera que durante este mes he tomado una, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve, diez, once y doce lavativas; y el otro mes haba doce medicinas y veinte lavativas. Nada tiene de extrao que este mes me encuentre menos bien que el otro. Se lo dir al seor Purgn, para que ponga orden en este asunto. Ea!, que me quiten todo eso de ah. (Viendo que nadie acude a su llamada y que ninguno de sus servidores se encuentra en la habitacin.) No hay nadie. Qu saco con quejarme? Me dejan siempre solo; no hay manera de retenerlos aqu! (Hace sonar una campanilla para llamar a su servidumbre) No me oyen, y adems mi campanilla no hace bastante ruido. (Llama por segunda vez: Tiln, tiln, tiln.) No hay nada que hacer! (Llama de nuevo: Tiln, tiln, tiln.) Estn sordos. Antoita! (Hace todo el ruido posible con su campanilla: Tiln, tiln, tiln.) Nada, como si no llamara. Maldita perra, bribona! (Tiln, tiln, tiln. Ve que llama intilmente.) Qu rabia! (Tiln, tiln, tiln. Grita.) Maldita, que el diablo te lleve! Es posible que se deje as, solo, a un pobre enfermo? (Tiln, tiln, tiln.) Vaya si es lamentable! (Tiln, tiln, tiln. Ah, Dios mo!, me dejarn aqu solo aunque me muera. (Tiln, tiln, tiln).

ESCENA SEGUNDA ANTOITA,

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ANTOITA. (Entrando). - Ya va! ARGAN. - Ah, perra! ANTOITA. (Entrando en el aposento). Ya voy! Ah, perra! Ah, bribona! ANTOITA. (Fingiendo haberse contusionado la cabeza.) Al diantre con vuestra impaciencia! Atosigis con tanta violencia a la gente, que me he dado un golpetazo con la madera de un postigo. ARGAN (Encolerizado.) Ah, traidora!... ANTOITA. (Para interrumpirlo y evitar que grite, contina quejndose.) Ah!... ARGAN Hace... ANTOITA. Ah!... ARGAN Hace una hora... ANTOITA. Ah!... ... ARGAN que me has abandonado... ANTOITA. Ah!... ARGAN. Cllate, bribona, que te estoy reprendiendo. ANTOITA. Vaya que s, ya podis decirlo! Me di cuenta en seguida. Despus del golpe que me he dado. ARGAN. Me has hecho desgaitar, bribona! ANTOITA. Y vos me habis hecho partir la cabeza; lo uno vale lo otro; estamos en paz, si lo prefers as. ARGAN.Cmo!, bribona... ANTOITA Si me res, me pondr a llorar. ARGAN. Dejarme as, traidora... ANTOITA. (Siempre para interrumpirle.) Ah!... ARGAN. Maldita perra, quieres... ANTOITA Ah!... ARGAN.Vamos! Voy a tener adems que renunciar al gusto de regaarla. NTOITA. Venid cuanto queris, hasta saciaros! ARGAN. T me lo impides, gran perra, interrumpindome a cada instante. ANTOITA. Si vos os dais el placer de regaar, dejadme que yo me d el de llorar: a cada uno el suyo, no es pedir demasiado. Ah!... ARGAN. Vamos, hay que hacer lo que ella quiere. Qutame eso de ah, bribona! (ARGAN se levanta de la silla y le entrega las fichas y las cuentas del boticario.) Mi lavativa de hoy, ha hecho su efecto tal como corresponda? ANTOITA. Vuestra lavativa? S. ARGAN.He hecho mucha bilis? ANTOITA. A fe ma!, yo no me meto en estas cosas. Es el seor Fleurant a quien corresponde meter la nariz en ello, puesto que saca su buen provecho. ARGAN. Que me tengan preparado un buen caldo para la otra que debo tomar dentro de poco. ANTOITA. Ese seor Fleurant y ese otro seor Purgn se divierten con vuestro cuerpo; vaya si han hallado en vos una buena vaca lechera; y me agradara preguntarles qu mal tenis, para daros tantos remedios. ARGAN. Cllate!, ignorante; no eres quin para controlar las disposiciones de la medicina. Que digan a mi hija Anglica que venga a verme; tengo algo que decirle. ANTOITA Ah la tenis; como si hubiera adivinado vuestro pensamiento. ESCENA TERCERA ANGLICA, ANTOITA, ARGAN ARGAN. Acercaos, Anglica; vens a punto; quera hablaros. ANGLICA. Aqu estoy, dispuesta a escucharos. (Corriendo al bacn). Esperad! (A ANTOITA.) Dadme mi bastn. Vuelvo en seguida. ANTOITA. Daos prisa, seor; corred. Ese seor Fleurant, vaya si nos da trabajo! ESCENA CUARTA ANGLICA, ANTOITA ANGLICA. (Mirndola lnguidamente, le dice en tono confidencial.) Antoita... ANTOITA. Qu? ANGLICA. Mrame un momento. ANTOITA. Y bien: ya os miro. ANGLICA. Antoita ! ANTOITA. Y bien, qu significa ese "Antoita"? ANGLICA. No adivinas de qu quiero hablarte? ANTOITA. Vaya si lo supongo: de nuestro joven galn; porque es l, desde hace seis das, el tema de todas nuestras charlas; y no estis satisfecha si no hablis de ello a todas horas. ANGLICA. Puesto que lo sabes, por qu no eres la primera en hablarme y evitarme la pena de tener que obligarte? ANTOITA. Pero si no me dais tiempo para ello, y tratis de este asunto con tales pensamientos que es muy difcil seguiros. ANGLICA. Te confieso que no me cansara de hablar de l y que mi corazn aprovecha con ardor todos los momentos en que puede abrirse a ti. Pero dime, Antoita, condenas, quizs, los sentimientos que abrigo para l? ANTOITA. Me tienen sin cuidado. ANGLICA. Hago mal en abandonarme a estas dulces sensaciones?

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ANTOITA. ANGLICA. ANTOITA. ANGLICA.

Yo no digo eso. Y querras que fuese insensible a las tiernas muestras de la pasin ardiente que siente por m? No lo quiera Dios. Dime, de veras no encuentras, lo mismo que yo, que es como algo del Cielo, un efecto del destino, esa aventura insospechada de habernos conocido? ANTOITA. S. ANGLICA. No te parece que este rasgo de tomar mi defensa sin conocerme es, sin duda alguna, de hombre honesto? ANTOITA. S. ANGLICA. Que no puede nadie conducirse ms generosamente? ANTOITA. De acuerdo. ANGLICA. Y que cuanto hizo fue con la mayor gracia del mundo? ANTOITA. Oh, s! ANGLICA. No te parece, Antoita, que es un apuesto mozo? ANTOITA. Seguro. ANGLICA. Que tiene el mejor porte del mundo? ANTOITA. No cabe duda. ANGLICA. Que sus palabras, como sus acciones, tienen algo de noble ? ANTOITA. Claro que s. ANGLICA. Que nadie puede escuchar cosas tan apasionadas como las que l me dice? ANTOITA. Es verdad. ANGLICA. Y que no hay nada ms enojoso que la sujecin de que se me hace objeto, que impide toda comunicacin entre los dulces anhelos de este mutuo ardor que el Cielo nos inspira? ANTOITA. Tenis razn. ANGLICA. Pero, mi querida Antoita, crees que l me quiere tanto como me asegura? ANTOITA. Oh, oh! Estas cosas, a veces, se prestan a engaos. Los mohines del amor se parecen mucho a la verdad; he visto a grandes comediantes en este arte. ANGLICA. Al, Antoita ! Qu me ests diciendo? Ay de m! Cmo sera posible, tal como me habla, que no me dijera la verdad? ANTOITA. En todo caso, pronto sabris lo cierto; y ya que ayer os escribi la resolucin que haba tomado de pedir vuestra mano, no hay manera ms rpida para saber si os dice la verdad o no; eso ser la mejor prueba. ANGL